30/1/15

"IGÜALICO, IGÜALICO QUE EL DEFUNTO DE SU AGÜELICO"

Con esa frase en boca de la "agüela", sentenciando alguna barrabasada de su nieto, terminaban todas las historietas humorísticas de Agamenón, personaje pueblerino creado por el guionista y dibujante español Alejandro Santamaría Estivill (Nené Estivill), para la revista Tío Vivo de Editorial Bruguera, allá por los años 60 del pasado siglo XX.

 
Junto con Carpanta (el muerto de hambre), Rompetechos (el corto de vista) y algún que otro "marginado", Agamenón  era uno de mis personajes preferidos, tal vez el que más me hacía reir por sus intempestivas salidas de tono. Era el paradigma del paleto: bruto, tontorrón, perezoso y comelón, pero con un corazón que no le cabía en el pecho. Su inocencia y su ingenuidad lo empujaban a ayudar siempre a quién se lo pidiera, aunque el resultado solía ser catastrofíco y desternillante para el lector.


Aprovechando que he dado con el blog "A discreción" del compañero bloguero Pedro Manuel Martos Jódar, me he tomado la libertad de copiar una historieta que adjunta en el mismo, para, al hilo de su razonamiento, hacerla llegar, por un lado a los nostálgicos que ya peinamos canas, protegemos calvas o "ambas cosas las dos", y por otro, a aquellas generaciones posteriores que no conocieron la importantísima labor de un grupo de historietistas que, en los años duros del franquismo, nos ayudaron a ocultar el hambre de pan, de cultura y de justicia, detrás de una sonrisa.


Pulsar sobre la historieta para agrandarla

Miguel Ángel G. Yanes


1 comentario:

  1. Cuando Agamenón, al caminar o correr, mostraba las suelas de sus zapatos, el autor dejaba patente que calzaba un 54.

    ¡Tremenda pata!... ¡Ja, ja, ja...!

    ResponderEliminar