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4/4/21

LA ECONOMÍA DE ARGENTINA (2ª PARTE)

...CONTINUACIÓN:

El peronismo

Juan Domingo Perón, fundador del Movimiento Justicialista, también conocido como peronismo

El militar Juan Domingo Perón logró la presidencia en 1946, instaurando el denominado justicialismo ('justicia social') hasta 1955, junto a su mujer Eva Perón, que aún hoy es un icono en Argentina. Su gobierno no sólo mantuvo las prácticas de los regímenes militares previos sino que, de hecho, incrementó de forma sustancial el intervencionismo estatal en la economía, extendió las prácticas mercantilistas e instauró su particular modelo socialista, inspirado en el fascismo italiano de Mussolini.

Entre otros factores, destacan los siguientes, tal y como expone José Ignacio García Hamilton, profesor de Historia de Derecho en la Universidad de Buenos Aires:

UBA (Universidad de Buenos Aires)

  • Nacionalizó varias industrias, como los servicios de electricidad, gas, teléfono, ferrocarriles, transporte urbano, medios de comunicación, etc.
  • Subsidió a grupos sindicales y empresariales próximos al poder.
  • Disparó el gasto público e incurrió en elevados déficits fiscales.
  • El superávit de la balanza de pagos acumulado durante la Segunda Guerra Mundial (Argentina se mantuvo neutral y vendió productos a ambos bandos) no fue suficiente para financiar las “prácticas populistas de Perón”.
  • Fue entonces cuando recurrió a la monetización masiva de deuda a través del banco central, generando una elevada inflación.
  • Subió los impuestos al sector exportador, al capital y, especialmente, al sector rural, y siguió dificultando las importaciones mediante políticas arancelarias.
  • Introdujo rígidos controles sobre la producción y la libre contratación de servicios y trabajadores; fijó precios en el mercado del alquiler y suspendió los embargos inmobiliarios.
  • Creó el Instituto Argentino para la Producción y el Intercambio (IAPI), que eliminó las empresas exportadoras privadas y fijó los precios internos de las cosechas por debajo de los precios internacionales. Luego, el IAPI vendía esos productos en el exterior y retenía la diferencia para aumentar el gasto público.

 Regresa la dictadura, pero no el libre mercado

 

Perón fue derrocado por un nuevo golpe militar en 1955, pero ello no impidió que se mantuviesen los rasgos básicos del intervencionismo argentino hasta la década de los 90, incluso después de la reinstauración de la democracia en 1983.

La alternancia de gobiernos autoritarios y democráticos en el poder no cambió un ápice el modelo mercantilista y socialista que se fue imponiendo progresivamente desde 1930. Como resultado, el desarrollo argentino fue mucho más lento y débil que el del resto de países avanzados durante la segunda mitad del siglo XX.

En esencia, se mantuvo un gasto público elevado (financiado con deuda o emisión); un sustancial control estatal sobre la economía (nacionalización de industrias); el modelo de sustitución de importaciones y, por tanto, el 'aislacionismo comercial'; la emisión desenfrenada de dinero (alta inflación); y un adoctrinamiento cultural (en escuelas y universidades) centrado en el 'nacionalismo', que fomentaba el mercantilismo y el odio hacia el extranjero (incluido el capital foráneo). Y todo ello, en medio de una gran inestabilidad política.

Reformas insuficientes, corralito y kirchnerismo

Carlos Menem

Tras la reinstauración de la democracia (1983), la crisis se agudizó hasta tal punto en la década de los 80 -con hiperinflación de por medio- que el peronista Carlos Menem (1989-1999) intentó revertir la política económica mediante la privatización de empresas estatales (como YPF), cierta apertura comercial al exterior y la fijación del peso argentino al dólar estadounidense para frenar la inflación.

Aunque el país logró crecer con fuerza durante los años 90, las reformas fueron tímidas a la hora de revertir el socialismo de décadas previas. Así, por ejemplo:

 

  • La privatización de empresas públicas se efectuó a dedo, privilegiando a grupos próximos al poder y, en todo caso, limitando hasta el extremo la libre competencia mediante una estricta regulación y fijación de tarifas en la provisión de servicios. Es decir, el monopolio se mantuvo intacto en numerosos sectores.
  • La apertura comercial se limitó a tan sólo a algunos países de América Latina (englobados en el Mercosur), de modo que el aislacionismo nacional fue sustituido por un aislacionismo regional. Es decir, Argentina permaneció cerrada a la globalización.
  • El gasto público siguió aumentando: el gasto en la provisión de servicios públicos fue sustituido por el aumento en “gasto social” (subsidios, subvenciones, prestaciones públicas y ayudas), a modo de clientelismo para comprar votos.
  • De hecho, el peso del Estado sobre la economía siguió creciendo: el déficit público pasó del 0,15% en 1994 al 2,4% en 2000, y la deuda pública del 34% en 1991 al 52% del PIB en 1999. Como resultado, la deuda externa de Argentina -tanto comercial como pública- aumentó de forma sustancial, encareciéndose la financiación para el sector público y privado.

Puesto que la fijación al dólar ataba de pies y manos a su banco central para imprimir dinero y generar inflación (reduciendo así el peso de la deuda externa), Argentina decidió de forma unilateral declararse en default (impago) en 2001, lo cual generó una corrida bancaria y el temido corralito de 2002.

El también justicialista Néstor Kirchner conquistó la Presidencia en 2003, sucediéndole en el cargo su mujerCristina Fernández de Kirchner, en 2007. Así pues, el kirchnerismo va camino de su primera década, impulsando una política económica inspirada en la etapa peronista.

El país ocupa hoy una pésima posición en indicadores clave para el desarrollo económico. Así, Argentina se sitúa en el puesto 113 del ranking mundial en cuanto a facilidad para hacer negocios (Doing Business), que elabora cada año el Banco Mundial, de un total de 183 economías, a la altura de países como Etiopía, Egipto o Kenya. Destaca, sobre todo, por situarse a la cola en indicadores como la apertura de empresas (146), permisos de construcción (169), registro de propiedades (139) o pago de impuestos (144).

 

Néstor Kirchner y su esposa Cristina

Además, en un ranking que mide el respeto a la propiedad privada en 130 paísesArgentina se sitúa entre los 10 peores, tan sólo seguida por Costa de Marfil, Nicaragua, Bangladesh, Nigeria, Burundi, Venezuela, Ucrania, Angola y Libia. Asimismo, el Índice de Calidad Institucional (ICI) sitúa a Argentina en la posición 125 de un total de 194 países, perdiendo 32 puestos desde 2007.

Un 62% de los países obtiene una calificación superior a la de  Argentina en términos de calidad institucional. En las primeras posiciones de América Latina se encuentran Chile, Costa Rica y Uruguay; mientras que Argentina, por el contrario, se aproxima a Nicaragua, Paraguay, Bolivia y Ecuador; las últimas posiciones son para Haití y Venezuela, aunque Cuba también sale malparada. Dentro de este índice, registra las perores calificaciones en materia de libertad económica, funcionamiento de los mercados, estabilidad monetaria y seguridad jurídica.

Hace ahora un siglo, Argentina se encuadraba en el 'top ten' de los países más ricos del mundo. Hoy se sitúa en el puesto 59, según los últimos datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), a la altura de México, Líbano o Gabón, y muy próximo a Venezuela (puesto 64). Según el Banco Mundial, la 'renta per cápita' de Argentina en términos de poder de compra (descontando inflación), apenas superaba los 15.500 dólares en 2010, un 70% menos que EE.UU., un 60% inferior a Japón o Alemania y la mitad que Francia o Italia.

FUENTE: infoberdigital.com
25/01/2020 

Está claro que el desplome económico de Argentina se produce a raíz de los diferentes golpes de Estado, auspiciados siempre por esas élites depredadoras, auténticas aves de rapiña, a las que, a pesar de lo que dicen, la patria les importa un 'corno', y no digamos ya el resto de la ciudadanía. 

Y así, comprando voluntades a esos buitres traidores, el 'vecino del lejano Norte' logró impedir que el pueblo argentino lo siguiera adelantando económicamente. 

Quiero finalizar mi comentario con unos versos del amigo Rafael Amor:  

"Picotean el crepúsculo de algún grillo minúsculo

unas cuantas gallinas"

Ahora sustituyan ustedes 'gallinas' por esas 'familias de orden' que conozcan y verán como oscurece de repente...

LA ECONOMÍA DE ARGENTINA (1ª PARTE)

Argentina fue el país más rico del mundo en 1895. ¿Por qué terminó en el puesto 62?
 
Una actualización del Maddison Historical Statistics reveló que entre 1895 y 1896, Argentina fue el país más rico, con el PBI per cápita más alto del mundo, por delante de Estados Unidos, Bélgica, Australia, Reino Unido y Nueva Zelanda. Aunque muchos críticos aseguran que los datos estadísticos de aquellos años en Argentina no eran demasiado fiables.

Luego de la Revolución de Mayo en 1810 y la Independencia lograda en 1816, Argentina no pudo encontrar fácilmente un modelo de prosperidad. Tras los gobiernos de Juan Manuel de Rosas, y su derrocamiento en la Batalla de Caseros (1852), el país tomó el proyecto de Constitución de Juan Bautista Alberdi (1853/60), de clara orientación liberal. El nuevo marco político y legal fue proinmigración, defendió la libre empresa, mantuvo al Estado apartado del desarrollo productivo y se limitó a ofrecer el marco jurídico apropiado dentro de un Estado de derecho.

 “En 1914, Argentina era 'el país del futuro'. Su PIB 'per capita' era más alto que el de Alemania, Francia o Italia. Para un hombre joven y ambicioso la elección entre Argentina y California era muy difícil”, apuntaba The Economist en su reciente nota de tapa titulada “La tragedia de Argentina. 100 años de decadencia.

Argentina es uno de los países que ha registrado un mayor deterioro económico durante el último siglo. Su tránsito de la riqueza a la pobreza se podría resumir en la sucesión de tres grandes etapas:

  • Auge y desarrollo gracias a la globalización, la estabilidad monetaria y la liberalización económica (desde mediados del siglo XIX hasta el primer tercio del siglo XX); 
  • el período de entreguerras, desde 1930 hasta 1945, en donde se fue imponiendo paulatinamente la autarquía y el proteccionismo;
  • y el ascenso del peronismo (1946-1955), cuyo legado pervive desde entonces, de una u otra forma, pese a la sucesión de distintos regímenes dictatoriales y democráticos.


Uno de los países más ricos del mundo

Al igual que otros países, Argentina se integró en la economía global durante el siglo XIX gracias a la apertura comercial, la libre circulación de capitales y la estabilidad monetaria que imponía el entonces vigente patrón oro. Argentina prosperó de forma sustancial hasta 1930, atrayendo un gran volumen de inversión extranjera y capital humano (inmigrantes).

 

 Inmigrantes llegando a Argentina
 
Tras su proceso de independencia y un turbulento período de conflictos civiles, la emancipación definitiva de Argentina llegó con la Constitución de 1853, que instauraba como principios básicos: la división de poderes, la igualdad ante la ley y un respaldo absoluto a la propiedad privada y el libre comercio.

Los distintos gobiernos surgidos de la Carta Magna potenciaron las infraestructuras, alentaron la inmigración y la inversión extranjera y garantizaron el cumplimiento estricto de sus compromisos financieros.

Jura de la Constitución nacional argentina

Este período, caracterizado por la apertura comercial y la libertad económica, se resume en los siguientes indicadores:

1. La población aumentó desde los 3,3 millones de personas en 1890 hasta los 7,5 en 1913 (un crecimiento medio anual del 3,5%). Casi la mitad de este incremento se debió a la inmigración, procedente sobre todo de Europa.


 Inmigrantes polacos en Argentina

2. El porcentaje de capital extranjero subió desde el 32% en 1900 hasta el 48% en 1913, como resultado de que Argentina "presentaba entonces las condiciones económicas e institucionales más favorables de toda América Latina para la inversión foránea".

3. La acumulación de capital aumentó de media un 4,8% anual desde 1890 hasta 1913, permitiendo que la renta per cápita avanzara a un ritmo del 2,5% anual. El desastre de la Primera Guerra Mundial afectó, sin duda, al desarrollo argentino, como resultado del desplome del crédito internacional y el retroceso de la economía mundial, de forma que la acumulación de capital decayó hasta el 2,2% anual y la renta per cápita avanzó un 0,8% entre 1913 y 1929, pero no impidió que Argentina siguiera desarrollándose hasta 1930.

4. Hasta la Primera Guerra Mundial, su renta per cápita era similar a la de EE.UU.; era uno de los mayores exportadores de cereales y carne, hasta el punto de representar casi el 7% de todo el comercio internacional; Argentina acumulaba el 50% del PIB de toda América Latina en 1913; el sueldo medio en Buenos Aires era hasta un 80% superior al de París, y cuando un inmigrante desembarcaba en Argentina ganaba casi lo mismo que el que se ubicaba en Nueva York.

5. Durante los años 20 se mantuvo como uno de los 10 países más ricos del planeta, con una riqueza comprable e, incluso, superior al de la mayoría de países europeos, similar al de Francia o Alemania, y mayor que Italia o Japón; el salario promedio superaba al que percibían los europeos. De hecho, durante los años 30, EE.UU., Canadá, Australia y Argentina estaban entre los 'países más ricos del mundo', con un PIB per cápita en torno a los 5.000 dólares.

El intervencionismo de los años 30

Los países más desarrollados por entonces, entre ellos Argentina, presentaban -al igual que ahora- una serie de rasgos comunes, entre ellos la seguridad jurídica, un marco institucional estable y, sobre todo, la apertura económica, un estado pequeño, escasas regulaciones y estabilidad monetaria.

Sin embargo, aquella economía abierta, favorable al capitalismo, fue cediendo terreno paulatinamente al intervencionismo estatal, el nacionalismo económico (autarquía) y, finalmente, el 'peronismo' (una especie de socialismo) que, de una u otra forma, preside Argentina desde los años 50.

Los años 30 son conocidos como la 'década infame', ya que se sucedieron una serie de golpes de Estado que otorgaron el poder a los militares, quienes instauraron un creciente intervencionismo económico, la autarquía (sustituir importaciones por producción nacional) y el proteccionismo comercial.

Además, resurgió de nuevo el mercantilismo, en donde el Estado se apropiaba de forma arbitraria de ciertos recursos privados para redistribuirlos entre determinados grupos de interés, favoreciendo así a las élites más próximas al poder político, en detrimento del libre mercado. Ya entonces la explotación de hidrocarburos estaba bajo el control del Gobierno -los recursos del subsuelo pertenecían al Estado-, y el poder político comenzó a intervenir de forma cada vez más activa en sectores clave del país, tales como la producción de carne y los cereales.

Es decir, Argentina pasó de tener una economía abierta y un estado pequeño, a una economía cerrada al comercio internacional y fuertemente intervenida. A ello, se sumó el abandono del 'patrón oro' y la adopción de 'políticas keynesianas', basadas en el estímulo fiscal y monetario (más gasto público y bajos tipos de interés), para tratar de impulsar el crecimiento en medio de la Gran Depresión.

Aunque esto no es algo extraordinario de esa época -muchos países optaron por políticas similares-, sí lo es el hecho de que este tipo de prácticas se extendió y agudizó tras la Segunda Guerra Mundial mediante la instauración del peronismo.

FUENTE: infoberdigital.com
25/01/2020

CONTINÚA...

15/11/19

DEMOCRACIA HECHA TRIZAS

La derecha local y regional avanzan con un golpe de estado en Bolivia


"Se ha consumado un golpe de Estado en Bolivia y, con esto, las derechas de la región han sincerado finalmente su total descreimiento de la democracia republicana como sistema político", el diseño institucional que "en los años ochenta, tras las dictaduras del 'Plan Cóndor', estos mismos sectores edificaron".

"Fue un golpe de Estado contra Evo Morales Ayma y sus fuerzas sociales y políticas que obtuvieron más del 47% de los votos el pasado 20 de octubre, con más de 10 puntos de diferencia sobre su principal contrincante, Carlos Mesa". Esos son los mismos guarismos con los que Alberto Fernández fue ungido presidente electo en Argentina una semana después.

"Desde el estallido de la crisis económica en 2008, la oligarquía financiera global y su articulación con las elites regionales dejaron de apostar por la democracia". Al mismo tiempo que "los Pueblos de la región lograban consolidarla como herramienta de organización", con capacidad de otorgar niveles de reparación económica y justicia social "para las inmensas mayorías de la región más desigual del planeta".

Este duro presente, caracterizado como el de una región en disputa, comenzó con:

Dictadores aupados a los gobiernos latinoamericanos en las décadas de los 70 y 80,
merced al Plan Cóndor

El golpe civil y militar contra Mel Zelaya en la Honduras de 2009.
El intento de golpe de Estado también en Bolivia en 2009 y que la rápida intervención de los países de la región y de los organismos de integración bloquearon.
El derrocamiento jurídico-mafioso de Fernando Lugo en el Paraguay de 2012.
El golpe continuado en Venezuela desde el fallecimiento de Hugo Chávez en 2013, que escaló con las guarimbas y el inicio de las sanciones económicas estadounidenses de 2015, y la guerra de carácter no convencional desde la segunda asunción de Nicolás Maduro en este 2019 (sin olvidar, por supuesto, el golpe de abril de 2002 y el paro petrolero de 2003).
El desgaste jurídico-mediático del gobierno de Cristina Fernández en 2015 y el posterior triunfo de Macri y su alianza Cambiemos (recordando también el golpe patronal agrario de 2008).
El impeachment (juicio político) contra Dilma Rousseff en 2015, la criminalización de la militancia del Partido de los Trabajadores y la posterior detención por probados mecanismos del 'law-fare' (guerra jurídica) de Lula Da Silva que, de estar en libertad, habría ganado las elecciones de 2018 en Brasil, donde finalmente se impuso el ultraderechista Jair Bolsonaro.
Las traiciones por parte de Lenín Moreno en Ecuador y Nayib Bukele en El Salvador que, en ambos casos, expresan defecciones de los sectores burgueses a los programas de transformación en los que estaban inscritos.
Los movimientos destituyentes contra el sandinismo en Nicaragua de 2018, a pocos meses de unas elecciones donde Daniel Ortega obtuvo más del 72% de los votos tras su reelección en 2017.

Mientras, "la enorme mayoría de la prensa regional 'confunde' la renuncia de Evo Morales y Álvaro García Linera con la inexistencia de un golpe de Estado". Lo cierto es que en Bolivia se ha desplegado un movimiento destituyente.

El mismo enlaza a "sectores fascistas del oriente del país -'Comités Cívicos' con su líder cruceño Luis Fernando Camacho-, a las representaciones partidarias de la derecha tradicional -como Carlos Mesa-, a las 'nuevas' derechas articuladas global y regionalmente -como Óscar Ortiz-, a las mafiosas fuerzas de seguridad interior y a las cúpulas titubeantes y traidoras de las fuerzas armadas bolivianas".

"Funcionarios y dirigentes del partido gobernante, Movimiento al Socialismo (MAS), se encuentran  escondidos e, incluso, asilados en la Embajada de México y de otros países en la ciudad de La Paz".

Embajada de México en La Paz

Desde el 9 de noviembre, "los estudios de Bolivia TV, la señal televisiva pública, fueron ocupados por miembros radicalizados de la oposición, echando a sus trabajadores y cortando su señal".

"En el momento de su renuncia ante el golpe consumado -luego de haber convocado a elecciones nuevamente, apenas unas horas antes- Evo Morales denunció mundialmente la quema de la casa de su hermana, Esther Morales".

Al calor del conflicto, "se multiplicaron los hechos de violencia y amenazas" sobre la vida de dirigentes políticos, de activistas de los movimientos sociales y de ciudadanas y ciudadanos, "con un contenido altamente racista, atacando y criminalizando principalmente a las mujeres 'de pollera', las campesinas y originarias que protagonizan todo el proceso de organización y lucha desde las bases".

"La actual coyuntura golpista tuvo un largo proceso de preparación que se denunció, incluso, antes de concretarse las elecciones del pasado domingo 20 de octubre". Existen sospechas de maniobras de inteligencia que se realizaron en la frontera argentino-boliviana en el marco de la "visita de Ivanka Trump a Gerardo Morales, gobernador de Jujuy, dos meses atrás". Entre los miembros de la comitiva visitante estaba Mark Green, administrador de la conocida Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

Gerardo Morales e Ivanka Trump

"Lo que no se sabía era que la maniobra desencadenante provendría desde el seno del Tribunal Superior Electoral (TSE), que esa noche de manera intempestiva y deliberada interrumpió el conteo provisorio de los votos, cuando aún no había cargas significativas de los votos de las zonas campesinas y del exterior del país, donde el denominado proceso de cambio se hace muy fuerte".

A partir de dicha maniobra, se habilitó y alimentó el asedio reaccionario. "El Grupo de Lima, como brazo político de la estrategia neoconservadora que emana desde la Casa Blanca, vehiculizó sus energías en Bolivia a través de la Organización de Estados Americanos (OEA)", un organismo al que el gobierno de Evo Morales, quizás ingenuamente -o por debilidad en la correlación de fuerzas-, le otorgó un poder fiscalizador sobre las elecciones y sobre el proceso político general del país.

"Las movilizaciones en respaldo a la revolución política, cultural y económica de Bolivia tuvieron un epicentro el pasado martes 5 de noviembre". Sin embargo, esta vez, dichas movilizaciones "no lograron ser un dique de contención contra la ofensiva ultraderechista".

"El discurso racista, reproducido por los sectores reaccionarios y golpistas, desciende a categoría de subhumano a todo lo indígena y lo campesino", y mostraba una permanente descalificación de esas movilizaciones, horadando el armamento moral de la fuerza social que sostuvo y sostiene un proceso refundacional para el hoy aún Estado Plurinacional de Bolivia. Los ejércitos de trolls en el territorio virtual golpearon al país profundo con "insultos, humillaciones, posverdad y noticias falsas".

Movilización popular del 5 de noviembre en La Paz

"Tras las protestas en Ecuador, la rebelión de masas en Chile, el triunfo del Frente de Todos en Argentina, la buena elección del Frente Amplio en Uruguay y la liberación de Lula Da Silva en el Brasil, la ultraderecha regional y boliviana apuraron el golpe 'cívico-militar-policial'". Hasta el prestigioso intelectual estadounidense Noam Chomsky advirtió sobre la evidente intromisión de los organismos de inteligencia del poder angloamericano en el país sudamericano.

"Mientras el Grupo de Puebla, desde Buenos Aires , preparaba una etapa política nueva para la región", que implicaría un relanzamiento efectivo del denominado ciclo progresista, "la ultraderecha decidió para este domingo 11 de noviembre su batalla decisiva en Bolivia".

Así, "mientras la policía profundizaba su amotinamiento y el movimiento fascista ocupaba, con su líder Camacho a la cabeza, el palacio de gobierno en La Paz, las fuerzas armadas 'sugerían'  la renuncia del presidente Evo Morales".

"Una estrategia del caos sacude la región. Mientras el golpe se consuma en Bolivia, en Chile el gobierno de Sebastián Piñera es el promotor de una acción represiva por parte de los instrumentos del Estado" que, por lo menos, se han cobrado la vida de 20 personas. "Ni el 'Grupo de Lima' ni la OEA dijeron algo del drama humanitario que se vive en Chile", como tampoco brindan seguridades y mecanismos de pacificación y diálogo en el medio de "este evidente golpe de Estado en Bolivia".

Reunión del Grupo de Lima

"Ante nuestros ojos se edifica a en Bolivia una 'dictadura cívico-militar' que ha aplicado una fuerte censura mediática y ha empezado a detener a activistas sociales, dirigentes políticos y funcionarios del gobierno".

Frente a ello, se pone en movimiento el fuerte músculo político que el 'Pacto de Unidad ' de los movimientos sociales tiene en el país y que, rápidamente, puede constituirse como vanguardia organizativa de "una fuerza social que desarme esta restitución oligárquica, imperialista y conservadora".

"La actual situación requiere una respuesta popular regional y global inmediata", no sólo por el deber de ejercer la más amplia solidaridad internacionalista, sino en un claro sentido de defensa propia."La iniciativa en las redes de internet para una contraofensiva de información para generar una rápida respuesta internacional contra el blindaje mediático al golpe es una tarea central".

El apoyo a las comunidades de inmigrantes de Bolivia en los países del exterior y "la exigencia a los gobiernos sobre un correcto posicionamiento diplomático ante estos hechos brutales" son, también, tareas urgentes, tal cual lo afirmara Evo Morales en su última comunicación pública:


“El sistema capitalista no es solución para la humanidad. 
Nuestro peor enemigo es el imperialismo… 
Pero aquí no termina la vida. La lucha sigue”.

FUENTE:  
Rebelión.org
Matías Caciabue y Paula Giménez
12/11/2019


Queda claro que al imperialismo capitalista ya no le hacen falta tanques ni aviones para consumar un golpe de Estado donde les dé la gana, como ahora con su "Nuevo Plan Cóndor"