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15/12/19

EL BREXIT Y LA MISTIFICACIÓN DE LA DEMOCRACIA


La victoria de Boris Johnson demuestra la mistificación de la democracia, su falseamiento y lo fácil que es manipular al pueblo con los medios tecnológicos que hoy disponemos.


"Charles de Gaulle fue un político autoritario, astuto y pragmático que abandonó el poder tras perder un referéndum por la mínima en 1969, un año después del célebre 'mayo francés'". Con mucha habilidad logró erigirse en jefe de la 'resistencia gala' contra los nazis desde Londres, retirándose en 1946 de la política activa. Reclamado por el Presidente de la República, René Coty en 1958, "De Gaulle aceptó la presidencia del Gobierno con poderes excepcionales para acabar con la crisis argelina": Argelia estaba en pie de guerra contra la ocupación gala a y un sector ultraderechista del ejército y la sociedad francesa, agrupado en la OAS (Organisation de l'Armée Secrete), habían decidido dar un golpe de Estado para mantener la colonia a sangre y fuego. 

"De Gaulle, convencido de la imposibilidad de mantener a Argelia bajo la tutela francesa, fundó la V República y dio la independencia al país africano". Pese a las dificultades que encontró en su estrategia, la jugada le salió bien y su prestigio aumentó notablemente entre los franceses, "llegando a ganar la Presidencia de la República en 1959". Comenzaban así 10 años de predominio absoluto del gaullismo, que había logrado despertar en los franceses su sempiterno sueño de grandeza.

Charles De Gaulle

"Francia perdía sus colonias, el Reino Unido también". En ese contexto los dos países trataban de   reubicarse en el nuevo escenario mundial. "Francia optó por apoyarse en Alemania tras el Tratado del Eliseo de 1963 para fortalecer la incipiente Comunidad Europea"; el Reino Unido, aunque mantenía unas magníficas relaciones con Estados Unidos, vio que podía perder influencia en Europa ante la pujanza de De Gaulle y Adenauer. "Esta circunstancia y la crisis económica por la que pasaba Gran Bretaña hizo que desde 1963 los sucesivos primeros ministros británicos pidiesen la entrada en la Comunidad Económica Europa", petición que fue permanentemente bloqueada por De Gaulle. 
De Gaulle estaba convencido de que Francia sólo subsistiría como gran potencia dentro de una Europa fuerte e independiente en la que jugase un papel preponderante. Además de aliarse con el antiguo enemigo alemán, "Francia decidió abandonar la OTAN y crear una fuerza militar propia que no dependiese de Estados Unidos". En su proyecto europeo no entraba el Reino Unido. Consideraba que era una nación en decadencia que ante cualquier eventualidad siempre estaría del lado de la potencia americana, llegando a afirmar que "el día en que la Comunidad Europea abriese las puertas a Londres, le sucedería lo mismo que a Troya".


Entre 1963 y 1972, "todas las demandas de los gobiernos británicos -Mac Millan y Wilson-  para entrar en la Europa que se estaba construyendo fueron desestimadas por imposición de De Gaulle", logrando entrar en la organización europea en 1973 cuando Georges Pompidou consideró oportuno abrir la política exterior francesa y europea al Este y al Oeste. Para entonces "Francia era ya uno de los países más desarrollados del mundo".

"Pompidou creyó que dado el crecimiento económico de Francia y Alemania y la debilidad del Reino Unido, éste terminaría por adaptarse a las normas continentales. Pero se equivocó". El Reino Unido entró en la Comunidad Europea como siempre había hecho a lo largo de su historia y siguiendo la máxima de Lord Palmerston: Inglaterra no tiene amigos permanentes ni enemigos permanentes. Inglaterra tiene intereses permanentes”.

Lord Palmerston

"Junto a la nefasta ampliación de 2004 que por presión de Alemania permitió la entrada en la Unión Europea de diez países, el ingreso del Reino Unido fue la decisión más desafortunada de los dirigentes europeos", pues no sólo supuso la paralización de la integración política, sino que como presumía De Gaulle, sólo sirvió para ralentizar y modificar las normas comunes. No sólo "se permitió al Reino Unido mantener su moneda (la libra esterlina) mientras los miembros fundadores renunciaban a las suyas", sino que durante las negociaciones con Margaret Thatcher "se le otorgó el conocido como 'cheque británico', instrumento financiero que permitía al Reino Unido no aportar nada a la Unión, como si fuera un país pobre".

Por otra parte, "la política de apaciguamiento llevada a cabo por Francia y Alemania durante los años 80 y 90 para lograr una mayor integración británica, fue aprovechada por ese país para fortalecer sus lazos con Estados Unidos y convertirse, con el consentimiento de la Unión, en el centro mundial de los 'paraísos fiscales'", la mayoría de los cuales tienen su sede en la City londinense "desde donde operan para socavar los ingresos de los Estados europeos".
 
En rojo, los paraísos fiscales dependientes de Gran Bretaña

La convocatoria del referéndum para decidir si el Reino Unido permanecía o salía de la Unión Europea fue un enorme error del Gobierno de David Cameron, pero también lo fue de los dirigentes europeos, pues "jamás debieron permitir la permanencia de un país que no se sometía a las normas aceptadas por los demás y que anteponía sus relaciones con Estados Unidos a su implicación europea". Pero si algo demostró aquel referéndum de 2016 fue que "la mentira ligada a las nuevas tecnologías había llegado para quedarse y vaciar de contenido a la democracia". Durante meses, Nigel Farage, Boris Johnson y los partidarios del 'Brexit' inundaron las redes sociales de mentiras, infundios, camelos, bulos y promesas paradisiacas. 

La intervención de intelectuales y científicos como Stephen Hawking, Ken Loach, John Le Carré, John Carlin o Ken Follet apenas ha tenido influencia en un pueblo cada vez más vapuleado pero al mismo tiempo cautivado por "los mensajes que pronostican la nueva independencia del país, la prosperidad sin límites y, sobre todo, la expulsión de los extranjeros" que son quienes hacen los trabajos más penosos pero también los apestados. "El odio al diferente, al que viene de fuera, al que no habla igual que tú, se ha convertido en el instrumento más poderoso para la captación de votos", para ganar cualquier tipo de elección. 


"Nos hacen creer que el enemigo exterior es el causante de todos nuestros males; no el rico, el explotador, el corrupto, el violento o el especulador que no pagan impuestos y generan con su codicia el malestar creciente de la población. Éstos son de los nuestros, son patriotas  y nos protegen de ese enemigo que le lava el culo a nuestros mayores para disimular, pero que en verdad ha venido para socavar nuestro modo de vida, nuestras costumbres inmarcesibles y nuestra tranquilidad".

El 'Brexit', la victoria en las elecciones británicas de Boris Johnson, "uno de los más furibundos defensores de la salida de la Unión Europea y también de las políticas más antisociales que se puedan concebir, demuestra la mistificación de la democracia, su falseamiento, lo fácil que es manipular al pueblo con los medios tecnológicos que hoy disponemos" y los peligros tremendos que acechan a la democracia entendida como Gobierno del Pueblo: "Los pueblos están votando contra ellos mismos y contra los que son como ellos"



Es cierto que "la Unión Europea funciona como una Nomenclatura defensora del orden 'neoliberal' y que tiene que cambiar drásticamente si no quiere desaparecer" y relegarnos a la nada, "pero lo que han votado los ingleses tanto en el referéndum como en las legislativas va contra los intereses generales de los trabajadores británicos, que han preferido votar por la bandera que por el progreso y la justicia social".

"En la guerra comercial que viene, el Reino Unido ha elegido su bando, el de la potencia hegemónica, que lo será por poco tiempo. ¿Es el suicidio colectivo un derecho?"

Masada, símbolo del suicidio colectivo del pueblo judío acaecido en el año 73,
ante la inminente toma de la fortaleza por el ejército romano.

FUENTE: nuevatribuna.es
Pedro Luis Angosto
13/12/2019

8/7/19

ENTREVISTA A JOSÉ ANTONIO PÉREZ TAPIAS

“El nuevo fascismo responde a la situación creada por el euro”

José Antonio Pérez Tapias, decano de la Facultad de Filosofía y Letras de Granada

Hace dos años y medio desde la última vez que hablamos. ¿Cómo diría que ha cambiado Europa en este tiempo?

"La situación de Europa en conjunto ha empeorado, cada vez es más crítica y delicada. Prueba de ello es la incertidumbre constante que está viviendo el Reino Unido con el brexit"; una situación laberíntica que no responde sólo al Reino Unido, sino también a Europa. El brexit es sintomático por cómo se planteó el referéndum por parte de quienes tenían que haber defendido la permanencia en la Unión Europea

"El mismo referéndum tampoco se tomó con la suficiente seriedad". Y eso también explica los resultados. Es verdad que ha habido reacciones en el Reino Unido, incluso manifestaciones pidiendo un nuevo referéndum, pero también se han acentuado los planteamientos de quienes defienden el brexit y siguen pensando que hay que salir a señalar un síntoma que, sí, responde a la trayectoria del Reino Unido, pero también "es muy indicativo de que el proyecto de Unión Europea no ofrece suficientes alicientes como en otro momento para permanecer en él".


Su nuevo libro, "Europa desalmada", ofrece una visión arraigada en el pesimismo. Llega a describir un proyecto fracasado, apenas sustentado por la moneda común.

"El proyecto de la Unión Europea como tal está muerto". No tiene impulso suficiente como para seguir con una vida política capaz de articular la pluralidad de Europa, de sus realidades sociales, e incluso de ubicar a Europa con credibilidad política suficiente en el panorama global. "La situación, crítica, se mantiene por el vínculo del euro, que a su vez limita nuestra capacidad de respuesta ante situaciones de crisis, tal y como se evidenció en la crisis de 2008".

Por eso el propio título del libro es crítico y habla de "una Europa desalmada, de una Europa que ha perdido su alma", en una clara alusión a ese pasaje bíblico neotestamentario que reza “¿de qué sirve ganar el mundo si pierdes tu alma?”. ¿De qué sirve que Europa salve el euro si pierde su alma? Además, si pierde su alma, llegará un momento en que el euro tampoco será un aglutinante suficiente.


"Prueba de ello son también los planteamientos xenófobos que se extienden como una mancha de aceite por distintos países europeos". El partido de Le Pen en Francia, La Liga en Italia, la presencia de Vox en la política de España o lo que sucede en Hungría y Polonia.

"Señales de alarma de un fascismo que ha emergido de nuevo con características que, a su vez, lo diferencian del fascismo de épocas anteriores".

"Esa denominación de un nuevo fascismo responde a un denominador común de la Unión Europea que es el euro", una moneda diseñada desde los parámetros neoliberales de las grandes corporaciones cuyo alcance ahora se demuestra muy limitado.


¿Hasta qué punto la Unión Europea puede ser hoy algo más que una moneda común?

"La Unión Europea tenía sentido como proyecto metanacional y puede tenerlo si somos capaces de reconducirlo, porque Europa ha entrado en los últimos tiempos en una especie de autonegación": hace años hablábamos de un déficit democrático en Europa y ahora hemos visto cómo "Europa lleva a cabo prácticas no solo deficitarias desde el punto de vista democrático, sino antidemocráticas". Ejemplos como "las políticas de austeridad impuestas a Grecia" después del referéndum que convocó el Gobierno de Tsipras "o el tipo de tratados de libre comercio internacionales que se han fomentado desde el Parlamento Europeo" son manifestaciones de esa autonegación, de ese carácter antidemocrático que se extiende a muchas prácticas políticas en Europa.

También las cuestiones migratorias, esa “alergia al otro” de la que hablaba el filósofo Lévinas y que se ha instalado en Europa. Pero no es sólo alergia al diferente, sino también una negación de lo que ha sido la historia europea como un proceso de hibridación, de mestizaje, de intercambio en múltiples direcciones. La historia de una Europa que tampoco asume su responsabilidad en lo que han sido procesos en los que fue protagonista en "un pasado colonial e imperialista", "situaciones recientes en el norte de África y Medio Oriente o en otras latitudes donde Europa ha pecado por acción o por omisión".


¿Qué respuesta cabe esperar hacia los refugiados por parte de un proyecto político capaz de hacer lo que hizo con Grecia?

Cabe esperar que la propia fuerza de los hechos, a poco que seamos conscientes de dónde nos sitúan, sea un factor que pueda inducir cambios en una dirección positiva. Es una esperanza que cabe albergar, si bien no cabe mantener respecto a ello una espera pasiva: o se provocan esos cambios o no hay manera de ir en esa dirección y, entonces, "Europa fracasará como proyecto de Unión Europea" y además se verá ninguneada en el panorama mundial actual. "La posición de Europa en los conflictos actuales está fuera de juego, no tiene capacidad de hacer oír una voz distinta y constructiva y está a expensas de lo que deciden otros, sea Rusia, China o Estados Unidos".

"Europa es incapaz de mirar a las nuevas realidades y sigue manteniendo una mirada colonialista, como ha sucedido con respecto a la situación que se vive en Venezuela". Todos recordamos hace unos meses cómo se le exigía al país venezolano, incluso por el presidente español, que se convocaran elecciones en ocho días. Por muy deseable que sea que haya procesos de democratización efectiva en Venezuela, esa manera de plantear las cosas no deja de estar afectada por una mentalidad colonialista que es insostenible; es imposible generar cauces de diálogo imponiendo. "Europa tiene que reubicarse en el mundo y replantearse respecto a sí misma cómo quiere ser".


¿Qué papel juega ahí la izquierda? ¿Existe falta de contundencia en el discurso socialdemócrata a nivel europeo?

"La izquierda en Europa está en una posición muy a la defensiva, salvándole los trastos al poder". De vez en cuando hay noticias que suponen un alivio generalizado, como es el resultado del PSOE en las últimas Elecciones Generales o la situación de Portugal, "referente como un gobierno de izquierdas con suficiente apoyo parlamentario y con políticas que se están mostrando viables". Más allá de eso, el panorama de la izquierda no es muy alentador. "Otras victorias electorales de la socialdemocracia, como es el caso de Dinamarca, no dejan de verse contaminadas por elementos que vienen de contextos neoliberales" o, a veces, muy presionados por esos planteamientos xenófobos que se instalan en la opinión pública.

La socialdemocracia aún no ha hecho una puesta al día suficiente. Es cierto que, "en cuestión de derechos civiles, en España ha sido claro elempuje  que se ha dado hacia la socialdemocracia y que el PSOE ha sabido llevar a nivel legislativo y a otros campos el impulso que supone el movimiento feminista". Pero hace falta que esa socialdemocracia se ponga al día en planteamientos económicos y política internacional para revisar un proyecto que ya no cuenta con lo que en su momento lo hizo viable y exitoso.


En el pasado habló de una “operación de Estado” contra Pedro Sánchez. Ahora, con Podemos en horas bajas, ¿podría decirse que el líder del PSOE ha recogido el testigo de la izquierda en España?

Ese diagnóstico en términos generales es acertado. "Hay un electorado desencantado por las políticas y titubeos del PSOE ante las crisis y concesiones del partido" (por ejemplo, con aquella reforma del 135) cuyo voto desencantado va a Podemos; ahora, de la misma deriva de Podemos se produce un viaje de vuelta por parte de muchos al PSOE. Es importante decir que "el voto ya no guarda la fidelidad de antaño": ya no existen esos vínculos que antes ataban a un partido. Ahora se hacen evaluaciones en un contexto más complejo y "el voto hay que ganárselo".

Dicho esto, en ese momento había una parálisis de propuestas en el PSOE que hoy sigue dándose. Es verdad que "el Partido Socialista tiene una disposición para el diálogo sin duda mayor que la del Partido Popular, y tiene una capacidad para conectar con ciertos sectores del catalanismo que el PP ni tenía ni quiso tener". Pero aun así el PSOE se pone a sí mismo unas líneas intraspasables que no permiten buscar soluciones, porque el diálogo sigue siendo algo muy coartado. "Es ahí donde influyen factores de Estado que impiden hacer una reforma constitucional del calado que requiere la crisis actual en España".


No deja de ser paradójica la idea de que Pedro Sánchez haya regenerado el PSOE.

"Pedro Sánchez ha sabido impulsar una situación que había llegado al PSOE a un callejón sin salida. Supo encauzar esa demanda de democracia interna" y, al mismo tiempo, dar respuesta a ese anhelo de presentar "un proyecto socialista que apuntara a una reconstrucción del mismo en base a las demandas sociales, el movimiento feminista, los pensionistas o la capacidad de situar a España de manera más proactiva en el contexto europeo"

Ahora bien, "ese logro hay que mantenerlo con credibilidad y generando la confianza suficiente". Y es ahí donde hay un desafío de cara al futuro. "El PSOE tendría que andar muy ágil y con una gran inteligencia política para no fallar a esa cita en la que el propio electorado y otros sectores de izquierda mantienen ciertas reservas". Para muestra, el previo a una sesión de investidura en la que "el PSOE está demostrando dificultades enormes para formar un pacto de gobierno, evidenciando el hecho de no superar esas reticencias a dar ciertos pasos con mayor decisión hacia la izquierda".


¿Qué papel le toca jugar ahora a Podemos en la política nacional?

"En Podemos también tienen una situación complicada a diferentes banda". Con sus divisiones para pactar y lograr posiciones de gobierno en Madrid se ha evidenciado que los diversos proyectos que estaban conviviendo en Podemos no han sido capaces de mantener la articulación de su propia pluralidad. Lamentablemente, visto desde fuera y con todo respeto, sorprende la poca capacidad de interlocución entre los protagonistas de esas diferentes posiciones políticas.

"Lo deseable es que hubiera capacidad de resituarse", lo cual requiere un trabajo ímprobo de elaboración discursiva, de nuevas formas de organización y de "eliminar vicios de la vieja política que se han visto reproducidos muy pronto en los nuevos partidos". También es imperioso renovar los liderazgos y la forma de ejercerlos. Si entramos en una fase de mayor sosiego político en la que las citas electorales se vean un poco más espaciadas, quizá haya oportunidad para todo ello.


Con Merkel fuera de juego y Macron acechando el liderazgo, ¿debe España mover ficha para asumir un rol de importancia en la Unión Europea?

Es cierto que se mira a Francia y que la figura de Macron ha cobrado relieve incluso cuando ha visto su imagen muy erosionada, pero no veo que sea una estrategia adecuada confiar todo al presidente francés; como decía antes, "las situaciones de apoyo pueden ser muy efímeras". Creo que "hay que seguir trabajando en el seno de la Unión Europea, articulando la izquierda" y evitando sufrir esos equívocos en los que nos podemos ver atrapados.

"Las reformas no se pueden acometer desde un solo país" y España, con la entrada de Pedro Sánchez en el salón europeo de mano de un amplio respaldo electoral, está en su mejor momento para incidir en "la búsqueda de alianzas por la izquierda capaces de romper esas relaciones neocoloniales que se dan en Europa". A veces parece imposible que la Unión Europea pueda dar el salto a una situación distinta; "necesitamos que sea más democrática, más solidaria, más inclusiva". Pero es necesario si Europa quiere mantenerse como entidad supranacional con peso suficiente en el contexto global. Algo, por otra parte, aplicable al futuro de España como Estado federal plurinacional.

Merkel y Macron

¿Es posible articular desde el españolismo tal forma de Estado?

"¿Cómo los convencemos de que un planteamiento federalista plurinacional no es el problema, sino que es la solución?" Es la cuestión que tenemos que resolver. Aquí los hechos son tozudos. "Espero que alguna vez la derecha españolista se dé cuenta de que con ese españolismo centralista, que lo sigue siendo a pesar del Estado de las autonomías, con ese españolismo a ultranza, con esa visión neoimperialista que trata de poner otra vez en juego Vox y que se tragan PP y Ciudadanos en el Gobierno andaluz, no vamos a ninguna parte". Por ahí es que no se salva ni el Estado español.

Por lo tanto, hay que atender a situaciones que de facto están ya presentes de manera ineludible, y "cabe esperar que aparezca la suficiente 'inteligencia política' en el conjunto de España para que todo esto se pueda ir resolviendo". Si no, nos veremos abocados a situaciones muy complicadas.

Posible radiografía de un político.
Obsérvese la ausencia total de cerebro.

FUENTE: ctxt.es
Manu Garrido
26/06/2019

23/5/19

¿QUIÉN PRESIONA?

¿Quién presiona a Gran Bretaña para que lleve a cabo el Brexit y abandone la Unión Europea

¿Nunca se han hecho esta pregunta? Pues yo sí... y también me la contesto a mí mismo:


¡Estados Unidos!

¿Que por qué lo creo así? Pues ni más ni menos porque a EE.UU. le viene como el culo que aparte de China, su enemigo económico más poderoso, exista otra potencia comercial en lisa en el mercado internacional: la U.E. Es por ello que intenta debilitarla por todos los medios posibles: bien aplicando aranceles a muchos de los productos europeos (desde aviones hasta artículos químicos o agroalimentarios) o concediendo subsidios a sus propias empresas, como ha hecho con la multinacional aeronáutica Boeing; algo que la OMC (Organización Mundial del Comercio) en una reciente resolución, considera competencia desleal. 

Luego están los famosos TTIP, TPP, CETA o NAFTA, nuevos tratados comerciales con los que "el gigante norteamericano" intenta prevalecer, sí o sí, como primera potencia económica en el mercado internacional, e "in extremis", apretándole las clavijas a al Reino Unido de Gran Bretaña para que ejecute el puñetero Brexit, descafeinando así el poderío europeo.


Henry Kissinger, exsecretario de Estado estadounidense, preguntó en su día:  

- “Cuando quiera hablar con Europa, ¿a quién llamo?”


Clarísimamente debería llamar al o a la canciller de Alemania (no al premier británico); en este caso a Doña Angela Merkel, que es quién, ahora mismo, lleva las riendas de Europa. No sé muy bien hacia dónde, pero las lleva.

Miguel Ángel G. Yanes