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4/5/20

PELIGRO DE EXTINCIÓN

Jeremy Rifkin:  

“Estamos ante la amenaza de una extinción y la gente ni siquiera lo sabe”

Jeremy Rifkin

El sociólogo Jeremy Rifkin (Denver, 1945), que se define como activista en favor de una transformación radical del sistema basado en el petróleo y en otros combustibles fósiles, lleva décadas reclamando un cambio de la sociedad industrial hacia modelos más sostenibles. Asesor de gobiernos y corporaciones de todo el mundo, ha escrito más de veinte libros dedicados a proponer fórmulas que garanticen nuestra pervivencia en el planeta, en equilibrio con el medio ambiente y también con nuestra propia especie.

-¿Cuál cree que será el impacto de la pandemia de la COVID-19 en el camino hacia la tercera revolución industrial?

-No podemos decir que esto nos haya cogido por sorpresa. Todo lo que nos está ocurriendo se deriva del cambio climático, del que han venido advirtiendo los investigadores y yo mismo desde hace tiempo. Hemos tenido otras pandemias en los últimos años y se han lanzado advertencias de que algo muy grave podría ocurrir. La actividad humana ha generado estas pandemias porque hemos alterado el ciclo del agua y el ecosistema que mantiene el equilibrio en el planeta. Los desastres naturales –pandemias, incendios, huracanes, inundaciones…– van a continuar porque la temperatura en la Tierra sigue subiendo y porque hemos arruinado el suelo.

Hay dos factores que no podemos dejar de considerar: el cambio climático provoca movimientos de población humana y de otras especies; el segundo es que la vida animal y la humana se acercan cada día más como consecuencia de la emergencia climática y, por ello, sus virus viajan juntos.


-Es esta una buena oportunidad para extraer lecciones y actuar en consecuencia, ¿no cree?

-Ya nada volverá a ser normal. Esta es una llamada de alarma en todo el planeta. Lo que toca ahora es construir las infraestructuras que nos permitan vivir de una manera distinta. Debemos asumir que estamos en una nueva era. Si no lo hacemos, habrá más pandemias y desastres naturales. Estamos ante la amenaza de una extinción.

-Usted trabaja, estará trabajando estos días, con gobiernos e instituciones de todo el mundo. No parece que impere el consenso respecto al futuro inmediato.

-Lo primero que debemos hacer es tener una relación distinta con el planeta. Cada comunidad debe responsabilizarse de cómo establecer esa relación en su ámbito más cercano. Y sí, tenemos que emprender la revolución hacia el Green New Deal Global, un modelo digital de cero emisiones; tenemos que desarrollar nuevas actividades, crear nuevos empleos, para reducir el riesgo de nuevos desastres. La globalización se ha terminado, debemos pensar en términos de glocalización. Esta es la crisis de nuestra civilización, pero no podemos seguir pensando en la globalización como hasta ahora, se necesitan soluciones glocales para desarrollar las infraestructuras de energía, comunicaciones, transportes, logísticas…
 

-¿Cree que durante esta crisis, o incluso cuando se rebaje la tensión, los gobiernos y las empresas tomarán medidas en esa dirección?

-No. Corea del Sur está combatiendo la pandemia con tecnología. Otros países lo están haciendo. Pero no estamos cambiando nuestro modo de vida. Necesitamos una nueva visión, una visión distinta del futuro, y los líderes en los principales países no tienen esa visión. Son las nuevas generaciones las que pueden realmente actuar.

-Usted plantea un cambio radical en la forma de ser y de estar en el mundo. ¿Por dónde empezamos?

-Tenemos que empezar con la manera en la que organizamos nuestra economía, nuestra sociedad, nuestros gobiernos; por cambiar la forma de ser en este planeta. La nuestra es la civilización de los combustibles fósiles. Se ha cimentado durante los últimos 200 años en la explotación de la Tierra. El suelo se había mantenido intacto hasta que empezamos a excavar los cimientos de la tierra para transformarlo en gas, petróleo y carbón. Y pensábamos que la Tierra permanecería allí siempre, intacta. Hemos creado una civilización entera basada en el uso de los fósiles. Hemos utilizado tantos recursos que ahora estamos recurriendo al capital de la tierra en vez de obtener beneficios de ella. Estamos usando una Tierra y media cuando solo tenemos una. Hemos perdido el 60% de la superficie del suelo del planeta; ha desaparecido y se tardará miles de años en recuperarlo.


-¿Qué les diría a quienes creen que es mejor vivir el momento, el aquí y el ahora, y esperan que en el futuro vengan otros para arreglarlo?

-Estamos realmente ante un cambio climático, pero también a tiempo de cambiarlo. El cambio climático provocado por el calentamiento global y las emisiones de CO altera el ciclo del agua de la tierra. Somos el planeta del agua, nuestro ecosistema ha emergido y evolucionado a lo largo de millones de años gracias al agua. El ciclo del agua permite vivir y desarrollarse.

Y aquí está el problema: por cada grado de temperatura que aumenta como consecuencia de las emisiones de gases de efecto invernadero, la atmósfera absorbe un siete por ciento más de precipitaciones del suelo y este calentamiento las fuerza a caer más rápido, más concentradas y provocando más catástrofes naturales relacionadas con el agua. Por ejemplo, grandes nevadas en invierno, inundaciones en primavera por todas las partes del mundo, sequías e incendios en toda la temporada de verano y huracanes y tifones en otoño barriendo nuestras costas.

-Las consecuencias se irán agravando con el tiempo.


-Nos enfrentamos a la sexta extinción y la gente ni siquiera lo sabe. Dicen los científicos que van a desaparecer la mitad de todos los hábitats y animales de la tierra en ocho décadas. Ese es el marco en el que estamos, nos encontramos cara a cara con una extinción en potencia de la naturaleza para la que no estamos preparados.

-¿Cuán grave es esa emergencia global? ¿Cuánto tiempo nos queda?

-No lo sé. He sido parte de este movimiento en favor del cambio desde los años 70 y creo que se nos ha pasado el tiempo que necesitábamos. Nunca volveremos dónde estábamos, a la buena temperatura, a un clima adecuado… El cambio climático va a estar con nosotros por miles y miles de años; la pregunta es: ¿podemos nosotros, como especie, ser resilientes y adaptarnos a ambientes totalmente distintos y que nuestros compañeros en la tierra puedan tener también la oportunidad de adaptarse?

Si me pregunta cuánto tiempo nos llevará cambiar a una economía no contaminante, nuestros científicos en la cumbre europea del cambio climático en 2018 dijeron que nos quedaban 12 años; ya es menos lo que nos queda para transformar completamente la civilización y empezar este cambio. La Segunda Revolución Industrial, que provocó el cambio climático, está muriendo. Y es gracias al bajo coste de la energía solar, que es más rentable que el carbón, el petróleo, el gas y la energía nuclear. Nos estamos moviendo hacia una Tercera Revolución Industrial.


-¿Es posible un cambio de tendencia global sin EE UU de nuestro lado?

-La Unión Europea y China se han unido para trabajar conjuntamente y Estados Unidos está avanzando porque los estados desarrollan las infraestructuras necesarias para lograrlo. No olviden que somos una república federal. El gobierno federal solo crea los códigos, las regulaciones, los estándares, los incentivos; en Europa sucede lo mismo: sus estados miembros han creado las infraestructuras. Lo que ocurre en Estados Unidos es que prestamos demasiada atención al señor Trump pero, de los 50 estados, 29 han desarrollado planes para el desarrollo de energías renovables y están integrando la energía solar.

El año pasado en la conferencia europea por la emergencia climática, las ciudades estadounidenses declararon una emergencia climática y ahora están lanzando su Green New Deal. Están sucediendo bastantes cambios en Estados Unidos. Si tuviéramos una Casa Blanca diferente sería genial pero, aún así, esta Tercera Revolución Industrial está emergiendo en la UE y en China y ha comenzado en California, en el estado de Nueva York y en parte de Texas.

-¿Cuáles son los componentes básicos de esos cambios tan relevantes en diferentes regiones del mundo?


-La nueva Revolución Industrial trae consigo nuevos medios de comunicación, energía, medios de transporte y logística. La revolución comunicativa es Internet, como lo fueron la imprenta y el telégrafo en la Primera Revolución Industrial en el siglo XIX en Reino Unido o el teléfono, la radio y la televisión en la segunda revolución en el siglo XX en Estados Unidos. Hoy tenemos más de 4.000 millones de personas conectadas y pronto tendremos a todos los seres humanos comunicados a través de Internet; todo el mundo ahora está conectado.

En un periodo como el que vivimos, las tecnologías nos permiten integrar a un gran número de personas en un nuevo marco de relaciones económicas. El Internet del conocimiento se combina con el Internet de la energía y con el Internet de la movilidad. Estos tres Internet crean la infraestructura de la Tercera Revolución Industrial. Convergerán y se desarrollarán sobre una infraestructura de Internet de las cosas que reconfigurará la forma en que se gestiona toda la actividad en el siglo XXI.

-¿Qué papel van a jugar los nuevos agentes económicos en la formación de ese nuevo modelo económico y social?

-Estamos creando una nueva era llamada 'glocalización'. La tecnología cero emisiones de esta tercera revolución será tan barata que nos permitirá crear nuestras propias cooperativas y nuestros propios negocios tanto física como virtualmente. Las grandes compañías desaparecerán. Algunas de ellas continuarán pero tendrán que trabajar con pequeñas y medianas empresas con las que estarán conectadas por todo el mundo. Estas grandes empresas serán proveedoras de las redes y trabajarán juntas en lugar de competir entre ellas. En la primera y en la segunda revolución, las infraestructuras se hicieron para ser centralizadas, privadas. Sin embargo, la tercera revolución tiene infraestructuras inteligentes para unir el mundo de una manera glocal, distribuida, con redes abiertas.


-¿De qué forma afecta la superpoblación a la sostenibilidad del planeta en el modelo industrial?

-Somos 7 000 millones de personas y llegaremos muy pronto a 9 000 millones. Esa progresión, sin embargo, se va a terminar. Las razones para ello tienen que ver con el papel de las mujeres y su relación con la energía. En la antigüedad las mujeres eran esclavas, eran las proveedoras de energía, tenían que mantener el agua y el fuego. La llegada de la electricidad está íntimamente relacionada con los movimientos sufragistas en América; liberó a las mujeres jóvenes, que iban a la escuela y podían continuar su formación hasta la universidad. Cuando las mujeres se volvieron más autónomas, libres, más independientes, hubo menos nacimientos.

-No parece usted optimista y, sin embargo, sus libros son una guía para un futuro sostenible. ¿Tenemos o no un futuro mejor a la vista?

-Todas mis esperanzas están depositadas en la generación milenial. Los mileniales han salido de sus clases para expresar su inquietud. Millones y millones de ellos reclaman la declaración de una emergencia climática y piden un Green New Deal. Lo interesante es que esta no es como ninguna otra protesta en la historia, y ha habido muchas, pero esta es diferente: mueve esperanza, es la primera revuelta planetaria del ser humano en toda la historia en la que dos generaciones se han visto como especies, especies en peligro. Proponen eliminar todos los límites y fronteras, los prejuicios, todo aquello que nos separa; empiezan a verse como una especie en peligro e intentan preservar a las demás criaturas del planeta. Esta es probablemente la transformación más trascendente de la conciencia humana en la historia.



FUENTE: publico.es
Otras miradas
Juan M. Zafra
25/04/2020

12/12/19

PONER EN CUESTIÓN EL CAPITALISMO


Entrevista a Ángela Valenzuela / Portavoz de Fridays for Future Chile

“Para encarar la emergencia climática hay que poner en cuestión el capitalismo”
 
 Ángela Valenzuela, durante la entrevista.
Manolo Finish

Estudiante de Ecología humana, Ángela Valenzuela nació en Santiago de Chile el mismo año que el mundo se citaba en Berlín para celebrar la primera de las 25 Conferencias de las Partes (COP) que deberían haber puesto diques a la destrucción del planeta. Era 1995 y desde entonces “los objetivos contra el cambio climático no se han vuelto más críticos sino que han empeorado”. Por eso su preocupación no ha dejado de aumentar hasta alcanzar cotas apocalípticas. “Si no damos la vuelta a esta situación en ocho años ya no tendremos ninguna posibilidad”, remata. 

Activista climática desde 2014, comenzó a militar en Fridays for Future Chile (FFF) tras escuchar las duras palabras que Greta Thunberg dispensó a los primeros ministros y jefes de Estado presentes en la COP 24, celebrada en Varsovia el pasado año, y hoy es su portavoz en la Cumbre Social por el Clima que se celebra en Madrid. “No son ustedes los suficientemente maduros para decir las cosas como son”, denunció la joven activista sueca. Valenzuela quedó cautivada con aquel mensaje. 

Desde entonces, Thunberg se convirtió no solo en un símbolo mediático sino también en un referente para miles de jóvenes “aisladas en sus preocupaciones” que se han empoderado. Un argumento que refuerza su convencimiento de que las movilizaciones que hoy se multiplican por diferentes lugares del mundo son la más seria advertencia lanzada por la ciudadanía global contra las viejas estructuras de poder. “Son solo el comienzo de un cambio imparable”, concluye. 

¿Qué sintió al ver que miles de personas salían a las calles de Santiago dispuestas a plantar cara al Estado, a la herencia de la dictadura, al hartazgo de que dijeran que en Chile, precisamente en Chile, no podía producirse un levantamiento social?


Resultó muy impactante. Especialmente para mí, que acababa de llegar del extranjero, donde había estado estudiando 7 años y había perdido un poco el contacto con la realidad. Llevábamos un año entero trabajando por un despertar, "esperando que la gente se involucrara en temas medioambientales como parte de la lucha social". Por lo tanto fue muy inspirador escuchar a miles de personas en las calles cantando"que Chile despertó, que queremos un cambio, que no eran 30 pesos (el aumento de la tarifa del metro que encendió la traca final), sino 30 años de gobiernos en 'democracia' que han fallado a la dignidad de las personas".

Cuando "más del 60% de la población vive con menos del 'sueldo mínimo'" y tiene que pagarse hasta la comida a crédito, sentimos empatía. "No aceptamos el modelo y hemos dicho basta". Si usted lo piensa bien, "el clima es solo un síntoma del verdadero problema que es el 'capitalismo', que arrasa con todo".

¿Y si el Gobierno corrigiera sus políticas y adoptara medidas para reducir la desigualdad?

"Tampoco lo aceptaríamos. No queremos un sistema que se sustenta en la destrucción del planeta y en la devastación de los ecosistemas". 'Fridays for Future' tiene un rol fundamental en esta crisis porque va más allá del apoyo de las demandas sociales. Consideramos que "reivindicaciones puntuales como las pensiones dignas, los sueldos dignos o el acceso a la educación y a la salud deben enfocarse hacia un cambio radical del actual modelo económico" para que podamos vivir en este planeta a largo plazo.



La corrección puntual de las políticas están muy bien, pero "el reloj de las emisiones contaminantes no se detiene. Por lo tanto, la crisis social, donde también se encuentra la climática, está vinculada a un modelo que ha fracasado y que nos está arrastrando a un colapso general".

Entonces, 'Fridays for Future' es parte de un movimiento global de transformación más amplio, que incluye el medioambiental pero también otros como el feminismo, el indígena o el cooperativo. 

Exactamente. "Hemos madurado con el tiempo y sabemos que nuestras demandas medioambientales no pueden estar desligadas de los problemas cotidianos de las personas. Está todo entrelazado". El sistema patriarcal está llevando a la naturaleza a su destrucción. "Tiene que haber más lideresas y voces de mujeres que nos traigan nuevas respuestas para una crisis que venimos arrastrando desde hace décadas".

¿Cree, entonces, que en el fondo todo se reduce a una crisis de legitimidad?


Es algo en lo que vengo reflexionando estos días. Y no tengo duda de que, "además de una crisis climática, también vivimos una crisis de los sistemas políticos, de legitimidad. Una crisis de poder". Observe sino la COP, la Convención de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que lleva 25 años hablando del colapso. "Empezó reduciendo emisiones de CO2, luego debatió sobre cómo adaptarnos al cambio climático que ya está aquí y ahora vamos a discutir sobre pérdidas y daños". Es decir, "la conversión y los objetivos no se han vuelto más críticos sino que han ido empeorando".

¿Por qué ha sucedido eso? 

"Porque la gente que está dentro de estas conferencias no responde a las necesidades de las personas y del medio ambiente sino a los intereses de las corporaciones, que son las que financian la COP". Esto es parte del despertar del que hablaba. Es la toma de conciencia de que el poder está en las personas para que a los líderes que nos representan no les quede otra opción que pasar a la acción para tener, no ya un futuro, sino un presente de vida en el planeta. Es una crisis de poder, de legitimidad. "Es imposible encarar la emergencia climática sin poner en cuestión el funcionamiento actual del capitalismo. Y esto trasciende a los partidos políticos, a la izquierda y a la derecha".

"Estamos hablando de cambiar el paradigma productivo, conceptos como el desarrollo o el consumo". Greta Thunberg lo dijo claramente en su discurso en Nueva York: "Estamos al comienzo de una extinción masiva y de lo único que hablan los líderes mundiales es de dinero y de cuentos de hadas sobre el crecimiento económico infinito". Tenemos que despertar y creo que la gente está despertando. "Vamos a seguir presionando al poder".

Greta Thunberg

¿Qué impacto tiene un movimiento liderado por jóvenes en las viejas estructuras del poder mundial?

Puede que nos observen hasta con un cierto aire paternalista y piensen que "ya cambiaremos con la edad". Está bien, que no nos escuchen si no quieren, pero no argumentamos de la nada. Les pedimos que, al menos, no cierren sus oídos a la ciencia. "Si no damos la vuelta a esta situación en 8 años ya no tendremos ninguna posibilidad. Es brutal. Yo y muchos amigos de mi generación no queremos tener hijos. No vamos a tener hijos. Lo sabemos".

¿Por qué?

Porque si no cambian las cosas, ¿qué mundo les vamos a dar? Luchamos para que nadie se tenga que hacer estas preguntas pero "la emergencia climática esta aquí. No es algo ajeno ni abstracto". Quizá algunos de los causantes de este desastre no lleguen a vivir sus consecuencias pero nosotras, las jóvenes, sí. Nosotras estamos heredando este planeta y "exigimos que los políticos escuchen a los científicos".

Estamos al borde de un colapso medioambiental irreversible

¿Es posible lograrlo?

Sí. "En Chile también pensábamos que derribar la injusticia que teníamos normalizada era utópico y hoy estamos a punto de cambiar la Constitución". Cuando llega el momento de la indignación, la gente no se calla hasta lograr que cambien las cosas de raíz. Y eso es extrapolable a lo que empieza a suceder con el cambio climático en todo el mundo. "Hay manifestaciones masivas en Chile, en Beirut, en Nueva York, en Madrid, en Hong Kong". Estamos en un año clave en cuanto a movilizaciones ciudadanas y es solo el comienzo de un cambio imparable.

¿Qué opina de quienes censuran la utilización de una niña de 16 años como Greta Thunberg en este lucha? ¿De qué ha nacido la Gretamanía
Es evidente que Greta no es solo un símbolo mediático sino también "es un referente para miles de personas que se sentían solas y aisladas pero que ahora se han empoderado". Esas mismas personas están ahora movilizadas, en las calles, construyendo redes que están sirviendo para empoderar a muchas más. "Nos identificamos con ella, con esa historia en la que una niña se planta ante la puerta del Parlamento sueco".


"Les molesta que Greta haya traído un discurso revolucionario y diga a la gente que el verdadero poder está en sus manos". Yo, sinceramente, celebro que esté recibiendo tanta o más atención que "presidentes macho-patriarcales como Trump o Bolsonaro, con sus discursos de odio". Aunque también reconozco que haya otras voces que merezcan más luces de las que reciben. Como las indígenas. Pero eso también llegará. Todo suma porque somos parte de la misma causa.

¿Y el feminismo?

Tenemos a Greta, que es mujer. Y en buena parte, el liderazgo de FFF también es feminista. "Creo que es imprescindible el papel de la mujer porque las leyes fundamentales de este sistema neoliberal son dictadas y dirigidas por hombres blancos"

"Nosotras somos las oprimidas, nosotras hemos sufrido la violencia estructural de un modelo patriarcal que habla de conquista, sean los recursos de la naturaleza o la propia mujer". Nosotras no necesitamos que nos proteja un hombre porque no somos vulnerables. Eso tiene que cambiar.


¿Qué esperanzas tiene depositadas en la COP25?

"Pues ninguna excepcional". Esperamos que establezcan por escrito el mecanismo internacional para pérdidas y daños aprobado en Varsovia en 2013, que básicamente consiste en "dar un apoyo financiero solidario a aquellas naciones que empiezan a sufrir las consecuencias del cambio climático pero carecen de los recursos para enfrentarlas".

Es el reconocimiento de que la responsabilidad es compartida y de acción diferenciada, es decir, "son los países del norte quienes tienen mayor responsabilidad y la mayor cantidad de recursos para invertir en el fondo verde y aliviar lo que ya está ocurriendo los países más vulnerables".

Eso debería quedar clarísimo. Y también "esbozar los planes de acción climática que los países del Acuerdo de París tienen que presentar en 2020" y que deben ser consecuentes con los informes del IPCC, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, y nos permita "no superar 1,5 grados la temperatura global".

Luego será tarde

Y, ¿cuáles son sus aspiraciones personales?

Quiero seguir involucrada en el movimiento global de "lucha contra la emergencia climática" y "deseo fomentar un cambio cultural en las personas a través del arte. Las cifras no apelan a la razón pero hay que estimular la emoción".

Los informes de la ciencia son muy claros pero, quizá, a mucha gente aún le falta un último impulso para implicarse porque piensan que es imposible conseguir el cambio. "Por eso Greta es tan importante en esta lucha. Ella habla desde el corazón y no tiene vergüenza a la hora de expresar su indignación y su miedo". Y todos nos sentimos identificados con eso. Y eso nos moviliza.

FUENTE: ctxt.es
Gorka Castillo
Madrid - 6/12/2019

Es cierto que la gente se hace más conservadora con la edad, pero no es una máxima absoluta. Aquí tienen como prueba al ciudadano que suscribe: cuánto más viejo, más radical; como la gaviota, "cuanto más vieja, más loca".

¡Luchemos!... y que salga el sol por Antequera.

14/9/19

ARDEN LOS PULMONES DE LA TIERRA


Noam Chomsky dispara sin recelos:

Noam Chomsky

"Las quemas en la Amazonia son un crimen
de lesa humanidad"


Los incendios forestales en la Amazonia han causado indignación y preocupación en todo el mundo. Chomsky, el intelectual vivo más relevante según el New York Times, explica a El Mostrador que la deforestación de esta selva tropical, a causa de las "quemas ilegales", debe ser considerada como crimen de lesa humanidad. Del mismo modo, el pensador y activista político estadounidense asevera que "la emergencia climática constituye la problemática más importante que ha surgido en la historia humana", ya que esta crisis ambiental, a menos que se aborde seriamente y pronto, "condenará la vida humana organizada"

Actuación de Greenpeace sobre la estatua de Cristobal Colón
en la plaza del Portal de la Paz (Barcelona)

En una entrevista concedida al diario, el afamado lingüista Noam Chomsky, conocido por ser un fuerte crítico del capitalismo lanzó duras denuncias contra los empresarios que tienen "negocios destructores del medio ambiente", como la petrolera estadounidense ExxonMobil, además de los estados que los amparan, como EE.UU. y Brasil.

La propaganda de ExxonMobil, no tiene desperdicio:
"MEJORANDO EL STANDAR VIVO"

El profesor emérito del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts), continuó "calificando al sistema capitalista como el mayor responsable en la crisis ambiental que está viviendo el planeta". Llegando a asegurar que mandatarios de derecha como Jair Bolsonaro en Brasil, que niegan enfáticamente que haya una crisis, deberían considerarse como criminales “de lesa humanidad”. La entrevista terminó con el apoyo del catedrático a las manifestaciones surgidas para hacerle frente a los gobiernos de Brasil y EE.UU., enfatizando:


Estados Unidos y Brasil son estados fuera de la ley. Afortunadamente, en ambos países hay protestas internas y activismo, los cuales merecen el apoyo internacional. Pero las políticas de los dos gobiernos son de hecho ’suicidas’, para la humanidad en general. Deberían protestar vigorosamente en todo el mundo, de todas las maneras posibles.”


FUENTE: rebelion.org
El Mostrador
Roberto Manríquez
09/09/2019

No solo arde la Amazonía, también los bosques de África Central y la selva tropical de Indonesia. Estamos destruyendo los pulmones del planeta.
 
Gaya, nuestra madre común es un ser vivo. ¿Cuándo lo vamos a entender?

8/9/19

EMERGENCIA ECOSOCIAL Y MEMECES DE LA ULTRADERECHA

La activista Greta Thunberg. Foto: Parlamento Europeo.

La activista planetaria Greta Thunberg ha viajado en barco a EE.UU. para decirle al hombre más poderoso de La Tierra que vivimos en una emergencia climática, mientras la ultraderecha española juega con fuego al negacionismo. Revisemos uno de esos libros esclarecedores sobre la crisis ecosocial en que estamos inmersos: ¿Vivir como buenos huérfanos? (Los Libros de la Catarata), de Jorge Riechmann: “Vivimos en el Siglo de la Gran Prueba”.

La joven activista sueca Greta Thunberg viaja a Estados Unidos para hablar sobre cambio climático, para que los políticos y mandamases del mundo se dejen de cháchara y empiecen a tomar medidas concretas y urgentes. Por coherencia (a pesar de su edad, cuando inició hace unos meses los viernes por el clima decidió rehuir de los aviones, un movimiento que se ha extendido en Suecia) ha viajado en un barco de vela.

Por lo que leo en algunos medios y en las redes sociales (en su versión más ponzoñosa), hay quien piensa de esta joven idealista, y por tanto práctica, que no es más que una niña pija, un bluf, una maniobra de distracción de los progres que quieren cambiar el mundo. Creo que hay mucho paternalismo y machismo detrás de esas opiniones, mucha ignorancia e inseguridad, pero este es otro tema.

Donald Trump

Thunberg le dirá a Donald Trump que el cambio climático es una evidencia científica, no una opinión discutible. Los datos está ahí. Y en contra de lo que piensa mucha gente, yo creo que Donald Trump lo sabe, que el cambio climático que vivimos existe y que lo ha provocado la desmesura de los humanos, pero es un hombre de negocios en el peor estilo y carece de escrúpulos. Los efectos del calentamiento global abrirán nuevas rutas y se tendrá acceso a recursos naturales resguardados durante miles de años bajo el hielo. Ahí está el negocio.

"El business es el business". Sus discípulos españoles de Vox (que el otro día tumbaron en el Senado una declaración sobre el incendio en Gran Canaria porque aludía al calentamiento global y eso era ideología) sí que creen de verdad que el cambio climático no existe, de la misma manera que creen que los humanos venimos de Adán y Eva o que la homosexualidad (y no digamos ya la transexualidad) es una enfermedad, que tiene cura, eso sí.

Thunberg es un ejemplo de que hay jóvenes que no se resignan al mundo que les hemos dejado, que les estamos dejando. Es cierto que a lo largo de la historia de la Humanidad ha habido crisis, guerras, pero lo que diferencia el momento actual es que por primera vez nuestra supervivencia en La Tierra (no la vida, que ya se las arreglará, o la del propio planeta) está en peligro. Tenemos que actuar y debemos hacerlo ya, quizás ya no para evitar el desastre (que parece inevitable), pero al menos para aminorar sus efectos.

 Jorge Riechmann

"Vivimos en el Siglo de la Gran Prueba" nos viene advirtiendo el filósofo y poeta madrileño Jorge Riechmann desde hace tiempo, el siglo en el que los humanos daremos la medida de nuestras posibilidades: si abrazamos la desmesura, la tentación de convertirnos en dioses, o por el contrario apostamos por un cambio radical de modelo que evite la crisis ecosocial y ahonde en lo que nos hace también humanos, como la empatía, el amor por todos los seres vivos y la solidaridad.

"Deberíamos poder vivir en un mundo donde releer un libro fuera posible", nos dice Riechmann en ¿Vivir como buenos huérfanos? (Libros de la Catarata). Este verano yo he aprovechado para releer este ensayo, uno de los mejores del autor en mi opinión, y que debería ser de lectura obligatoria. Como en libros anteriores, Riechmann retoma el reto de abordar la crisis ecosocial que está a punto de colapsar el mundo, pero en esta ocasión se adentra además en territorios más metafísicos, como el sentido de la vida o la importancia de la religión/espiritualidad (en sentido amplio, no como institución organizada).

El poeta y filósofo construye este ensayo a partir, entre otros, de la obra de dos pensadores fundamentales del siglo XX como Albert Camus y Manuel Sacristán. De este último, a quien considera su maestro, toma su ecosocialismo y su capacidad para cuestionar algunos malentendidos de la izquierda tradicional, como el sentido del progreso como crecimiento ilimitado o el rechazo a la espiritualidad/religión (hay un capítulo interesantísimo dedicado a este tema). Aparte de entrelazar el socialismo con la ecología, Riechmann establece puentes con otras formas de organizar y entender la vida, como las religiones orientales (el budismo, por ejemplo).

Albert Camus (1913 - 1960)

Pesimista (el pesimista es un optimista bien informado, aseguraba José Saramago) y contrario a una suerte de positivismo tontorrón (wishful thinking) que invade nuestra sociedad, Riechmann cree sin embargo que, ante el ecocidio, hay que seguir dando la batalla y resistir. Hay que mantener la esperanza, no tanto porque se vayan a conseguir nuestros anhelos de construir una sociedad más justa, sino casi como obligación moral. “Yo no veo la esperanza como un cielo luminoso, la veo como una vela encendida en la tiniebla”, aseguraba Berger, a quien alude Riechmann en el libro en varias ocasiones.

Tenemos una cita para mantener encendida esa vela el próximo 27 de septiembre, en la huelga mundial por el clima.

Podemos mirar para otro lado, comportarnos como si no pasara nada, o salir a la calle y exigirles a los gobernantes que actúen ya. "Naciones Unidas apenas nos da 12 años para evitar lo peor". A eso ha ido la joven Thunberg a Estados Unidos, a recordarles a quienes mandan lo que es evidente.


FUENTE: elasombrario.com
Javier Morales
01/09/2019 





¡¡¡NO SE OLVIDEN DE LA CITA!!!