18/5/18

"LA GRIETA"

Una radiografía emocional sobre el desahucio en España, ganadora de DocumentaMadrid 

‘La grieta’ recupera una de las heridas sin cicatrizar de la crisis española


Isabel y Dolores vivían una frente a la otra en el barrio madrileño de Villaverde. Se comunicaban de ventana a ventana, sin apenas necesidad de teléfono móvil. Dejaron de ser vecinas tras el desahucio de sus casas, después de que el Ayuntamiento de Ana Botella vendiera miles de viviendas sociales a fondos buitre.

La Cámara de Cuentas de Madrid consideró en 2016 esa venta ilegal. Para entonces, estas dos madres de familia llevaban ya años luchando a través de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). El caso sigue en los juzgados, pendiente de resolución.

La grieta, documental de Irene Yagüe y Alberto García Ortiz ganador del premio del Jurado al mejor largometraje nacional del festival DocumentaMadrid 2018, comienza en los meses previos a esa venta, cuando las casas todavía estaban ocupadas por personas y no podían entregarse a firmas como Blackstone y Goldman Sachs.



Dolores, madre de dos hijos, en la que era su casa en el barrio madrileño de Villaverde.

Isabel llegó a Villaverde tras sufrir la expropiación de su anterior hogar, necesaria para ensanchar la Avenida de los Poblados. Le entregaron a cambio este piso en régimen de alquiler social. “Dejé dos meses a deber y decidieron echarme. Cuando intenté pagarlo, me lo impidieron. Decían que el proceso de desahucio ya estaba en marcha y era imparable”, cuenta a través del teléfono.

Yagüe y Ortiz comenzaron grabando a la PAH a finales de 2012 para un reportaje televisivo, en uno de los momentos álgidos de la crisis de los desahucios en España, pero a medida que iban recopilando más datos y más emociones, se dieron cuenta de que la historia necesitaba otro formato.

“Era muy potente la que estaban armando en la PAH, en especial las mujeres, que suelen pelear más por sus familias y se avergüenzan menos de mostrar su sufrimiento”, comenta a EL PAÍS Irene Yagüe.
Una radiografía emocional sobre el desahucio en España, ganadora de DocumentaMadrid
Pasarse al lenguaje documental les permitió “rodar desde otro punto de vista y adoptar una narrativa más cinematográfica”, tomarse más tiempo y esperar “a que las cosas sucedieran por sí solas”. Con su cámara han registrado la reacción de jueces y otras instituciones sociales ante las reivindicaciones de la plataforma y la atención de los medios de comunicación.

También se muestran las consecuencias personales de esta epidemia social que ha convertido a cientos de miles de familias en refugiados dentro de su propio país desde el inicio de las crisis, y que en 2017 sumó otros 60.754 desahucios, según el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

La sororidad de dos mercheras como Dolores e Isabel, en representación de todo un grupo social, sirve de hilo conductor en La grieta y resultó imprescindible “para llegar a entender que el desahucio, además de dejarte sin techo, arrasa con todo tu entorno”, comenta Yagüe en una de las sedes de DocumentaMadrid.

Una radiografía emocional sobre el desahucio en España, ganadora de DocumentaMadrid

Dolores se encarga en solitario de sus dos hijos tras huir del maltrato de su marido. Ocupó una casa en Villaverde durante años. A lo largo del metraje de La grieta, intercambia con Isabel y con otros vecinos consejos, para que el próximo desahucio no los pille desprevenidos.

Una cita de El Lute sirve de prólogo a esta película, en clara referencia al género quinqui que se popularizó en el cine español en los años 70 y 80. “Para las clases sociales desfavorables, a menudo su barrio lo es todo; entre vecinos crean un punto de apoyo que no encuentran en otras partes de la sociedad -comenta Yagüe-. La forma de enfrentarse a determinado tipo de poder de estas dos mujeres, y de tantos otros mercheros, y su forma de reivindicar desde el coraje y la desobediencia nos hizo querer contar su historia a fondo”.

“Han pasado años y todavía me preguntó por qué nos ha ocurrido algo así”, comenta Isabel, que desde que abandonó Villaverde ha tenido que cambiar de casa en otras dos ocasiones junto a su familia. Su hija adolescente acude desde 2013 a psicólogos y psiquiatras. “Dejé que grabaran todo lo que nos estaba pasando porque veíamos que la nuestra iba a ser otra de esas injusticias que pasan de largo, sin que nadie se entere”.



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