13/12/19

TODO ERA FALSO (1ª PARTE)


Lo teníamos todo ante nosotros y no había nada

El debate sobre el progreso debe incluir datos estadísticos y supuestos utópicos o distópicos de ciencia ficción, sin olvidar el sufrimiento de los individuos


El primer párrafo de la novela de Charles Dickens, 'Historia de dos ciudades', comienza así: “Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos”, y prosigue, “la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Lo teníamos todo ante nosotros y no había nada; íbamos todos directos al cielo, marchábamos en sentido contrario”. El comienzo del siglo XXI parece asemejarse al final del siglo XVIII en al menos este aspecto: "las garantías de progreso se alternan con amenazas de catástrofes"; las promesas de infinita mejora se responden con advertencias de declive terminal; cada Steven Pinker produce un equivalente y opuesto Wendell Berry.

La cuestión no es solo "cómo de precisas son estas predicciones antagónicas", puesto que solo los participantes más longevos en estos debates llegarán a ver si sus pronósticos se cumplen o no. En todo caso, "el futuro no es un experimento científico, en el que se cambia una variable y después otra, mientras las condiciones iniciales permanecen constantes".

Nosotros tenemos que tomar vitales decisiones políticas a largo plazo sin la esperanza de saber, incluso muchas décadas después, si una decisión diferente habría dado mejores resultados. (Sí, lo sé: 'nosotros' es una ficción placentera, puesto que son las élites quienes tomarán esas decisiones, pero finjamos que vivimos en una democracia).

Revisando los números 

Steven Pinker

"El debate sobre el progreso, al menos públicamente, es un debate sobre tecnología": lo que ha funcionado, lo que podría funcionar y a qué precio. Eso suena bastante sencillo, pero no es así. "A la economía neoclásica se le da muy bien ignorar el coste y los beneficios de aquellos con poco poder de mercado, como por ejemplo los agricultores o los pescadores de subsistencia, la gente indígena apegada a su tierra y los futuros habitantes de zonas costeras (aproximadamente un 50 % de la población estadounidense)", que podría no querer tener que decidir entre desplazarse tierra adentro o vivir en una casa flotante.

Igual que una propuesta es 'políticamente posible', en el argot de la Casa Blanca, no solo si una mayoría de la población la quiere, sino solo si tiene alguna posibilidad de reunir los apoyos clave en el Congreso. "Para un economista una tecnología no resulta 'viable' si solo puede servir para maximizar el bienestar humano, sino si puede atraer suficientes inversores que esperan sacar beneficio de ella". Ambos procesos de decisión, siendo generosos, distan mucho de ser ideales.

El reciente libro de Steven Pinker, 'La Ilustración ahora': argumentos a favor de la razón, la ciencia el humanismo y el progreso [Enlightenment Now: The Case for Reason, Science, Humanism, and Progress] inició la última fase del debate.

La mayor parte del libro está dedicada a presentar docenas de gráficos sobre casi todo lo habido y por haber: "muertes en vehículos de motor, populismo, armas nucleares, soledad, tiempo libre, alfabetización femenina, trabajo infantil, calorías mundiales per cápita, CO2 emitido por dólar del PIB y caídas de rayos, además de una sólida polémica contra la religión, el posmodernismo y (desafortunadamente) Nietzsche".

Frederich Nietzsche

Pinker es por lo general razonable aunque poco imaginativo, así que cuando habla de desigualdad, secunda la flagrante banalidad del profesor libertario Harry Frankfurt: “Desde el punto de vista de la moralidad, no es importante que todo el mundo deba tener lo mismo, lo que es moralmente importante es que cada persona tenga suficiente”, y luego sermonea de forma arrogante a Naomi Klein por "rechazar el incrementalismo del cambio climático" como si ella se hubiera dado el gusto de emplear una retórica subida de tono en lugar de ofrecer argumentos debidamente justificados. Así y todo, "los gráficos de Pinker son como una especie de servicio público".

"El libro de Gregg Easterbrook, 'Es mejor de lo que parece' adopta la misma estrategia repleta de datos (sin los gráficos) que Pinker para llegar a la misma conclusión: casi todo está mejorando, lo mismo da lo que piense casi todo el mundo". Empieza preparándose para la pelea: "el prefacio informa a los ignorantes partidarios de Sanders y Trump de que su rabia estaba injustificada".

Había pocas cosas que estuvieran mal en Estados Unidos en 2016 (¡matices de Hillary Clinton!): “Siendo objetivos, Estados Unidos estaba en mejor forma de lo que nunca había estado… los estándares de vida, los ingresos per cápita, el poder adquisitivo, la salud, la seguridad, la libertad y la longevidad estaban en sus niveles más altos, mientras que las mujeres, las minorías y los gais eran libres en grados que nunca antes habían alcanzado”.

De acuerdo, ¿cuál es la prueba de que “en ningún momento de la historia de Estados Unidos la gente estuvo mejor de lo que estaba en 2016, y (como afirma Easterbrook en otro lugar del libro), en ninguna época anterior “el típico miembro de la población mundial tampoco había estado mejor”? Para empezar, está el índice de miseria: 'desempleo más inflación', que en 2016 estaba en el nivel más bajo de los últimos 50 años.

Los gráficos de Pinker

"La desnutrición mundial había disminuido al nivel más bajo de la historia, mientras que la producción alimenticia estaba en su nivel más alto". El petróleo es abundante y no es caro, y lo mismo sucede con los minerales. "A lo largo y ancho del mundo desarrollado, los niveles de contaminación del aire y del agua están bajando".

En casi todos los países, "las muertes por enfermedades infecciosas han disminuido drásticamente, y la longevidad media está en el nivel más alto de la historia".

Casi todos los años el PIB mundial alcanza un nuevo récord. "Los casos de extrema pobreza nunca estuvieron en números tan bajos. El gasto per cápita mundial en armas ha retrocedido. La tasa de criminalidad ha bajado considerablemente y en casi todos los países excepto Afganistán, Irak, Siria y Sudán, las posibilidades de que una persona muera en circunstancias violentas están en mínimos históricos". Los viajes en coche y avión son más seguros que nunca. La escolaridad de las chicas es casi universal.

"Eso es lo que dicen las revistas Science, Nature y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, el Departamento de Agricultura de EE.UU., la Organización Mundial de la Salud, la Oficina del Censo, el Cancer Journal for Clinicians y una infinidad de otras fuentes intachables que utiliza Easterbrook".


Una cosecha dispar 

La 'agricultura de alta tecnología' ocupa el panel central del retablo de Easterbrook. "Hace medio siglo, un 50% de la humanidad estaba desnutrida y las predicciones sobre hambruna y muertes en masa eran habituales". Entra en escena Norman Borlaug, pionero de la revolución verde y “la persona más importante del siglo XX.

Gracias a las 'variedades vegetales más resistentes y fértiles' que desarrolló Borlaug, "India, África, Brasil y otras regiones con gran cantidad de población han conseguido aumentar extremadamente su producción alimentaria, mejorar los ingresos de los agricultores (al menos de los agricultores que podían pagar los caros fertilizantes que necesitan las variedades de alto rendimiento) y hasta reducir el uso de pesticidas".

En 1997 se calculaba que la 'revolución verde', afirma Easterbrook, había salvado 1.000 millones de vidas. “Dos décadas después, la cifra puede que alcance los 2.000 millones”, escribe. (Es algo complicado, por cierto, cuadrar esa afirmación con el menosprecio que demuestra Easterbrook por las alertas de muerte por inanición de las décadas de 1960 y 1970 que califica como 'fingidas'. Si la intervención milagrosa de Borlaug salvó 1.000 millones de vidas, entonces no cabe duda de que los 'alarmistas' que predijeron que morirían 1.000 millones de personas, salvo que ocurriera algún tipo de milagro, estaban totalmente en lo cierto).
Norman Borlaug

"Las nuevas tecnologías, por muy benignas que sean, rara vez son una bendición absoluta. Uno o dos mil millones de vidas salvadas suponen un montón de efectos secundarios". El siguiente es un fragmento de un artículo que el académico indio Saidur Rahman escribió en 2015 en la 'Revista Asiática de Agua, Medio Ambiente y Contaminación':

La revolución verde ha transformado a India de ser un país con superávit de cereales a ser un país con déficit de cereales… La intensificación de la agricultura a lo largo de los años ha provocado una degradación general del frágil ecosistema agrario". El alto coste de la producción y unas ganancias cada vez menores de las actividades agrícolas están afectando a las condiciones socioeconómicas de los agricultores. 

"La pérdida de fertilidad del suelo, la erosión y la toxicidad del mismo, unos recursos hídricos cada vez menores, la contaminación del agua subterránea, su salinidad , una incidencia mayor de enfermedades humanas y del ganado y el calentamiento global" son algunos de los efectos negativos que tiene que los agricultores sobreadopten las tecnologías agrícolas para conseguir que la revolución verde tenga éxito. "Un uso indiscriminado y desproporcionado de químicos contamina el suelo, el aire y el agua, además del alimento y el forraje que se da a los animales…"

Diversos estudios y exámenes científicos que se han realizado durante [los] últimos 45 años indican la "presencia de residuos de fertilizantes y pesticidas en niveles más altos de los permitidos en productos como la leche, los lácteos, el agua, el forraje, el alimento para el ganado y otros productos alimenticios… La magnitud de "los daños sistemáticos que se han causado en el suelo, las aguas subterráneas y el ecosistema" durante el proceso de la revolución verde tienen que ser cuantificados. "Podría tener consecuencias irreversibles… si no se toman las medidas oportunas, adecuadas y sostenibles" para mitigar el daño que ha provocado la revolución verde.


"Easterbrook disfruta lo mismo burlándose de las preocupaciones sobre la escasez de recursos que sobre la escasez de alimentos".

"Todo está bien (salvo por el calentamiento global)" es una afirmación que refleja claramente su postura general, y tampoco es que se muestre muy pesimista con respecto al calentamiento global. Por supuesto, 'el petróleo es el recurso estrella'. "Los que se asustan por las advertencias alarmistas que afirman que los combustibles fósiles no pueden durar para siempre se preocupan de forma innecesaria", nos asegura.

Morris Adelman, un economista del MIT que fue importante durante el período de posguerra, sostuvo que no se agotaría ningún recurso natural, durante al menos milenios, porque los precios y la tecnología extenderían las reservas de una estructura geológica que es inmensa en comparación con la acción humana. La experiencia confirma este punto de vista”.

"¿Sí? Pues suena ridículo". Y también suena como Julian Simon, a quien los devotos adoradores del capitalismo siempre tiran a los medioambientalistas, y quien, según creen ahora muchos economistas, ganó su famosa apuesta con Paul Ehrlich (sobre la posibilidad de que se produjera una grave escasez de recursos a raíz de un incremento de población mundial) gracias a un golpe de suerte. "Es cierto que los precios del petróleo están muy bajos y que las reservas de petróleo registradas son muy elevadas, pero ¿significa eso que el gas y el petróleo son 'inagotables en la escala de tiempo humana'?"


"Pues no necesariamente. En primer lugar, los números de las reservas no distinguen entre petróleo ligero y de otros tipos". El petróleo ligero es fácil de extraer, fácil de refinar y es comparativamente limpio. "No queda una cantidad 'ilimitada' de petróleo ligero, es más, no queda mucho".

Sion embargo, "el petróleo pesado, el petróleo de esquisto bituminoso y las arenas bituminosas son otro tema. Por el momento, al menos, es difícil llegar hasta donde están, es difícil refinarlos y están bastante sucios".

Prosperidad fantasma

¿Cómo de convincente es el argumento de Easterbrook en general? Las estadísticas no mienten, pero los promedios pueden llevar a confusión. "Puede que las ganancias del 20% más alto en la clasificación de distribución de ingresos hayan aumentado drásticamente, pero el porcentaje de 'crecimiento salarial' de los que se encuentran en el 90% más bajo ha aumentado solo un 0,6% al año desde 1980, y el número de personas que se ha quedado sin trabajo ha alcanzado los niveles más altos de los últimos 40 años".


'El interior de Estados Unidos', que un día estuvo repleto de pequeñas ciudades pobladas de agricultores, artesanos, obreros, comerciantes y ministros, todos ellos independientes, "hoy en día es una región fantasma, llena de megagranjas fuertemente endeudadas, en cuya colosal productividad (que se alimenta de enormes dosis de pesticidas y fertilizantes que fluyen río abajo del Mississippi y otros ríos hacia el golfo de México, y que han creado una zona muerta de 23.000 km2 o, lo que es lo mismo, del tamaño de Nueva Jersey) Easterbrook confía ciegamente".

"Los antiguos habitantes de esas pequeñas ciudades están suicidándose y volviéndose adictos a los opiáceos en cantidades nunca antes vistas".

En un estudio reciente que llevó a cabo la Reserva Federal, "un 40% de estadounidenses adultos afirmaba que serían incapaces de reunir 400 dólares para cubrir una emergencia sanitaria", lo que supone "un estado de precariedad tal que habría resultado catastrófico si los republicanos hubieran conservado la Cámara y hubieran derogado (como era su idea) el Obamacare, dejando a 'decenas de millones de personas' sin seguro de salud para cubrir al menos algunas de esas emergencias".

Y mientras que Easterbrook se burla de la afirmación de Sanders de que “Los estadounidenses están siendo ‘envenenados’ con los contaminantes que produce la avaricia corporativa” (la esperanza de vida ha subido, bromea Easterbrook: “Si nuestros cuerpos está siendo envenenados, vivir durante más tiempo es una curiosa forma de demostrarlo”), la revista Time publicó el año pasado un estudio de Lancet que concluyó que se habían producido 155.000 muertes prematuras en Estados Unidos como consecuencia de la 'contaminación atmosférica'


"Los investigadores añadían que seguramente esa cifra era un cálculo subestimado, ya que no disponían de datos sobre muertes por exposición a los alteradores endocrinos, los agentes ignífugos, los pesticidas y otros contaminantes".

CONTINÚA...

FUENTE: ctxt.es
La boca del logo
Autor: George Scialabba
Traductor: Álvaro San José 

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