28/11/14

MÚSICA, POESÍA Y DEBATE

Ayer jueves, se celebró en el TEA (Tenerife Espacio de las Artes) sito a la vera del Barranco de Santos, en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, un espectáculo multidisciplinar patrocinado conjuntamente por el Gobierno de Canarias y el cabildo tinerfeño, como homenaje a la figura de Nicolás Estévanez, para conmemorar el centenario de su fallecimiento.


Nicolás Estévanez Murphy fue un destacado intelectual canario: poeta, militar y político, nacido en Las Palmas de Gran Canaria en 1838, y fallecido en París en 1914. Está considerado una de las figuras fundamentales de la cultura isleña, sobre todo por su contribución a forjar nuestra identidad como pueblo, creando el concepto de nación canaria.
Nicolás Estévanez Murphy

Un variopinto elenco de artistas: Antonio Abdo, Pilar Rey, Elvira Tricás y Juancho Aguiar, en el plano interpretativo; Rubén Díaz, Beselch Rodríguez, Ruydo y Kalima & Solfatara, en el musical; los historiadores Nicolás Reyes González y Julio Antonio Yanes Mesa, efectuando un debate sobre la figura del homenajeado, y todo ello moderado por el periodista Zenaido Hernández, dieron pie a un magnífico espectáculo titulado "Mi patria es la sombra de un almendro", en clara referencia al famoso poema Canarias de Nicolás Estévanez. Lo sé por boca de terceros, porque aunque estaba decidido a asitir, surgió de repente uno de esos imponderables que te tuercen el rumbo, y me fue imposible hacerlo.

Pilar Rey y Antonio Abdo

La verdad es que me sentí frustrado, porque me apetecía tremendamente acudir al evento, máxime actuando en el mismo Antonio Abdo y Pilar Rey, a los que hace bastantes años que no veo, y Nicolás Reyes, al que perdí la pista a raíz de suicidarme en Facebook en abril del pasado año. Y, cómo no, el entrañable Rubén Díaz, desaparecido últimamente de los lares "espinosianos".

 Nicolás Reyes

Fue mi vecino y amigo Alejandro Sierra quién, recriminándome en principio mi inasistencia, me contó el discurrir del acto: el gran despliegue llevado a cabo, la emotividad del mismo y la calidad de los participantes, así como lo mucho que se había emocionado, hasta el grado de sentir el vello de punta en determinados momentos. Puntualizó también que, aun siendo la entrada gratuita, el público era escaso.

 Rubén Díaz

Me voy a atrever a decir algo que muchos considerarán una perogullada, pero estoy convencido de que si, aparte de haber sido un día entre semana, el acto se hubiera celebrado en el Teatro Guimerá o en el Teatro Leal, la asistencia habrá sido mayor. Y es que vengo observando que el TEA no tiene capacidad de llamada. No sé bien si es porque a la gente le resulta demasiado frío o porque en el fondo carece de ángel.


Miguel Ángel G. Yanes

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