12/4/12

ENTRE KAIKU Y KEIKO

Los hay en verdad curiosos, como el amigo J. Oregón, quién, al observar, en la fotografía que colgué de mi rincón de trabajo, la existencia de una pequeña orca sobre la pantalla del ordenador, me envió un correo preguntándome el por qué. No le pegaba nada que una persona que el considera relativamente seria, tuviera como adorno un juguete de goma.


Se llama Keiko y es la caricatura tridimensional de la orca protagonista de la película “Liberad a Willy”. Está apoyada en el estrecho borde de la pantalla porque la puso allí mi hija, años ha, como un recuerdo de su infancia, y aunque ella ya se ha independizado, sigue ahí. A mí me recuerda a diario dos cosas:

Que el niño que nos habita nunca muere (es eterno y vivirá en la magia de un mundo de juguetes) y que hemos de luchar por conservar la biodiversidad del planeta, de los mares y de todas las criaturas que lo habitan; y en concreto de los grandes cetáceos, que son especies en verdadero peligro de extinción.

Y miren por donde, hoy que la edad me obliga a controlar mis niveles de colesterol (eso que llevo una dieta prácticamente ovo-lacto-vegetariana) y a consumir a diario el producto de moda que parece que lo elimina; al observar su envase a mi izquierda y la orca a mi derecha, caigo en la cuenta de la similitud fonética entre las dos palabras.














Pues así estoy, intentando finalizar esta entrada entre Kaiku y Keiko, o lo que es lo mismo, entre una sola consonante, la “ka”, y las cinco vocales.

Curioso... ¿no, Oregón?

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