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24/1/21

DESPÉRRATE RESPONSABLEMENTE

Miguel Ángel G. Yanes

APUESTAS ON LINE

El juego online ya saca de los bolsillos de las familias más de 36 millones de euros cada semana

Los portales de apuestas provocan la salida del país de más de 1.200 millones de euros al año mientras la ludopatía y los problemas de endeudamiento se extienden entre los jóvenes

El juego online aumenta casi un 20% a finales de 2020
Imagen de una partida de cartas online

Los efectos extractores del juego online son cada vez más intensos en los bolsillos de los hogares españoles: "el volumen de negocio de los portales de apuestas ya supera los 36 millones de euros semanales, según indican los recientes datos sobre comercio electrónico de la CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia), que revelan un ritmo de extracción de rentas superior a los 1.800 millones de euros anuales, cota que ya fue superada en 2019".

Las cifras, correspondientes a los dos primeros trimestres del año, se refieren al volumen de negocio de los portales de juego online, es decir, "a su facturación real y no al volumen de dinero movido en las apuestas realizadas, parte de las cuales regresan a los jugadores en forma de premios que, la mayoría de las veces, siguen apostando hasta acabar perdiéndolos".

El número de transacciones, que computa las apuestas individuales y también las compras de bonos, a los que se añaden las ofertas y regalos que los portales utilizan para captar clientes, alcanzó los 26,67 millones de operaciones en el primes semestre del año tras haberse disparado a 53,1 millones en todo el ejercicio de 2019, "un 15% por encima de los 46,14 millones del anterior".

6 años antes, en 2014, esa cifra era de 12,54 millones, lo que indica que la actividad de los portales se ha duplicado con creces en ese periodo. El ritmo es hoy de más de 12.000 apuestas por hora, o lo que es lo mismo, más de 200 por minuto.

Dopamina y refuerzo intermitente: las claves de la adicción

Esas cantidades superan a las que los españoles se gastan al cabo del año en equipos de telefonía y comunicaciones (1.782 millones según la última Encuesta de Presupuestos Familiares del INE), en vino (1.810) o cerveza (1.557) para consumir en casa, en libros (1.766) o en joyas y bisutería (1.457), lo que lleva a una pregunta: ¿a qué se debe ese nivel de gasto?

"La del juego funciona como cualquier otra adicción", explica la psicóloga y divulgadora Patricia Ramírez , que destaca como una de las claves el llamado 'refuerzo intermitente', que lleva a los jugadores a pensar que tienen control sobre la situación o que, por probabilidad, van a ganar. Y, "al mismo tiempo, el cerebro comienza a generar dopamina, el neurotransmisor que nos lleva a buscar una recompensa", anota.

"Se empieza con pequeñas cantidades, controlables, pero a medida que se va perdiendo aparece ese deseo y se deja de gastar por placer y se comienza a hacerlo para recuperar", añade Ramírez. A partir de esa combinación, "la bola crece entre deudas, trapicheos para taparlas y, en algunos casos de adolescentes, llegando hasta el suicidio".

Coincide con Juan Ramón Barrada, profesor de Psicología de la Universidad de Zaragoza en el campus de Teruel; que llama la atención acerca de cómo "una de las claves para comprender los problemas no es tanto qué haces sino por qué lo haces".

La distorsión cognitiva del jugador que cree controlar

En este sentido, Barrada disecciona cuatro tipologías de jugador: quien juega paga ganar dinero, algo 'condenado al fracaso'; quien lo hace por una componente social, como una actividad compartida, algo que las propias casas de apuestas facilitan; quien lo hace por diversión y, por último, quien juega para regular su estado de ánimo, para tratar de evitar emociones que le incomodan.

El riesgo es elevado en el último grupo. "Nadie va al cine con expectativas de salir más rico o al casino con las de volver más pobre. Los riesgos aparecen cuando el juego tiene que ver con la regulación del estado anímico, con la evitación", señala.

A eso se le suma la sensación de control y la habitualidad: a qué se juega y cuánto y con qué frecuencia se apuesta. "Cuando uno juega a la primitiva no se siente una persona lista si gana, pero eso sí puede ocurrir con otros juegos que generan una sensación de control, aunque el jugador no controle nada, como en los relacionados con las competiciones deportivas, y en los que la pérdida genera la necesidad de recuperar lo perdido", anota. A esa nebulosa sobre la existencia o no de control, que es una de las claves del juego adictivo, se le llama ‘distorsión cognitiva’ por motivos obvios.

Por último, el juego online ha acelerado el factor de la frecuencia y ampliado las posibilidades de acceso a las 24 horas del día frente a las limitaciones de modalidades analógicas como las tragaperras o el bingo por los horarios de los locales. "La frecuencia de juego y la rapidez de los resultados influye en la adicción -explica Barrada-. Es difícil engancharse a la lotería de Navidad cuando la recompensa puede tardar meses en llegar, mientras que el juego online permite apostar con márgenes de unos minutos".

Más de 1.000 millones de euros vuelan cada año al extranjero

Los datos de la CNMC también revelan cómo el juego online ha intensificado sus efectos extractores en los últimos años: "el negocio de los portales crece el doble que el uso". En los 6 años transcurridos desde 2014 en los que se duplicó el número de apuestas, el volumen de negocio de los portales se cuadruplicó, al pasar de 9 a 36 millones de euros semanales.

Las apuestas son ya la primera actividad del comercio online

La facturación de las casas de juego online superó la barrera de los 1.000 millones de euros en 2017 tras doblar el volumen en solo 3 años y para acercarse a los 2.000 en otros 3 si se mantiene el ritmo del primer semestre de éste, en el que el volumen de negocio alcanzó los 941 millones, ligeramente por encima de los 1.861 de todo el año pasado.

Ese ritmo de ingresos revela una progresión de carácter aritmético que pocos negocios logran mantener durante un periodo tan prolongado; en este caso, con claros efectos negativos en las economías familiares.

Esa evolución, y el hecho de que el grueso de los portales en los que apuestan los jugadores españoles tengan sus servidores en el extranjero, hace que el juego genere una balanza comercial claramente negativa, puesto que las empresas españolas solo se llevan menos de la tercera parte del pastel, un 27,89% de jugadores locales y un 3,41% de apuestas procedentes del exterior, mientras el 68,68% restante acaba en cuentas bancarias de otros países.

Así, el dinero que ha salido del país como consecuencia del juego online se acerca a los 2.800 millones de euros en los últimos dos años y medio.

 
“Los microcréditos se han disparado entre los menores de 35 años”

"Hablamos de un negocio que, al final, atenta contra el derecho a tener una vida digna" por sus efectos en las economías familiares, indica Irene García, portavoz de la Coordinadora contra las Casas de Apuestas de Madrid, que anota que "aunque las apuestas físicas ocupan más nuestras acciones, nuestra primera reivindicación es la prohibición de todo tipo de juego, tanto el presencial como en online".

De hecho, se trata de actividades similares. "En los locales de apuestas también se juega online", advierte el Justicia de Aragón, Ángel Dolado, impulsor de un estudio que ha revelado cómo el 6% de los menores de 14 a 18 años padece ludopatía pese a tener vetado el acceso al juego y que ha puesto sobre la mesa cómo esos locales se han convertido en centros de socialización para adolescentes y jóvenes, de manera similar a los centros de máquinas recreativas en los 80 y 90.

García alerta de cómo "cada vez es más intensa la relación entre el sector del juego y el de los microcréditos, gravados con intereses superiores a los bancarios y a los que los jugadores recurren para hacer frente al endeudamiento provocado por las apuestas, en una rueda que no deja de crecer y que se está convirtiendo en un lucrativo negocio al socaire de la ludopatía".


"La contratación de microcréditos ha aumentado mucho, se ha disparado sobre todo en los menores de 35 años", señala García, que reclama a la Administración "medidas para solucionar los problemas que está dejando el juego, como la ludopatía y el sobreendeudamiento. Esos créditos deberían condonarse para que las familias afectadas puedan levantar cabeza".

FUENTE: publico.es

Eduardo Bayona

10/12/19

APUESTAS

Cuando los gobiernos ganan con las apuestas: los 1.600 millones de la vergüenza

La elevada recaudación tributaria del juego, superior a la del alcohol o la electricidad, provoca la tibieza de las administraciones con esta actividad adictiva hasta el punto de que Hacienda se marque como objetivo hacer de ella “una actividad socialmente sostenible” y anime a los ciudadanos a apostar.

Imagen del interior de una casa de apuestas. / REUTERS - BOBBY YIP
Imagen del interior de una casa de apuestas. / REUTERS - BOBBY YIP

MÁS INFORMACIÓN: El negocio de la ludopatía: el 60% de los jugadores no puede devolver sus préstamos

¿Sale a cuenta ingresar más de 1.600 millones de euros al año en impuestos por los juegos de azar y las apuestas con las consecuencias sociales que está provocando la expansión de la 'ludopatía', cuya prevalencia alcanza magnitudes de salud pública para más de un experto?

En el caso de las administraciones hay una constante que da pistas sobre su posicionamiento real ante una cuestión de este tipo: "las competencias sobre el juego recaen en los responsables de Hacienda, como ocurre en el Gobierno central y en algunas comunidades; o en los de Interior, como pasa en la mayoría de las autonomías". Pero en ningún caso lo hace en los departamentos de Sanidad o de Consumo. Es decir, que "el juego es una cuestión de ingresos públicos o de orden público, pero no de salud pública".


Ese es uno de los principales factores que han favorecido la "proliferación de los juegos de azar y las apuestas en España: el Estado y las comunidades autónomas se reparten cada año más de 1.600 millones de euros", 1.000 de ellos para las segundas, procedentes de ese negocio, que al cabo del año genera un margen de casi 9.500 millones tras mover más de 46.000 en apuestas.

"Esos registros sitúan el juego como el segundo vicio de los ciudadanos que resulta más rentable para las administraciones, por detrás del tabaco y a mucha a mucha distancia de otros como el alcohol". Por encima, también, de los ingresos tributarios que se derivan de otros gravámenes, como los 'impuestos sobre la electricidad' o, durante varios años, del IVA de las viviendas nuevas, "según indican los informes de recaudación anuales de la Agencia Tributaria".

Las cifras han sido extraídas de la última "memoria anual de Azarplus, una de las patronales del sector", que no incluyen los efectos tributarios de la proliferación del juego en los dos últimos ejercicios, en los que algunas comunidades han visto crecer notablemente esos ingresos.


La distribución por comunidades indica cómo "los mayores rendimientos impositivos se dan en los territorios más poblados y de mayor potencial económico", como, por este orden, "Catalunya, la única comunidad que ya superaba en 2017 los 200 millones anuales", mientras que "Andalucía, Madrid y la Comunitat Valenciana se hallan por encima de los 100".

En esos cuatro territorios, según los datos de la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ, del Ministerio de Hacienda), "el dinero que los jugadores introducen en el circuito supera los 1.000 millones de euros al año, a mucha distancia de Galicia y Castilla-León, donde rebasa los 500, y de Euskadi, Canarias y Castilla-La Mancha, donde el volumen se sitúa entre esa cifra y los 350".

Cuando el Gobierno te anima a apostar


En este marco, el director general de Ordenación del Juego, Juan Espinosa, tiene como objetivo “lograr la sostenibilidad de la actividad de juego”, a la que se refiere como “socialmente aceptada y aceptable”, y hacerla compatible con “la prevención de comportamientos adictivos”. Esto, en su planteamiento, se traduce en el complejo reto de compatibilizar “la protección de los colectivos particularmente sensibles que no deben consumir actividades de juego” con la defensa del “interés de los participantes” en los envites, según recoge el acta de la última sesión del Consejo Asesor del Juego Responsable.

En el mismo sentido, "el Programa de Juego Responsable 2019-2022 de la DGOJ (organismo que supervisa la actividad de las empresas de apuestas y envites en España) parte de la aspiración de construir los juegos de azar como una actividad socialmente sostenible, promoviendo la colaboración de todos los colectivos implicados acorde a la filosofía de prevención e información”.

"Aunque lo hace sin referencias a fenómenos como el 'sobreendeudamiento' o la proliferación de las 'casas de microcréditos' junto a las de apuestas". Sin embargo, la posición sobre el juego responsable de la DGOJ, expuesta con claridad en su web jugarbien.es, en realidad "descarga sobre el jugador toda la responsabilidad de las eventuales consecuencias de apostar".

Casas de apuestas y juegos online, la nueva adicción

Lo hace con afirmaciones como que "el jugador responsable juega para divertirse y entretenerse, no para ganar dinero", y que éste, "jugando responsablemente, hace que la actividad del juego sea una experiencia agradable, divertida, sin riesgo de daño a sí mismo, familia y/o amigos".

La postura de este órgano de la Administración se completa con una serie de sugerencias que, directamente,"animan al ciudadano a apostar convenciéndolo de que juegue para divertirse, disfrutando al ganar pero considerando que también puedes perder", a la vez que recomienda, entre otros, estos tres consejos:

'Juega solo el dinero que hayas decidido destinar a la diversión', 'establece un límite de tiempo y de dinero para jugar' y 'no permitas que el juego afecte a tus relaciones con la familia y amigos'. Pero no dice nada del tipo 'piénsalo bien antes de comenzar a apostar'.


FUENTE: ctxt.es
Eduardo Bayona
Zaragoza - 08/12/2019

Está claro que el Estado beneficia siempre a los mismos y jode a los de siempre.

La desvergüenza gubernativa al empujar a los ciudadanos a la ludopatía es inaceptable.

¡Nada, nada. Sigan votando, sigan botando, sigan w...!