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17/7/20

LAS 48 HORAS QUE CONDENARON A ESPAÑA A UNA GUERRA CIVIL


Previsto para el día 18 a las 05:00 horas, una filtración de los planes provocó que la sublevación comenzara en la noche del 17 en Melilla

El 18, los rebeldes se alzaron en Sevilla, Córdoba y Granada, pero la clave fue la madrugada del 19, cuando se unieron Valladolid, Burgos y Zaragoza

 
El general Francisco Franco llegando a Ceuta.

El sábado 18 de julio de 1936, Francisco Franco, por entonces 'comandante general de Canarias', ya ha dado el paso definitivo para consumar su 'traición': tras llegar a Tenerife a las 8.00 de la mañana del día anterior para asistir al entierro del 'comandante militar Amado Balmes', "muerto el día 16 en extrañas circunstancias", firmó el 'bando de guerra' que se leyó en Melilla al anochecer del día 17.

De modo que, tras muchas dudas, 'ya ha quemado las naves' cuando, y tras recibir un 'telegrama de adhesión' desde Melilla, ratifica a las 5.15 horas del día 18 su 'manifiesto sedicioso', que es difundido desde primera hora de la mañana por EAJ50 Radio Las Palmas y EAJ43 Radio Club Tenerife junto con el 'bando del estado de guerra'. A las 14.33 parte en avión para Tetuán, pero decide 'hacer noche' en Casablanca a la espera de 'acontecimientos'. Como medida de prudencia, "viste de paisano, se ha afeitado el bigote y usa gafas oscuras".

En Pamplona, "el gobernador militar Emilio Mola, director del conjunto de la conspiración", y 'supervisor directo del complot' en las divisiones V (Zaragoza), VI (Burgos) y VII (Valladolid), repasa minuciosamente su 'bando de declaración del estado de guerra'. La dirección 'carlista navarra' le ha prometido 6.000 requetés para la mañana siguiente.

División en el norte


El 18, el único 'incidente grave' que se produce en su demarcación es "el asesinato del comandante de la Guardia Civil José Rodríguez Medel" por sus 'subordinados' cuando les comunica su decisión de trasladar los 'efectivos de la Benemérita' fuera de Pamplona para entorpecer la inminente 'sublevación'. El plan sedicioso de Mola 'triunfará' en Vitoria y Logroño, pero en Vizcaya no se produce ninguna rebelión, y en Santander la 'descoordinación y falta de órdenes concretas' procedentes de Burgos hace fracasar la 'conspiración' sin efectuarse un solo disparo.

Las noticias procedentes de Marruecos ponen en marcha el 'dispositivo de acción gubernamental' previamente diseñado: a las 2.00 de la madrugada, el inspector general de la Guardia Civil, general Sebastián Pozas, lanza un 'mensaje por radio' a las comandancias advirtiendo de la 'sublevación' e invitando a jefes, oficiales, clases e individuos a que "cumplan fielmente con su deber en buen nombre del Instituto y en prestigio de la Institución".

A la escuadra se le dan órdenes de 'bloquear las plazas' de Melilla, Larache y Ceuta. De las bases del Ferrol y Cartagena ya han zarpado algunas unidades, y "la aviación se dispone a bombardear Melilla y Tetuán". Esa misma mañana, en la estación que la Marina dispone en la Ciudad Lineal, el oficial radiotelegrafista Benjamín Balboa evita que la 'proclama sediciosa de Franco' se transmita a todos los buques.

Apagón informativo
 

Tras haber censurado durante semanas toda referencia periodística al 'movimiento militar' en ciernes, el Gobierno emite a las 8.30 un 'comunicado' en el que "asegura que se ha frustrado un nuevo intento criminal contra la República", y justifica el 'apagón informativo' por la voluntad de conocer exactamente lo sucedido y adoptar las 'medidas oportunas' para el aplastamiento de la 'intentona golpista'. Se afirma que elementos leales resisten en el Protectorado, que se envían fuerzas de 'tierra, mar y aire' para atacar a los 'sediciosos' y que ninguna fuerza se ha sumado en la Península. Sin embargo, "gran parte de la guarnición de Madrid se ha recluido en el Cuartel de la Montaña", mientras se producen 'detenciones de oficiales' y 'cambios precipitados' en puestos clave de la División.

A mediodía, el general Gonzalo Queipo de Llano, 'inspector general de Carabineros', se entrevista en la Capitanía de Sevilla con el general jefe de la II División, José Fernández de Villa-Abrille. "A los pocos minutos sale del despacho convertido en la autoridad militar de facto", manda concentrar las fuerzas -unos 2.900 hombres- y arma a los 'voluntarios civiles', que son menos numerosos de lo esperado.

Tras la declaración del 'estado de guerra' a primera hora de la tarde, comienzan los 'disparos cruzados' entre los 'militares' y los 'guardias de Asalto fieles al Gobierno'. Al tiempo, "una nutrida manifestación obrera procedente de Triana avanza por la orilla del Guadalquivir con la intención de asaltar el parque de Artillería, donde se custodian 25.000 fusiles, pero es recibida con una descarga cerrada". Aunque detienen a las autoridades civiles, 'los sublevados solo controlan el centro de la ciudad', y estarán bajo la 'continua amenaza' de los barrios obreros (Triana, La Macarena y San Bernardo) hasta el día 23.

Primeras tropas marroquíes

Tropas marroquíes llegadas a la península

La incierta suerte de Sevilla pesa sobre toda la región: en Cádiz, el general José López-Pinto saca las 'tropas' a la calle y se enfrenta con la Guardia de Asalto por el control de los 'edificios oficiales' hasta que las primeras 'tropas marroquíes' llegan a la mañana siguiente. En Córdoba, el Regimiento de Artillería Pesada nº 1 dirigido por el coronel Ciriaco Cascajo "declara el estado de guerra a las 17.00 y una hora después bombardea el Ayuntamiento y el Gobierno Civil", que se rinden al poco tiempo. En Granada, el general Miguel Campins se niega a alzarse hasta que 'es destituido por sus oficiales' el día 20, y en Málaga el general Francisco Patxot, que ha declarado la 'ley marcial' a primera hora de la tarde, da la orden de 'retornar a los cuarteles' a las 10 de la noche, ya que se siente abandonado por Sevilla.

"Salvo algunos incidentes en la base naval de Ferrol, Galicia no se subleva ese día 18", pero sí lo hace Castilla la Vieja: en Valladolid, el general Nicolás Molero, al mando de la División, recibe a las 22 horas la 'poca amistosa' visita de 'dos generales monárquicos retirados' -Ponte y Saliquet-, que le conminan a que apoye el 'alzamiento'. "La disputa degenera en un tiroteo en el mismo despacho de Capitanía que se salda con un civil muerto y varios militares heridos", entre ellos el propio Molero, que es sustituido por Saliquet. Mientras que en Burgos, el general Domingo Batet es 'detenido' por sus propios 'subordinados', que encomiendan el mando a otro general retirado: Fidel Dávila. En Zaragoza, el Gobierno sospecha del jefe divisionario, el masón Miguel Cabanellas, que pasa por simpatizante 'lerrouxista' y tiene una estrecha relación con Queipo.

El mismo día 18, Casares urde la 'maniobra' de su relevo por Miguel Núñez de Prado, director general de Aeronáutica y miembro de la Unión Militar Republicana Antifascista (UMRA), que viaja por aire a la capital aragonesa para persuadir al mando militar, pero "es detenido por los oficiales conjurados y trasladado a Pamplona para su ejecución". El dubitativo Cabanellas acabaría por declarar el 'estado de guerra' en la madrugada del 19, tras haber 'depuesto' al 'gobernador civil' y asegurarse la 'adhesión' de las fuerzas de Policía.

Reparto de armas
 

El Consejo de Ministros, reunido a partir de las 16.30 en el palacete de la Castellana con la presencia de Prieto y Largo Caballero, "acuerda destituir a Franco y a Queipo, anular los estados de guerra declarados por los facciosos, licenciar las tropas y cuadros de mando y disolver todas las unidades" que hubieran tomado parte en el 'movimiento insurreccional'. Por su lado, la UGT ordena declarar la 'huelga general' en las localidades donde los 'facciosos' hubieran impuesto el 'estado de guerra'.

Hacia las 10,30 de la noche, tras una 'ardiente alocución radiofónica' pronunciada por Dolores Ibárruri como reacción al rumor de una 'sublevación inminente' en el Cuartel de la Montaña, Carabanchel, Getafe y Alcalá, "miles de trabajadores se congregan frente a la Casa del Pueblo de la calle Piamonte y exigen la entrega de armas". La impresión reinante es que el Gobierno, que lleva a la 'expectativa' más de 12 horas -en otras doce, la rebelión se habrá extendido por toda la Península-, ha dejado virtualmente de existir.

A primera hora de la noche, mientras que los 'comités obreros' pasan a controlar las 'estaciones' y el 'tráfico ferroviario', se confirma la 'dimisión' de Casares y la noticia de "la constitución de un Gobierno de emergencia nacional del que los socialistas se niegan a formar parte".

La lista del nuevo gabinete, 'exclusivamente republicano' y dirigido por el moderado Diego Martínez Barrio, es leída por radio a las 4.00 de la madrugada del 19, a pesar de que su 'constitución oficial' tendría lugar dos horas más tarde. Martínez Barrio dispone de unas pocas horas para "contrarrestar las protestas populares y pactar con los sublevados".

Alocución radiofónica de Dolores Ibarruri

En este difícil juego de 'equilibrios negociadores', decide llamar a Mola, que le repite lo que acaba de decir al flamante ministro de la Guerra, general Miaja: que ha 'destituido' a Batet, se ha hecho con el mando de la VI División y 'se niega a cualquier avenencia'. "Las manifestaciones nocturnas en la Puerta del Sol contra el presunto entreguismo del Gobierno son el preludio de las grandes movilizaciones de la mañana del domingo".

En esas circunstancias, 'el gabinete renuncia' a inicios de la tarde, pero 'las tropas ya se han pronunciado' a primera hora de la mañana en Madrid y Barcelona -seguidas de Pamplona, Salamanca, Vitoria, Logroño, La Coruña, Cáceres o Asturias-, y el 'nuevo Gobierno republicano' de José Giral ya tiene decidida "la entrega inmediata de fusiles a las organizaciones obreras".

La crisis da un giro fundamental con esta 'movilización popular armada', como lo volverá a hacer a partir del día 20, cuando ya el envío de 'columnas' al encuentro de las del 'enemigo' marque "el inicio de la guerra abierta, de la lucha en frentes de combate".

FUENTE: elmundo.es
Eduardo González Calleja
Universidad Carlos III de Madrid 
17/07/2016

17/1/20

A MI BISABUELO LO MATARON LOS ROJOS


“Pues a tu bisabuelo lo mataron los rojos”. Si hay una frase que se repite en nuestra familia cuando se habla de la guerra y del franquismo es esa. Tardó un tiempo en acuñarse con ese tono de réplica, quizás porque nunca hizo falta repetirla con tanta vehemencia hasta que no pasaron 3 generaciones. 

Pero la perspectiva histórica que dan más de 70 años y la ruptura del relato de los vencedores después de 40 años de 'democracia' han acabado por convertir aquella historia de sobremesa en una suerte de Paracuellos en versión familiar, "un arma arrojadiza que vendría a probar que los rojos no eran unos santos y que víctimas hay en todos los bandos".

Demasiado simple pero muy efectivo, todavía hoy, más aún cuando "todo sucedió en Caminomorisco, una aldea semiperdida en las recónditas Hurdes, donde acaba Cáceres y empieza Salamanca", y no mucho después de que Luis Buñuel grabara aquellas imágenes de 'una tierra sin pan y casi sin tierra', del atraso español de principios de siglo, del neolítico en plena Edad Contemporánea, "una larga noche muy anterior a la penumbra fascista".

"Sí, madre, ya lo sé, a tu abuelo lo mataron los rojos, aunque la primera vez que me hablaste de eso los llamaste bandoleros". Así se les llamaba entonces, cuando a ti te lo contaron, porque, entonces, a las cosas no se las llamaba por su nombre.

"Costó muchos muertos, fusilados, encarcelados y torturados denominar 'gloriosa cruzada' a una guerra contra la democracia, 'caudillo' de España a un sanguinario dictador o 'bandoleros' a los guerrilleros antifranquistas que se echaron al monte huyendo de la represión".

Francisco Javier Martín con su esposa, Leonides Martín Martín.- ARCHIVO FAMILIAR
Francisco Javier Martín con su esposa, Leonides Martín Martín.
ARCHIVO FAMILIAR

Durante y después de la guerra, "la persecución caminaba impune, enfundada en tricornios y capas negras o bajo camisas azules y brazos en alto". Los mismos brazos que sacaban de paseo y metían bajo tierra "a los sospechosos de no pensar como ellos". 'Vencieron, pero es evidente que no convencieron', y mi bisabuelo es una buena prueba.

Bandoleros. "Esa palabra sigue esculpida en la piedra que encierra los restos de tu abuelo, los de su mujer, sus hijos y alguno de sus nietos, todos juntos. No todas las víctimas tienen esa suerte, madre",seguro que lo sabes, que lo puedes imaginar cuando quitas las telarañas del panteón familiar cada día de Todos los Santos.

Francisco Javier Martín Martín. Asesinado por los maquis o bandoleros el día 12 de noviembre de 1946 en el sitio de La Hoya a los 61 años. D.E.P.. Recuerdo la tarde que fui a buscar esa tumba para encontrar respuestas. Yo tendría 10 años. Recuerdo el bigotillo perfilado de la foto de la lápida, la mirada seria y la camisa que, después, supe que sería azul "por las flechas que se cruzaban con el yugo a la altura del corazón".

"Mi bisabuelo era falangista", pero eso me lo dijiste mucho después. "Al principio solo era secretario del Ayuntamiento", después entendí que "era la autoridad de un régimen impuesto por las armas y la violencia y objetivo de la guerrilla por su comportamiento represor durante la Guerra Civil, como explicaría varias décadas después –cuando pudo regresar de su exilio en Francia– el famoso maquis extremeño Gerardo Antón, más conocido como el maquis Pinto, uno de sus secuestradore y asesinos.

“Llegamos al pueblo de noche y nos presentamos en su casa. Lo detuvimos y nos lo llevamos". A los hijos los citamos en un punto cerca del municipio. "Les pedimos 50.000 pesetas de rescate". Al alarmarse el vecindario y al enterarse la Guardia Civil, y ante los gritos y voces que escuchábamos, "superado ya el tiempo para el pago del rescate, matamos al rehén. Chaval le pegó dos tiros".

Maquis (guerrilla antifranquista)

"Recuerdo que tenía puesta la camisa azul con el escudo de Falange y que estaba tiritando. Chaval le preguntó cómo era que tenía tanto frío si debía estar cantando cara al sol”. Así recordaba Pinto aquella operación, una de las últimas de la compañía guerrillera en el norte de Extremadura, "meses antes de que fuera desmantelada y sus integrantes abatidos en emboscadas de la Benemérita o detenidos gracias a confidentes, infiltrados o delatores bajo tortura".

"Pinto fue de los pocos maquis extremeños que pudieron escapar y regresar para contarlo tras la muerte de Franco". El catedrático de la Universidad de Extremadura, Julián Chaves recopiló en un libro la historia de estos desgraciados que pensaron, que "creyeron de verdad, que el fascismo estaba a punto de caer en España tras la derrota de la Alemania nazi y la Italia fascista", después de que algunos de ellos ayudaran a liberar París. "Pero aquello nunca sucedió", y la mayoría lo pagó con su vida después de llevarse algunas otras por delante.

"El día que murió Pinto, yo estaba en la redacción de El Periódico de Extremadura", mi primera redacción, cuando entró el teletipo que, al día siguiente, saldría impreso, rodeado de columnas que "homenajeaban al guerrillero cacereño". Era julio de 2011 y yo no encajé ese puzle hasta pasados unos cuantos años.

Estaba dejando por escrito la muerte de uno de los asesinos de mi bisabuelo, pero yo aún no lo sabía. "Cuántas veces he lamentado no haber podido entrevistar a ese anciano que murió sin funeral y donó su cuerpo a la ciencia, que nació en Aceituna, otro pueblito de Las Hurdes, más pequeño, más pobre y perdido que el nuestro".

La Historia es, a veces, caprichosa, y el mismo verano que el nombre de Pinto recorría toda España, el de mi bisabuelo era descolgado de la plaza de mi pueblo. "La otrora Plaza del Secretario Francisco Javier Martín ahora se llama Plaza de la Libertad"; cambió de nombre el mismo día que "se movió la cruz de los caídos al cementerio" y que "la calle José Antonio dejó de llamarse como el fundador de la Falange". No sé cómo se llama ahora, pero recuerdo que también escribí aquella noticia. “No te metas en política, hijo”, me dijiste tú, "siempre incómoda con este oficio mío de contar".
Gerardo Antón (Pinto)
Famoso maquis extremeño

Desde entonces he pensado mucho en el 'comportamiento represor' de mi bisabuelo, aunque "no he encontrado ningún crimen con el que se pueda justificar su asesinato, más allá de ser el 'líder falangista del pueblo', que no es mucho, pero tampoco poco a ojos de quienes tuvieron que elegir entre muerte, exilio o silencio".

Tus hermanos recuerdan que vuestro padre les contó que alguna vez, cuando se mandó buscar a los izquierdistas de mi pueblo, "mi bisabuelo intercedió para que nadie acabara fusilado". Al profesor Chaves "tampoco le constan ejecuciones fascistas en el pueblo, aunque sí que hubo algunas en la comarca".

También sabe que "Chaval, el asesino de tu abuelo, murió pocas semanas después, en un tiroteo con la Guardia Civil"; y que "Fabián, el líder de la compañía de maquis extremeños, acabó condenado a 'garrote vil' tras ser detenido en Madrid cuando iba a entregar al Partido Comunista el dinero conseguido con los secuestros".

Podría alegrarme de ese final que, seguro, madre, tú no conocías hasta ahora, pero entonces no habría comprendido que "no es lo mismo un asesinato que una venganza, que venganza no es lo mismo que justicia y que las cosas no pasan porque sí, que la historia, a veces, no solo la escriben los vencedores, 'también la escriben los vencidos', aunque sea tarde y aunque no la leamos todos".

FUENTE: temas.publico.es
Jairo Vargas Martín, 30 años
23/12/2019

31/10/19

ATENEO Y FALANGE

El Ateneo de Madrid acoge un acto de Falange que exalta la dictadura y pide acabar con la Constitución

La institución, que ha recibido este año 350.000 euros de subvención pública, señala que se trata de un "acto de alquiler del espacio".

Acto conmemorativo de la fundación de Falange
el pasado sábado en el Ateneo de Madrid - YOUTUBE

A finales de marzo de 1939, en los últimos días de la Guerra Civil, "la Falange ocupó el Ateneo de Madrid. La institución (cuna de la intelectualidad y del liberalismo) fue cerrada, desapareció el nombre de Ateneo y allí se instaló la Delegación Provincia de Educación Nacional del partido único de la dictadura franquista": la Falange Española Tradicionalista de las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (FET de las de las JONS). Su salón de actos, de hecho, pasó a ser el Aula de Cultura de la Delegación

La ocupación de Falange ponía fin, de esta manera, a "un legado de 100 años de debate y de conocimiento" y, también provocaba 'presumiblemente' la "desaparición del archivo histórico de la institución", a la que el propio José Antonio Primo de Rivera acudía a estudiar. Así, al menos, aAteneo de Madrid

Ochenta años después de aquello, "el partido fascista ha regresado al Ateneo de Madrid". Eso sí, esta vez pagando por alquilar el salón de actos del histórico edificio para "conmemorar el nacimiento de Falange Española un 29 de octubre de 1933 de la mano de José Antonio Primo de Rivera", el mismo partido que acabaría con la libertad de la institución seis años después de su fundación. En el acto, que se celebró el sábado, participaron varias de las corrientes que conforman el actual espacio falangista: La Falange, la Hermandad Nacional de la Vieja Guardia y FE de las JONS. De hecho, fueron habituales los cánticos que llamaban a la "unidad de los partidos falangistas".


El Ateneo de Madrid, contactado por este medio, ha señalado que se trata de "un acto privado" y que "los organizadores pagaron por alquilar la sala", pero aún no han concretado por qué importe. Los propios organizadores, desde la tribuna, reconocieron a lo largo del acto que el acuerdo de alquiler de la sala fue 'complicado', pero que al final lo consiguieron "pagando un buen alquiler". No obstante, "la institución, que este año 2019 recibió 350.000 euros de dinero público de manos del Ayuntamiento y de la Comunidad de Madrid, todavía no ha contestado a la petición de información por parte de Público".

Así, durante las dos horas que se prolongó la celebración, "se cantó el Cara al Sol, se hizo el saludo fascista, se cargó contra todo lo que se podía cargar y se honró la memoria de los falangistas que se levantaron en armas contra la democracia republicana y apuntalaron el régimen franquista". Así, por ejemplo, Norberto Pico Sarabia, presidente de la Hermandad de la Vieja Guardia, alabó al escritor fascista Rafael García Serrano, que "aquel 18 de julio cogió su fusil y salió a defender la unidad de España"

Su propio hijo, Eduardo García Serrano, director de El Correo de Madrid y colaborador habitual de Intereconomía, también "tomó la palabra para definirse como 'franquista y falangista', cargar contra la izquierda 'rencorosa y analfabeta' de 1936 y de la actualidad, enaltecer a los luchadores falangistas que participaron en el golpe de Estado y la Guerra Civil y calificar a Franco como 'el mayor estadista' y 'caudillo militar' de la Historia desde los Reyes Católicos a la actualidad".

Francisco Franco Bahamonde
(1892 - 1975)

Asimismo, García Serrano también contó una anécdota que cabe destacar. Señaló que "el día de la exhumación de Franco del Valle de los Caídos", estando él en Mingorrubio, recibió una llamada del escritor Arturo Pérez Reverte para confesarle que su padre, el falangista Rafael García Serrano, es "el más grande de todos los escritores que ha dado España desde Quevedo".

También dio un discurso el jefe nacional de La Falange, Manuel Andrino, que llamó a "acabar con la Constitución española", diciendo que: "La Constitución española es la verdadera culpable del caos, de la ruina y de la situación de ruptura y de enfrentamiento civil que se produce no sólo en Catalunya sino en el resto de España", y pidiendo "la derogación de la Carta Magna por 'inútil' y por 'antiespañola'"

FUENTE: publico.es 
Alejandro Torrús
Madrid - 30/10/2019


Tengan por seguro que si el filósofo Carlos París, fallecido como presidente en activo del Ateneo madrileño tras cuatro reelecciones consecutivas estuviera vivo, no lo habría permitido. 


Carlos París
(1925 - 2014)

9/10/19

FRANQUISMO Y REPRESIÓN - II

...CONTINUACIÓN:

La frontera de la muerte

Xosé Ramón Ermida señala que "los sitios escogidos para dejar los cadáveres eran ayuntamientos fronterizos entre provincias o regiones, para enmarañar administrativa y burocráticamente su hallazgo". Entre Asturias y Galicia, además, mediaba un río. “La represión de Franco fue muy dura contra los vecinos del pueblo”, explica el historiador de Foz, municipio lucense situado a media hora del asturiano Santiso d’Abres [en castellano, San Tirso de Abres], quien subraya la hermandad entre ambas orillas del Eo.

El reloj de bolsillo de Clemente Amago, víctima de la represión franquista.
ARCHIVO FAMILIA AMAGO

“Era una zona republicana, pero las tropas nacionales llegadas de Galicia a finales de julio de 1936 tenían como objetivo la zona minera de A Pontenova [12 kilómetros río abajo]. Entraron por dos frentes, instalaron ametralladoras y la iban a liar gorda, si bien ese día no hubo muchas bajas, pues los mineros lograron huir porque conocían las galerías y las vías de escape”, añade Pedro Amago.

Ejecutados o a la fuga, el escarnio no cesó con la muerte ni con la ausencia. Saqueaban a las víctimas después de asesinarlas y algunos matones lucían el botín en público. El robo del reloj por su verdugo es un hecho recurrente y hay miles de ejemplos. Fue una práctica muy extendida”, afirma Ermida, quien este domingo estará presente en el "homenaje que Memoria da Mariña brindará en Santiso a las víctimas del franquismo en la cuenca del Eo, entre ellos Amago, Miranda y Llenderozos".

Además,"los seis represaliados sin identificar que yacen en la fosa común del cementerio parroquial, asturianos de localidades vecinas encarcelados en Castropol, serán honrados con una placa". Rendirán una ovación a Pablo Martínez Crespo, maestro en Trabada, quien trató de defender la República en Figueiras hasta que fue encarcelado. "Tampoco habrá olvido para otros dos asesinados en Santiso, Xosé Suárez Novás y Xosé María Jardón, cuyos cuerpos nunca fueron hallados".

En los actos, donde se ensalzará la figura del guerrillero Luís Trigo O Gardarríos, estarán presentes su nieta, Fernanda Cedrón, y "uno de los últimos maquis antifranquistas vivos, Francisco Martínez Quico".

Luis Trigo Chao "Gardarríos", un mito del maquis lucense

"El escenario del homenaje tiene sentido y una significación especial, pues este Ayuntamiento fronterizo entre Asturias y Galicia fue usado tanto como lugar de ejecución como para cavar fosas comunes, pues así dificultaban el reconocimiento de las víctimas”, insiste Ermida.

Robar el reloj, un acto “degradante”

"¿Volverán algún día los relojes a dar la hora? ¿Contarán el tiempo transcurrido desde que se paró? ¿Señalarán las agujas a sus verdugos? ¿Habrá reparación y justicia?... Tic tac... tic tac".

La historiadora Ana Cabana Iglesia, en "La derrota de lo épico (Universitat de València)", subraya que “quedarse con las pertenencias de un muerto era visto como degradante, incluso en el caso de un asesino que, en principio, podría parecer que no podía incurrir en un acto que lo denigrara más”. Pero así fue.

Ermida recuerda que el falangista José Bargueiras, un casero de A Pastoriza que participó en la derrota y represión de la resistencia en la frontera lucense-asturiana, se quedó con el bien más preciado del republicano Antonio Álvarez tras detenerlo en A Fonsagrada y asesinarlo en Negueira de Muñiz. “Su actuación como represor está documentada por múltiples testimonios, aunque ninguno como una causa militar que refleja ese crimen”, indica el historiador.
El falangista y represor José Bargueiras,en una foto 
del 'Diario de Burgos' tras ganar una quiniela . / C.T.

“Tras matarlo, la columna fascista se reparte todas las posesiones del muerto. Dos mil pesetas y todo lo que llevaba encima: uno se queda con el chaquetón; otro, con la boina, otro, con los zapatos; y Bargueiras, con el reloj, que intentó vender en la feria de Castro de Rei. Ese documento oficial confirma un hecho transmitido a través de la memoria oral: los asesinos y represores se quedaban con las pertenencias y los relojes de las víctimas”, explica Ermida.

Cabana define a Bargueiras como “un represor sin escrúpulos que tuvo uno de sus centros de operaciones en el Ayuntamiento de Castroverde, pero que no dudó en asesinar a un vecino suyo". Por ello, la comunidad justificaba la ejecución de "los falangistas que rompieron los códigos", del mismo modo que "los ajustes de cuentas no estaban sancionados", subraya la profesora de la Universidade de Santiago en su libro.

"Este tipo de muerte se entiende como merecida y se insiste en que no le faltaban objetos personales que, primero, no igualaran ese acto de justicia con un robo cualquiera y, segundo, no implicara uno de los aspectos que más se les reprochaba a los represores falangistas, el mancillamiento de un cadáver y el robo de sus enseres”, escribe Cabana. Es decir, que un guerrillero no debía hurtar las pertenencias de un represor para dar fe de que aquella muerte era política y respondía a una venganza.

Así, insiste la historiadora en "Sobrellevar la vida". Memorias de resistencias y resistencias de las memorias al franquismo, era clave que no pudiera alegarse que se había ultrajado “con violencia post-mortem” el cuerpo de un matón ni quitarle sus posesiones, por insignificantes que fuesen. Hacerlo se consideraba “una actuación despreciable y denigrante, incluso en el caso de un represor que ya había cometido la vileza de asesinar”, explica en el citado texto, incluido en el libro colectivo "No solo miedo. Actitudes políticas y opinión popular bajo la dictadura franquista (Comares)".


La tradición oral ha traído hasta nuestros días la copla dedicada al comandante José Moreno Torres, "asesinado por falangistas en A Fonsagrada tras combatir junto a otros anarquistas en el frente de Asturias, que cayó en manos de las tropas rebeldes en octubre de 1937". Un romance de ciegos dedicado a su figura relata el robo de su zamarra y su reloj una vez muerto:

Con una buena zamarra del comandante Moreno,
paseaba en Fonsagrada el otro día un caballero.
Paseaba en Fonsagrada con la zamarra de cuero,
y un chistoso le decía:
¿qué buen mozo estás, Moreno?
¿Dónde está el reloj de oro del comandante Moreno?
Seguramente se gasta en el pueblo del Acebo.
¿Dónde está la cazadora del comandante Moreno?
Seguramente se gasta muy cerquita de San Pedro.

Ana Cabana también se hace eco de la rapiña que sufrió el alcalde de Arzúa, Juan Manuel Vidal García, quien había construido escuelas en varias parroquias de su municipio con el dinero que mandó cuando estaba emigrado en Argentina. “Su cartera y un reloj de oro que tenía se lo vieron luego a uno de Arzúa, a un señor de derechas”, le dijeron a Daniel Lanero, quien recogió el testimonio en el libro "Os remendos da memoria - A represión franquista no Concello de Arzúa", editado por el Ayuntamiento coruñes. “Sí, le robaron el reloj, pero no se lo quitó una persona de Arzúa, y quien lo llevaba era un municipal de Santiago, aseguró otra fuente.

La profesora de la Universidade de Santiago sostiene que las fuentes orales coinciden en la carga metafórica del hurto. “Lucen los enseres sustraídos delante de vecinos y familias de las víctimas, para mayor escarnio. En ese reloj que funciona para el represor como un trofeo (era un efecto personal que inequívocamente identificaba al propietario), hay mucho más que la apropiación de un objeto (probablemente el único) con valor económico. Detrás se encuentra otra fórmula de represión simbólica, de ahí que el relato incida en ese punto:

Universidad de Santiago

"El reloj se acostumbraba a heredar de padres a hijos en las comunidades rurales", su sustracción rompía con la cadena, impedía al sucesor tener un recuerdo físico del progenitor muerto que posibilitara "una memoria cotidiana y viva del represaliado”, escribe en "Sobrellevar la vida".

El reloj de Clemente sigue en manos de Pedro, "pese a que no dé la hora". Clemente no está en manos de nadie, "aunque ya va siendo hora".

El “trágico talismán” de Alonso Román

"Otros relojes fueron conservados por las familias antes de que los quitasen a los suyos". Cuando la investigadora estadounidense Francie Cate-Arries entrevistó a Lucía Román en su casa de Benamahoma, en la sierra de Grazalema, la nieta de Alonso tenía a su lado el “tesoro familiar que su abuela Fermina había escondido a raíz del asesinato de su esposo”. El legado de Pepe, su padre, quien "se había librado de la muerte tras recibir la extremaunción ante la tapia de la iglesia de aquella pedanía gaditana".
Clemente Amago, víctima de la represión franquista, cuyo cuerpo jamás apareció. 
ARCHIVO FAMILIA AMAGO

"Un maestro falangista intercedió antes del fusilamiento y pudo contarlo", incluida la venganza que acabó con el cabeza de familia. "En realidad, los matones iban a por él", mas como se había echado al monte y no lo encontraron en casa, arrestaron a su progenitor, escribe la profesora de la Universidad William & Mary (Virginia) sobre "el terror caliente en Cádiz" en el Journal of Spanish Cultural Studies. "Setenta años después, sus restos fueron exhumados del cementerio de El Bosque y trasladados a Benamahoma, donde reposa la memoria de Alonso Román".

“Rara vez habló Pepe del trauma que sobrevivió. Pero siempre durmió al lado del reloj del padre desaparecido, trágico talismán que se colgaba como crucifijo en la cabecera de la cama, recordatorio en este caso del sacrificio no del hijo sino del padre”, recuerda Francie Cate-Arries en el artículo “De puertas para adentro es donde había que llorar”: El duelo, la resistencia simbólica y la memoria popular en los testimonios sobre la represión franquista.

La opresión del régimen amordazó a la familia, silenciada durante décadas. “No pudo llorar a los muertos. Estaba prohibido”, le contaba Lucía en 2013 a la profesora de Lenguas y Literaturas Modernas, quien subraya que aquel reloj de bolsillo “permite activar un duelo subversivo en privado para la generación que vivió el trauma y también estructurar la posmemoria de la nieta que narra el testimonio”.

En el extremo opuesto de la península, Pedro Amago sigue residiendo en el viejo caserío de su abuelo, después de que sus antepasados lograran comprarlo en una subasta celebrada en 1944. “Aquí nacimos tres hermanos y aquí seguiré viviendo yo”.

Pedro Amago, candidato a la alcaldía de Santiso d'Abres

¿No rezuman demasiados recuerdos luctuosos esas paredes? “Vivir aquí trae añoranza”. ¿Y el retrato de sus abuelos? “Ahí sigue colgado. Regina murió en 1979 y me quería contar cosas, pero yo era joven y no le tiré de la lengua. Ella deseaba relatarle todo lo que pasó a sus nietos, al revés que muchas familias, en cuyas casas no se habló jamás del tema”.

“Mi abuela, en cambio, no calló. Quería hablar. Me arrepiento de no haberla escuchado entonces”.

Ahora nadie le da cuerda al reloj de Clemente.

FUENTE: publico.es
Henrique Mariño
Madrid - 01/10/2019

8/10/19

FRANQUISMO Y REPRESIÓN - I


Matad al republicano, desvalijad al muerto: el robo del reloj como símbolo de la represión franquista

Los falangistas no sólo mancillaron sus cuerpos, sino que también lucieron los bienes sustraídos ante sus vecinos, para escarnio de las familias. El nieto del alcalde Clemente Amago aguarda que las agujas señalen dónde yacen sus restos.

Clemente Amago, víctima de la represión franquista, y el reloj que conserva su nieto. / ARCHIVO FAMILIA AMAGO
Clemente Amago, víctima de la represión franquista, 
y el reloj que conserva su nieto. - ARCHIVO FAMILIA AMAGO

Cuando un falangista asesinaba a un republicano y le robaba el reloj de bolsillo, rompía una cadena. No sólo la leontina, sino también el cordón umbilical que mantenía unidos a aquellos hombres con sus antepasados. "El reloj se heredaba de padres a hijos". Los matones, con ese gesto de desvalijar al muerto, no sólo usurpaban un artilugio que medía el tiempo, sino que paralizaban el tiempo mismo. O sea, la memoria.

“El paseo estaba vinculado a un ritual, donde el saqueo de la víctima tras su asesinato era la norma. Primero le quitaban el dinero y el reloj; luego el abrigo, los zapatos, el cinturón y hasta la boina”, asegura el historiador Xosé Ramón Ermida, quien matiza que el relato procede de la tradición oral, aunque “es cierto no por repetido, sino que también está documentado”.

Clemente Amago era el alcalde socialista de la localidad asturiana de Santiso d'Abres, donde había nacido en 1898 en el seno de una familia de labradores con cuatro hijos y otras tantas vacas. “Una casa pudiente, construida con la ayuda de las remesas de quienes se habían ido a Cuba”, recuerda su nieto, Pedro Amago. A los veinticuatro años, se marchó a Argentina, después de que un tío lo llamase para trabajar como administrador de una hacienda. En 1924, reclamó a su prometida, Regina Llenderozos, quien se empleó en una tienda de confección. Dos años después de llegar a Córdoba, contrajeron matrimonio.

La pareja decidió volver a Asturias durante su luna de miel y los padres de Clemente le pidieron que se quedasen en su tierra. “Arrendaron la casa de un tío que la había hipotecado a la banca de los Casas, en Ribadeo, y allí vivieron hasta 1936, cuando pasó lo que ya sabemos”. Los puntos suspensivos de Pedro aventuran su desventura. Su abuelo había tomado posesión como alcalde el 20 de marzo, tras resultar vencedor en las últimas elecciones de la Segunda República.

Sólo tuvo un hijo, José Manuel, quien tenía nueve años cuando se lo llevaron. Se había zafado de varios registros gracias a Manuel Cotarelo, comandante del puesto de la Guardia Civil en el citado pueblo gallego, que comparte en la otra orilla las mismas aguas del Eo. Su amistad con el mando le permitía eludir los controles de los subordinados, hasta que un día llegaron los militares de Lugo y Cotarelo no pudo dar aviso. “Guiados por el jefe de la Falange en Santiso d'Abres, Luis Díaz-Sanjurjo Miranda, un vecino suyo, entraron en su vivienda para detenerlo”.
Pedro Amago sujeta el retrato del alcalde socialista 
Clemente Amago y su mujer, Regina Llenderozos. / P.A.

El crío, cuando regresaba del arroyo donde lavaban la ropa, se cruzó con sus padres. “Vete para casa, que voy a hacer un recado y enseguida vuelvo”, le dijo Clemente, quien jamás volvería a ver a su hijo. El pequeño José Manuel, tampoco a su padre: nada se sabe del lugar donde reposan sus restos.

Regina regresó sin su marido, a quien habían dado caza. Abajo, en el riachuelo, se escucharon unos disparos. Entonces, ordenaron que le llevasen una muda a la carretera general. “Lo torturaron cruelmente en el cuartel de la Falange, lo metieron en una camioneta y se lo llevaron a Lugo. Hubo quien dijo que le habían roto los brazos”, relata su nieto, quien rememora las palizas que sufrieron otros paisanos.

Un adepto al régimen recomendó al hermano de Regina, Ramón Llenderozos, que se presentase ante las autoridades de la capital lucense porque, como no había cometido ningún delito, no debía temer represalias. Así lo hizo Ramón, también concejal de Santiso, acompañado de su cuñado, Manuel García Miranda. “Desde ese momento, la única noticia sobre ellos es que están enterrados en una fosa común en Rábade.

El alcalde fue sustituido al frente del Consistorio el 3 de agosto de 1936. No habían pasado dos meses cuando fue detenido. Paradójicamente, la familia recibió una honerosa multa. “Por abandonar sus funciones como alcalde, cuando lo habían echado y puesto como regidor a Pedro García López, un adepto al régimen”, comenta sorprendido su nieto, quien recuerda que dos ediles socialistas se vieron forzados a tomar posesión de sus actas para blanquear el nuevo Gobierno municipal.

José Benito González y Ramón Miranda, compañeros de partido, presentaron al mes su dimisión, alegando que al haber pertenecido a la anterior Corporación no era ético formar parte de la nueva, argumenta Pedro Amago. El teniente alcalde, Miguel Piñeiro, permaneció escondido durante meses hasta que logró huir a Cuba. Precisamente, en el bar del primero, "Casa Benito", el jefe de la Falange entregó el reloj de Clemente un par de días después de su arresto y dio aviso para que la familia fuese a recogerlo. Atilano Lodos Legazpi iba en la camioneta en la que trasladaron a mi abuelo”.
Informe donde el alcalde franquista de Santiso que sucedió a Clemente Amago 
afirma que "no hubo detenciones". / P.A.

"¿Por qué los asesinos no se quedaron con el reloj? ¿Acaso no lo lucieron en una taberna para sembrar el terror entre los vecinos? ¿No le sacaron al menos unas perras con su venta?" La explicación es sencilla: aquellas agujas se habían quedado paradas tiempo atrás, en Argentina. Era un regalo de Regina, pero durante una escapada a un lago, se le cayó al agua y nunca más volvió a dar la hora. Mudo, el reloj regresó a Galicia y cayó en el olvido de un cajón hasta que un tictac sonó en la mente de su dueño.

Presintiendo que la sombra se cernía sobre sus talones, Clemente trató de escapar a Taramundi, aunque no llegaría lejos. “Dado que la situación era muy tensa e intuía el peligro, se llevó el viejo reloj estropeado. Como un recuerdo, porque sospechaba que ese día podría pasar algo”. Así fue.

- Pedro, a su abuelo supuestamente lo ejecutaron en la carrera de Santiso a Lugo, mas nunca se encontró el cadáver.

- Es probable que nunca llegara a Lugo, porque de lo contrario habría registros, pero no encontramos rastro de él en ningún archivo. Un vecino que trabajaba en Vilameá, en A Pontenova, constató cómo depositaban a los represaliados en una fosa del cementerio. Una vez, pasados los años, le confesó a mi padre que lo habían enterrado allí, aunque tampoco hay datos ni certificados. En el Ayuntamiento, consta que en el camposanto había entre siete u ocho asesinados con certificado de defunción, además de otros tantos cadáveres de sexo masculino sin identidad conocida. Sospechamos que uno puede ser mi abuelo. En todo caso, desaparecieron muchas actas municipales, por lo que podrían ser más.

- Santiso-Lugo, el limbo de los ejecutados.

Ayuntamiento de Santiso (Lugo)

- A los detenidos en esta zona limítrofe se los llevaban a la capital de provincia, pero como Galicia ya estaba tomada por los franquistas, los mataban nada más pasar la frontera. Luego dejaban sus cuerpos en un sitio inhóspito o en un cruce de caminos, para escarmentar a la población. Al cabo de un par de días, los enterraban en el cementerio de Vilameá.

- ¿Hay alguna posibilidad de encontrarlo?

- Resulta muy complicado, ya que es un cementerio muy antiguo. Los enterraron en el civil, pero cuando ampliaron el religioso, se trasladaron los restos y allí construyeron nichos. Hay una esquina donde quizás hayan depositado lo que quedaba de ellos. En todo caso, si fuese así, estarían apiñados con los fallecidos en otras épocas.

- Aunque estuviese estropeado, ¿por qué le devolvieron el reloj a su familia? ¿Querían dejar patente su poder e impunidad?

- Pretendían demostrar eso y, al tiempo, infundir terror y sembrar el pánico. Era una prueba de que todo se había acabado: “Aquí os dejo el recuerdo”. Porque lo más fácil hubiera sido tirar a mi abuelo con el reloj.

Cementerio de Vilameá (Lugo)

CONTINÚA...

FUENTE: publico.es
Henrique Mariño
Madrid - 01/10/2019