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24/10/20

POR QUÉ EL BLOQUEO A UP NO ES IGUAL QUE A VOX

Pablo Casado, con los ministros de Justicia de gobiernos del Partido Popular, Ángel Acebes, José María Michavila, Alberto Ruíz Gallardón y Rafael Catalá.  Fuente: PP

"En España la separación de poderes está tan definida que los jueces son elegidos por la clase política". Podríamos terminar aquí la columna, pero aprovechemos la situación para "regodearnos en la hipocresía de todos los actores involucrados, incluidos los jueces, que como muy bien apunta hoy Antón Losada, se dejan politizar cuando les interesa". En mitad de la trifulca, destaca la peligrosa aproximación al asunto por parte del PP, que "a estas alturas de legislatura continúa sin encajar su derrota electoral".

"Los planes de PSOE y Unidas Podemos para cambiar la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) son abominables y no debería pasar los filtros de Senado y Congreso bajo ningún concepto". Se han pasado de frenada, porque por mucho que el proceder del PP, "con su bloqueo a la renovación desde hace 2 años, sea un atentando a nuestro orden constitucional, no se puede responder con niveles de bajeza democrática similares".

  Consejo General del Poder Judicial (descojonaditos de la risa)

A veces sorprende cómo el mismo rey aparca su obligada imparcialidad cuando un pueblo tan sólo quiere votar para decidir y, en cambio, cuando uno de los pilares de la democracia -que no del terruño- es amenazada por un partido como el PP, se esconde en su madriguera. No es lo único que sorprende, porque ¿cómo es posible que los de Pablo Casado hablen de dictadura para referirse al actual Ejecutivo y, al mismo tiempo, quieran sacar del mismo a un partido como Unidas Podemos que ha sido elegido democráticamente?

Dada la expansión de argumentos huecos, muchos de ellos generados y extendidos por la derecha y extrema-derecha de esa España rancia que no logramos sacudirnos de encima, precisemos la peligrosa comparación en que se podría caer: ¿Por qué la izquierda hablaba de cordón sanitario a Vox y, en cambio, no se ve con buenos ojos hacer lo mismo con Unidas Podemos?

Agitando las banderas más rancias de España

 La respuesta es tan obvia que define a quien no la entienda. "Donde Vox tiene influencia en los gobiernos autonómicos, hemos visto cómo se ha legislado en contra de las políticas que enfrentan la violencia de género, se ha criminalizado a la migración, se ha atacado la Memoria Histórica anhelando el franquismo o se ha negado el impacto del cambio climático, entre otras, acciones". Si a este proceder, sumamos los discursos incendiarios de sus líderes, obtenemos un buen cóctel de neofascismo.

Por el contrario, "si analizamos la influencia de Unidas Podemos en el actual ejecutivo se pueden destacar la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), la creación del Ingreso Mínimo Vital (IMV) que este mes ya llegará a 400.000 familias, los acuerdos sin precedentes entre patronal y sindicatos en cuestiones como los ERE o la regulación del teletrabajo, la regulación de precios de artículos sanitarios de primera necesidad..." Actuaciones que no parecen amenazar la democracia y ni los Derechos Humanos (DDHH), más bien al contrario, parecen acercar el objetivo de la Justicia Social y, "quizás por eso, el PP quiere sacar de la ecuación al partido de izquierda".

 

Mientras, "los jueces revelan su calaña, no sólo por el hecho de ser tan 'independientes' que a sabiendas de llevar 2 años sin merecerlo en el CGPJ, no se ha producido ni una sola dimisión que obligue a desbloquear la situación, sino porque han seguido realizando nombramientos". Se evidencia así tanto en cuánto son la voz de su amo y se demuestra a su vez cómo la separación de poderes es ciencia ficción.

Lo más triste de todo es que esta cuestión no debería suponer un problema, no al menos en mitad de la pandemia que sufrimos y si realmente tenemos la democracia madura de la que presumimos. El otro día, en una tertulia con amigos, uno de ellos me corrigió cuando yo dije que "'esta cagada' revela cuán en pañales está nuestra democracia". Él replicaba que no, "que sí que es madura..." pues quizás, "nuestra democracia también se ha pasado de frenada y está tan madura que se ha vuelto senil y nos lo hacemos todo encima". ¿Estarán a la altura esta vez jueces y políticos?

 

FUENTE: publico.es
Posos de Anarquía
David Bollero
19/10/2020


En cuanto a la pregunta final:
¡Lo dudo 'muchismo'
Ambas castas están tan tremendamente pringadas que resbalarán en su propia mierda.

11/11/19

LO QUE PASA AL JUGAR A LA RULETA RUSA

 
España no es más fascista hoy que ayer, pero ese fascismo está más representado en las instituciones. De hecho, nuestro país pasa por ser el que tiene la extrema-derecha más fuerte de Europa. Después de que los partidos democráticos jugaran a la ruleta rusa tras el 28 de abril, la nueva convocatoria de elecciones ha revelado una retirada de la confianza tanto a PSOE como a Unidas Podemos (UP) y la aniquilación de Ciudadanos en favor de PP y Vox.

Ninguno admitirá su cuota de responsabilidad, a pesar de que las urnas se lo ha indicado. Ni Pedro Sánchez ni Pablo Iglesias reconocerán que su incapacidad para haber llegado a un pacto ha terminado por dar alas a la extrema-derecha. El PSOE ha ganado las elecciones, sí, pero con tres escaños menos y muy lejos de lo que realmente pretendía Sánchez, que era ganar músculo para gobernar en solitario. UP, por su parte, continúa sin saber parar la hemorragia de votos que sufre elección tras elección -esta vez con 7 escaños menos-, sin que haya el menor atisbo de autocrítica.

Comparativa de resultado elecciones generales 
del 10/11/2019 con las celebradas el 28/04/2019

En este último sentido, Iglesias no es tan distinto de Albert Rivera. Los dos se aferran a su liderazgo, pase lo que pase. El partido que lidera el primero ha ido perdiendo peso en el Congreso en cada cita electoral sin que ello haya propiciado una revisión del modo en que se llevan las riendas de la formación. Anoche, con un descalabro de Ciudadanos que recuerda mucho al de UCD, Rivera no dimitió. Admitió el mal resultado porque no hacerlo habría sido hacer el ridículo, pero vino a expresar su perplejidad por el mismo, argumentando que el programa era el mismo que en abril, como si su negativa a desbloquear el desgobierno, incluso, sin atender las llamadas de Sánchez, no hubieran tenido peso. Tanto arremetió contra Catalunya, que al final ERC le ha superado en tres escaños. Eso debe escocer… como debe escocer no tener ni un puesto en el Senado. Muchos ‘naranjit@s’ van a pasar frío fuera de la política.

Sánchez la ha pifiado. Hasta ayer, siempre le había salido bien ir a contracorriente. El problema es que su error de ayer, arrastra a toda España a las garras de la extrema-derecha. Su ineptitud negociadora y el modo en que no ha plantado cara al fascismo en el debate hacen que España hoy esté más cerca de tiempos oscuros. Tras las elecciones de ayer, es más complicado todavía conformar gobierno que en abril. Dicho de otro modo, todo le ha salido mal a Sánchez, por lo que debería sonreir menos y disculparse más.


Vox está eufórico porque, además, sus 52 representantes del fascismo en el Congreso le traerán sustanciales cantidades dinero en esas subvenciones de las que tanto reniega con una mano mientras, con la otra, pone el cazo para llevárselo crudo. Quizás no estén tan contentos con el hecho de que los nacionalismos autonómicos también hayan crecido en el Congreso, pero hoy por hoy están tan borrachos de poder que ni siquiera analizan esa circunstancia.

Hoy más que nunca, la ciudadanía debe seguir plantando cara al fascismo con mayor contudencia de lo que lo han hecho los partidos democráticos, cuyos errores y bajo nivel han agravado la amenaza de la extrema-derecha. Sí, han pasado, pero su estancia debe servir para mostrar a quienes todavía no lo han visto lo peligrosos que son. Y pararlos junt@s.


FUENTE: publico.es
Posos de Anarquía
David Bollero
11/11/2019

Queda claro que tanto Pedro Sánchez como Pablo Iglesias con su mutua intransigencia, mirando más por sus propios intereses que por los de los ciudadanos que representan, se han disparado a los pies (en un "guiño monárquico") y de milagro no se han volado los huevos.


¿Quién le habrá dado esas alitas "de pollo"
a la extrema derecha ¡eh!?... ¿Quién?

2/9/19

¿POR QUÉ?

¿Por qué no es posible un gobierno PSOE-UP en España?

Pedro Sánchez recibe a Pablo Iglesias en la Moncloa a comienzos de mayo. EFE Pedro y Pablo

Es interesante resaltar que en España ha habido gobiernos de coalición a todos los niveles del Estado excepto en el Estado central. Las coaliciones que se han establecido a lo largo del territorio español tras las últimas elecciones autonómicas y municipales son un ejemplo de ello, con partidos de diversa sensibilidad política estableciendo gobiernos de esta índole, reproduciendo una práctica común extendida en España desde el inicio de la democracia hace ya más de cuarenta años.

La única excepción a esta amplia existencia de gobiernos de coalición ha sido el Estado central. A este nivel no ha habido una coalición de partidos que haya gobernado España.

El gobierno español ha sido siempre ejercido o por el PP o por el PSOE, pero nunca por una coalición de estos con otros partidos.


En realidad, la alternancia en el poder de los dos partidos mayoritarios, el PP (sucesor de las fuerzas políticas que controlaban los aparatos del Estado en la época dictatorial) y el PSOE (la fuerza mayoritaria dentro de las izquierdas), ha sido un elemento fundamental para promover la estabilidad política del país, una vez el PSOE renunció a elementos clave de su ideario (tales como su vocación republicana y su visión plurinacional de España). Todo ello con el fin de satisfacer a los poderes fácticos (tanto de tipo financiero y económico como político e institucional) que ejercían y han continuado ejerciendo una enorme influencia en la definición de los parámetros de la vida política del país que han permitido salvaguardar las relaciones de poder (de clase social, de género y de nación) dentro del Estado, evitando así una ruptura con el Estado anterior.

Tal observación no quiere decir que la transición de la dictadura a la democracia fuera una mera modificación del régimen dictatorial anterior, como maliciosamente se me interpreta siempre que hago tal afirmación. He señalado repetidamente que la Transición significó un cambio importante en el Estado español, cambio, sin embargo, que no afectó significativamente a las coordenadas de poder dentro del Estado, por lo que, como consecuencia, algunos aparatos importantes del Estado continuaron operando bajo los parámetros de una cultura y modos de hacer heredados del Estado anterior (para una expansión de este tema ver mi libro "Bienestar insuficiente, democracia incompleta. Sobre lo que no se habla en nuestro país". Editorial Anagrama, año 2002).

La inmodélica Transición y sus consecuencias: la continua capacidad de veto de los poderes fácticos sobre el Estado español

Los poderes fácticos

Y una de tales coordenadas fue mantener el gran poder de decisión del Estado central. Es paradójico que un Estado al que el discurso oficial define como de los más descentralizados del mundo haya sido uno de los pocos Estados democráticos que no haya sido gobernado por una coalición.  Y es que de los 28 estados de la UE, 20 son gobernados por coaliciones.

En realidad, si el Estado español fuera tan descentralizado como afirma el discurso del establishment político-mediático español, uno debería preguntarse: ¿cómo es que en las comunidades autónomas y en los municipios hay coaliciones de todos los colores y no así en el Estado central, que es monocolor y que es definido como un Estado muy descentralizado, en el que las principales competencias del mismo habrían sido, supuestamente, asumidas por los niveles autonómico y municipal, gobernados en su mayoría por gobiernos de coalición?

En realidad, en España, el Estado central continúa siendo el punto clave de toda la nación, que desde el centro configura el desarrollo de todos los demás niveles, considerados como “periféricos”. Esta centralidad del Estado conlleva que sea la capital del reino (donde están ubicadas las instituciones básicas del Estado español, de donde parten y donde llegan las principales vías de comunicación del país, y en donde se toman las principales decisiones del Estado) donde reside la autoridad final y definitoria del mismo. Y de ahí que sea a este nivel (el central) donde el juego democrático tenga mayores limitaciones y donde la "herencia del Estado anterior" sea mayor.


Desde el carácter muy poco representativo de su ley electoral hasta la nula policentralidad en las instituciones del Estado (todas ellas ubicadas en la capital del reino) son ejemplo de una democracia muy limitada, muy vigilada y muy insuficiente, características que se ven reflejadas también en los aparatos de promoción y reproducción del poder como son el sistema judicial y el sistema de seguridad y el conjunto de fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

La judicialización de la política y la ampliamente conocida falta de independencia del aparato judicial respecto al aparato político es un claro ejemplo de ello. El sesgo profundamente conservador del Tribunal Supremo queda reflejado, por ejemplo, en hechos como que haya apoyado sistemáticamente el dominio de la vida política del país por parte de los poderes financieros y económicos, oponiéndose además al enjuiciamiento de los responsables de tanta represión durante la dictadura, así como al reconocimiento de las víctimas de aquel régimen.

Es por ello que no debería haber ninguna duda de la dureza de las sanciones que se aplicarán a los presos políticos secesionistas hoy encarcelados, ignorando que la experiencia acumulada en los últimos años muestra claramente que tal dureza es el mejor aliado del secesionismo, pues estimula su crecimiento.

Líderes independentistas encarcelados

A la luz de estos hechos sorprende la continua referencia a la "experiencia portuguesa" como modelo para el tipo de alianza entre partidos con posibilidades de gobernar, pues ignora que en Portugal sí que hubo una ruptura con el Estado anterior resultado de la “Revolución de los Claveles”, lo cual explica que se den las condiciones para que el parlamento pueda actuar e influenciar a la rama ejecutiva del Estado, algo difícil de hacer en España, donde el ejecutivo tiene una enorme influencia sobre el poder legislativo y sobre el judicial.

El que ello no ocurra en España justifica la demanda de Unidas Podemos y sus confluencias de formar parte del gobierno, pues el Estado español, heredero del régimen dictatorial anterior, requiere una presencia gubernamental fuerte de partidos con vocación transformadora para hacer los cambios prometidos. El hecho de que el legislador tenga mucho menos poder que el poder ejecutivo justifica tal demanda.

Por qué los establishments financiero, económico, político y mediático del país no desean que UP esté en el gobierno


La respuesta es clara: se debe a que se percibe a UP como la fuerza más comprometida en redefinir las relaciones de poder en el país, en todas las dimensiones públicas en que tal poder se expresa. Esta es la causa de la enorme oposición por parte de tales establishments, que alcanza niveles de hostilidad, ya que, ven a tal coalición de fuerzas políticas y movimientos sociales como una amenaza para su visión clacista de España (enorme hegemonía de las clases dominantes), machismo y uninacionalismo.

Tal clasismo explica el enorme retraso social de España (uno de los países de la UE-15 con mayores desigualdades); un machismo que se traduce en la poca atención a la economía de cuidados; y un uninacionalismo que considera la visión plurinacional de este país (que defiende UP) como la anti-España. En realidad, la supuesta defensa de la unidad de España siempre ha sido el argumento de las derechas españolas para interrumpir y/o debilitar el proceso democrático.

La defensa de la "unidad de España" fue la justificación del golpe militar fascista de 1936. El comportamiento de las derechas en España es enormemente predecible y ahora se quiere interrumpir la posibilidad de establecer un gobierno de coalición de izquierdas argumentando que abriría y permitiría "la ruptura de España".


La resistencia del PSOE a permitir un gobierno de coalición se basa en el hecho de que el PSOE y UP tienen una visión distinta de España, como consecuencia del abandono que, durante la Transición, hizo el PSOE de la visión plurinacional de España que había sostenido en su lucha contra la dictadura, apoyando el derecho de autodeterminación para todas las naciones y pueblos de España a fin de sostener la unidad a través de la voluntad popular y no a través de la fuerza y la represión. Lo que no lo es tanto es el cambio del PSOE, que, habiendo abandonado su vocación republicana y transformadora, se ha convertido en uno de los máximos valedores del sistema borbónico uninacional.

La falta de un gobierno de coalición no se debe, por lo tanto, a un problema de incompatibilidad de sus dirigentes o a la falta de “madurez” o “competencias”, sino a la renuncia del PSOE a su compromiso reformador del Estado, tanto en el tema social (con el abandono de las políticas que se enfrentaban con los poderes fácticos) como en el nacional. Su fácil adaptación, en la época Zapatero, a las "políticas neoliberales" que han hecho tanto daño a las clases populares del país ha ido acompañada ahora de su renuncia a varias de las propuestas de cambio pactadas con UP, así como su aceptación de las propuestas del Tribunal Supremo, de claro corte derechista.

Hubo un momento en el que parecía que la nueva dirección del PSOE, liderada por Sánchez, al desplazarse a la izquierda, recuperaba parte de sus raíces hablando de justicia social e incluso de plurinacionalidad, pero las ha abandonado de nuevo, cediendo al "establishment financiero, económico, político y mediático" que continúa definiendo los parámetros de las relaciones de poder del Estado central. Y ahí está el problema.

Los verdaderos dueños de España

Pero el PSOE se equivoca profundamente, pues la ausencia de tal coalición representará un enorme coste para las clases populares de este país y también para su partido, pues la ausencia de las profundas reformas que el país necesita creará un enorme desencanto que acentuará, a la larga, el declive electoral que ha venido sufriendo como consecuencia de su derechización.

Por lo demás, en España tendría que mirarse al resto de Europa, donde las alianzas en forma de coalición son muy comunes. En realidad, la necesidad de ampliar y reforzar las posibilidades del cambio explica que los partidos socialdemócratas del norte de Europa (que han sido los que han gobernado durante más tiempo desde la II Guerra Mundial) hayan gobernado en coalición con partidos comunistas o partidos a su izquierda en prácticamente todos los países nórdicos.  Como ejemplos recientes tenemos Noruega durante el período 2005-2013, Dinamarca durante el periodo 2011-2014 y Finlandia durante los periodos 1995-2003, 2011-2014 y de nuevo desde este año, 2019. Son estos países los que han alcanzado niveles de igualdad y de calidad de vida y bienestar más elevados hoy en el mundo capitalista desarrollado.

Y la causa de ello ha sido precisamente la fuerza de las izquierdas y de las fuerzas democráticas que han podido llevar a cabo los cambios necesarios, facilitados por sistemas democráticos más justos, más abiertos, más representativos y más populares, que el de nuestro país. Y esta es la realidad que intenta ocultarse en el debate sobre el porqué es tan difícil que exista una coalición de izquierdas gobernándolo. Así de claro.


FUENTE: publico.es
Pensamiento crítico
Vicenç Navarro
29/08/2019

   
¡Más claro, el agua!

Aunque, sinceramente, a mí los partidos políticos me la "refanfinflan"