Foto: Twitter Oxfam Intermón
Estudié en una época convulsa en que la Universidad era una plataforma de oposición a la Dictadura. Me incorporé en el año 1969, "que en España fue el año en que nos llegó el 68. Con un año de retraso. Un año y 'una hora menos' en Canarias". Y moderadamente porque "no estaba España para 'libertades y florituras'".
"Los Beatles cantaban 'L.S.D'. (Lucy in the Sky for Diamonds)
y el 'ácido lisérgico' circulaba, escasa y clandestinamente. La 'psicodelia'
proponía una nueva forma de conocimiento y de sensibilidad artística". Y
no sé en qué forma pero seguro que estaba emparentada con "el pensamiento
paradójico que recobró antiguos eslóganes 'ácratas' y dio origen a muchos
nuevos". Entre ellos aquél de 'sé realista, exige lo imposible'. Quizás
también con las voces insólitas que claman en los desiertos. De eso
vamos.
The Beatles y el viaje alucinógeno de Lucy
"Las continuas 'huelgas de estudiantes', frecuentemente apoyadas por el
profesorado universitario" hacía que se perdieran muchas horas de estudio
y convocatorias de exámenes que finalmente se saldaban con "reivindicaciones asamblearias de 'aprobado general'” que, pese a los
negacionistas, normalmente se satisfacían. Pero en este contexto "siempre
recordaré las intervenciones de un activista, con su Casares bajo el
brazo, que en las Asambleas siempre hacía campaña en contra del 'aprobado
general' y a favor del 'sobresaliente general'".
¡Qué pobreza de espíritu,
pedir 'aprobado general'cuando con las mismas razones y el mismo esfuerzo
se podía obtener un 'sobresaliente general'! Luchábamos por lo más, 'la libertad', pero nos acabábamos conformando con lo menos, 'el aprobado'.
Del mismo modo, un siglo antes un socialista soñador franco-español, Paul Lafargue, suegro de Carlos Marx, "reivindicaba en un folleto, 'El derecho a la pereza (1880)', en un contexto en que la productividad industrial se basaba
casi exclusivamente en la prolongación de la jornada hasta 'límites
extenuantes y salarios de hambre'". Mientras se escribía, "los mineros
dormían en el centro de trabajo, de pie y agarrados a una cuerda para no
caerse". Al tiempo, "el movimiento sindical reivindicaba tan sólo los
'tres ochos' (ocho horas de trabajo, ocho de sueño y ocho de descanso)",
incompatibles también con la pereza. "La reivindicación se ganaría en 1920 en España, por primera vez en el mundo, tras la durísima 'Huelga general de La Canadiense'".
En estos días y a propósito de la 'renta mínima vital' ya se han dibujado las posiciones sociales. "La oposición PP-VOX se pronuncian en contra de lo que consideran una 'paguita vitalicia' (VOX)
o un 'ejercicio de populismo' (FAES)". Aunque finalmente parece que "el PP no
se enfrentará al 'poder electoral' que representan los beneficiarios que
se estiman en 2,3 millones de euros, 1.600.000 de personas y 600.000 hogares".
Evidentemente, no es su "política económica liberal que es 'la de los
ricos', la del desarrollo basado en la acumulación y el excedente, la
del desarrollo desigual". La inversión se funda en el excedente y éste en
la "concentración y acumulación de la riqueza en 'pocas manos'". "'Economía de la
sinrazón' que hace posible que los 23 españoles más ricos lo sean
un 16% todavía más durante los dos meses primeros de la pandemia".

Por su parte,"la cúpula de la patronal CEOE oculta
su negativa, condicionando dicha renta a la 'empleabilidad'". Dicho de otra
manera, "renta sí pero siempre que haya disposición a trabajar (por
cuenta de ellos), es decir, que no dejen de pertenecer al ejército
industrial de reserva o 'mano de obra sobrante'". De golpe descubrimos que "Don Antonio Garamendi es
un 'marxista ortodoxo'". Desconcertante porque "va a
ser, directa o indirectamente, 'el empresariado' el principal destinatario
de los 200.000 millones en 'subvenciones' para la 'reconstrucción
económica' con cargo a los Presupuestos Generales del Estado".
"Un nuevo 'rescate empresarial' tras el de la Banca que usualmente se
cifra en ¡¡¡67.000 millones de euros!!!. A los que habrá que sumar los ¡¡¡140.000 millones!!!
que parece aportará Europa a 'fondo perdido'". Ha
perdido Don Antonio la bendita ocasión de quedarse callado. "Con el
dinero invertido o que se dice que se va a invertir en rescatar Banca y Empresas
se podría 'rescatar a los pobres de este país' durante los próximos '¡¡¡135 millones de años!!!'", sin tener en cuenta los intereses de
la deuda, etc. Una cifra nada despreciable teniendo en cuenta que "el
primer ADN humano está datado en '400 millones de años' (el del homo antecessor, de Atapuerca)".
La segunda consecuencia de la 'empleabilidad' de la CEOE es la exclusión de los '600.000 irregulares'.
"El Gobierno ha aceptado estableciendo el requisito de que los
solicitantes de la prestación sean demandantes de empleo, 'si no
trabajan'. Y en este condicional se esconde la 'inmensa vergüenza' de que
muchos de los beneficiarios de la 'renta mínima vital' serán trabajadores
en activo que no alcanzan el 'nivel de miseria' que representa no percibir
ni siquiera la cuantía legal en que se establece ese 'ingreso mínimo
vital'". Y también beneficiarios de prestaciones de la Seguridad Social,
en las mismas condiciones. "Que se declare compatible 'la renta mínima con
el salario y otras prestaciones' hasta el importe de la primera o
incluso durante un tiempecito más sin considerar la cuantía,
naturalmente (¿?), es el reconocimiento de la 'propia insuficiencia de la
medida'".

Y por otro lado, la mayoría parlamentaria ya ha expresado la fórmula legal: "462 euros mensuales para la unidad familiar constituida por un solo adulto, más 139 euros por cada niño
hasta un máximo de 1.015 euros", algo no muy distinto al aprobado
general que reivindicábamos a fin de los 60 y principios de los70, "o a 'los tres ochos' que se ganaron en 1920, y 'nunca se
cumplieron'". Ya saben: "'horas extraordinarias',' horas complementarias',
'pluriempleo', 'pluriactividad', 'falta de control del horario de trabajo',
'falseamiento de la jornada...'" ¡Habrá que celebrarlo!
En este debate ya disponíamos de la reivindicación objetiva y
concreta, la medida legal y también la contestación a la misma. "Pero me
faltaba, nos faltaba el 'elemento utópico', la 'gota de demencia' precisa
para enjuiciar en forma realista cualquier cuestión", la referencia ética
y el quijote que nos pusiera los pies sobre el suelo porque
efectivamente "los gigantes son gigantes y nunca molinos de viento, por
más que Don Miguel diera 'la versión de los vencedores'".

Y por azares de la vida ese elemento me llega por cauces que
desconozco en forma de correo electrónico en cuyo listado de direcciones
a que se ha dirigido constan no menos de 300 destinatarios,
entre los que afortunadamente se me ha incluido: 'autoridades', 'organismos
administrativos', 'políticos', judiciales'…" En este escrito "el autor del
correo se queja amargamente de su suerte" y expone con ingenuidad su
problema que califica como “un problema mundial a solucionar, un
problema del que se están riendo, descojonándose en varios 'continentes','
países', 'ciudades, 'pueblos'…”
Y nos lo confirma cuando a continuación nos lo concreta: “El problema
a solucionar es que me hace falta todo esto (dinero, propiedades,
bienes materiales, trabajo, etc.), que mucha gente, demasiada gente de
mi generación, o mayores que nosotros, y muchas generaciones menores que
nosotros tienen más dinero, propiedades, formas de ingresos que
nosotros y eso no puede seguir sucediendo si además nos 'atacan',
'segregan', 'discriminan'…" Hay un derecho que es el 'derecho de igualdad', [a
la no] 'discriminación', (a la no) 'segregación', [a la no] 'desigualdad
social' y el 'derecho de reparaciones', 'indemnizaciones', a día de hoy.
Porque no se ha respetado el derecho descrito conmigo o con mi madre.
'Nos falta todo esto'”.
Y concluye: “Las pruebas de que 'no se ha respetado este derecho'
conmigo o con mi madre lo demuestra (…) que yo no tengo propiedades,
demasiada gente en España sí. Y eso no se ha de permitir".
"Se pretende, por la coalición de Gobierno, el 'blindaje constitucional de la prestación',
mediante la Reforma de la misma", a fin de proporcionar a la medida la
necesaria estabilidad y que no quede al albur de los cambios de
gobierno. "Quizás sea el momento de apuntar más arriba y comenzar a
reivindicar para todos el 'derecho a la riqueza'". Introducir en la Constitución Española,
por el mismo cauce que aprobó el límite de endeudamiento, un artículo
que dijera algo así como que: “Todos los ciudadanos tienen 'el derecho a
la riqueza' en la misma cuantía que cualquier otro ciudadano”. Dénnos un
siglo y lo verán.
FUENTE: nuevatribuna.es
Antonio Seoane
12/06/2020