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14/7/19

¿DÓNDE ESTÁ LA IZQUIERDA EN ESPAÑA?

Pablo y Pedro

Mientras los dirigentes de la izquierda española discuten obsesivamente los cargos de los gobiernos que pretenden repartirse, se han producido dos acontecimientos trascendentales para el porvenir de Europa y de España. Se han celebrado las elecciones en Grecia y los jerarcas de la Unión Europea han firmado el Tratado de MercoSur con Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, Venezuela, Ecuador, Colombia, Perú, Surinam y Guyana. Y ninguno de los dirigentes ni de primera ni de segunda fila del PSOE ni de Podemos ni de IU, ni del variopinto mapa de la izquierda han hecho comentario alguno sobre estos hechos.

Las elecciones griegas han dado la mayoría absoluta al candidato de derechas, de la llamada Nueva Democracia -es curiosa la tendencia de los políticos que se precian de transformar y renovar sus partidos a introducir la palabra nueva en los montajes antiguos-, que no es más que la derecha de siempre, al estilo del PP europeo y español. Ciertamente la diferencia de votos entre ND y Syritza no es más que de 4 puntos, pero ha sido suficiente para desalojar del poder a la formación más izquierdista que ganó las anteriores elecciones casi por aclamación, ante el entusiasmo de la mayoría del pueblo griego.

Esta es una experiencia que debería hacer reflexionar a la izquierda española, teniendo en cuenta la identidad de ideología y objetivos que aseguró Iglesias unía a Podemos con Syritza, que aquel aseguraba en sus declaraciones públicas y que se demostró en los encuentros afectuosos que mantuvieron en Atenas los dos políticos. La experiencia de estos casi cuatro años de gobierno de Tsipras es un ejemplo de lo que está sucediendo con el populismo  en todo el mundo. Y que, desgraciadamente, también ha acontecido en España, véase lo sucedido en el Ayuntamiento de Madrid.

Alexis Tsipras y Pablo Iglesias

Tsipras, siguiendo la misma estrategia de todos los demagogos -y la palabra, cómo no ¡es griega!-  que a lo largo de la historia han encandilado a sus seguidores, desde los tiempos del arranque de la democracia -otra palabra griega-, le prometió a su martirizado pueblo una revolución:
  • lo liberaría de las cadenas que la Unión Europea había anudado sobre él para hundirlo en la miseria y la ignominia, 
  • no se pagaría la ingente deuda que la derecha había acumulado en los últimos años para beneficiarse de sus negocios, 
  • se acabaría la miseria de millones de personas que comían basura y vivían en la calle,
  • los viejos recuperarían las pensiones que les habían robado, 
  • los jóvenes estudiarían nuevamente, 
  • se utilizaría el dracma en vez de estar atados a la carga imposible del euro y volverían a ser libres, ricos y felices,
en recuerdo de los tiempos heroicos en que ese pequeño país compuesto de un trozo continental y una miríada de islas, fue el inventor de los mejores sistemas políticos, del teatro, de la filosofía, de la ciencia, de las matemáticas, de la física. "El creador de la civilización occidental".


Y no dijo que acabaría con la violencia contra la mujer y lograría la igualdad entre los sexos, porque ese tema no le importaba nada. La prueba es que en el primer gobierno en que formó no había ninguna mujer.

Las promesas encandilaron a la maltratada ciudadanía griega que siguió y votó a Tsipras y a Varufakis entusiasmada. Y que incluso aceptó en un referéndum las propuestas rupturistas que le planteó su mandatario. Lo que a continuación aconteció ya lo hemos visto y ese pueblo lo ha sufrido.

Ni Grecia salió de la UE ni abandonó el euro ni ha dejado de pagar la deuda ni eliminó los recortes que había practicado el anterior gobierno en sanidad, educación, pensiones y asistencia social y siguió hundida en la miseria.

Christine Lagarde. directora del Fondo Monetario Internacional

Doblegada por la siniestra “troika” europea la arrogancia de un Varufakis que se comportaba como un matón de taberna, el gobierno de Syritsa se ha mantenido más mal que bien durante casi todo el mandato, ante la decepción y el dolor de su pueblo que lo mostraba en multitudinarias manifestaciones, protestas y escritos que no hicieron mella alguna en su política. Y que únicamente ha podido mostrarse eficazmente en las urnas. Para lanzarse en brazos de la misma derecha que lo había hundido cuatro años antes en la miseria y la indignidad. Resulta patético que cuando los socialdemócratas o los populistas defraudan a sus votantes estos se decantan inmediatamente por la derecha, que es aún peor. Pero este fenómeno merece otra reflexión aparte.

La experiencia es similar en España. Podemos y sus alianzas con sus numerosos juegos de nombres han perdido millones de votos en las últimas elecciones generales, autonómicas, municipales y europeas. La mayoría han ido a parar a las urnas del PSOE, lo que no es tan malo como en Grecia donde el PASOC  está desaparecido, pero otros muchos se han decantado por ese montaje de Ciudadanos y algunos incluso han beneficiado a VOX. Porque allí donde Unidas Podemos y las coaliciones subsiguientes han gobernado en esta finita legislatura han decepcionado a sus votantes con parecidas vacilaciones y tumbos ideológicos y programáticos como en Grecia.

Ha llegado el momento en que la izquierda española deba pararse a reflexionar, hacer una autocrítica sincera y no hipócrita, dejarse de triunfalismos y buscar el rumbo que le vuelva a enraizar en las clases trabajadoras y las mujeres que deben ser sus votantes naturales, con un análisis materialista de la situación actual y dejarse de fantasías delirantes sobre transformaciones políticas y económicas imposibles en estos momentos,  que enardecen durante breves periodos de tiempo a algunos sectores del pueblo, para dejarlos después caer en la decepción y la melancolía. Estamos viendo la dramatización de las conversaciones entre Sánchez e Iglesias, con la pretensión de este último de formar parte del Consejo de Ministros.

Pablo Iglesias y Pedro Sánchez no se ponen de acuerdo

El Tratado de Mercosur tendrá consecuencias aún más trágicas para el mundo que la experiencia griega. Como dice Eliane Brum, el tratado firmado el 28 de junio entre la Unión Europea y el Mercosur señala el día internacional del cinismo”, o el día en el que los líderes europeos desecharon la Amazonia para vender más coches y más vinos en un mercado de 260 millones de personas. A menos que la población sea consciente: comerá buey proveniente de la deforestación y pondrá en el estómago de los niños productos contaminados con pesticidas prohibidos en Europa.

La misma comentarista explica que el ministerio de agricultura lo dirige Tereza Cristina, una ganadera conocida en Brasil como la “musa del veneno” por sus servicios prestados a las corporaciones fabricantes de pesticidas. Desde la investidura del ultraderechista Jair Bolsonaro, la media de aprobación de venenos ha sido de más de uno al día. Por lo que las agencias de periodismo de investigación Repórter Brasil y Agencia Pública decidieron crear el@robotops, un robot que twittea cada autorización: "desde enero ya son 239 nuevos pesticidas".

La ganadería es la principal causa de deforestación de la selva amazónica. Matadero del mundo, Brasil exportó 1,64 millones de toneladas de carne en 2018. Ese mismo año, se registró el mayor índice de destrucción de la Amazonia de la década. En 2019 el mes de mayo mostró un aumento del 34% con relación al de 2018: "en sólo un mes, desaparecieron 739 km² de selva, el equivalente a dos campos de fútbol por minuto".

 

La principal meta de Bolsonaro es liberalizar la explotación agropecuaria y minera en las tierras protegidas de los pueblos indígenas. Y para ello, cuenta con el ministro contra el medio ambiente, Ricardo Sánchez, "condenado por crimen ambiental", que se ha dedicado con éxito a desmontar todo el sistema de protección.

Los dos líderes europeos, Merkel y Macron, supuestos defensores del medio ambiente, dijeron que estaban muy preocupados por la Amazonia, haciendo el paripé de que realmente les importaba el cambio climático y las políticas depredadoras de los latinoamericanos. El gobierno brasileño contestó con arrogancia y mala educación y no pasó nada más. Como dice Eliane Brum: “el discurso de que Brasil tendrá que comportarse es una solemne bobada”.

El acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur lo hilvanaron los gobiernos anteriores. Aprobarlo ahora, cuando Brasil destruye con método y objetivo la mayor selva tropical del planeta, y Bolsonaro, encima reacciona como un matón ante la emergencia climática, es significado clarísimo de la imposición de los grandes capitales del mundo sobre la salud y el bienestar de los pueblos.


Para alcanzar este beneficioso tratado para las grandes corporaciones madereras y ganaderas, amén de otras industrias que conquistarán el mercado europeo, se ha tardado veinte años porque durante este tiempo algunos gobiernos "menos depredadores", Lula en Brasil, Cristina Kichner en Argentina, los socialistas de Francia y socialdemócratas de Alemania, amén de una cierta resistencia ciudadana, "lo habían frenado".

Hoy, acabados esos efímeros gobiernos progresistas y anestesiada la conciencia social, que abandona los ideales del comunismo para entregarse a las formaciones filofascistas en varios países europeos, se acaba de aprobar uno más de los infames Tratados internacionales que se están firmando entre la UE y diversos países a fin de que las multinacionales puedan hacer sus grandes negocios.

Y en España, ¿qué se ha dicho? Pues consulten ustedes los editoriales y artículos de opinión de los principales medios de nuestro país y quedarán empalagados con los elogios y parabienes y ditirambos que le han dedicado a la firma del Tratado, destacando que España, representada por Pedro Sánchez, ha tenido un papel protagonista en la consecución del consenso entre todos los gobiernos.


Y, ¿qué ha dicho la izquierda de la izquierda sobre este contubernio? ¿IU, Podemos, Equo -que tanto defiende el medio ambiente- Actúa, Izquierda en Positivo, Recortes Cero, Las Mareas, Los Comunes, Compromís, etc. etc. y los arriscados independentistas de las diversas nacionalidades de nuestro país?

¡Pues nada! Porque ellos están a otras cosas y por lo visto no les concierne ese Tratado. Ahora sólo falta que se firme el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP por sus siglas en inglés) entre EEUU y la UE, "para que perdamos toda esperanza".

FUENTE: publico.es
La verad es siempre revolucionaria
Lidia Falcón
10/07/2019

Si al final termina firmándose el TTIP, ciertamente estaremos perdidos, ya que, no es ni más ni menos que un caballo de Troya, una trampa con la que las multinacionales podrán introducirse en la Unión Europea para hacer lo que les venga en gana:

  • Privatizar los servicios públicos
  • Restringir los derechos laborales
  • Asfixiar económicamente a los países pobres
  • Crear un tribunal de arbitraje internacional que proteja sus inversiones, al margen de la legislación de cada país.

Y a saber qué más.

Miguel Ángel G. Yanes

29/5/19

LA DESCOMPOSICIÓN DEL ORDEN MUNDIAL

Sobre monstruosidades y elecciones


Tras la Segunda Gran Guerra, EE.UU. pergeña un orden mundial con unas instituciones globales encargadas de gestionarlo bajo su control: (ONU, FMI, Banco Mundial y lo que sería el embrión de una organización mundial del comercio).

Desde la desaparición del enemigo sistémico soviético el proyecto adquiriría una nueva dimensión cualitativa: llevar a cabo la proclamada “globalización neoliberal” para que los países signatarios de acuerdos de liberalización comercial cedieran su soberanía nacional y popular, y dejaran indefensas a sus sociedades frente a la multiplicada potencia de los "mercados reguladores (que no regulados)".

Por eso, un aspecto importante de lo que significan Tratados como el TTIP (entre UE y EEUU), es que buscan la privatización de la riqueza social y cultural acumulada a través de generaciones, así como también la mercantilización del patrimonio natural, al tiempo que institucionalizan la aplicación extraterritorial de las leyes estadounidenses, al estar basados en la jurisprudencia estadounidense, porque ningún Tratado o Acuerdo con este país puede contradecir sus leyes o el Congreso, ni EEUU acepta ninguna decisión de organismo multinacional que le contravenga.


De ahí que rechace suscribir Convenciones, Protocolos y Acuerdos internacionales. Entre los no firmados por él están: 
  • Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW); Convenio para la Represión de la Trata de Personas y de la Explotación de la Prostitución Ajena; 
  • Protocolo de Kyoto; Convención sobre la Prohibición del Empleo, Almacenamiento, Producción y Transferencia de Minas Antipersonal y sobre su Destrucción (Tratado de Ottawa); 
  • Segundo Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, destinado a abolir la Pena de Muerte; 
  • Convención Internacional sobre la Represión y el Castigo del Crimen de Apartheid; 
  • Convenio relativo a la libertad sindical y a la protección del derecho de sindicación; 
  • Convenio sobre la edad mínima de admisión al empleo; 
  • Pacto Mundial para la Migración, de Marrakech; 
  • Resoluciones condenatorias de la violencia neofascista en Europa (sólo EE.UU. y qué curioso, Israel, se niegan sistemáticamente a suscribir esas condenas); 
  • Convención sobre la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de los crímenes de lesa humanidad.

Además, entre algunos de los muchos Pactos firmados por EEUU pero no ratificados (por lo que se exime así mismo de su cumplimiento) tenemos:

  • El Tratado de prohibición completa de todos los ensayos nucleares; 
  • Convención Internacional contra el reclutamiento militar, la utilización, la financiación y el entrenamiento de mercenarios; 
  • Convenio Internacional para la represión de los atentados terroristas cometidos con bombas;
  • Protocolo facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la participación de niños en los conflictos armados; 
  • Protocolo facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía; 
  • Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; 
  • Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados; 
  • Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional. 
Rutas del crimen organizado

A ello hay que añadir que el 7 de octubre de 1985, "los Estados Unidos declararon que en lo sucesivo no acatarían las decisiones de la Corte Internacional de Justicia de la ONU". También el 6 de mayo de 2002 "declararon que dejaban de considerarse obligados por el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional", llegando incluso recientemente a retirar la visa de entrada a la fiscal general de la Corte por intentar juzgar los posibles crímenes de guerra cometidos por ellos en Afganistán.

Pero todo "ese orden global unilateral estadounidense, que obliga a otros a cumplir sus leyes mientras que ese país se desentiende de acatar cualquier ley internacional, comienza a descomponerse" según se hunde económicamente el propio hegemón.

Con ello, ciertas élites norteamericanas (las que apoyan a Trump) buscan replegarse a su continente, cortando puentes, es decir, deshaciendo los nudos de ese orden.


"En un proceso lento pero seguro de desconstrucción del derecho internacional y de la propia ONU, EEUU reconoció a Jerusalén como capital de Israel"; otro país que se jacta de no cumplir ni una resolución de la ONU, y que según este organismo ha matado desde que se iniciaron las protestas de la Gran Marcha del Retorno, el 30 marzo de 2018, a más de 295 civiles palestinos, de los cuales al menos 56 menores –con otros 120 niños y niñas detenidos-, e hirió a más de 6.000 personas con armas de fuego, algo de lo que el flamante Festival de Eurovisión parece no haberse enterado. 

"Seguidamente, anunció que se retiraba del Plan Integral de Acción Conjunta firmado con Irán, así como también del Tratado sobre armas nucleares con Rusia".

Además, el pasado 26 de marzo, "Estados Unidos reconoció la 'soberanía' de Israel sobre el Golán ocupado", lo cual equivale a aceptar la adquisición de territorios mediante la guerra. Por si fuera poco, todo indica que últimamente no se detiene ni ante la violación de embajadas, como la norcoreana en Madrid o la de Venezuela en Washington.

Altos del Golán, arrebatados por Israel a Siria en 1967
durante la Guerra de los Seis Días

"Una particular modalidad de guerra que practica EEUU son las sanciones económicas contra países (que también obliga a otros a seguir)". Hoy agrede así nada menos que a

  • Bielorrusia,
  • Burundi,
  • Corea del Norte,
  • Irán,
  • Libia,
  • Nicaragua,
  • Cuba,
  • República Centroafricana,
  • República Democrática del Congo,
  • Rusia,
  • Sudán,
  • Siria,
  • Venezuela
  • Zimbabwe

Donald Trump, presidente de EE.UU. firmando sanciones económicas

Países soberanos a los hay que agregar entidades como las Repúblicas Populares de la región de Donbass (Ucrania), el Hezbollah libanés y los huthis en Yemen, entre otras. Causando indescriptibles sufrimientos y mortandad en las poblaciones afectadas. Además de constituir actos de guerra condenados por la ONU, "¿puede llamarse a lo que hace EE.UU. en el mundo, 'libre mercado'?"

Obviamente no. "El 'libre mercado' sólo les sirve a los poderosos cuando son ellos los que ganan a los demás porque no tienen competencia". Por eso EEUU ha emprendido el camino del proteccionismo y "una guerra económica contra su principal adversario en esta primera mitad del siglo XXI: China". Todo esto es apoyado con mayor o menor seguidismo cómplice por sus aliados, entre ellos en lugar destacado, como pequeñín orgulloso de estar al lado del gigante, "el Reino de España".

Si su papelón en la agresión a Venezuela ha llegado a las cotas más altas de lo patético, ahora se permite el lujo de acoger a un peligroso golpista en su embajada de Caracas. "Juego aún más arriesgado de sostener para quien llama 'golpistas' y encarcela a quienes sólo quieren votar, como ocurre con los presos políticos catalanes".


¿Y la Unión Europea, cuyas bondades no cesan de alabar nuestros medios de masas? Pues "la UE es una construcción supraestatal destinada a mantener relaciones de desequilibrio entre sus partes, un sistema deficitario-superavitario diseñado para trasvasar riqueza colectiva de unos Estados (la mayoría) a unos pocos (sobre todo Alemania y su “hinterland” centroeuropeo)", especialmente mediante el mecanismo de la moneda única. "Es una institucionalidad concebida y conformada para ser irreformable (pues requiere de casi unanimidades imposibles para hacer cualquier cambio)"

"Ese blindaje contra la democracia se manifiesta también en que las decisiones parlamentarias estatales quedan subordinadas a los marcos dictatoriales dados por la UE sobre inflación, déficit presupuestario, deuda pública o tipos de interés", por ejemplo.

"De hecho, si hace falta, se modifican las propias constituciones, de manera que sea ‘anticonstitucional’ intentar cambiar la falta de soberanía nacional", como el tándem PP-PSOE demostró al cambiar el artículo 135, subordinando los derechos sociales reconocidos en nuestra constitución al pago de la deuda externa.


En estos momentos la UE se encuentra seriamente tensionada internamente (el euro y la falta de mecanismos de compensación fiscales y de hacienda están destrozando a los países deficitarios, entre los que comienza a encontrarse la propia Francia), al tiempo que enfrenta una muy difícil redefinición de sus relaciones con EEUU por "las nuevas sanciones de Washington contra Irán y las medidas contra China y Rusia, que desatarán guerras y crisis económicas, financieras y monetarias" muy perjudiciales para los intereses europeos (los cuales EE.UU. ha despreciado manifiestamente).

"Frente a todo ello y en vez de construir fuerzas sociales y generalizar las protestas al estilo del movimiento de 'chalecos amarillos', las izquierdas 'emergentes' europeas, como ha sido Podemos, intentan convencernos de que ellas sí pueden reformar lo irreformable" y que con su mera incorporación a las instituciones será suficiente para cambiar el orden del caos de un "capitalismo agónico".

"De brotar como la espuma en una operación de diseño mediático como pocas para asaltar esas instituciones y borrar del mapa a la vieja 'casta' política, esa formación ha pasado a implorar a toda costa acompañar a una parte de aquélla en el poder institucional, para así participar también del Régimen del 78 heredero del franquismo".


"Por eso deja de extrañar que algunos de sus cabezas de lista, candidatos o electos, puedan defender la venta de armas a Arabia Saudí para perpetrar cualquier genocidio, conceder medallas a vírgenes como en Cádiz o llamar 'Hitler' a Maduro y así refrendar la masacre a Venezuela", como el número uno de esa formación en la Generalitat Valenciana, o incluso pedir el empadronamiento como requisito para el empleo, como en Castilla La Mancha. "Pero peor aún es que un PCE (con su retoño, IU) vaya detrás, se subordine a quienes se subordinan a la facción 'progre' de la 'casta', desapareciendo prácticamente de la vida pública".

"Desarbolada la izquierda transformadora, el capital exhibirá cada vez más monstruos como Vox", cuya función es dar miedo y que nos parezca razonable votar por los devastadores de sociedades y por quienes quieren ir de la mano con ellos.

FUENTE: publico.es