19/3/19

LAS ANÉCDOTAS DEL SEMÁFORO (I)


Antes de que se constuyeran los puentes de Javier de Loño Pérez ("Puente del Manicomio") y el de la Calle de Lorenzo Tolosa  ("Puente de la Cuesta de Piedra") sólo existía una única entrada y salida al populoso barrio de La Salud: la Avenida de Venezuela. Y en su confluencia con la antigua Avenida del General Mola (hoy, de Canarias) en los Años 60 se colocó un semáforo para regular el creciente tráfico del cruce.


Dado que todos los ciudadanos motorizados que entraban y salían del barrio, se veían obligados a regirse por él, las anécdotas relativas a dicho semáforo y a su entorno son innumerables.

Personalmente experimenté alguna en primera persona; como aquel día en el que, camino del trabajo, esperaba en primera línea el cambio de disco a lomos de mi motocicleta, cuando observé que, de la cercana gasolinera, bajaba un coche directo hacia mí: 


¡No tenía conductor!... Su dueño corría desesperado tras él en un vano intento de atraparlo.

Avancé unos metros con la moto para no ser atropellado, dejando que el coche pasara a mis espaldas. Afortunadamente no chocó con ningún otro vehículo. Subió la acera (libre en ese instante de peatones) y se empotró contra la esquina de unos antiguos salones de almacenaje, hoy inexistentes.


El propietario, tembloroso y desencajado, ante la tragedia que pudo ocasionar, no paraba de repetir como si fuera un mántram:

- ¡El freno de mano, el freno de mano...!


Miguel Ángel G. Yanes

17/3/19

ESTO SE DESMORONA


“El imperio europeo se hunde” 

Entrevista a Wolfgang Streeck / Sociólogo
 
Wolfgang Streeck / Fotografía deManolo Finish

Wolfgang Streeck (Lengelich, 1946) decidió dedicarse a la sociología siendo niño, un día que visitó una fundición y vio a hombres cargando con cubos que pesaban más que ellos. "Especializado en el pacto social y la crisis del capitalismo, Streeck fue un convencido europeísta en su juventud y hoy es un aguerrido euroescéptico". A su juicio, el euro ha impedido la convergencia del norte y el sur en Europa en vez de promoverla, y "la Unión Europea se ha convertido en una maquinaria enorme e ineficaz, gobernada por las mentiras de los tecnócratas y por instituciones ilegítimas y opacas”.

De visita en Madrid para dar una conferencia en la Fundación Areces, dentro de un ciclo sobre la UE coordinado por Antonio Estella y por el que pasarán también Kenneth Armstrong (el 14 de marzo) y Mark Blyth (en abril), el autor de Cómo acabará el capitalismo (Traficantes de Sueños, 2018) dialoga durante 40 minutos con CTXT y afirma que "el imperio europeo está hundiéndose”

¿Las razones? “Alemania no podrá seguir castigando a la periferia y tampoco tiene recursos para pagar la factura; la unión monetaria es un caos, y las instituciones europeas fueron diseñadas para inmunizarse contra la movilización electoral de los ciudadanos”. Tras la entrevista, Streeck se reunió con el Grupo Parlamentario de Podemos para compartir sus ideas sobre Europa de cara a las elecciones de mayo.

¿Cómo definiría esta fase del capitalismo?


"El experimento neoliberal ha fracasado: no ha traído prosperidad ni ha resuelto el conflicto entre las clase", mientras vemos que en muchos países aparecen distintas formas de revuelta contra el capitalismo globalizado, movimientos anticapitalistas o, mejor dicho, antiinternacionalistas. El neoliberalismo siempre fue un movimiento internacional que abrió las economías nacionales, y ese es ahora el objetivo de la resistencia. En parte "sucede esto porque la izquierda de la tercera vía se unió a la fiesta internacionalista en medio de la euforia globalizadora y perdió la conexión con la gente a la que el sistema iba dejando atrás".

¿Por qué ha fracasado el experimento?

La idea del neoliberalismo era revivir el vigor del crecimiento económico perpetuo en los años 80, cuando empezaba el estancamiento. "El sueño no se cumplió". Hoy vivimos un periodo de enorme endeudamiento, con tasas de interés cero y muy bajo crecimiento. El capitalismo no puede sobrevivir en esas condiciones. Necesita un permanente retorno del capital. "Económicamente, el neoliberalismo no ha cumplido las promesas. Y políticamente ha dividido a las sociedades". Ahora tenemos por todas partes a los populistas nacionalistas de derechas, que destruyen los sistemas políticos, como vemos en Italia. Y "la ingobernabilidad amenaza la estabilidad de nuestras sociedades".

¿Qué ha causado ese fracaso? ¿La codicia, el descontrol, el sadismo de las élites, la desregulación, el euro?  


Eso es demasiado simple y, a la vez, demasiado complicado. "El sistema necesita seguir generando cada vez más capital". Para que eso ocurra tienes que organizar la sociedad de forma que colabore en el permanente crecimiento del consumo y la inversión. Pero hay límites naturales a eso, "no existe el crecimiento interminable". La gente debe ser reeducada todo el tiempo para colaborar con la máquina. Y eso es demasiado complicado.

"La legitimidad y la estabilidad exigen un buen Estado de bienestar y una distribución igualitaria". Si no lo consigues, y destruyes los sindicatos y los Estados de bienestar, y cada vez menos gente controla el sistema, y no hay demanda ni enemigo, y necesitas cada vez más crédito, eso solo puede acabar en una crisis enorme. "Lo que ha pasado es que la competencia global entre los Estados y los trabajadores ha creado y profundizado la crisis".

En su conferencia dijo que Europa es un proyecto fracasado porque ya no se ocupa de la gente.

Amo a Europa, amo esta parte del mundo, amo Alemania, Italia, Francia y España. "Pero yo no hablaba de Europa sino de la Unión Europea, que no es lo mismo". El problema es que la propaganda de la UE confunde ambas cosas todo el tiempo. "Europa es el legado romano y griego más una enorme diversidad histórica de lenguas y dialectos, con culturas nacionales maravillosas y diferentes que deben ser preservadas, no unificadas por los mercados". Hoy todas las ciudades europeas se parecen, todas tienen las mismas tiendas, todas parecen aeropuertos.

El legado romano

"El comunitarismo olvidó que existen diferentes estilos nacionales de lidiar con el capitalismo para mantener la cohesión social". Si lo que haces es negar eso con Tratados poco democráticos, e impones a Alemania como jefe del euro y exportador del único modelo posible, "no cabe esperar más que un desastre". La idea de Europa se ha deteriorado con la Alemania imperialista y con una periferia arruinada que tiene que ser gobernada como si fuera un espejo de Alemania.

Usted ha afirmado que es un aguerrido euroescéptico. ¿Es esto correcto?

Sí y no. Soy crítico, muy crítico, con el actual modelo institucional y político de la Unión Europea. "La Unión Europea, en la forma que tiene en la actualidad, es producto de la neoliberal década de 1990. Se trata de un régimen monetario centralista absolutamente uniforme, que es antidemocrático en dos sentidos": las instituciones supranacionales se hallan cuidadosamente protegidas de las presiones electorales populares y estas fueron diseñadas para separar la democracia existente a escala nacional del ámbito de la economía política, que es entregada a los mercados internacionales.

"La creatividad social ha sido reservada para la economía capitalista, entendiendo por ello la maximización de los beneficios, y está separada de la organización de la vida social, que se abandona al mercado". Como resultado de todo ello, la Unión Europea no se halla unida sino dividida, ya que "en su seno conviven diferentes países miembros dotados de diferentes estructuras socioeconómicas, que cuentan con sociedades diferentes" y cuyo comportamiento es, en consecuencia, también diferente bajo un régimen de mercado y un régimen monetario unitarios, esto es, en nuestro caso, una moneda fuerte y una competencia internacional carente de límites.


Mario Monti dijo: “Seremos como los alemanes”. O mejores.

Sí, y perdió las elecciones. "Solo los tecnócratas y los economistas convencionales creen que se puede racionalizar un país desde arriba para adaptarlo mejor al capitalismo y a la producción de beneficios capitalistas". Las instituciones sociales presentes en la intersección de un modelo social y del correspondiente modelo económico son viscosas y adherentes. "Si se desea reformarlas o eliminarlas, se debe ofrecer a la gente substitutos aceptables que les brinden, al menos, la misma seguridad y las mismas oportunidades que sus instituciones más antiguas". Nadie quiere ser arrojado al agua fría de lo desconocido y lo impredecible. "Si la gente debe comportarse como los 'alemanes' idealizados de Mario Monti, primero debe darles sindicatos alemanes, un Estado del bienestar alemán, un sistema de formación profesional alemán, etcétera, etcétera".

¿Así que según usted la UE ya no tiene futuro?  

"Todos los imperios tienen un problema. Al centro, a la cabeza, se le pide que haga tareas que no puede cumplir. El imperio europeo está cayendo porque nadie puede cumplir esas demandas". Alemania es demasiado pequeña para gobernar Europa, desde lo militar a lo social o a las transferencias fiscales. Si conoces los Balcanes, la idea de exportar allí los modelos liberales de Alemania o Francia es absurda, son incapaces de seguirlos. Italia es también incapaz. "Si los modelos no vienen de dentro de las sociedades, no habrá mucho que hacer". Les puedes ayudar, pero no más que eso.


Y, por otra parte, "todos los imperios caen, ya pasó con el Imperio Romano, el estadounidense, el británico..." Cuando tu imperio crece demasiado, el centro ya no puede asumir esa tarea… "Esta imposibilidad se refiere no a la democracia o a algún defecto congénito de los países que tienen más dificultades con el actual modelo socioeconómico impuesto desde Bruselas y Berlín, como Irlanda, Grecia, Italia, España o Portugal, sino a la supervivencia de estas sociedades bajo un régimen irrestricto de libre comercio y de moneda fuerte como el que ha sido impuesto"; o sobre los países balcánicos si eventualmente se incorporaran a la Unión Europea en su forma presente.

"El régimen monetario y comercial actual prolonga el retraso y no conduce a una convergencia con las sociedades europeas más desarrolladas por parte de las menos desarrolladas socioeconómicamente" según el actual modelo neoliberal de la Unión Europea; "prolonga y profundiza, por el contrario, la desigualdad regional en el seno de Europa", porque expone a los países menos desarrollados a la emigración, a la dependencia productiva, etcétera. Confiar en la asistencia procedente del centro del sistema para promover el desarrollo no es realista, ya que este no será capaz de transferir desinteresadamente más recursos de los que han transferido al Tercer Mundo los países desarrollados durante las últimas seis décadas, lo cual básicamente preserva la dependencia y mantiene gobiernos procapitalistas en el poder. "Para aproximarse a los países más desarrollados de la Unión Europea, estos países necesitan espacio para respirar, que es exactamente lo contrario de lo que les permite la Unión Europea en estos momentos".

¿Diría que Alemania ha fracasado por un exceso de generosidad con la periferia o por un exceso de control? 

No, este no es el modo correcto de plantear el problema. Lo que quiero decir es que "durante los primeros años de existencia de la UE, que se prolongaron hasta el final de la Guerra Fría, los gobiernos alemanes ayudaron frecuentemente a los Estados miembros de la UE" a alcanzar un compromiso mediante el pago de la mayor parte de los costes derivados del proceso de construcción europea. "Era así, sin embargo, cuando la UE todavía era pequeña y homogénea" y la integración menos estrecha que la actual, lo cual significaba que los costes del compromiso eran limitados y manejables. "Esto ha cambiado drásticamente con la incorporación de los antiguos países de Europa del Este y la creación de la unión monetaria".

Wolgang Streeck

"Ahora la factura es cada vez mayor". Por ejemplo, compensar a Italia por las pérdidas que sufre como miembro de la Unión Monetaria Europea "supera ampliamente lo que una Alemania próspera podría permitirse", por no mencionar los fondos necesarios para estimular en Europa del Este y los Balcanes el desarrollo económico o, si preferimos decirlo de otro modo, su adhesión a Occidente y al capitalismo financiarizado. "Recordemos que Alemania todavía tiene que dedicar una parte significativa de su renta nacional a sus provincias orientales (la antigua RDA), cuyo ingreso per cápita es todavía un 30% inferior a la media nacional".

¿Hay alguna esperanza de lograr una mejor Unión Europea de acuerdo con los criterios que usted la contempla?

En principio, sí, por supuesto. Pero el camino que nos separa de ella es largo y duro, dado que su consecución "inevitablemente implica luchar contra el capitalismo financiarizado neoliberal". La Europa que creo que deberíamos tener y por la cual debemos luchar es "una Europa consistente en laboratorios de democracia social nacional y local", lugares en los que la gente pueda construir conjuntamente competencias económicas y buena vida, de acuerdo con sus capacidades y necesidades. Debería existir, sin duda alguna, la correspondiente cooperación internacional, pero de acuerdo con un criterio voluntario, que conceda espacio para un desarrollo económico y social adaptado localmente.

"Esta Unión Europea sería una unión de iguales, no muy diferente de los cantones suizos, pero al mismo tiempo una unión dotada de fuertes sindicatos y de una sólida regulación de los mercados de trabajo, y no dividida entre el centro y la periferi". Una economía que funciona para la sociedad en la que se desenvuelve, no un conjunto de sociedades forzadas a trabajar para generar beneficios destinados a una diminuta minoría. "Las comunidades locales, regionales y nacionales invertirían intensamente en infraestructuras colectivas, desde el transporte público a la educación y la sanidad públicas y gratuitas", ayudadas por instituciones financieras nacionales e internacionales de propiedad pública o de carácter cooperativo, que se hallarían protegidas de la implacable competencia internacional y no sujetas a los dictados de Berlín, París o Bruselas.


Ivan Krastev, experto en caídas de imperios, dijo en CTXT hace tres años que los imperios siempre caen por el centro y que Europa también caería desde el centro.

Claro, es que "Alemania se niega a pagar la cuenta. Un imperio es un sistema de países formalmente soberanos gobernados desde el centro. Aunque Francia, España, Italia le pidan ayuda, Berlín no podrá ya echar una mano". Alemania tiene su Parlamento. Hasta hace unos años, los partidos parlamentarios ni siquiera preguntaban por eso. Ahora el 15% del Parlamento está ocupado por la AFD, y estos sí hacen esas preguntas. La política de transferencias será impugnada, habrá preguntas. "Especialmente ahora que el crecimiento se acabó".

Somos virtuosos, tenemos el equilibrio presupuestario grabado en la Constitución: pero no se puede cambiar la Constitución. "Será imposible dedicar el 2% del PIB alemán a salvar a Italia. De hecho, Alemania es cada vez más desigual", y los que pagarían esa cuenta serían los que menos dinero tienen, porque las empresas exigen pagar cada vez menos impuestos para poder competir en el mercado global.

Es interesante recordar un hecho. "Jeremy Corbyn ha sugerido subir el impuesto de sociedades, creo que al 32%; esa cifra es más baja que cuando gobernaba Thatcher. El sistema fiscal ya no depende de los gobiernos, las corporaciones tienen la capacidad de exigir pagar menos para poder competir en el mercado global". ¿Quién va a pagar entonces la cuenta? ¿Los pobres? No, si les exiges eso, votarán a partidos populistas. Utilizarán su lengua nacional para defender su posición económica.

Jeremy Corbyn, líder laborista británico

¿Eso significa que la extrema derecha seguirá creciendo?

Históricamente, los europeos han elegido entre la oposición del centro izquierda al capitalismo sin reglas y la oposición de la derecha a la redistribución. Pero "la izquierda ha perdido la capacidad de representar el descontento con el capitalismo. Eso deja un gran espacio a la derecha".

¿En Francia qué pueden votar? El Partido Socialista ha desaparecido, así que votan a Le Pen, o a Macron, que recorta el gasto social porque hace lo que le pide Alemania. La izquierda ya no les dice nada. El PS les decía que Europa era importante, que deberíamos seguir en Europa, pero "la gente ve que la UE los obliga a recortar gasto social, a subir los impuestos indirectos y a bajarle los impuestos a los ricos".

¿Trump va a cambiar el mundo que conocimos?


Las tres grandes potencias en lisa

Ya lo ha cambiado. "EE.UU. ya no quiere ser el único poder hegemónico". Nadie que venga después de Trump regresará a la idea de Obama de que América es el centro del mundo y que es preciso defender el bien contra el mal. "Ya no tienen recursos para eso". América ha cambiado para siempre, incluso aunque una de esas estupendas jóvenes candidatas demócratas llegara al poder. Si son listas, intentarán revertir los daños del neoliberalismo, pero tendrán que lidiar con los mismos problemas. ¿La OTAN, ahora que la URSS ya no existe? Bueno, existe Rusia. Se curaron del comunismo, pero ahora no tienen matrimonio gay, tienes que seguir peleando contra ellos… "El otro día se supo que el gasto militar de Alemania tendrá que ser mucho mayor que el actual 1,1% del PIB. Prometimos a Trump que lo duplicaremos. Así que Alemania va a gastar mucho más que Rusia en armamento".

"Como no podemos tener armas nucleares, irá todo a tanques, lo que no gustará a Rusia, que conoce bien los panzers. Ahora estamos colocando nuestros tanques en Estonia y Lituania, muy cerca de la frontera rusa". Y somos buenos amigos de los oligarcas ucranios, que querrán seguro tener tanques allí. "Si yo fuera Rusia, me pondría muy nervioso. ¿Qué hace Putin? Ampliar la fuerza nuclear. Misiles que puede disparar a Alemania". Un alto cargo militar francés habló el otro día sobre si la fuerza nuclear francesa puede ser usada para defender a Alemania. La respuesta es no, esa fuerza es francesa, no es europea. Es completamente ridículo. Y carísimo. Si aumentamos el gasto militar al 2%, ¿de dónde saldrá el dinero para las transferencias a la periferia? ¿La opción será que los países menores elijan entre tanques alemanes y euros alemanes?

Acabamos con las fake news. Usted ha escrito que siempre ha habido mentiras pero que ahora hemos entrado en una fase nueva: las mentiras de los expertos.

"La propaganda ha existido siempre. La única diferencia es que ahora las mentiras no solo vienen de los gobiernos, sino de la gente de abajo también". Los tecnócratas de la UE, por ejemplo, siempre han sido creativos con las cifras. Las sociedades modernas tienen medios muy poderosos que inundan el espacio público de noticias, y la idea de los que gobiernan es que debes llenar ese espacio antes que los demás; eso exige producir noticias cada día.

Portada en blanco

"Haga un experimento. Suponga que el Frankfurter Allgemeine sale mañana diciendo 'ayer no pasó nada, así que salimos sin noticias'. Sería imposible. La industria debe producir historias con detalles ordenados como si fueran reales, pero no lo son". Son historias, no política. En las redes sociales, o mejor asociales, los pobres pueden también crear historias que compiten con las de los políticos. Así que la maquinaria de los gobiernos ha crecido enormemente. En los años 80, la oficina federal de prensa, subordinada a la Cancillería, tenía 300 empleados. Ahora tiene unos 2.500.

Pero muchos medios mainstream ahora son de los bancos…

Por supuesto. Pero "si lees un periódico de calidad con atención, verás que te informa sobre lo que pasa en los gobiernos, y esta información sale siempre del propio gobierno". Así que los outisders deben luchar contra esa gran coalición que dirige el sistema de producción de la información.

FUENTE: ctxt.es
Política - Europa
Miguel Mora
Madrid - 13/03/2019

Nacido en Madrid, en 1964, Miguel Mora, actual director de CTXT,  fue corresponsal del diario El País en Lisboa, Roma y París. Anteriormente, trabajó durante 10 años en la sección de Cultura como reportero para temas de cine, arte y literatura. En 2010, obtuvo el premio del Parlamento Europeo al mejor reportaje sobre la integración de las minorías. Con posterioridad, en 2011, fue galardonado con los premios 'Francisco Cerecedo' y 'Livio Zanetti' al mejor corresponsal extranjero en Italia. Es autor de los libros 'La voz de los flamencos' (Siruela 2008) y 'El mejor año de nuestras vidas' (Ediciones B).

¿Por qué creen ustedes que los británicos intentan echarse fuera de la UE? ¿Porque están tontos o porque hace tiempo que le vieron las orejas al lobo? ¿Eh?

Tengo claro que la Unión Europea es un proyecto fracasado desde el principio, cuando todo se enfocó hacia el plano económico y olvidaron el resto de pilares básicos.

13/3/19

UN ÚNICO BESO

Las abuelas decían que las cámaras fotográficas eran un invento maravilloso; por contra, los aborígenes de determinados pueblos "no civilizados" las consideraban algo diabólico al creer, al ver su imagen presa en un trozo de papel, que les robaba el alma.


Tanto como robar el alma (si es que tal cosa existe) no llegaban a hacer, pero sí podían dar una visión de la persona retratada que, a veces, no coincidía demasiado con la "real" que los demás veían.

Una prueba palpable: la de Luna, cuando fue pillada por el imprudente objetivo de la cámara mientras contemplaba cómo su amor secreto se casaba con otra.

La imagen fotográfica no reflejaba para nada a la mujer amable y sonriente que los demás recordábamos haber visto aquella tarde. Aparecía triste y aturdida, avejentada casi, aplastada por una realidad incuestionable, algo que a todos nos pasó inadvertido.


Luna, siempre seca y distante en el plano afectivo, por mas que compartían trabajo y aficiones no dejó traslucir jamás sus sentimientos, sin saber que él también le correspondía. Pero ante la extrema frialdad de aquel escudo con el que ella cubría su soledad, nunca se atrevió a decir que la amaba. Luego la empresa quebró y acabaron distanciándose.

Con su inexorable metrónomo, el tiempo ha transcurrido, y a pesar de habitar ambos en la misma ciudad, durante años no volvieron a verse, hasta que hoy se toparon de frente en una acera repleta de viandantes. 

Ella, venciendo su timidez, su frialdad, su orgullo, sin decir palabra se arrojó sobre él, abrazándolo con todas las fuerzas de su ser hasta el punto se sentir su respuesta sexual en la entrepierna.


Él la apartó con delicadeza, la miró fijamente a los ojos y, también sin mediar palabra, la besó en los labios con pasión y dulzura.

- Ya es demasiado tarde para nosotros - dijo.

Y es que, a pesar de no ser hombre religioso ni dado a cumplir normas, había asumido con absoluta resignación su rol de marido y de padre: un compromiso moral que consideraba indiscutible.


Le acarició la mejilla al tiempo que decía:

- Adiós, querida Luna.

Y se alejó con paso decidido sin mirar atrás.
 

Ella quedó, muda y petrificada en mitad de la calle, mientras dos lágrimas bajaban por su rostro.

Durante el resto de su vida soñó con la intensidad sagrada de aquel beso...

¡Él también!


Miguel Ángel G. Yanes

11/3/19

¿EN QUÉ NOS QUIEREN CONVERTIR?


"Buena parte de la poesía contemporánea fundó sus cimientos en el respeto a la sabiduría del pueblo". El amor popular que llevaron a la literatura poetas como García Lorca y Alberti tenía antecedentes claros en su maestro Antonio Machado. Descendiente de Demófilo, muchas veces acudió en su prosa y su verso a las complicidades de lo popular. "Los años vividos en una Restauración fundada en el descrédito de las instituciones políticas exigían buscar en los sedimentos de la vida real un consuelo ante las mentiras oficiales" 

Las intervenciones de Juan de Mairena ante los alumnos no dudaban al elevar el tono en este sentido: "Es muy posible que, entre nosotros, el saber universitario no pueda competir con el folklore, con el saber popular. El pueblo sabe más, y sobre todo, mejor que nosotros. El hombre que sabe hacer algo de un modo perfecto -un zapato, un sombrero, una guitarra, un ladrillo- no es nunca un trabajador inconsciente, que ajusta su labor a viejas fórmulas y recetas, sino un artista que pone toda su alma en cada momento de su trabajo".


Ya en los años de la Guerra Civil, en la revista "La Hora de España", Machado publicó una carta a David Vigodsky en la que volvía a declarar su amor al pueblo: "En España lo mejor es el pueblo. Por eso la heroica y abnegada defensa de Madrid, que ha asombrado al mundo, a mí me conmueve, pero no me sorprende. Siempre ha sido lo mismo. En los trances duros, los señoritos –nuestros barinas– invocan la patria y la venden; el pueblo no la nombra siquiera, pero la compra con su sangre y la salva. En España, no hay modo de ser persona bien nacida sin amar al pueblo. La demofilia es entre nosotros un deber elementalísimo de gratitud"

De don Antonio podemos heredar con honestidad su sospecha ante las banderitas sonoras, la brújula que lo llevó a ponerse del lado de los más débiles en cualquier conflicto y el respeto al trabajo bien hecho. "La vocación profesional fue un ámbito imprescindible para la formación de una conciencia cívica comprometida con la sociedad". Lo que no sé es si hoy estamos legitimados para confiar en lo popular como sedimento y refugio ante "la crispación, las mentiras, la demagogia y la falta de escrúpulos de algunos líderes capaces de vender a su madre por un puñado de votos en el espectáculo ruidoso de la política. La tristeza es que esos líderes tienen rebaños".

Antonio Machado
(1875 - 1939)

El poder ha conseguido que el rencor de sus víctimas se ponga a su servicio.

"El cultivo de la telebasura y los mundos virtuales han sustituido el sedimento vital de la experiencia que se condensaba en el folklore. Los códigos del consumo han devorado la decencia solidaria de los pobres, de la gente explotada por la injusticia". Ahora fluye una dinámica de clientes insatisfechos en sus demandas. Y, además, "las degradaciones laborales, el deterioro de la dignidad del trabajo en favor de los empleos baratos, impiden esa aspiración al bien hacer y a la sabiduría artesanal de la que hablaba Machado".


¿En qué nos están convirtiendo?

"Cuando las cloacas potencian la crispación y la suciedad, se genera en las redes sociales y en las conversaciones una complacencia mezquina con el insulto, la calumnia y la falta de respeto". Parece que las audiencias aumentan cuando en una tertulia política toman la palabra determinados personajes que no conocen la decencia profesional y se dedican a colaborar con mafiosos y empresarios sin escrúpulos. "No se trata de que sean periodistas de izquierdas, de derechas o de centro: son personas sin decencia que manchan las cabeceras periodísticas. Los directores que aceptan a estos indecentes se comportan también de manera indecente".


¿Soluciones?

"Creo que no están en el marco gubernamental, sino en el tejido cívico. El poder corruptor de la mentira no puede combatirse con la falta de libertad". La represión es capaz de dejar sin palabra a un sinvergüenza, pero a costa de abrir otros espacios a la mentira y la injusticia con el sacrificio de la conciencia crítica."Por eso no veo otra salida que la exigencia de la propia responsabilidad profesional de los periodistas. Que su oficio no se convierta en un vertedero es un reto imprescindible para la democracia, es decir, para una sociedad en la que la convivencia dependa de la verdad y de la libertad".


"Ahora que nos están convirtiendo a todos en cloaca, quizá sea ingenuo llamar a la decencia profesional". Pero que tengamos a la realidad en contra no es un argumento definitivo para olvidarnos de nosotros mismos.

FUENTE: infolibre.es
 Luis García Montero
 07/10/2018

8/3/19

8-M


FUENTE: Públicoa

Miguel Ángel G. Yanes

NO ES UNA OLA, ES UNA TSUNAMI

Este resurgir del feminismo, que domina la gran conversación política y social en todo el mundo, es el más diverso, integrador y global de la historia.


Hay quienes discrepan sobre si estamos en la tercera o la cuarta ola del feminismo. Quienes piensan que la mera clasificación del movimiento en oleadas carece de sentido o incluso puede ser contraproducente. Lo que nadie discute es el hecho de que "estamos asistiendo a un resurgir de la lucha feminista" que por primera vez en la historia aglutina a mujeres de todas las edades, clases sociales, razas, identidades y lugares. "Niñas de 12 años y activistas con varias décadas de lucha a las espaldas comparten una visión del mundo y una batalla que se dirime en las casas, las calles, en las empresas, en los parlamentos, en las cortes de justicia o en las redes sociales".

Sea cual sea el número de esta ola, "estamos ante un verdadero tsunami" que no se conforma con exigir derechos concretos, sino que cuestiona de raíz todas y cada una de las violencias machistas: de género, la económica, la judicial, la educativa, la laboral, la cultural, la medioambiental… “En estos momentos la lucha por el acceso a una vivienda es feminista, así como la lucha por los derechos laborales, por el cierre de los centros de internamiento de emigrantes… Y esto es algo nuevo. No se trata de reivindicaciones para las mujeres o para determinado tipo de mujeres, sino de cuestionar el modelo. El feminismo ve que la desigualdad de la mujer no es un error del sistema, sino el sistema mismo”, señala la abogada y activista Pastora Filigrana.


Para poder analizar la cuarta ola del feminismo conviene recordar algunos elementos que caracterizaron a las anteriores. "La primera ola, que las pensadoras europeas sitúan en la época de Ilustración, sirvió para poner en evidencia que los recién estrenados derechos del hombre dejaban a un lado a la mujer".

A esta ola pertenecen obras como la Declaración de los "Derechos de la Mujer y de la Ciudadana", de Olimpia de Gouges, "publicada en respuesta a la "Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de la Revolución Francesa, que negaba a las mujeres la condición de ciudadanas y derechos tan básicos como el del voto, la educación o al trabajo". En Inglaterra, Mary Wollstonecraf publicaba también su "Vindicación de los derechos de la mujer".


La siguiente oleada, que es la que la tradición anglosajona considera como la primera, se produjo de finales del siglo XIX y a principios del siglo XX. Estuvo protagonizada, sobre todo, por el movimiento de las sufragistas y su reivindicación del derecho al voto femenino. "Tras unas décadas de avance progresivo en todos los ámbitos de la vida pública y privada, el auge de los fascismos en buena parte de Europa supuso un importante freno y retroceso para millones de mujeres".

Cuestionando los pilares del sistema

 
La tercera ola del feminismo (que es la segunda para las anglosajonas) arrancó entre los años 60 y 70 del pasado siglo, y es considerada por muchos como una oleada de feminismo radical. Un movimiento que se vio espoleado por obras fundamentales del pensamiento como "El segundo sexo", de Simone de Beauvoir, o "La mística de la feminidad", de Betty Friedan. " La lucha por los derechos de la mujer empieza por fin a cuestionar los pilares del sistema patriarcal, incidiendo en todas sus manifestaciones: desde la violencia sexual hasta los estereotipos sobre qué es y qué no es femenino".

La frase más emblemática de esta etapa es la de “lo privado es político”, que enfatiza la necesidad de tener poder político real para poder cambiar las estructuras que perpetuaban la discriminación de la mujer. El avance no es, sin embargo, lineal.

Simone de Beauvoir

A cada ola le sigue una reacción del patriarcado, que es a la vez fuente de otra reacción feminista, y así sucesivamente”, explica la filósofa y profesora de la "Universidad Complutense", Luisa Posada. Una dinámica en la que, tras lograrse importantes avances, a veces se producen retrocesos y pérdida de derechos que ya se consideraban adquiridos.

Tal como explica gráficamente Cristina Sánchez, filósofa y directora del "Instituto Universitario de Estudios de la Mujer de la Universidad Autónoma de Madrid", las olas “se caracterizan por tirar como piedras a un estanque, provocando ondas expansivas, nuevas demandas en el espacio público, que  a su vez generan acciones, y también reacciones”.


Para esta experta, las reacciones a los avances de las mujeres con las que contraataca el patriarcado suelen tener un mismo patrón de comportamiento: “El negacionismo de los temas; reacciones violentas, tanto en el terreno simbólico como del discurso político y social; y la creación de imaginarios y discursos que alertan sobre los peligros y desorden que suponen las demandas feministas en términos de destrucción del orden patriarcal”.

El romanticismo, Doris Day y las hormonas


 Doris Day

Muchas de estas reacciones son tan sutiles que resultan difíciles de identificar. Rosa Cobo, teórica feminista y profesora de Sociología de la "Universidad de A Coruña", detalla algunas de las ellas: “Tras la primera ola del feminismo ilustrado surgió el Romanticismo, la misoginia romántica. La respuesta a la segunda ola fue el psicoanálisis, como señala Kate Miller. La reacción a la tercera ola fueron Doris Day, Grace Kelly y la publicidad que reforzaba el estereotipo de la mujer perfecta que prefiere quedarse en casa”.

 “La reacción patriarcal que hemos tenido ha sido durísima”, señala Cobo. “La publicidad, la conversión de la prostitución en un negocio internacional, la ideología que genera la mercantilización y la cosificación de los cuerpos de las mujeres. Creo que todo esto ha formado parte de la reacción patriarcal y del neocapitalismo del siglo XXI: la prostitución, los vientres de alquiler… y esto creo que es una afirmación ampliamente aceptada, independientemente de que seas abolicionista o regulacionista”.


La historiadora de la "Universidad del País Vasco", Nerea Aresti, destaca cómo el movimiento sufragista no solo trajo consigo campañas de rechazo frontal al voto femenino, sino también un resurgir de las teorías misóginas más peregrinas. Algunas enarboladas en el sagrado nombre de la ciencia. “A principios del siglo XX surgen teorías que defienden la inferioridad de la mujer con argumentos científicos y empíricos de todo tipo"

"Se han utilizado argumentos tomados desde la craneología, la endocrinología y la neurología. Ideas encaminadas a demostrar que el organismo, el cuerpo y el cerebro de las mujeres son inferiores por naturaleza. Argumentos peregrinos que se hacían en nombre de la ciencia y que entraban en el debate público”.


En medio de este movimiento constante de acción y reacción, ¿podemos afirmar que estamos en la llamada cuarta ola? Según Posada, sin duda lo estamos. “Se ve en el movimiento Me Too, en las movilizaciones contra la sentencia de la Manada, en Argentina por el aborto, las marchas contra Trump y Bolsonaro, las cadenas de mujeres en India, el feminismo africano, que está muy activo en Uganda o Burkina Faso…” Una ola que, en opinión de la filósofa, tiene características muy específicas. 

“Es una ola que se ha activado contra la violencia, que aglutina de manera especial a muchas jóvenes y que tiene un carácter transnacional, propio del momento de globalización en el que vivimos. No me refiero solo a la violencia sexual, sino también a la desigualdad económica y laboral, la no redistribución de los cuidados, la pornografía, los vientres de alquiler, la prostitución. Y esto es lo específico contra lo que se ha levantado esta ola”, explica Posada.


Para Nerea Aresti, no es realmente tan importante determinar si estamos o no ante una nueva ola. “Lo que sí está claro es que estamos ante un resurgir del feminismo que no se había producido durante años”. Según Aresti, tras los avances de los años 70 y 80, “parecía que se habían logrado importantes cotas de igualdad. En España, tras el franquismo, se lograron cambios legislativos, sociales y de mentalidad que llevaron a muchos a pensar que el feminismo había dejado de tener sentido. Más aún, que el feminismo no era causa ni sujeto de estos cambios. Para muchas jóvenes, estos cambios parecían solo fruto de una evolución progresiva hacia la igualdad y no el resultado de una lucha”.

El feminismo domesticado de los 80 y 90
 
 

La feminista y antropóloga argentina Andrea D’Atri incide también en este punto al analizar los años 80 y 90: “Hubo una política por parte de los regímenes de incorporar demandas planteadas en los 70, pero quitándole los aspectos más subversivos o radicalizados, e incorporando el feminismo a las instituciones del régimen. Es cuando nacen los institutos de la mujer, los departamentos de género de las instituciones del Estado o en las grandes instituciones financieras internacionales como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional. Se crea así lo que algunas feministas definen como cierta tecnocracia de género”.

El cuestionamiento de esta "sensación falsa de igualdad y de la pérdida de radicalidad junto a una virulenta reacción del patriarcado" son, para muchas expertas, algunos de los elementos que explican el surgimiento de esta nueva ola. Para Aresti hay dos factores esenciales que han hecho añicos este espejismo de igualdad: "la violencia sexual y la violencia económica, agravada notablemente con la crisis que estalló en el año 2008".


Para Cristina Sánchez está claro que estamos asistiendo a un movimiento social transformador que, más allá de etiquetas, supone un “salto cualitativo en la presencia masiva ahora de un movimiento intergeneracional, internacionalista e interclasista que, en todas partes, en casi todos los países, planta cara al status quopatriarcal, haciendo visibles los pilares sobre los que se asienta: la violencia y la exclusión de las mujeres de los lugares de toma de decisiones”.

“En este caso, desde hace un par de años estamos viendo el surgimiento en muchos países de movimientos de mujeres que reclaman sus derechos, su lugar en la vida social y política o una justicia que las escuche y las crea”.


La investigadora Cecilia Cienfuegos coincide en que asistimos a un momento de “efervescencia feminista”, pero alerta sobre el hecho de que presentar este movimiento en forma de olas puede ser contraproducente. “Esta idea de ola tiende a ser simplificadora y a buscar una uniformidad que no existe en el feminismo en general. Y es sano que no exista”

Cienfuegos explica que quien pone nombre y número a las olas es quien controla el discurso dominante en cada momento. “Cómo hemos ido nombrando a estas olas corresponde a una historia que es eminentemente blanca y occidental”, señala.


Identificar cada ola con la consecución de un derecho concreto supone además “como si hubiese un objetivo único. El derecho al voto, modificar la ley de aborto… Una vez conseguido este derecho, ¿qué más quieres? Puede tener un efecto desmovilizador”. Implica, además una idea de ruptura, como si se rompiese con lo anterior y se cerraran en falso los debates que venían de antes”, añade Cienfuegos.

Plantar cara al neoliberalismo


"Uno de los elementos que más caracteriza a esta ola del feminismo es la crítica feroz a un modelo capitalista neoliberal que se sustenta firmemente sobre los pilares del patriarcado". Para que el sistema funcione, es condición necesaria contar con el trabajo de cuidados no remunerado de millones de mujeres y niñas. Mujeres que además ocupan los empleos más precarios, inseguros y peor remunerados. 

"La cara más machista del capitalismo ha aflorado con fuerza tras la crisis que estalló hace ahora diez años y que trajo consigo más precarización del empleo, sobre todo el femenino, e importantes recortes del gasto social que redundan sistemáticamente en menos apoyo o más trabajo y responsabilidad para las mujeres".


Según Posada, “muchas jóvenes están llegando al anticapitalismo a través del feminismo, no a través de otras teorías políticas como ocurría hace unas décadas. Entonces, meter el tema del feminismo era muy complicado en la izquierda. Pero estas jóvenes están llegando al anticapitalismo o al anti neoliberalismo a través de sentir que las tratan como mercancía”.

En este entorno, algunos movimientos feministas muy ligados a la lucha de clases que surgieron con fuerza en la década de los 60 y 70 del siglo pasado, y que durante décadas parecían haber estado acallados, han resurgido con fuerza. Es el caso del llamado feminismo del 99%, nacido al calor del movimiento "Ocupy Wall Street" en Estados Unidos. Una de sus máximas representantes, Nancy Fraser, afirma que "durante las últimas dos décadas el feminismo tomó un giro neoliberal y mantuvo con este un peligroso flirteo".


Tal como lo describe Fraser, el feminismo renunció a una concepción más amplia y sólida de lo que significa la igualdad de género o la igualdad social en general, a favor de la meritocracia. Es decir, en “derribar barreras que permitan a un reducido grupo de mujeres talentosas avanzar hacia los puestos más altos de las organizaciones, en lugar de abolir las jerarquías. Este feminismo de los 'techos de cristal', saltó por los aires con el advenimiento de la crisis económica, que puso blanco sobre negro la falacia de la igualdad supuestamente alcanzada.

No volver a las trincheras


Alcanzado este punto, "¿hacia dónde camina el feminismo?" Según muchas de las expertas consultadas, "hacia una movilización permanente, transversal e internacional que ya no se conforma con reclamar determinados cambios en el sistema político, económico, social y cultural, sino que cuestiona elementos esenciales del sistema".

Pastora Filigrana asegura que “defender los derechos conquistados es lo primero. Pero conformarnos solo con eso, no es posible. El sistema nos está expulsando, así que vamos a tener que defender lo conquistado, conquistando más cosas. Hay que organizar una resistencia que empiece a cambiar las reglas del juego”, señala.


Para Cecilia Cienfuegos está claro que “hay que salir de las trincheras en las que nos quieren meter. Hay que evitar caer en la lógica de la resistencia y no volver a la defensa de lo básico y lo irrenunciable. El feminismo está ahora en posición de plantarle cara al sistema de igual a igual y proponer un proyecto alternativo”.

En un momento en el que se habla a menudo de que el feminismo está en la diana de los neofacistas en todo el mundo, Cienfuegos señala rotunda que “el feminismo no ha sido puesto en el centro de los ataques. Nos hemos ganado a pulso esa centralidad”. Y hay millones de mujeres en todo el mundo que no están dispuestas a ceder esa centralidad que tanto costó conquistar.


FUENTE: publico.es
Marisa Kohan
05/03/2019

¡El futuro será feminista, o no será!



Desconozco quién es el autor-a 
de esta frase, pero la suscribo 
con absoluta convicción.