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5/8/16

ENTREVISTA A FACUNDO FIERRO

Facundo Fierro

Este ciudadano conoció a Facundo Fierro, pintor, escultor y escritor ahora, a principios de los años 80, aunque no recuerdo bien quién nos presentó porque, en mi memoria, se entremezclan los rostros de tres personajes: dos escritores y un pintor (Antonio Abdo, Juan José Delgado y Carlos Miguel Bethencourt) que por allí andaban, pero sí tengo claro el sitio: un pequeño bar, hoy desaparecido, que se hallaba en la esquina entre la Avenida de Buenos Aires y, no sé muy bien, si la calle Valencia o Castellón, justo frente a la sede del periódico EL DÍA.



Una amiga que tenemos en común, Rosi Bethencourt (hija de la poetisa palmera Mª Nieves Samblás y hermana de Carlos Miguel Bethencourt) me habló de su musa particular, de su salto exponencial en el mundo de la pintura a raíz de una nueva relación sentimental; y fue entonces, espoleado por ese significativo dato, cuando (desde la sombra, como a mí me gusta) me dedique a seguir su trayectoria.




De aquellos años tengo aún nítida en la memoria dos exposiciones suyas que me impresionaron profundamente: "Teide-Timanfaya-Taburiente" (Pintura y Poesía) en colaboración con Luis Ortega Abrahám, y "Apuntes para la Atlántida", donde queda patente, no solo la originalidad y maestría de su técnica, sino la belleza de su fuente de inspiración.



Y, últimamente "¿Es La Palma?", exposición efectuada en Los Llanos de Aridane el pasado año y de la que, el escritor palmero Anelio Rodríguez Concepción, realizó una magnífica presentación, cuyo texto, de una calidad literaria indiscutible, prometo colgar en breve en este blog.



 Adjunto aquí la entrevista realizada a Facundo Fierro por el periódico EL DÍA: 

"El título de la obra alude a la deriva constante de Europa"


Pintor y escultor, Facundo Fierro, nacido en Canarias, reside y ejerce fuera de las islas desde la década de los años setenta en que marcha a París, aunque en permanente contacto con las Islas, por lo que se le ha considerado un referente del arte canario. Reputado dibujante desde muy pequeño, se inicia en la acuarela y experimenta en muy variadas formas de expresión plástica. Tras numerosas exposiciones nacionales e internacionales y dilatada trayectoria, su obra se encuentra en diferentes colecciones y museo. En escultura gusta de los grandes elementos que abarquen el espacio en un lenguaje cinético.

"...adónde Europa?" es su primera novela. ¿Cómo ha sido la experiencia de pasar de pintor y escultor a la de narrador?
 
Posiblemente no fuera consciente de ello. Porque ésta no fue la primera vez que escribí algo y la verdad es que en el momento que empecé a hacerlo fue como un intento de escapar de lo que me rodeaba. Como si buscara un modo de cambiar hacia un mundo inventado. Lo que sí ocurre con esto de escribir es que, por lo regular, cuando empiezo no tengo un camino trazado, un guion. En pintura, siempre pienso muy bien el camino a seguir, tengo la idea prácticamente desarrollada antes de manchar el lienzo y todos los pasos, desde la preparación de la base, ya están previamente definidos y estudiados. Aunque lógicamente hay un momento en que es la obra la que te guía, lo que suele ocurrir en una segunda fase cuando esta va tomando identidad. Pero cuando me siento a escribir, muchas veces surgen las palabras, componiendo las frases y las secuencias de un modo instintivo y son los propios personajes o las circunstancias las que van generando las situaciones. Los personajes toman vida propia y trazan su camino, guiando en el teclado las palabras y las ideas. 

A pesar de que la obra esté firmada con el seudónimo elFierro no se oculta que su autor es el pintor Facundo Fierro, ¿Por qué entonces el uso del seudónimo?

Porque no quiero se me vea como la misma persona. Es que yo no me veo. Soy diferente. Pero de algún modo comenzó este cambio, esta, digamos así, alternancia. Posiblemente no fuera consciente de ello. Y esta no fue la primera vez que escribí algo.

¿Cuál es el contexto histórico?

En el prólogo se puede leer: "En estos tiempos inciertos, necesito evadirme traspasando esta mediocridad asfixiante, abrir nuevos horizontes, vagar por el tiempo y fabular", ¿por qué no? imaginando historias que bien pudieron ser y que seguramente la realidad ignota superaría. Y desde esta Europa titubeante, siempre a punto de zozobra, salto atrás, al siglo XVI, cuando un emperador soñaba poder diseñarlas.

¿En qué lugares se desarrolla?

Teniendo siempre como referente a Canarias y el concepto de la Europa actual, me traslado al siglo XVI. Siguiendo un diario voy haciendo su itinerario en el cual se va trabando la trama de esta historia.

¿A qué alude el título?

A la deriva constante de esta Europa que nunca termina de definirse.

¿Qué mensaje pretende transmitir?

No olvidando que se trata de una novela de aventuras, pretendo destacar que Canarias ya era Europa desde entonces y nunca ha dejado de serlo. Incluso en algún momento -en tiempos cercanos al desarrollo de la novela- desempeñó un papel decisivo, siendo un punto crucial para el desarrollo de la civilización que entendemos por occidental. Canarias estuvo presente en el Renacimiento europeo y eso mucha gente lo ignora.

¿Cómo ve Europa en la actualidad?

Aunque el titulo pudiera parecer el resultado de una reflexión a partir del Brexit, ya estaba escrito en el año 2012. Y es que, como en los tiempos de Carlos V, aquel emperador que soñaba en construir una Europa unida bajo su cetro imperial, lo que no logró, Europa no ha dejado de ser una entelequia, una utopía que posiblemente nunca se logre materializar. Llevamos años intentándolo y yo no considero que el Brexit sea el principio del fin, muy al contrario, más bien considero que puede convertirse en el detonante que obligue a replantearse la verdadera Europa, que está ahí, esperando que las naciones la entiendan y la asuman en una idea común. Yo me siento europeo y aspiro a una cultura europea, pues considero que la cultura común es lo que en realidad podrá lograr esa Europa. Más que la moneda, por supuesto.

FUENTE: eldia.es
S/C de Tenerife 
03/08/2016

No quiero cerrar esta entrada sin añadir un poema que, fechado en mayo de 1987, le dediqué a raíz de una exposición que, rememorando a Picasso, era un culto a lo azul.


VUELO INFERNAL DE LLAMA
(A Facundo Fierro)


Trozos de cielo ruedan incandescentes.
Ruedan, se arremolinan; altas se elevan
sus furiosas espumas. No hay orillas
de cristales o arena donde puedan
reposar en silencio. No hay orillas.

 Es eterno ese mar que intentan, fuerzas
destructoras, secar soplando el fuego
que en el abismo ruge y sube al cielo
por sus sangrientas bocas.

 A borbotones rojos su sangre reaparece
para iniciar un vuelo de destrucción y muerte,
pero el azul no cede a su furioso empuje,
y cuanto más se estira la interminable llama,
más se expande el océano de nuestro pecho;
crece, busca la infinitud, roza el gran sueño
del Innombrable.
Puede que ese fuego infernal que nos persigue
sea clave usual para el encuentro.

Miguel Ángel G. Yanes

11/11/15

JAVIER DE LA ROSA

"La Poesía existe en todo lo que está bien escrito"

  Javier de La Rosa

No es la primera vez que premian su obra en Italia. Un poemario de 30 versos titulado "Huella en el alma" acaba de conquistar el galardón Ciudad de Nápoles que concede la Academia Federico II. "Italia es un país abierto a la cultura y a los artistas", destaca el poeta y pintor canario. Un creador que en los últimos años ha abierto un diálogo poético entre España e Italia a partir de una raíz común: el latín.

¿Da la impresión de que su obra es más valorada en Italia que en casa?

Nadie es profeta en su tierra y en las Islas, especialmente, las cosas no se valoran en su justa medida. España siempre ha sido un poquito especial, no en cuanto a generar artistas, sino en el apoyo que le ha dado a estos. Normalmente le dio la espalda... Pero eso también ayuda al creador porque al final tristemente te sientes obligado a buscar fuera lo que se le niega en su país.

¿Recuerda su primer poema?


Nunca memorizo nada de lo que escribo (ríe), pero no soy el único poeta al que le pasa... Por eso recurro a la lectura. El que han premiado en Nápoles es un poema intimista ("Huellas en el alma") en el que relato una faceta de mi vida que toca de lleno la pérdida de un ser querido como consecuencia de un fallo médico. Aquella experiencia la sufrí con 25 años y por fin la pude "vomitar" a través de un poema. Es una composición que transmite un dolor muy intenso. Al cabo de cuarenta y pico de años encontré el valor para hablar del fallecimiento de mi esposa y del hijo que venía en el parto. "Huellas en el alma" está basado en las interioridades de esa experiencia traumática. 


Muchos poetas se ven obligados a entrar en el territorio de la prosa para encontrar el reconocimiento que no se les ha dado a su obra, ¿por qué sigue costando vender un buen verso? 

En mi caso siempre he llevado aparejada la poesía con la prosa. Prosa y poesía tienen el mismo peso en mi obra y así lo he manifestado en varios artículos periodísticos: en la prosa siempre hay poesía, aunque aparentemente parezca que no existe... La poesía existe en todo lo que está bien escrito. Un poema nunca debe ser un sinónimo de intelectualidad cerrada. 

¿Pero hay personas ven la creación poética como si un "cuerpo" extraño?


No debería ser así... La poesía es vida y es un sentimiento arraigado del lirismo; un lirismo nada superficial que tiene su público. Algunos apuntan que este no es tan popular como el que se siente atraído por la prosa, pero eso no es verdad: tanto prosa como poesía tienen sus lectores. No es cierto que la poesía no tenga aficionados, pero en España los valores culturales están bajo sospecha desde hace años. La poesía mejorará en cuanto mejoren los conocimientos poéticos dentro de la enseñanza. En eso Italia también nos gana... A los jóvenes hay que convencerlos de que poesía no es lo mismo que aburrimiento. 


¿Cuál es la fuerza de un poema? 

En un buen poema se puede llegar a concentrar una obra narrativa muy extensa. Un verso, si está adecuadamente armado, narrado y conceptuado, puede decir en 30 versos más cosas que mil páginas de una novela. Esa condensación de toda una vida solamente es posible a través de la poesía. 

¿En qué está trabajando en la actualidad?



Digamos que estoy trabajando en un proyecto en prosa... Trato de abrirme paso en una novela, pero tampoco le voy a dar demasiadas pistas porque este es un país muy dado al hermanamiento. Se podría llamar de otra manera más fea, pero si lo dejamos en hermanamiento suena menos brusco. Está basada en un personaje histórico y el ostracismo que sufrió en una fase de su vida. Es un ser que deambula en un soliloquio por destierro... ¿Lo dejamos ahí?

No sé si tiene que ver con ese hermanamiento, plagio o querencia por lo ajeno, ¿pero por qué cuesta tanto que un creador se sincere ante un proyecto que aún está por venir? ¿Es una cuestión de mal fario? 

Sí que existe un poco de mal fario. Cuando hablas abiertamente de lo que estás haciendo el riesgo de que eso no se cumpla o aparezca por otro lado se multiplica. Es una tontería, pero a veces se terminan malogrando cosas en las que has invertido mucho tiempo.

Sobrevivir tanto tiempo de la literatura, en su caso de la poesía, es un acto casi milagroso, ¿no?
 

Sí que lo es... Si no llega a ser un auténtico milagro se le parece mucho. Entregar tu vida día a día a la literatura es un gesto bastante generoso que no suele estar bien recompensado. En cualquier caso, aquí seguimos porque la poesía es mi vida.

El poeta lagunero Javier de la Rosa (1949) asegura sentir un cariño especial por la Editorial Leoncio Rodríguez. "En el año 1990 tuve el honor de ganar el Premio Leoncio Rodríguez. Entonces no existían los Premios Canarios y esa era la máxima distinción que podía recibir un creador en este Archipiélago", agradece el poeta y senador en Literatura de la Academia de Arte Moderno de Italia. Sobre los méritos acumulados a nivel internacional -Medalla de Plata en Poesía Ciudad de París, Premio de Novela Mario Rapisardi (Italia) o Premio Hermann Hesse Academia Michel Angelo (Italia)-, únicamente se atreve a decir que "ya no espero un trato especial en Canarias. Hace años que mi vida circula por otros derroteros. He tenido que buscar fuera de casa lo que aquí no me daban aquí", relata el autor de los textos "De Astorga y el Poeta", "Arautápala Cuerpo del sueño", "Galdós enamorado", "Con poco tiento", "Galágados"; "El zoo erótico", "Río branco", "Agaete de mar de luna" o "La luna y el genitivo".


FUENTE: eldia.es
Literatura - Jorge Dávila
S/C. de Tenerife - 10/11/2015

Ha sido para mí una gran alegría reencontar, aunque solo haya sido a través de la prensa, a Javier de la Rosa, después de tanto tiempo sin saber nada de él; sobre todo para poder congratularme por el reconocimiento internacional de su obra, ya que, pese a quien pese, Javier de la Rosa es uno de nuestros poetas más válidos, merecedor, a mi juicio, de tales distinciones... y de otras que nunca ha recibido.

Nos conocimos allá por los años 80, cuando ocasionalmente acudía a las veladas literarias que manteníamos en casa de la poetisa palmera Mª Nieves Samblás, donde se gestó aquella asociación de Poesía, "Uni-verso", de la que me cupo el honor de formar parte, aunque terminaría siendo su primer disidente.

Ambos solíamos enredarnos a menudo en la dicotomía gnosticismo-agnosticismo; no en vano, la dura experiencia vital de Javier, le había dado una óptica de la realidad que lo acercaba totalmente a uno de los términos, mientras que yo tiraba de la hebra desde el otro extremo.

Recuerdo con nitidez cierto día, en el que, con motivo de las Fiestas de Mayo, fuimos invitados a ofrecer un recital poético en el Parque García Sanabria. Javier fue el primero en tomar la palabra ante la nutrida audiencia y comenzó a recitar "Ivette", lo que ocasionó un cierto revuelo entre el público, poco acostumbrado a un lenguaje tan crudo y desgarrado como el de aquel poema sobre una prostituta parisina, que luego aplaudirían largamente.


Mi memoria, que ya no es tan buena, no consigue recordar si fue Octavio Paz o algún otro poeta de su generación quién, parafraseando a Blas de Otero, dijo aquello de: "Da miedo pensarlo, pero apenas me leen unos cuantos intelectuales". Se supone que el poeta es la voz del pueblo, pero el pueblo no conoce a sus poetas. Cosa de los gobiernos y de su poco interés por culturizar a los ciudadanos, no sea que espabilen demasiado.