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20/3/20

LA DESTRUCCIÓN DE LOS ECOSISTEMAS, EL PRIMER PASO HACIA LAS PANDEMIAS


Las primeras reacciones ante una 'pandemia' como la del 'coronavirus' tratan de buscar culpables.

El 'pangolín' o el 'murciélago' podrían estar detrás de la propagación del 'virus'. Sin embargo, los expertos señalan al 'ser humano' que, a través de la deforestación, la tala y el comercio con animales exóticos, se expone a estas 'enfermedades'.
 Un único árbol resiste en pie después de un proceso de deforestación. Reuters/Bruno Kelly
Un único árbol, dejado como muestra, resiste en pie tras una deforestación
Reuters/Bruno Kelly 

"El 'confinamiento' nos hace buscar 'culpables'. Unos,cargados de 'racismo', señalan a los 'malditos virus chinos'". Otros ponen el índice sobr el 'pangolín', mientras buscan en las redes una imagen que les dé oportunidad, al menos, de saber cómo es este 'animal exótico'.

También hay quien, 'lejos de cerrar filas en momentos de unidad', cargan contra el Gobierno, que parece no haber sabido gestionar la 'crisis sanitaria del coronavirus'. Se puede encontrar, incluso, "personas que defienden de manera 'férrea' que esta 'crisis viral' responde a 'intereses ocultos'", lo cual ha sido 'desmentido' por la ciencia en un 'estudio reciente' que niega que COVID-19 pueda haber 'nacido en un laboratorio'*.

Más allá de conjeturas,"esta 'pandemia global' pone sobre la mesa una evidencia relativa a la 'repentina aparición' de 'virus desconocidos' en las sociedades: el ser humano y sus 'acciones sobre el medio ambiente' favorecen que este tipo de organismos, 'ocultos' en la naturaleza, 'entren en contacto con las sociedades'".

Pangolín (mamífero con escamas, en peligro de extinción)

"Simplificamos los 'ecosistemas', reducimos el número de 'especies' y perdemos 'biodiversidad'. Esto hace que desaparezcan 'especies intermedias' que actúan como 'barrera', favoreciendo que contactemos con 'especies' con las que 'nunca antes tuvimos contacto' y, por lo tanto, estemos 'más expuestos'", explica a Público, Fernando Valladares, doctor en Ciencias Biológicas e investigador del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

"La reducción de La Tierra a 'producto de consumo' es, sin lugar a dudas, un 'condicionante' a tener en cuenta a la hora entender la razón por la que este tipo de 'enfermedades' –unas más virulentas que otras– se 'propagan' por el mundo cada vez con 'mayor periodicidad'".

"Existe una 'vinculación' probada científicamente entre la 'destrucción de entornos naturales' y la 'aparición de nuevas enfermedades'", expone Juantxo López de Uralde, diputado ecologista y presidente de la Comisión de Transición Ecológica del Congreso.

Primeros positivos en coronavirus de trabajadores de supermercados

"Con la 'destrucción de bosques tropicales' para, por ejemplo crear plantaciones de 'monocultivos', las 'especies' desaparecen y otras buscan refugio en zonas 'más cercanas al ser humano', que 'interactúa con el animal' a través de 'comercio de especies', o directamente se 'lo come', y termina 'contagiándose'", resume el experto.

"El problema de 'eliminar bosques' para 'llenar bolsillos' va más allá de la 'moralidad ecologista' y abre la puerta a que se aumenten los 'riesgos de propagación de enfermedades'". Según explicaba en la BBC, Peter Daszak, ecólogo e investigador clave en el 'descubrimiento de los murciélagos como origen del SARS (Severe Acute Respiratory Syndrome)', se estima que en las zonas más 'recónditas' del planeta se esconden en torno a '1,7 millones de virus sin descubrir', lo que revela hasta qué punto de revertir espacios naturales al antojo de la economía –sea deforestación o sea tráfico de especies exóticas– puede aumentar los 'riesgos' de una 'pandemia' como la actual.

"Estamos gastándonos una 'ingente cantidad de dinero' en contener un 'fracaso', que es lo en realidad es el 'coronavirus'"



"Uno de los mensajes más importante durante esta 'crisis' es que 'la biodiversidad nos protege'. Es algo que debe de quedar claro. Estamos gastándonos una ingente cantidad de dinero en 'contener un fracaso', porque el éxito no es vencer la 'pandemia', sino que 'no se produzca' y para ello es necesario 'recuperar los ecosistemas y mantenerlos intactos'", advierte Valladares, que pone el foco en el valor de 'la naturaleza como barrera' ante este tipo de fenómenos.

"En el caso del 'coronavirus', las tesis principales hablan del 'murciélago' como uno de los animales que habría podido propagar el 'virus'. Lo que no está claro es cómo y si hubo animales intermedios –aquí podría entrar en juego el 'pangolín'que hubieran estado 'infectados por el mamífero volador' y pudieran haber 'propagado el virus'".

En cualquier caso, "las similitudes con la 'propagación de otras pandemias' como la del 'Sars' o el 'Ébola' son evidentes: 'seres humanos' que entran en 'contacto con animales' con los que en el pasado no guardaban 'relación alguna'"

Lo que necesitas saber si tu empresa va a realizar un ERTE

"Esta irrupción del ser humano en la naturalez" se convierte, según un informe reciente del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), en un 'boomerang' que se vuelve contra la 'salud global'.

Así, "la expansión del COVID-19 se se debe, según las primeras publicaciones, a un proceso de 'zoonosis' (enfermedades que los animales pueden transmitir a personas) que lejos de tener su origen en los mercados de 'especies exóticas', comienza en las actividades de 'deforestación' y construcción de 'infraestructuras' en 'territorios boscosos'". Este es el primer paso para que "animales prácticamente 'desconocidos' se acerquen al 'ser humano'".

"El éxito no es vencer la 'pandemia', sino que no se produzca, y para ello es necesario recuperar los 'ecosistemas' y mantenerlos 'intactos'"



Los 'murciélagos' estaban detrás del SARS, el 'mono' pudo ser el paciente cero del VIH, las 'gallinas', a su vez, extendieron la 'gripe aviar' y, ahora, se señala al 'pangolín' y al 'murciélago' como posibles transmisores del COVID-19. "Tendemos a buscar un origen y siempre recurrimos al 'animal', cuando el 'culpable real' es el 'ser humano', que de manera directa o indirecta ha sacado a las 'especies' de sus 'ecosistemas'", argumenta López de Uralde.

"Hasta ahora hemos conservado los ecosistemas por pura ética, sin saber que estos ecosistemas nos protegen", agrega Valladares, haciendo énfasis en que esta 'crisis' puede servir para entender el valor de 'protección' que tiene la 'naturaleza'. Así, el experto incide en que la 'victoria' sobre el 'coronavirus' pasa por la 'complejización' de los 'ecosistemas' y para ello, según explica, es necesario "cambiar las estructuras 'sociales' y 'económicas'" que favorecen la depravación de la naturaleza. "Es la única forma de conseguir que dentro de un tiempo no llegue otro 'virus desconocido' a las civilizaciones", zanja.

FUENTE: publico.es 
Alejandro Tena 
Madrid - 18/03/2020

7/10/19

ENTREVISTA A JON PAUL RODRÍGUEZ / ECÓLOGO Y PREMIO WHITLEY GOLD 2019

“El hombre ha demostrado ser un especialista consumado en extinguir especies”

Jon Paul Rodríguez

“Nos enfrentamos a problemas de políticas públicas muy serios pero también a un conflicto de cambio global muy grave”. Al ecólogo Jon Paul Rodríguez (Caracas, 1967) le gusta meterse hasta la cintura en las turbulentas aguas medioambientales porque “los ritmos que se manejan en economía para acometer las transformaciones son demasiado lentos para la naturaleza. No tenemos tiempo que perder”. Rodríguez, premio Whitley Gold en 2019, algo así como el Nobel de ecología, es un reputado conservacionista que preside la Comisión de Supervivencia de Especies de la Unión para la Conservación de la Naturaleza (UICN), organización internacional dedicada a la defensa de los recursos naturales más grande del mundo.

Autor de numerosas investigaciones y trabajos de campo, logró uno de sus más sonados éxitos al salvar de la desaparición a un singular loro que habita en Isla Margarita. Desde 2016 coordina el "libro rojo de las especies", la herramienta imprescindible que utilizan organismos y gobiernos para evaluar la extinción en la Tierra. “Un millón de plantas, animales y hongos se encuentran al borde de la desaparición como consecuencia de la actividad humana”, añade. 

La entrevista se realiza por skype en vísperas del arranque de las protestas contra el cambio climático convocadas por movimientos juveniles en todo el mundo. Rodríguez, a quien no le importaría estar presente en los actos convocados el día 27 en España “ya que tengo ascendencia vasca”, se encuentra en Nueva York. Y aunque reconoce su inclinación a destacar el lado positivo de las cosas, no oculta un tono sombrío cuando habla del planeta azul. “Hay regiones en el mundo donde el desastre es igual o mayor al del Amazonas pero como no son un objetivo político atractivo la atención del público es mucho menor.”, concluye.

Dirige desde 2009 el grupo de trabajo que cada año actualiza la lista roja de ecosistemas del planeta. ¿Cuál ha sido la evolución durante la última década?


En primer lugar, me gustaría añadir que este inventario se elabora con la información aportada por más de 8.000 especialistas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ubicados en casi todos los países del mundo y que nuestro objetivo es resumir conocimientos e identificar síntomas de riesgo de extinción. Lo que decimos es que "el número de especies amenazadas crece año tras año". Las razones son múltiples pero hay dos principales. La primera es que "la exploración de grupos no conocidos o no documentados con anterioridad nos obliga a agregar nuevas especies en las dos actualizaciones anuales que realizamos". La otra conclusión es que la situación de todas ellas ha empeorado pero "los más afectados son los anfibios".

Ante esa evidencia, ¿sigue utilizando la expresión “cambio climático” o prefiere hablar ya de “emergencia climática”?

La limitación que tenemos es que "el lapso de tiempo que utilizamos para determinar los riesgos de extinción de especies es más corto que el aplicado al cambio climático". Por eso mucha gente, a veces, se siente decepcionada al ver que el inventario no refleja suficientemente bien los síntomas del cambio global, que son muy evidentes. "Ante esta emergencia hemos decidido incorporar indicadores del riesgo climático como un factor esencial", no sólo en la desaparición de especies sino también en la modificación de los patrones del comportamiento atmosférico que se están produciendo a una velocidad mucho mayor de lo que ocurrió en cualquier tiempo pasado. Pronto tendremos los primeros resultados.

¿Qué sensación le produce ver, por ejemplo, la inacción del Gobierno brasileño en la protección de la Amazonía?


"Nuestra misión es generar información basada en evidencias porque creemos que es la única manera de que la ciudadanía pueda opinar y tome decisiones". En el caso de Brasil venimos constatando desde hace tiempo "graves problemas de conversión en toda la cuenca amazónica y en sus ecosistemas cercanos" debido a la presión humana. A esto se une que "la actitud mostrada por el Gobierno es fomentar la deforestación y la acción y expansión de la actividad agrícola y ganadera". Ante esta evidencia decidimos hacer un llamamiento a todos los gobiernos de la región para que pongan medidas inmediatas de protección. Pero no nos quedamos ahí. "También alertamos de que hay otros muchos ecosistemas amenazados por el fuego y la devastación, algunos incluso más que la Amazonía". Es el caso del Bosque Chiquito en Bolivia o del Mato Grosso en Brasil, zonas más secas que la cuenca amazónica y, por lo tanto, más sensibles a los incendios. Lo que está claro es que "nos enfrentamos a problemas de políticas públicas muy serios pero también a un conflicto de cambio global muy grave". Y encarar ambos al mismo tiempo es más difícil que cuando se producen por separado.

Una foto satelital mostraba hace unas semanas que la extensión de selva destruida en el centro de África es mucho mayor que la del Amazonas.

A veces se tiende a mezclar los temas políticos con los científicos pese a que "la evidencia apunta a que en Sudamérica están ocurriendo cosas muy serias desde el punto de vista de transformación ambiental". Como bien dices, hay otras regiones en el mundo donde el desastre es igual o mayor al del Amazonas, como sucede con las zonas selváticas de África, pero como no son un objetivo político atractivo la atención del público es mucho menor. 

Sus informes sobre la biodiversidad señalan que el ritmo de desaparición de especies ha crecido de manera dramática. ¿Dónde está el punto de no retorno frente al cambio climático?

Los grandes fuegos que devoran las selvas

La cifra actual que manejamos en la UICN es que "un millón de especies se encuentran al borde de la extinción como consecuencia de la actividad humana". Pero esa cifra es una extrapolación de los datos que conocemos porque "estimamos que hay varios millones más de los que ni siquiera conocemos su existencia y que es posible que se extingan antes de verlas". Pensar en eso me resulta trágico. 

"Respecto al punto de no retorno hay muchos expertos que consideran que ya hemos llegado". En algunos ecosistemas, sobre todo en los ambientes muy fríos, hay imágenes dramáticas. "Si desaparecen los glaciares o las nieves de las grandes montañas significa que la base sufre una gran transformación y la vida reduce su espacio hasta desaparecer".

"Todo está encadenado". Los límites de distribución de la flora en el hemisferio norte se están trasladando hacia el polo a mucha velocidad, muchas aves migratorias llegan a su punto de destino estival al poco de concluir el invierno… Hay muchísimos ejemplos más causados por este fenómeno. Tengo un amigo que me dice que, pese a todo, "la Tierra seguirá existiendo en los próximos 100 o 200 años pero ¿cuál será el coste?" La pregunta pertinente es "¿en qué planeta queremos vivir?" Está demostrado que somos una especie extremadamente adaptable pero "hay muchísimas personas en el mundo que carecen de recursos para adaptarse a esa nueva situación". La desigualdad que presentan muchos países para enfrentarse a esta transformación es otra de las amenazas que debemos empezar a tener muy en cuenta. 

Y a usted, ¿en qué planeta le gustaría vivir?


"Me gustaría vivir en una Tierra que permita a todas las especies coexistir de manera más o menos armónica". No me resigno a conseguirlo. Creo que todos juntos, cada uno desde su ámbito, pequeño o grande, "tenemos la obligación de seguir avanzando para conservar la vida". A menudo me preguntan cómo es posible que se invierta dinero para salvar un animal cuando podríamos utilizarlo en rescatar a las personas de la miseria. Y quizá la cuestión sea pertinente pero mi respuesta siempre es la misma: "el hombre ha demostrado a lo largo del tiempo ser un especialista consumado en extinguir especies, ¿por qué no demostrar ahora que también podemos rescatarlas de la desaparición? La responsabilidad está en nuestras manos. "No tenemos ningún derecho a continuar reduciendo la diversidad del planeta y no hay tiempo que perder".

Pero, ¿cómo hacerlo en unas circunstancias donde el clima sigue estando a la cola de otros problemas globales? 

"El problema es que uno se acostumbra a las cosas que se transforman lentamente porque no percibe el drama de un cambio drástico". Yo fui pescador cuando era niño y no tenía que esperar ni un minuto para coger algo con mi caña. Hoy es imposible pero la gente cree que es lo normal. Ahí entra en juego la habilidad científica para comunicar la importancia de esos cambios lentos en la vida colectiva. Recuerdo que "mi abuelo no entendía por qué dejaba el chorro del agua abierto cuando me cepillaba los dientes. Eso me marcó". ¿Por qué utilizar dos litros de agua cuando te sirve con un tercio o menos? "Ahora me vale con un vaso. Imagínate si hicieran lo mismo 10 o 20 millones de personas cada día. El impacto del ahorro  sería enorme. Y lo mismo te diría sobre el uso de bolsas plásticas". Con esto quiero decir que tenemos información pero el reto es saber transmitirlas para crear conciencia porque hay medidas sencillas, al alcance de cualquiera de nosotros, que mejoran el bienestar colectivo. Y, por supuesto, "hay que seguir exigiendo a los gobiernos y a las empresas que actúen de forma activa y comprometida a favor del medio ambiente".

Con su trabajo, ¿intenta cambiar la conciencia del mundo?


Por supuesto. "Tengo claro que si diéramos la oportunidad a la naturaleza para recuperarse, se recuperaría, pero hay que ayudarla". Hay muchos ejemplos exitosos en el mundo. Por ejemplo, en las zonas de exclusión pesquera que se han implementado en muchos países. O en los bosques a los que el hombre ha dejado tranquilos unos años y han regresado a la vida. Cuando los españoles llegaron a Centroamérica en 1500 no había casi árboles. Hoy el sur del Panamá es una selva. Yo creo que "mientras quede naturaleza debemos mantener la esperanza". Nuestra función como científicos es persuadir a la gente, aunque sea una persona al mes, para que tome decisiones correctas pensando en su posición en el mundo y en la influencia de su acción sobre otras especies.

Una de sus críticas al comportamiento humano es su obsesiva inclinación a explotar los recursos naturales por el simple hecho de que nos asiste el derecho a extraerlos. ¿Considera que la legislación internacional protege los excesos extractivos?

"Nuestro impacto, nuestra capacidad de transformación del entorno, es muy superior a la de cualquier otra especie que haya habitado nunca en la Tierra y posiblemente jamás la habite". El papel de los gobiernos es precisamente regular esa interacción y "promover una gestión ambiental mucho más sostenible". Y pienso que en muchos casos puede hacerse. Por ejemplo, la agricultura y la pesca son industrias altamente subsidiadas por los gobiernos del mundo en base a su seguridad alimentaria, pero si dejáramos que la propia economía de mercado resolviera el costo real de su producción es posible que el impacto ambiental fuera mucho menor porque la sobreexplotación sin incentivos no resulta rentable. Por eso digo que incluso dentro de nuestras propias herramientas económicas "tenemos espacio para mejorar si los gobiernos reconocieran que hay que internalizar el costo ambiental y no simplemente transmitírselo a los consumidores".

¿Cree que el conglomerado que conforma el sistema productivo mundial, es decir, los poderes políticos y corporativos, es consciente de lo que está en juego?


Es muy difícil responder porque no todas las empresas se comportan de igual manera. Algunas son más susceptibles a la presión ciudadana que los mismos gobiernos y han empezado a cambiar sus métodos de producción. "En la reunión Río+20 celebrada en 2012 me llamó la atención que la creatividad y la búsqueda de soluciones en el foro de los gobiernos locales fuese muchísimo más rica que las aportaciones de la conferencia global, donde las posturas eran infinitamente más conservadoras, influenciadas por los grandes poderes económicos". Como ciudadano opino que debemos ejercer presión a través de las diferentes herramientas que tenemos a nuestro alcance. Si el comportamiento de algunas empresas contaminantes, como las petroleras, está cambiando lentamente no es por el bien de la humanidad precisamente sino por su propia supervivencia. En este sentido, "la presión ciudadana es fundamental".

Los objetivos para reducir los gases de efecto invernadero siguen sin ser cumplidos. La producción entre 2017 y 2018 se incrementó un 2,7%. ¿Para qué sirven las grandes cumbres?

La pregunta que nos hacemos los científicos es "¿qué ocurriría si no se celebrasen o no se realizaran estudios sobre la biodiversidad?". En la UICN, por ejemplo, "hemos tomado la lista de especies amenazadas y la hemos comparado con una hipotética situación en ausencia de todas las medidas de conservación que se han puesto en marcha. Y lo que descubrimos es que, pese a que la tendencia sigue siendo negativa, se han reducido los impactos gracias a los acuerdos suscritos en esas grandes cumbres climáticas". Mi conclusión, por lo tanto, es que "sabemos hacer conservación y tenemos tecnología para reducir el impacto contaminante pero hacemos muchísimo menos de lo que haría falta. Si lográramos equilibrar mejor la ecuación inversión-conservación se podría revertir el declive que vivimos".

Por ejemplo, invirtiendo más en educación medioambiental desde la infancia.


"Llevo 30 años metido en este mundo y he visto con claridad cambios en la opinión pública mundial respecto al medio ambiente. Cuando comencé en Venezuela en la organización Provita, allá por los años 80, era inconcebible que un medio de comunicación tuviese un periodista dedicado en exclusiva a las noticias ambientale". De vez en cuando alguien cubría un megadesastre ecológico y poco más. Hoy en día, en cambio, periodistas especializados en ecología tratan este asunto a diario. Algo parecido empieza a suceder en los colegios. "Los temas ambientales deben formar parte del currículum educativo". Reciclar objetos o incluso aprender a reutilizarlos para bajar el consumo se enseña ya en las escuelas de muchos países del mundo. Estoy convencido de que la presencia del medio ambiente en los sistemas educativos va a incrementarse con el paso de los años.

La prueba es que son los jóvenes quienes han promovido la protesta mundial contra el cambio climático, ¿qué opina?

"Cualquier iniciativa ciudadana pacífica que refleje una preocupación legítima como es ésta merece todo mi apoyo". Y es cierto que me enorgullece mucho que todos estos movimientos de defensa climática que están surgiendo son impulsados por los jóvenes, algunos incluso niños. Me parece fantástico su impacto porque "se trata de una reacción espontánea de preocupación por el futuro". Siempre es difícil sentirse plenamente satisfecho con el comportamiento cauteloso de los gobiernos cuando se enfrentan a cambios profundos. Y este es uno de ellos. "El reto que tenemos por delante es acelerar los ritmos porque los que manejan la política y la economía son demasiado lentos para la naturaleza. No tenemos tiempo que perder".

FUENTE: ctxt.es
Gorka Castillo
24/09/2019

10/9/19

UN PLANETA EN LLAMAS

Los bosques del planeta arden en el altar del Capitalismo, y sigue el sobreconsumo teledirigido


Los bosques del planeta están ardiendo en el altar del capitalismo: la quema es el mecanismo previo al saqueo capitalista. Gran parte de las áreas quemadas son bosque protegido: una vez arrasadas por el fuego, una vez desplazadas las comunidades indígenas, los territorios serán saqueados por multinacionales mineras, hidroeléctricas, del agro industrial. Cometiendo ecocidio y genocidio las multinacionales perpetran su acumulación capitalista: miles de especies son extinguidas, los últimos pueblos indígenas de los bosques tropicales sufren exterminio.


La burguesía transnacional coloca a sus matarifes más eficaces en las presidencias de países estratégicos (porque no nos engañemos, es la burguesía la que coloca presidentes, dirigiendo el "voto" a través de sus medios de alienación masiva). Así por ejemplo, en Brasil, país riquísimo en recursos, la burguesía colocó a un Bolsonaro que claramente expresó que "acabaría con las reservas indígenas por considerarlas un obstáculo a la economía", es decir por considerarlas un obstáculo al lucro que perpetran un puñado de multimillonarios. Por eso no se está agilizando el apagar los incendios en Brasil, porque hay una voluntad de quema.

 Jair Bolsonaro, presidente de Brasil

"La burguesía echa mano de su herramienta fascista cuando pretende incrementar brutalmente los niveles de saqueo del medio ambiente e incrementar la tasa de explotación contra las y los trabajadores".


Por todo el mundo, impera la perversa lógica de capitalizar, de "liberar tierras de bosque" para lucrarse del territorio y sus recursos. El fuego avanza y no hay nunca suficientes hidroaviones para apagar incendios porque los Estados, funcionales al Capital, aducen que "no hay presupuesto para comprarlos", en cambio sí tienen presupuesto para comprarle decenas de aviones de guerra al complejo militar industrial, para inyectarle capital público a la banca privada, para gigantescos cuerpos represivos encargados de reprimir el descontento social que genera la explotación, la injusticia social y el saqueo.


En el momento histórico que vivimos se agudizan las contradicciones. La contradicción de intereses entre la clase explotadora y la clase explotada se agudiza: la clase explotadora incrementa la tasa de explotación e intensifica su arremetida de privatizaciones, excluyendo a millones de personas de una vida digna, precarizando cada día más las condiciones de vida. La contradicción entre los intereses de la clase explotadora y la supervivencia del mismo planeta, también queda de manifiesto.


La contradicción entre la naturaleza y un modelo socioeconómico perverso basado en capitalizar, es ya inocultable, cuando hay un "continente" de plástico flotando en el Océano Pacífico; cuando el sobreconsumo teledirigido convierte al planeta en un basural; "cuando los bosques tropicales, pulmones del planeta, son arrasados; cuando el modo de producción alimentario capitalista nos envenena; cuando un puñado de multinacionales modifican genéticamente las semillas y prohíben el uso de las semillas autóctonas; cuando se derriten los polos; cuando las emisiones de CO2 a la atmósfera, producto del modo de producción y consumo capitalista, son abrumadoras".


No obstante la evidencia de la devastación de la naturaleza, no obstante los discursos de los voceros  políticos de la burguesía (que fingen preocuparse por el cambio climático), siguen vigentes todos los mecanismos de destrucción del medio ambiente, porque al capital no le piensan poner freno. Para que un puñado de multimillonarios acumule más y más riqueza, sigue vigente la criminal Obsolescencia Programada (se programa, desde la producción, que cada cosa dure un tiempo muy inferior al que podría durar, para fomentar la compra de otro objeto... la lógica aberrante del usar y tirar significa negocios para el gran capital); sigue también vigente la alienación masiva que perpetra la clase explotadora contra la clase explotada a través de sus medios de propaganda y publicidad, incitando incesantemente a las masas a consumir, a practicar una orgía de sobreconsumo que calcina al planeta.


Los voceros de la burguesía proponen tiritas para la gangrena, medidas cosméticas: en vez de prohibir la Obsolescencia Programada, te invitan a llevarte una bolsa de tela para tus compras (o a comprar las bolsas de plástico), te proponen espejismos de "soluciones" siempre individuales, nunca se ataca la raíz del problema, y a estas alturas de la destrucción, hay que atacar la raíz sistémica de la depredación. "La gangrena no se cura con cosmética". Por muy buena voluntad que tengamos a nivel individual, frenar la barbarie capitalista requiere de una toma de consciencia de la raíz del problema (no solamente de sus síntomas), requiere de una lucha colectiva.


La burguesía instala, a través de sus medios, la idea fatalista de que "el ser humano es malvado", para obviamente evitar ser señalada como la depredadora que es, para sembrar inmovilismo y el "sálvese quien pueda". Los medios nunca dicen que es la clase explotadora y su sistema capitalista el que origina esta devastación del planeta, esta devastación en la que también son depredados los seres humanos, porque también los seres humanos son intoxicados, alienados al punto de ser funcionales a este sistema, enajenados de toda empatía y de toda relación de armonía con la naturaleza.


Es la lógica del capitalismo: "capitalizar cada día más, monopolizar en desmedro de lo que haga falta". Desde la desaparición de la URSS, los niveles de acumulación capitalista, de concentración de riqueza en monopolios cada vez más descomunales, los niveles de explotación y saqueo, se han venido incrementando de manera brutal: es algo tangible y verificable. Al no existir contrapeso importante al capitalismo, las burguesías han procedido a desmantelar paulatinamente los llamados "Estados de Bienestar" en las metrópolis capitalistas, ya que no les son ahora necesarios para fingir la estafa del supuesto "rostro humano del capitalismo". El capitalismo NO tiene rostro humano, y las caretas se caen cuando ya no son necesarias. La burguesía está hoy en una arremetida contra la seguridad social, contra las pensiones públicas, contra la educación pública, contra la sanidad pública, etc. 


En cuanto a los países concebidos como meras "bodegas de recursos", los países de la periferia capitalista (los países de África, Asia y América Latina), ya sabíamos de la cara infame del capitalismo, porque llevamos décadas padeciendo la injerencia imperialista, padeciendo los golpes de Estado fomentados desde el Pentágono, los servicios secretos franceses, belgas, ingleses y demás potencias neocoloniales, contra todo gobierno que pretenda frenar el saqueo capitalista. Sabemos de "la cara infame del capitalismo" porque sufrimos su arremetida brutal: sufrimos los bombardeos "humanitarios" de la OTAN en las guerras imperialistas que la UE y EEUU implementan para arrodillar a pueblos enteros a un mayor saqueo de sus recursos (Libia, Siria, Irak, etc.); sufrimos Estados criminales como el Estado colombiano (por poner un ejemplo entre muchos), que le hacen la guerra al pueblo con Terrorismo de Estado (con militares y paramilitares, con tortura y masacres) para desplazar comunidades enteras de las zonas codiciadas por multinacionales, para exterminar toda oposición al saqueo que perpetra el gran capital transnacional.


Sabemos de la cara infame del capitalismo, porque sabemos de éxodos forzados, porque vemos el cinismo de la UE, Estados Unidos y demás metrópolis capitalistas que succionan las riquezas de África, Asia y América Latina, pero rechazan a las personas desposeídas, construyendo Fronteras-Fortalezas entorno al botín saqueado... "Fronteras-Fortalezas frente a las que mueren anualmente miles de seres humanos, intentando escapar de la pesadilla a la que el saqueo capitalista ha arrojado a sus países".


"Hay una guerra de clases". La burguesía le hace la guerra a la población al precarizar sus condiciones de vida, es una guerra de explotación, de empobrecimiento, de despojo, de hambreamiento, de alienación (la clase explotadora fomenta racismo, machismo, individualismo, xenofobia, a través de sus medios: la estrategia es "dividir para reinar", poco le importa a la clase explotadora que su fomento del odio racista cause matanzas horrendas, que su fomento de la misoginia cause feminicidio, lo importante es mantener a la clase explotada dividida, en "caos controlado" como mecanismo de control social).


La guerra de alienación que perpetra la clase explotadora contra la clase explotada es un mecanismo fundamental del capitalismo, y es cimiento de la aberrante destrucción de la naturaleza en el altar del sobreconsumo: las masas son bombardeadas de publicidad, de incitación permanente al "consumo compensatorio de las frustraciones y soledades creadas por el mismo sistema": el individualismo y la destrucción del tejido social resultan ser abono para el sobreconsumo, los constantes mecanismos de alienación teledirigen a millones de personas hacia la orgía sobreconsumista.


La guerra que perpetra la clase explotadora contra la clase explotada también se expresa en el exterminio físico contra las y los luchadores sociales que se oponen a la explotación de las y los trabajadores y al saqueo de la naturaleza.


Frente a la explotación y a la devastación que perpetra la clase dominante, los pueblos luchan por sus derechos a una vida digna, a la educación, la vivienda, la alimentación saludable, la salud, el derecho a un entorno seguro, el respeto por el medio ambiente. Los pueblos indígenas, las comunidades afrodescendientes, el pequeño campesinado del planeta, luchan en primera línea contra las multinacionales mineras, energéticas, del agro industrial... luchan por la soberanía alimentaria, por la preservación de la naturaleza. "La burguesía, a través de sus matarifes, asesina a centenares de ambientalistas, sindicalistas y luchadores sociales anualmente": para acallar sus voces y toda organización social que cuestione la barbarie y sus causas sistémicas.


Pero pese a la represión brutal y a la criminalización de la protesta, la lucha sigue porque para algunos pueblos es cuestión de supervivencia inmediata, porque "para la clase explotada mundial es urgente salir de este sistema que todo lo depreda y lo pudre, incluídas las relaciones humanas, porque para el planeta es cuestión vital".


FUENTE: www.cecilia-zamudio.blogspot.com 
Pensamiento crítico 
Cecilia Zamudio
26/08/2019



El mayor problema del Capitalismo es que todo, absolutamente todo, lo quiere convertir en dinero...
para unos pocos, claro.

9/12/13

SALVAJE DEFORESTACIÓN PLANETARIA

La Tierra ha perdido en 12 años el equivalente a tres españas de bosque

Un equipo de investigadores estadounidenses y de Google crea el primer mapa global de alta resolución de la superficie forestal perdida y ganada


Parte de la selva virgen del Amazonas talada y quemada. REUTERS

Un equipo de múltiples organizaciones, liderado por la Universidad de Maryland (UMD), en College Park, Prince George, Estados Unidos, ha creado el primer mapa global de alta resolución de la superficie forestal.


Sus autores informan de una pérdida mundial de 2,3 millones de kilómetros cuadrados de bosque entre 2000 y 2012 y una ganancia de 800.000 kilómetros cuadrados de bosque nuevo, lo que significa que hay 1,5 millones de kilómetros cuadrados menos de superficie forestal que hace 12 años.


Este trabajo, publicado en la edición digital de este jueves de 'Science' y realizado por 15 investigadores universitarios del Gobierno estadounidense y de Google, permite entender mejor los cambios forestales humanos y naturalmente inducidos y las implicaciones locales y globales de estos cambios en los sistemas naturales y sociales, medioambientales, económicos y de otro tipo, según sus autores.


En general, los trópicos son el único dominio climático que muestra una tendencia, con un aumento de la pérdida de bosques de 2.101 kilometros cuadrados por año. La bien documentada reducción de la deforestación de Brasil en la última década fue más que compensada por el aumento de la pérdida de bosques en Indonesia, Malasia, Paraguay, Bolivia, Zambia, Angola y otros países.


A escala nacional, Paraguay, Malasia y Camboya registran las tasas más altas de pérdida de bosques, siendo el primero el país con la mayor proporción de bosques perdidos, lo que indica una dinámica e intensiva deforestación. Indonesia registró el mayor incremento en la pérdida de bosques, más del doble de su pérdida anual durante el periodo de estudio, con casi 20.000 kilómetros cuadrados en 2011-2012.

Brasil reduce su deforestación a la mitad


El estudio confirma que los esfuerzos por reducir los espacios despejados de selva de Brasil, que ha sido responsable de la mayor parte de la deforestación tropical en el mundo, han tenido un efecto significativo. Brasil mostró la mayor disminución en la pérdida anual de bosque por países, reduciendo a la mitad la pérdida anual media de bosque, desde un máximo de aproximadamente 40.000 kilómetros cuadrados en 2003-2004 a 20.000 kilómetros cuadrados en 2010-2011.


"Este es el primer mapa de cambio de los bosques que es globalmente consistente y relevante a nivel local", dice el líder del equipo y autor principal del artículo, Mateo Hansen, profesor de Ciencias Geográficas de la Universidad de Maryland, en Estados Unidos.

Paraguay es el país con mayor proporción de bosques perdidos en 12 años


"Las pérdidas o ganancias de cubierta forestal determinan muchos aspectos importantes de un ecosistema, como la regulación del clima, el almacenamiento de carbono, la biodiversidad y el suministro de agua, pero hasta ahora no ha habido manera de obtener datos detallados y precisos, basados en información de los satélites y fácilmente disponibles sobre el cambio de la cubierta forestal a escala local y global", dijo Hansen. 


Esta base de datos, que se actualizará anualmente, calcula todas las perturbaciones forestales, ya sea por la tala, los incendios, enfermedades o tormentas. Con esta herramienta se mide la dinámica desde el ámbito local, al regional y a escala global, encontrando, por ejemplo, que los bosques subtropicales tienen las mayores tasas de cambio en gran parte debido a los usos intensivos del suelo forestal.

Indonesia registró el mayor aumento en la pérdida de bosques 


Los autores dicen que los conjuntos de datos globales de cambio de los bosques que han creado contienen información que puede proporcionar una manera "transparente, eficaz y coherente" de cuantificar los problemas ambientales críticos, como las causas de los cambios en la cantidad de bosque, el estado de los bosques naturales intactos del mundo, las amenazas a la biodiversidad por los cambios en la cubierta forestal, el carbono almacenado o emitido como resultado de las ganancias o pérdidas en la cubierta forestal en bosques administrados y no administrados y los efectos de los esfuerzos por detener o reducir la pérdida de bosques.


FUENTE: Público.es
EUROPA PRESS 
Madrid - 15/11/2013

COMENTARIOS:

juliano
Fruto de una economía capitalista salvaje que está acabando con todos los recursos del planeta, en beneficio de unos pocos.

 Madame X 

La defensa del medioambiente tiene que ser un tema crucial en los programas políticos, tanto a nivel nacional como internacional. La crisis no puede relegar los crímenes medioambientales a un segundo plano. Hay que defender a ultranza una economía sostenible y absolutamente respetuosa con la naturaleza. Lo contrario es suicida. 



Este planeta que nos dio la vida y nos sustenta, se llama Gaia y es un ser vivo. Pero como especie desnaturalizada que somos, devoramos a nuestra propia madre como Saturno a sus hijos.