12/12/18

RAÍCES


Nos guste o no, nuestras raíces están imbricadas en el norte de África, aunque hayamos vivido casi siempre mostrándole la espalda; tal vez por el hecho incuestionable de que los antiguos pobladores isleños desconocían la navegación.

Traigo a mi memoria el libro titulado “Magos, mauros, mahoreros o amasikes*, considerado la obra más importante del político, historiador y escritor Hermógenes Afonso de la Cruz (cuyo apodo,  “Hupalupa”, tomó del famoso caudillo gomero) y en la que demuestra con datos fidedignos y gran aporte de fotografías, la semejanza de rasgos antropológicos y la similitud de una lengua común “el tamazight”.


Tuve el honor de conocer a “Hupalupa” cuando habitaba con su esposa Amparo Higuera y sus hijos, Ruymán, Yaiza y Chaxiraxi. en la Finca La Pasada en Barranco Hondo (Tenerife). 

Debió ser allá por la década de los 80 del pasado siglo, habida cuenta de que yo había regresado de cumplir el servicio militar en tierras peninsulares, a finales de los años 70.

Finca La Pasada - Bco. Hondo (Tenerife)

Su cuñado Fermín, ya afamado pianista, y yo manteníamos buena amistad y cuando recalaba por casa, solíamos acercarnos a la finca, que quedaba relativamente cercana y de la que tengo alguna imagen que podría tildar de surrealista: como la de un magnífico piano de cola en mitad del salón y un par de gallinas correteando bajo él.

Recuerdo también una pareja de pastores alemanes y una perra bóxer (cuidadísimos los primeros, libres de ir a donde les apeteciera, y amarrada con una cadena, y desaseada, la pobre bóxer, tan noble y cariñosa... claro, a saber cuanto tiempo que nadie le hacía una caricia.)


- Es tonta - me dijo alguien.

- ¡Coño! No va a ser tonta si se la están comiendo las garrapatas - respondí. 


Así que cuando nadie miraba, aproveché para rociarla de arriba abajo con el insecticida de los pastores alemanes (¡lo gasté!), y los chupópteros comenzaron a caer como una lluvia de garbanzos en remojo. Algo que la pobre perra agradeció meneando insistentemente aquel muñón de rabo y lamiéndome las manos sin parar.

En aquella época la finca subsistía básicamente gracias a la vaquería, aunque también poseía granja avícola, múltiples mangos y aguacateros que, escalonadamente cantero tras cantero, descendían hacia la lejana autopista del sur y otra serie de cultivos de menor entidad.



Por aquel entonces yo vivía en la Casa La Altura, en la parte más alta de Tabaiba, justo donde acababa la carretera y empezaban los terrenos, ya en aquella época, resecos y baldíos; enfocado todo a  la puñetera especulación urbanística.

Cierto día fui invitado a visitar la gran cueva ubicada en una ladera del barranco que surcaba la finca: "santa sanctorum" y lugar de reunión del "Movimiento por la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario" (MPAIAC) organización independentista de la que "Hupalupa" era responsable de cultura. Allí vi por primera vez la gran bandera tricolor de las siete estrellas verdes, tendida sobre los toneles de la bodega vitivinícola familiar.


Hay un detalle adicional que sirve para fijar, más aún si cabe, ese cúmulo de imágenes en mi memoria: una mantis religiosa (insecto difícilísimo de ver por estos lares) que, a la entrada de la gruta parecía recibirnos con su típica postura de oración profana. Hacía más de 20 años que no veía un bicho de aquellos.

"Hupalupa" había participado, en 1975, en la fundación de Solidaridad Canaria desde donde editará y difundirá las listas de nombres guanches.También será miembro fundador del sindicato Confederación Canaria de Trabajadores (CCT), y militará en el (PRAIC) y en en Frente Popular por la Independencia de las Islas Canarias (FREPIC-AWAÑAK), formando parte también del Centro Canario de Estudios, Amistad y Solidaridad entre los pueblos del África "Amílcar Cabral", fundando la Revista del Oeste de África (ROA). 
 

(*) Tuve la mala cabeza de prestar, a una persona irresponsable, ese libro magnífico, y lo perdí.

Miguel Ángel G. Yanes

9/12/18

UN VIAJE EN ASCENSOR


No me pregunten en que lugar estaba exactamente porque lo desconozco. Solo sé que entré al unísono con dos chicas (yo también era joven) en un ascensor aséptico y brillante, de color gris metálico, con una docena de focos encastrados en un espejo que recubría el techo. Justo en el instante de ir a pulsar para elegir el piso de destino, se cerró la puerta y se apagó la luz al mismo tiempo. 

A oscuras tanteamos el tablero (digital para más inri) lo que no daba opción al menos a contar los botones para hacer un cálculo; así que pulsamos al azar esperando dar con la alarma de emergencia. Contra todo pronóstico, se puso en marcha.

- En algún piso se detendrá - dijo una de ellas.

Pues así, a oscuras, comenzó un viaje "interminable". Aquel artefacto comenzó a ascender adquiririendo una velocidad endemoniada que nos hacían tropezar a los unos con los otros. Por un instante, su constante aceleración me recordó una lanzadera espacial.

No sé si fueron minutos, horas o qué, porque perdí la noción del tiempo. Los teléfonos móviles de ambas jóvenes no funcionaban, ni siquiera sus linternas. El mío tampoco, porque no tengo. Tuve el pálpito de que los relojes se hubieran detenido, pero no había manera de comprobarlo; ni mecheros ni cerillas. Ninguno de nosotros fumaba.

En vista de que aquel artilugio no se detenía, nos entró una lógica angustia pero que, sin llegar a pánico, se fue atemperando poco a poco, como todo aquello que en la vida resulta irremediable. 


Asumimos que aquella situación escapaba a nuestro control y, aunque parezca mentira, terminamos relajándonos y, sentándonos en el suelo, cogidos de las manos en la más completa oscuridad, charlamos amigablemente; tanto, que una de ellas le propuso a la otra (no sé si en plan de guasa o no) que podrían violarme para destensar y aprovechar el tiempo. Algo que no llegó a cuajar porque, en ese mismo instante, el ascensor se detuvo con una brusca sacudida. La puerta se abrió y nos hallamos en el interior de un mercado asiático.

- ¿Dónde carajo estamos? - preguntó la segunda muchacha. 

Sin soltarnos de las manos, salimos de la cabina, presas de un desmedido asombro.

El bullicio era ensordecedor: Ciudadanos orientales cargando enormes fardos sobre sus hombres, empujando carretillas de madera atestadas de productos agrícolas, portando innumerables bolsas plásticas repletas de compra...

Busqué una referencia informativa y me topé con una serie de ideogramas que no supe identificar. No tuve claro si eran chinos o japoneses; las chicas tampoco.Y claro, no entendíamos "ni papa" del idioma que se hablaba a nuestro alrededor.

Atravesamos aquella nave donde se amontonaban montañas y montañas de frutas y verduras de todos los colores, formas y olores imaginables, para llegar a una inmensa pescadería que se me antojó un especie de hangar en la que, multiples puestos ofrecían una variedad increible de pescados y otros frutos del mar, y donde apenas se podía caminar entre tantísima gente. La resonancia resultaba mayor aún que en el espacio anterior.


Entre aquella barahunda de chirridos, golpes, gritos... se alzó una voz que dijo en castellano:

- ¡Míguel! ¿Qué haces aquí?

- ¡Luis!... Luis Crespo! ¡Que alegría verte, tío! ¿Se puede saber dónde coño estamos?

- Pues si no lo sabes tú. Yo vine a parar a aquí tras un disparatado viaje en ascensor.

Fue entonces cuando el maldito sonido del teléfono interrumpió aquel sueño vespertino que tan bien hilvanado iba. Las puñeteras llamadas de las empresas de telefonía, siempre jodiendo la intimidad del ciudadano.

Miguel Ángel G. Yanes

7/12/18

EL SUMMUN DE LA LUZ


Fría aún, la luz,
Derramándose casi
Como un líquido denso,
Con lentitud desciende
Desde la cumbre al valle.
Pausadamente baja
Por la helada pendiente
De la montaña, busca,
Reptando por su alba
Dureza de cristal,
Alcanzar el summun
De su fulgor, posarse
Sobre el suave temblor
De los trigales verdes,
Para dorar sus granos
Llenándolos de sol
En el exacto sur,
Del mediodía.

Miguel Ángel G. Yanes

30/11/18

LA C4

En la Kafeíta, cafetería a la que ahora acudo a por mi ración diaria de cafeína (una vez que el amigo Tasito se jubiló y echó el cierre a "Los Tres Mosqueteros") existen dos terrazas: una, a la que se accede desde el interior del local y otra ubicada en la propia acera, frente a la entrada. Esto les obligó a buscar una codificación determinada para cada una de ellas e identificar así las mesas correspondientes.


Fue al escuchar por boca de una de las empleadas, la frase, "la cuenta de la C4", refieriéndose a una de las mesas de la calle, que su voz iluminó un oscuro y distante rincón de mi memoria.


La C4 era la denominación militar de una de las colinas que rodean la estratégica ciudad portuaria de Cartagena, en la costa murciana donde, allá por los años 70, hice el servicio militar obligatorio, la famosa "mili". Y, en la C4, que estaba a tomar por saco de lejos y de alto, se hallaban ubicadas, entre otras, las antiguas baterías de costa de General Fajardo, que en aquellas fechas ya habían sido desartilladas y convertidas en polvorín, y a las que se accedía por una pista de tierra poco menos que insufrible, por la que, a bordo de un jeep traqueteante subíamos y bajábamos con el fin de hacer las preceptivas guardias. 


La unidad no disponía de dotación suficiente para ello y era menester desplazar soldados desde los diferentes cuarteles para hacerlas. En mi caso bajábamos desde el Grupo de Apoyo Logístico XXXII, ubicado en la zona montuna de Tentegorra, para luego subir a lo alto de aquel reseco y solitario promontorio.


Cartagena ha sido considerada desde la época del general cartaginés Asdrúbal, como una ciudad prácticamente inexpugnable, de hecho fue el último bastión republicano que resistió ante el empuje de las fuerza nacionalistas del general Franco. Tal es así que a los pocos días de su rendición, finalizaba la Guerra Civil.


Miguel Ángel G. Yanes

24/11/18

ANIMALES Y HUMANOS

Un perro espera durante más de 80 días a su dueña en la carretera en la que falleció 

Un accidente de tráfico le quitó la vida a su compañera el pasado 21 de agosto en Hohhot (China) y, desde entonces, su amigo fiel no se ha alejado del lugar del siniestro y espera su regreso.


Más de 80 días lleva un perro merodeando por una carretera de Hohhot, capital de Mongolia Interior (China), aguardando a su dueña, fallecida en un accidente de tráfico el pasado 21 de agosto. Desde entonces, su fiel amigo no se ha alejado del lugar del siniestro y continúa esperando su regreso. Se trata de una historia que recoge la BBC y que se ha viralizado en las redes sociales. Un taxista ha explicado cómo la gente intenta ayudarlo, pero el animal siempre huye"Los conductores a menudo lo alimentamos, pero cuando descendemos del vehículo, se va", cuenta. 


Por el momento no se conoce su nombre ni procedencia; tampoco si la fallecida tenía algún familiar o amigo que pueda hacerse cargo del animal. "El afecto de la mujer hacia su mascota debió de ser muy intenso, ya que el perro continúa en guardia, esperando su regreso", asegura el taxista, lo que le hace reflexionar sobre el cariño entre los animales y los seres humanos.

FUENTE: publico.es
Madrid - 15/11/2018

Recuerdo un caso parecido, ocurrido hace bastantes años en un aeropuerto europeo, al que acudía todos los días un perro a esperar a su dueño que nunca regresó. Había fallecido en el transcurso de uno de sus múltiples viajes.
 
Hace ya algunos meses sucedió algo similar en un aeropuerto de Colombia, aunque en esta ocasión, el animal daba la sensación de haber sido abandonado en la terminal. Deambuló por allí durante muchos días hasta que dejó de comer y acabó muriendo. Triste final para el mejor amigo del hombre.

22/11/18

PREMIO CERVANTES 2018

Me hago eco en este humilde blog de la concesión del Premio Cervantes, considerado algo así como el Nobel de literatura en lengua castellana, a la poeta uruguaya Ida Vitale, afincada desde hace años en Estados Unidos, alegrándome sobremanera por ella y por aquellos que seguimos su trayectoria poética. 

Fotografía de archivo tomada el 5 de septiembre de 2018 de la poeta uruguaya Ida Vitale. (RAÚL MARTÍNEZ | EFE)
Ida Vitale

La primera vez que accedí a sus poemas fue hace escasamente cinco años, a raíz de conocer su nombre en un artículo titulado "Poetas invisibles" fechado en Bogotá (Colombia) el 16/01/2013, autoría de Darío Jaramillo, que me apresuré a incluir en este mismo blog dado su tremendo interés.

Años más tarde, en 2017, llegué incluso a comentar una entrevista radiofónica que, a sus 94 años, concedió Ida Vitale a Radio Nacional de España y que, miren por dónde, me apetece volver a colgar aquí:

LA LUCIDEZ DE IDA VITALE

Ida Vitale

Ha sido una auténtica gozada escuchar la entrevista radiofónica que RNE ha efectuado a la poeta uruguaya Ida Vitale con motivo de la presentación, en la Residencia de Estudiantes de Madrid, de sus últimas obras literarias.

Con una lucidez tremenda y una facilidad de palabra que ya quisieran muchos, esta mujer vital (nunca mejor dicho) es, a sus 94 años, un referente indiscutible de la literatura uruguaya. Enmarcada en lo que se conoce como Generación del 45, de la que forman parte autores de la talla de Mario Benedetti, Juan Carlos Onetti, Carlos Maggi o Idea Vilariño, nacidos todos ellos en la República Oriental del Uruguay; aunque ella, por mor de los avatares políticos acaecidos en su patria, decidió fijar su residencia en los Estados Unidos de Norteamérica desde 1990.

Reunión de integrantes de la Generación del 45 
con motivo de la visita de Juan Ramón Jiménez.  

De izquierda a derecha parados (de pie):
 María Zulema Silva Vila, Manuel Arturo Claps, Carlos Maggi, María Inés Silva Vila,  
Juan Ramón JiménezIdea Vilariño, Emir Rodríguez Monegal, Ángel Rama. 
Sentados:  
José Pedro Díaz, Amanda Berenguer, Zenobia Camprubí (esposa de J. R. Jiménez),
Ida Vitale, Elda Lago, Manuel Flores Mora.

Ida Vitale, escritora, crítica literaria y profesora ha sido galardonada en los últimos tiempos con importantes distinciones internacionales, tales como: Premio Octavio Paz 2009, Premio Alfonso Reyes 2014, Premio Reina Sofía 2015 y Premio Internacioanal de Poesía Federico García Lorca 2016.


En su larguísimo trayecto literario ha cultivado Poesía, Prosa, Crítica y Ensayo, aunque la mayor parte de su obra gira en torno a la Poesía, con obras tan importantes como: La luz de esta memoria (1949), Jardín de sílice (1980), Entresaca (1984) Reducción del infinito (2002), entre otras.

Humilde, como siempre han de ser los verdaderos poetas, explica que:

«Ser humilde es más o menos normal. Lo contrario es asombroso, porque uno nunca tiene la conciencia total de lo que ha escrito. La vanidad entra en el caso de las enfermedades»


En cuanto al por qué de escribir y la relación con los lectores, aduce:

«Si escribir es un misterio, que te lean, en este mundo nuestro, es casi un milagro. La gente lee cada vez menos poesía. Porque la poesía exige un poco más de esfuerzo. La novela entretiene, es más fotográfica. Aunque hay novelas o textos en prosa que pueden marcarte para toda la vida».


Vitale reconoce que el universo intelectual, ése del que lleva toda una vida formando parte, se va  degradando, poco a poco:

«Asistimos a una degradación generalizada del mundo». «Si miras lo que está pasando en todos lados, es de apaga y vámonos. 

Remata, y vuelve a recuperar la sonrisa.


No quiero terminar esta entrada sin dejarles uno de los poemas de esta mujer angelical. Solo hay que fijarse en la luminosidad de su mirada con tan provecta edad, para entenderlo:

Aclimatación

Primero te retraes,
                                      te agostas,
pierdes alma en lo seco,
en lo que no comprendes,
intentas llegar al agua de la vida,
alumbrar una membrana mínima,
una hoja pequeña.
                                       No soñar flores.
El aire te sofoca.
                                    Sientes la arena
reinar en la mañana,
morir lo verde,
subir árido oro.

Pero, aún sin ella saberlo,
desde algún borde
una voz compadece, te moja
breve, dichosamente,
como cuando rozas
una rama de pino baja
ya concluida la lluvia.

De "Parvo Reino" 
Ida Vitale
1984
Miguel Ángel G. Yanes
         10/06/2017

19/11/18

LA PROMESA Y EL ANILLO


Mi madre no era mujer de iglesia; nunca fue asidua a misas y otros actos litúrgicos, aunque, creyente, lo era hasta la médula. Cuando mi infancia se truncó de repente para el mundo de los juegos, por culpa de aquella escayola inmensa que me mantuvo postrado en cama varios años, ella hizo una promesa: "que si yo volvía a caminar, recorrería de rodillas, desde la entrada hasta el altar mayor, la Basílica de Candelaria."

Con nueve años ya, fui dado de alta en la Clínica Infantil San Juan de Dios, donde permanecía ingresado; corría septiembre de 1964, por lo que mi pobre madre, no pudo cumplir la promesa hasta el 14 de agosto del año siguiente, víspera de la fiesta mayor de la Virgen de Candelaria, jornada aquella en la  que, peregrinos venidos de todos los rincones de la isla, acudían a rendirle culto y pleitesía a la "Morenita*", Patrona de Canarias.

Ella, Nicolasa, la madre que me parió, cumplió su promesa llevándome a su lado cogido de la mano, caminando de rodillas hasta el altar, sangrando y dejando la piel de sus rodillas por el camino. 

Posteriormente hubieron de curarle y vendarle ambas rodillas, completamente desolladas.Tengo esa imagen grabada a fuego en mi memoria. ¿Tanto dolor para qué servía?


En algunos países sudamericanos, 
la Iglesia sigue permitiendo tales sacrificios

Meses más tarde, paseando mi madre y yo por laguneras calles, nos tropezamos de frente con un cura, ante el cual se detuvo haciendo una profunda genuflexión. Entonces él, alargando la mano, le presentó un anillo que ella besó, obligándome a mí a hacer lo mismo, algo que me desagradó sobremanera. Más tarde sabría que aquel hombre era el obispo, algo así como un jefe de curas que, si no me equivoco, salía del casino lagunero.

Cuando mi madre me dejó nuevamente en casa de sus suegros, le conté al abuelo la anécdota del hombre del anillo. Me miró muy serio y me dijo (recuerden que yo tenía 10 años):

- Aléjate cuanto puedas de esa gente. Muchos curas son un verdadero peligro.

Estaba dispuesto a hacerle una serie de preguntas sobre aquello, cuando la abuela Melania le gritó:

 Melania y Juan

- ¡Juan! No le estés diciendo esas cosas al niño.

Y él, cabeceando, optó por callarse. Pero yo, aunque no lo entendiera, había cogido la onda.

Cuando ya fui mayor, dejé de lado aquella fé que me habían metido a la fuerza en la cabeza y me hice hereje, apóstata, ateo... y todo aquello a lo que me arrastró el uso continuado de la razón; entendí que ni el dolor redime, ni dios, ni la virgen,  ni los múltiples santos (entelequias a fin de cuentas) pueden, desde esas imágenes de madera, yeso, mármol, granito... que los representan, agradecer tales sacrificios. Es mas, si en realidad existieran dichas entidades espirituales, no necesitarían nada de nosotros, ni siquiera los templos que les elevamos o el culto que les rendimos, cuanto menos nuestro dolor. Todo se reduce a la propia vanidad humana y a la manipulación de las conciencias.

(*) Lo de "morenita" es un subterfugio para no llamarla "negra", que lo es, tal y como asegura el escritor Rafael Alarcón Herrera en su libro: "La última virgen negra del Temple".


Miguel Ángel G. Yanes

17/11/18

EL TECHO DE CRISTAL

María Zambrano, la mujer ninguneada que rompió el techo de cristal del Cervantes

Google lanza un 'doodle' que recuerda la figura de la poeta y ensayista

María Zambrano. María Zambrano Alarcón (1904 - 1991)

María Zambrano tuvo que esperar a ser una anciana de vuelta de un largo exilio de 45 años para convertirse en la primera mujer, en 1988, en ser reconocida con el Premio Cervantes, el más importante de la literatura en lengua castellana.

Pensadora, poeta y ensayista, su figura -con una obra entre el compromiso cívico y el pensamiento poético- ha recibido ahora el homenaje en forma de ‘doodle’, en Google.


Precisamente ha sido al terminar el día de Sant Jordi, el 23 de abril, fecha en que también se conmemora la muerte del autor del ‘Quijote’ y tradicionalmente se entrega el Cervantes Siete años antes del Cervantes, la que fue una de las mujeres de la Generación del 27 ya había recibido el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.

El ‘doodle’ remite a la información de Google sobre María Zambrano, hija y nieta de profesores. De salud delicada, que se materializó en tuberculosis en 1927, la escritora realizó sus primeros estudios en Segovia y los siguió en Madrid, cursando Filosofía y Letras con Ortega y Gasset, García Morente, Julián Besteiro y Xavier Zubiri. Su juventud no le impidió, en 1927, el ser invitada a la tertulia de la Revista de Occidente’, donde medió entre Ortega y escritores jóvenes como José Antonio Maravall, y en cuyos círculos culturales se movió en los años 30.


Entabló amistad con grandes poetas y pensadores del momento, como Luis Cernuda, Jorge Guillén, Emilio Prados y Miguel Hernández. Zambrano se fue alejando de Ortega y de ‘Revista de Occidente’ y empezó como profesora de Filosofía, en 1935, en la Residencia de Señoritas y en el Instituto Cervantes, donde Machado ocupaba la cátedra de Francés.


 Ninguneada en el exilio


Tras la guerra civil María Zambrano marchó al exilio republicano, un periodo en el que a menudo se sintió ninguneada. "Tú un día me dijiste delirando que en un tiempo todos escupían sobre mí. 


Yo no digo eso, pero sí que todos pasan sobre mí como si no existiera", escribió en una de las cartas que dirigió a su gran amigo el pintor mexicano Juan Soriano (Premio Velázquez)

Soriano fue uno de los incondicionales que apoyó y sostuvo a la heterodoxa alumna de Ortega, en las horas oscuras de su interminable exilio: de La Habana a México y de vuelta a Europa, en París, en Roma, en La Piéce (al pie del Jura y su lugar en el mundo) y en Ginebra, fin de trayecto antes del regreso final en 1984 a España, donde murió siete años después.


En el 2004, con motivo del centenario de su nacimiento, proliferaron homenajes y publicaciones. Incluso una película, 'María querida', dio cuenta para el gran público de su faceta más biográfica.

"Esencia y hermosura" de María Zambrano



Pero el hambre de Zambrano, un poco por desconocimiento y otro poco por el inexistente apoyo oficial del estamento intelectual (el fragmento epistolar es una rareza marcada por una autocompasión de la que huía), no quedó cumplido con el aniversario. Años después siguieron apareciendo novedades bibliográficas al rescate de su obra y de su vida.

La carta es una de las 20 (de ellas, 17 inéditas) de la antología 'Esencia y hermosura' (Galaxia Gutenberg, 2010) preparada por el poeta, periodista y amigo José-Miguel Ullán y una perfecta hoja de ruta para adentrarse en el complejo 'universo Zambrano'. A ello se unió la aparición en el mismo sello de sus obras Completas en cinco volúmenes.



'Esencia...' reunió textos de los libros fundamentales de la autora como 'Horizonte del liberalismo', 'Los intelectuales en el drama de España', 'Hacia un saber sobre el alma', 'El hombre y lo divino', 'Claros del bosque' y 'Las palabras del regreso', y contenía como novedad absoluta un relato prologal en el que Ullán retrataba a la autora de forma íntima y por ello muy intensa.

El ilustrativo momento capturado por Ullán databa de 1968, cuando Zambrano residía en La Piéce con su hermana Araceli y una caterva de adorados gatos. Se dice que a ambas hermanas les habían negado el permiso de residencia en Roma porque se dedicaban a recoger a cuanto gato hallaban por las calles.




Al refugio de La Piéce llegaron el poeta José Ángel Valente y un jovencito Ullán y allí la filósofa desplegó sus seductoras artes de narradora comentando las de sus contemporáneos: Lezama Lima ("hablaba mejor que escribía si es que eso es posible"), Emilio Prados ("tenía el encanto de la palabra al igual que García Lorca"), Machado ("tenía voz pero no la usaba"), Unamuno y Ortega ("han sido nuestros hipnotizadores en la juventud como oradores").

FUENTE: elperiodico.com
24/04/2017

16/11/18

LA MUERTE PEQUEÑITA


De joven aprendí, leyendo por mi cuenta la mitología clásica (dos tomos de una edición de bolsillo que compré con mi primer sueldo de esclavo asalariado) aprendí, repito, que Hipnos (El Sueño) y Tánatos (La Muerte), eran hermanos gemelos. Ambos, hijos de Nix (La Noche), que los concibió sin intervención masculina, aunque en tradiciones posteriores se menciona que Hipnos tenía por padre a Érebo (La Oscuridad), lo cual indicaría que Hipnos y Tánatos eran hermanastros.

Hipnos y Tanatos transportando un cuerpo

Traigo este tema a colación de un suceso que anoche me ocurrió apenas ¿dormirme?

Perdí todo control sobre mi cuerpo. Intenté comunicárselo a mi esposa que yacía a mi lado, pero las cuerdas vocales no me obedecían. No podía moverme, ni siquiera alargar la mano sobre las sábanas para tocarla y llamar su atención. Fueron unos segundos desesperantes hasta que, haciendo un esfuerzo ímprobo, logré emitir un sonido apenas perceptible que -pensé- "no sirve para nada". Pero ante mi asombro, ella logró oírlo; se giró y me zarandeó.

- ¿Qué te pasa? ... ¿Por qué estás gritando?
 

- ¿Gritando?

- Sí, y emitiendo unos sollozos desgarradores. Menos mal que aún estaba despierta, porque sí no, me matas del susto. Deben haberte oído todos los vecinos. ¿Tenías una pesadilla?

- No. En realidad intentaba comunicarme contigo pero no podía.
 

Fue entonces cuando recordé la estrecha relación entre Himnos y Tánatos.

Miguel Ángel G. Yanes