17/11/17

RETRATOS LITERARIOS Y VINO CREADOR

Un recorrido por el alcohol y la literatura de la mano de Javier Barreiro




Con casi 91 años, los cumplirá en noviembre, el poeta y novelista José Manuel Caballero Bonald (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1926) da cuenta en 464 páginas, de 103 lúcidos y honestos retratos literarios de otros tantos personajes de la cultura hispánica en Examen de ingenios (Seix Barral): tanto artistas como escritores, a los que él conoció y de los que fue y es amigo: prescinde de los pertenecientes a promociones posteriores a la suya, según dice en la nota explicativa del libro. Es toda una vida y más lo que hay en estas páginas escritas con total generosidad, que es como bien dice el autor al terminar de hablar de Julio Cortazar: “La generosidad es el único egoísmo legítimo.”

José Manuel Caballero Bonald

Así pues, desde Azorín a Juan Gelman pasando por León Felipe, Guillén, Aleixandre, Cunqueiro, Oteiza, Alberti, Panero, Paz, Viola, Hierro, Guerra, Cardenal, Valente, Barral, Gil de Biedma, Marsé, Agujetas, Gala, Gamoneda y Quiñones, entre otros muchos, quedan todos pergeñados por el ingenio de este Caballero Bonald, de enorme talento narrador a la vez que poético, donde expone anécdotas personales entre retratista y retratado, hasta momentos clave de una situación cultural vivida. Excelente memoria la suya, donde da cuenta, no sin retranca en algunos casos, de todo lo que vale la pena contar de lo vivido. Siempre desde su punto de vista y para mayor gloria suya: o sea, de ambos.

Javier Barreiro

En estas andaba cuando aparece Alcohol y Literatura (Menoscuarto) del aragonés Javier Barreiro (Zaragoza, 1953), quien en sus 280 páginas de valiosa erudición nos da cuenta también de los artistas, hombres y mujeres, también novelistas y poetas, que han profesado en dipsomanía y es curioso que de los pocos vivos de los que habla cita a Caballero Bonald y no lo deja bien parado como persona, aunque Barreiro si cita en la extensa bibliografía dos libros de Caballero Bonald sobre el tema que le ocupa: Lo que sabemos del vino (1967) y Breviario del vino (1967) y habla de su brillante prosa y de sus excelentes libros de memorias. Lo cortes no quita lo valiente, supongo: “Otros autores no catalanes cercanos al grupo y a la editorial de Carlos Barral, muy buenos amigos del trago, fueron el madrileño Juan García Hortelano, a quien ya se citó, al asturiano Ángel González y el jerezano José Manuel Caballero Bonald, autor de dos excelentes libros de memorias, Tiempo de guerras perdidas (1995) y La costumbre de vivir (2001), de rutilante prosa, pero que sobrellevan el peso de la inmensa y magmática vanidad de su autor, siempre minusvalorando sutilmente –no a la zafia manera de Baroja- a cualquier contemporáneo que pudiera disputarle la gloria. A la justa fama de su escritura le acompañó la de gran bebedor que, además, sabía soslayar o enmascarar los peligros de las copas. Que se le notaba poco, vamos.”


Ángel González

Javier Barreiro es un reconocido estudioso de la literatura y de la cultura popular, del tango en especial, entre otra muchas cosas, y en este libro que me ha entretenido también me ha descubierto a escritores que desconocía, pues a la vez que habla de su afición al trago expone las mejores obras de cada cual, y va desde los orígenes de la vid hasta las desaparecidas tabernas de nuestros tiempos jóvenes. Así, por sus brillantes páginas desfilan los contemporáneos, la bohemia española, los hispanoamericanos, los norteamericanos, los británicos y todo lo que tenga que ver con la creación literaria y el alcohol, como el cine y la novela negra, por ejemplo. Nos explica la diferencia entre borracho y alcohólico de la mano de varios autores, me quedo con la del poeta W. H. Auden, quien para aclarar lo que no era explicaba que: “Un alcohólico cambia de personalidad con las copas; un borracho puede beber lo que quiera. Yo soy un borracho”. Y hablando de poetas, de todos es conocida su dipsomanía generalizando, que siempre es malo generalizar, el ensayista aragonés escribe: “Para los poetas, por lo menos en los tiempos en que había poetas, el alcohol es como el aire que respiran.”

W. H. Auden

Creo que Javier ha escrito un excelente ensayo sobre el vino y el quehacer demiurgo, con una fantástica bibliografía, 9 páginas, y con casi un millar de personajes, en 14 páginas de índice onomástico, pululando por esas páginas admirables: desde Enrique Gómez Carrillo a Caroline Blackwood, pasando por Alejandro Sawa, Mariano de Cavia, José Gutiérrez Solana, Manuel Machado, Eduardo Alonso, Dámaso Alonso, Manuel Halcón, Leopoldo Panero, Eladio Cabañero, Pedro Garfias, José María Álvarez, José López Ruiz, Alfonso Grosso, Gabriel Ferrater, Alfonso Costafreda, Jaime Gil de Biedma, Carlos Barral, Ana María Matute, Juan Benet, Fernando Quiñones, Fernando Marías, Rabelais, Ernest Theodor Amadeus Hoffmann, Gérard de Nerval, Baudelaire, Verlaine y Rimbaud, entro otros muchos más.

Los poetas malditos:
De pie y de izquierda a derecha: Bonnier, Blémont y Aicard.
Sentados: Verlaine, Rimbaud, Valade, d'Hervilly y Pelletan*.
(Faltan: Mallarmé, Cobière, Villiers, Valmore y Baudelaire fallecido en 1867) 

Eso sí, no se piensen ustedes, en dichas páginas hay mucha vida alegre y de moral distraída, pero vida vivida, y por supuesto borrachería; pero también, hay muchísimo altruismo y gran compañerismo etílico, y admirables bondades personales; y hasta ellas, las páginas, llegan los ecos del ruido y la bulla de los bares, de los hoteles y de las tabernas del mundo conocido; y también las tabernas de su ciudad, Zaragoza, ya desparecidas como tales. No dejen de leerlo, se divertirán aprendiendo. ¡Que arte el de este Javier Barreiro, cuánta retranca, a quien conocí en un bar de Tarragona, dónde pues, y nos presentó una profesora de Literatura y común amiga, como no podía ser de otra forma!


Creo que ambos libros, Examen de ingenios como Alcohol y Literatura tiene algo o mucho en común pues son semblanzas de vidas que resultan epopeyas brillantes, tragicómicas las más de las veces, en un juego de contradicciones y aderezadas ellas con maravillosas extravagancias y otras lindezas. Y es que un libro si es bueno, te debe llevar a otro u otros muchos, como es el caso. ¡No dejen de leerlos, por favor!

FUENTE: librujula.com
Enrique Villagrasa


(*) Pelletan (fíjense que no iba vestido de negro como el resto) es el único de los integrantes de la fotografía que no era poeta sino periodista, aunque con posterioridad se dedicaría a la política, llegando a ser Ministro de Marina de Francia entre los años 1902 a 1905.

9/11/17

EL "ROMPECABEZAS"

Sebastián Baute "El Chachán" (q.e.p.d.)

Como digno sucesor del "Chachán" (peculiar personaje recientemente desaparecido) otro individuo ya mayor, delgado, bajito, violento y malhablado, aunque no mal vestido ni desaseado, como suele ocurrir con otros personajes que pululan por la ciudad, ha tomado por territorio propio una zona de la comercial Calle del Castillo en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, insultando, a grito pelado y sin venir a cuento, a los viandantes que transitan por ella.


Un bronquista que, justo ayer, farfullaba improperios e impertinencias contra una joven que llevaba convenientemente atado a un pequeño perrito; faltándole al respeto con frases ofensivas que consiguieron que la pobre muchacha, arrastrando a su mascota, huyera de aquel entorno como alma que lleva el diablo.


Y cuando alguien osó mirarlo fijamente (digamos este ciudadano) sin haber llegado a decirle ni media palabra para recriminarle su actitud, hecho un verdadero basilisco, dando patadas en el suelo y haciendo todo tipo de aspavientos con los brazos, se desgañitó gritando como un poseso:

- ¡¡¡TE VOY A ROMPER LA CABEZA!!!... ¡¡¡TE VOY A ROMPER LA CABEZA!!! 


Aparté la mirada para no darle cancha (es públicamente conocida mi fragilidad craneal*) y seguí calle abajo, llevando tras de mí su histérico y agudo sonsonete. Fue entonces cuando me hice la siguiente pregunta:

"¿Si la chiquita hubiera llevado esta mascota...


..."el fulanito" se habría metido con ella?"

(*) Por eso mis amigos no me dan demasiadas patadas en la cabeza. 

Miguel Ángel G. Yanes

8/11/17

¿BIODEGRADABLE?


- ¡Augusto José! ¿Qué dice mami que ella es?... ¿biodegradable?

- No. Bipolar: lo que antiguamente se conocía como psicosis maniaco-depresiva.


- ¡Ah!

Miguel Ángel G. Yanes

7/11/17

PUESTA DE SOL EN PUENTE DE VALLECAS (POEMA)

Con evidente peligro de salir rodando por la acusada pendiente de una teta, de las siete que tiene el Cerro del Tío Pío en el distrito madrileño de Puente de Vallecas, logré hacer la foto que encabeza el poema... Soy la sombra.


(A Iván, Laura y Maki) 

El sol -naranja intenso- se va hundiendo 
En la invisible marea que añoramos. 
Es un ansia vital, una constante, 
Buscar ese horizonte salobre que define 
Nuestra rotunda identidad isleña 
Bajo el perpetuo chirriar de las gaviotas. 

Pero esas formaciones que atraviesan 
El cielo azul, levemente grisáceo, 
Bajo el que, Madrid, a nuestros pies se agita,
No son aves marinas. Nunca vuelan 
En formación compacta sino anárquica 
De ruidosas guerreras oceánicas. 

 Esas aladas flechas que ahora cruzan 
Justo ante nuestros ojos, a una altura 
Tan elevada y fría que no llega 
Su profundo graznar a los oídos, 
Son bandadas de anátidas buscando 
Un humedal donde encontrar cobijo. 

Con el peso de Osiris a la espalda, 
Vencida ya, la luz se desvanece 
Con una lentitud exasperante. 
Desciende con su carga a los infiernos 
Cumpliendo con el rito diario de morirse 
Para poder resucitar al alba. 

 A medida que la noche se abate,
La ciudad va generando un pulso, 
Un latido constante que le aporta 
La luz artificial con la que vence 
A la rotunda y densa oscuridad, 
Que, aturdida por su fulgor, claudica. 

Un carrusel de magia y de color
Y una multitud de almas, sostenidas 
Algunas por estructuras físicas, y otras 
A las que ya no les resulta necesario, 
Giran y giran sin parar, dan vida 
A la gran urbe que titila y palpita.


Miguel Ángel G. Yanes

6/11/17

EL DOCTOR MIGUEL LÓPEZ GONZÁLEZ

Hoy quiero rendir homenaje a la memoria de un afamado traumatólogo: el Doctor Miguel López González.

Doctor Miguel López Gónzález

Hete aquí qué, allá por los años 60 del pasado siglo XX, mi madre penaba conmigo en brazos, buscando cura para una puñetera enfermedad ósea que me había tocado en suerte. Hasta que, siguiendo el consejo de una vecina, optó por llevarme a la antaño denominada "Clínica Infantil San Juan de Dios", al frente de la cual se hallaba, como director y "alma mater" de la misma, el Doctor López, a cuyas manos llegué y al que, hoy por hoy, debo el hecho de poder caminar.

Todo vino a raíz de un incidente gestado tras una cometa de papel y un gollete de botella, historia que ya les conté tiempo atrás en este mismo blog  ("El cometón y la pequeña esquirla" - 02/03/2015).

Clínica Infantil "San Juan de Dios" - Vistabella (Años 60)

Pues bien: después de estar durante cuatro años embutido en un yeso pelvipédico o espina de escayola que, se suponía, debía impedir moverme, pero que, cómo niño que era, rompía a cada rato por su parte más frágil, la cadera; ya que, a diario, cuando nadie me observaba lograba ponerme en pie y caminar (aunque no se lo crean) por el exiguo territorio de la planta alta de la casa. Así que terminaron ingresándome en la mencionada clínica, donde permanecí por espacio de un año hasta que recibí el alta, allá por 1964, lo que no me eximió de perderla de vista, pues tuve que seguir yendo a las sucesivas revisiones periódicas hasta cumplir los 14 años.

Camino Largo - La Laguna (Tenerife)

Estuve más de dos décadas sin tener ni siquiera referencias del Doctor López. Y lo que son las cosas: cierto día,  paseando con Laura, mi hija, por el Camino Largo lagunero, me lo tropecé de frente: ya muy mayor, algo encorvado y necesitado de bastón para andar. No pude por menos que detenerme a saludarlo, identificándome como antiguo paciente suyo de "San Juan de Dios".

Con aquella voz, aún poderosa y de timbre metálico, que tanto me impresionaba siendo niño, me preguntó cuál había sido mi padecimiento. Y al explicárselo, tronó:

 

- ¡Sí, hombre!... ¡Tú eres el nieto de Báez!

Mi asombro fue mayúsculo. No ya porque recordara un caso determinado de su larga trayectoria médica, sino por identificarme personalmente. Una memoria privilegiada.

No volví a verlo jamás. Algún tiempo más tarde me enteré por la prensa de su fallecimiento y, aunque peco de ser un descreído religioso, bendije su memoria con toda mi alma.


Miguel Ángel G. Yanes
 

4/11/17

PTA


En medio de las aceras de esta ciudad de Santa Cruz de Tenerife, hace unos años se colocaron unas bocas de riego cuyas ovaladas tapas azules son un peligro latente para los pies de la ciudadanía. El problema estriba en que, el borde de la arqueta donde la tapa se sustenta es demasiado estrecho, lo que provoca que, si no está perfectamente colocada, al pisar sobre ella se desplace (lo he visto en diversas ocasiones)  hundiéndose por una parte y elevándose por otra, que suele golpear el tobillo del transeunte con grave peligro de caída e incluso de esguince o fractura si el pie queda atrapado en el hueco repentinamente abierto.


Para más inri, si la puñetera tapa queda encajada verticalmente, con el problema añadido que supone para quien no repare en ella, es casi imposible volver a colocarla en su sitio. Doy fe de ello.

Desconozco si, en su momento, esas arquetas pasaron un control de calidad (supongo que sí) pero lo que está claro es que su seguridad deja muchísimo que desear. Si me he decidido a airear este tema, ha sido empujado por diversas personas (entre ellas mi esposa) a las que, una de esas tapas azules, les ha hecho ver las estrellas y algo más.

 
 
Desde aquí conmino a todos los que sufran este tipo de accidente urbano, a que lo denuncien, ya sea en el propio ayuntamiento o en la empresa encargada del suministro municipal de agua, a ver si así conseguimos que sustituyan esas bocas de riego por otras menos peligrosas para los viandantes.

¡Ah!... PTA es la abreviatura que le he dado a esas "Putas Tapas Azules".

Miguel Ángel G. Yanes

2/11/17

"HORROR VACUI"

Hoy, conmemoración de los Fieles Difuntos, una expresión latina: "horror vacui", ante mi asombro, ha hecho acto de presencia en un programa televisivo. Este latinazgo que, literalmente, significa "miedo al vacío" viene que ni pintado para este día, pues identifica ese temor que los humanos tenemos a lo ignoto, a lo desconocido, al vacío sideral al que nuestras almas están abocadas sin remedio.


El término "horror vacui", empleado por lo general en la historia del arte, hace referencia a todo aquel espacio vacío que, en una obra de arte (valga la redundancia) sirve de relleno; por ejemplo utilizando algún tipo de diseño repetitivo, ya sean azulejos, baldosas, figuras geométricas, símbolos mágicos... 

Pero también tiene cabida en el campo de la ciencia, no en vano los aristotélicos sostenían que "La Naturaleza aborrece el vacío". Ésta fue una de las grandes discusiones durante la revolución científica del siglo XVII, siendo Blaise Pascal, matemático, físico, filósofo y escritor francés, uno de los principales oponentes a dicha idea.

Decoración de la mezquita Nasir Ol molk en Shiraz (Irán)

En lo que a la literatura se refiere, el término "horror vacui" aparece relacionado con el culteranismo (estilo literario del barroco español entre los siglos XVI y XVII) ya que, es posible reconocerlo como ese temor, por parte de los escritores culteranos, de no sobrecargar los versos con palabras ampulosas  e innecesarias, más allá de lo que el lenguaje culto imponía.

También, en los antiguos mapas geográficos suele aparecer el "horror vacui" identificando sitios desconocidos con lugares que son pura creación de la fantasía, y que generaron leyendas tales como la de El Dorado, que detalla la existencia, en lo más intrincado de la selva amazónica, de la ciudad de Paititi, totalmente recubierta de oro.

Recreación de la ciudad perdida de Paititi

Miguel Ángel G. Yanes

1/11/17

CUATRO POETAS PARA ESTE OTOÑO


En silenciosa soledad está la poesía: es otoño. Y este es un paisaje de dudas. Y octubre, nos trae las certezas de La noche en el espejo (Editora Regional de Extremadura), de la poeta colombiana Lucía Estrada (Medellín, 1980), quien me ha sorprendido muy gratamente, pues esta poeta va y ve más allá de la realidad por medio del lenguaje, con la apuesta clara de que en este mundo global es necesario que exista un espacio para la poesía: “La piedra es movimiento,/ hondos declives en los que la luz se derrota a sí misma.” 


Porque al igual que a la mujer de Lot la mirada hacia atrás nos petrifica, aunque, en ese instante de la mirada desobediente algo se hace posible: el triunfo de la vida sobre lo pétreo, el vacío, la caducidad, la propia muerte. “Por cada mujer de sal,/ otra de agua se yergue.” Porque para esta poeta, “El árbol duerme bajo el árbol;/ el hombre, bajo su raíz de sombra.” Y esta es la apuesta, la poesía actual necesita emigrar y encontrar nuevos espacios abiertos o no habrá regeneración, si acaso es necesaria. No hay que defender ni el paisaje ni el paisanaje que tenemos, hay que crear paisaje nuevo o mirarlo con otros ojos: “El desierto es todo lo que existe./ El desierto son mis ojos.” Un poemario contemplativo y meditativo a la vez, que observa la naturaleza y se funde con ella: “cuando todo duerme.”


Otra poeta que sorprende a propios y extraños, siempre para bien por la belleza de sus versos abiertos y también por la de algunas de sus fotografías, que ilustran las portadas de sus libros, es Isabel Bono (Málaga, 1964), quien en este paisaje otoñal presenta sus dos más recientes libros: La canción de Mercurio (Po)e-mails 2003-2015 (Baile del Sol) y Lo seco (Bartleby), con un notable prólogo de Agustín Calvo Galán. Isabel pinta con palabras su vida y milagros y es incapaz de matar el misterio, aunque aparentemente sea muy obvia en sus textos. Sus poemas son invasivos, dado que su poesía no es ocio. Su poesía exige y en ambos libros sus versos son aquello que queda tras el incendio, aquello que queda en las ruinas, aquello que aparece cuando se ha derrumbado.



Los versos de Isabel Bono reflejan la apariencia exterior e interior, evocan el ornato vacío del que, sin embargo, huye. Si en uno son los correos con los amigos, “cuando las obligaciones se alejan/ monte coronado arriba”, en otro es la memoria de la infancia, tobogán arriba tobogán abajo: “la niña con gafas que no le temía a nada”. Esta poesía de Bono es más necesaria que nunca, en aras del pensamiento y la proyección de futuro. Y si un poemario se inicia con “hoy he salido a perderme” y lo acaba con “hay días que cualquier cosa bien iluminada/ me parece un poema tristísimo”; el otro libro lo hace con estos versos: “donde tantos años/ mejor o peor la vida;” y lo termina con: “un día que se me escurrirá entre los dedos/ como tantos otros”. Son dos bellos libros de alto voltaje poético, que rezuman amor.

Y un poeta que despierta hasta a los fantasmas, vivos y muertos, con sus versos es el asturiano José Luis Piquero (Mieres, 1967), quien en Tienes que irte (Siltolá), reúne una cuarentena de poemas hilvanados con sutura; los poemas son ese material destinado a favorecer la cicatrización de las heridas grandes, manteniendo los bordes juntos para que disminuya la tensión entre ellos: “Nos han jodido bien a los poetas con la Rosa, la Rosa.” Es un poeta dueño de la ironía más sofisticada y ha escrito un libro con la paciencia y la soledad del orfebre, aunque sin barroquismos ni adornos innecesarios. Por eso no tienes que irte, poeta. Queremos seguir leyendo estos socarrones monólogos dramáticos tan existenciales, tan realistas: “Entre tanto, pon a cargar el móvil,/ tu arpa hertziana./ No cese tu adulterio de susurros.”


También amanece en la editorial sevillana La isla de Siltolá, el primer poemario del chileno Luis Tulsa (Valparaiso, 1993), Las pesadillas de un artista del siglo XXI. En sus más de 80 poemas con una media de una cuarentena de versos cada uno, el poeta habla de lo humano y lo divino, desde Sócrates a Vilas, pasando por Kierkegaard. Y es que parece que lo haya leído todo y a todo le saque punta, cual perro flaco al que todo son pulgas o “jodido como Lázaro después de despertar.” (¡Ahí es nada!) Es decir, su poemario es un coctel de todas las lecturas habidas a pesar de su juventud o por ella.


Para este poeta, “Lo importante sería/ el don de la visión,/ el don de las visiones que nacen del lenguaje.” Sus poemas son cantos desesperados del poeta que ama y descifra el lenguaje para después intentar la comprensión y aceptación de sí mismo desde la laguna Estigia. Tal vez, sea esta la voz de “los drogados de cielo y de promesas.” Estoy convencido de que escribir un poema es una declaración ética y estética: “Ahora voy a dormir./ Ya oigo los clarines.”

El paso de la Laguna Estigia - Joachim Patinir (1480 - 1524)

Considero pues, que es muy importante, en estos momentos, recuperar la esencia de la poesía y dar valor al verso y no al espectáculo. ¡Que nunca las hemorragias verbales de unos, ni las anemias cerebrales de otros nos lleven a Ítaca; pues, siempre hay más mar para navegar y continuar viaje!

FUENTE: http://http://librujula.com
Enrique Villagrasa

31/10/17

LA CORRECCIÓN

Tengo un vicio con el que disfruto bastante porque mantiene activas a las pocas neuronas que aún me quedan: jugar con las palabras. Suelo cambiar las letras de sitio, añadirle unas, quitarle otras, cometer adrede monstruosas faltas de ortografía y crear palabras disparatadas que hacen clamar al cielo a los puristas del lenguaje patrio.

A diario, mientras laboro en las lides culinarias, las practico con Pichi: un periquito inglés (amarillo y cabezón) que vive en una jaula azul en la cocina de casa, sobre la caja del pan duro.
 

Aunque ustedes no lo crean, Pichi habla como si fuera un loro. Al parecer de cada mil pericos, hay uno como éste que tiene esa "facilidad de palabra". Al menos así figura en una estadística que rula por la Red.

Exactamente no sé la cantidad de palabros que maneja en ese diminuto cerebro, pero a mí me encanta decirle barbaridades gramaticales, aunque casi nunca repite las barrabasadas que intento enseñarle, sino la letanía que ya sabe.


Cuando a veces grita: 

- ¡Duque!  (Es el nombre del perro de mi hija).

Yo le digo siempre en voz alta, sin importarme un rábano que los vecinos piensen que estoy como una cabra:

- ¡Te he "decido", "cienes" y "cienes" de veces, que Duque se ha "fuído"  y no ha "gorvido".  

Aunque hasta la fecha no ha aprendido ninguna de esas palabras, yo sigo erre que erre.


Otras veces dice: 

 
- ¡Oye!... ¡Ven aquí!

A lo que yo respondo: 

- "¡Mierdatamente!" o "¡Irso fasto!".

Pues resulta que ese vicio a veces me puede, y largo mis engendros lingüisticos sin fijarme bien en quién se halla a mi lado. Y entonces ocurre como esta mañana, en la que, tomando el cafelito en el bar de costumbre, al escuchar por la tele una de las múltiples tonterías que dicen los políticos, se me escapó aquello de...

- ¡Vaya una "rebuznancia"!


Y un señor que estaba junto a mí, se apresuró a puntualizar:

- Perdone que lo corrija, pero se dice "rebundancia".

- ¡Gracias! 
Respondí sin atreverme a decirle que la palabra correcta es redundancia. Y es que, interpretando nuestro papel, los tontos de pueblo, aunque no nos importa que se rían de nosotros, tenemos muy acusada la vergüenza ajena. 

Francisco Rabal, interpretando el papel de Azarías en la película
"Los santos inocentes", basada en la novela homónima de Miguel Delibes.

redundancia
Del lat. redundantia.
1. f. Demasiada abundancia de cualquier cosa o en cualquier línea.
2. f. Repetición o uso excesivo de una palabra o concepto.
3. f. Cierta repetición de la información contenida en un mensaje, que permite, a pesar de la pérdida de una parte de este, reconstruir su contenido. 
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Miguel Ángel G. Yanes

29/10/17

JORNADA DE "DERECHOS"



"Es un día histórico para el país. El Senado ha estado trabajando."

El Jueves


¿Puede un demócrata aplaudir el 155 como si fuera un triunfo cuando sólo representa uno de los mayores fracasos de nuestra historia?

Rubén Sánchez



Es normal que los senadores del PP aplaudan: van a gobernar en Catalunya siendo la sexta fuerza política.

Anacleto Panceto



Mucho criticar a Rajoy pero ahora mismo hay 500.000 parados menos en España.

Kim Jong-un

Miguel Ángel G. Yanes