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8/10/13

AEMET

Hace unos días, en un periódico isleño aparecía el siguiente titular: 

"El ayuntamiento del Puerto de la Cruz arremete contra la AEMET (Agencia Estatal de Meteorología)"


Ello venía a cuento de que, según el consistorio, dicha agencia avisó demasiado tarde de las fuertes lluvías caídas sobre la ciudad portuense en la noche del  miércoles pasado, lo que dado el escaso margen para activar los procedimientos del Plan de Emergencia, ocasionó que se produjeran cortes en determinadas vías de la ciudad, así como la inundación del entorno de la Plaza del Charco y de algunas viviendas del barrio costero de Punta Brava.


Ante esta ineficiencia del organismo de marras en cuanto a predicciones y alarmas meteorológicas, voy a terminar dándole la razón a la gente que dice aquello de: "No aciertan una ni por casualidad".

Reconozco que soy un puñetero jodedor con mi manía de buscarle siempre punta a palabras, frases, siglas. Y es que tengo el vicio incontrolable de jugar con ellas: pescar anagramas, palíndromos, transliteraciones...

Pues resulta que, al volver la vista al titular periodístico, caí en qué, si leía al revés las siglas de la AEMET, decía TEMEA... ¡Joder! ni adrede.


Miguel Ángel G. Yanes

10/8/13

RESTAURANTE TAMBO (PUERTO DE LA CRUZ)

 
Alguna vez he escrito en este blog, denunciando y alabando (las menos) la gestión del ayuntamiento portuense. Hoy quiero dejar patente mi repulsa y mi descontento, tras una serie de quejas infructuosas, presentadas ante la corporación municipal por Giacomo Botter, propietario del Restaurante Tambo*; sito en el barrio de Punta Brava (María Jiménez, para los más antiguos): un lugar especial, ubicado al borde del mar, prácticamente sobre los riscos lávicos de la orilla, desde donde se puede disfrutar a la vez, de una magnífica vista de Playa Jardín, de la ciudad de Puerto de la Cruz, de gran parte del Valle de La Orotava y de un horizonte marino incomparable. Todo ello, sin detenerme a hablar de la excelente calidad de su cocina, ni de su equipo humano. Prometo que otro día lo haré.


Pues es ahí, en ese entorno que se supone idílico, donde el colector de aguas residuales del barrio: antiestético, herrumbriento y encima… ¡roto! desde hace años, pasa, sostenido sobre unos pilares de hormigón, a escasos metros de la terraza del restaurante, provocando que, en ocasiones, las aguas negras llegaran a aflorar por una grieta de la tubería para caer al mar, ante la insólita mirada de los clientes.
 
Así que, el amigo Giacomo, en vista de que, en el ayuntamiento del Puerto de la Cruz nadie le hacía ni puñetero caso, se armó de valor, decidiendo solucionar el problema por su cuenta y riesgo, y selló la rotura del tubo como mejor pudo.

Sólo hay que esperar a ver si a alguno de los gobernantes municipales se le cae la cara de vergüenza (o simplemente se pone colorado si llega a leer esto) ante la decisión del propietario de salvaguardar la calidad higiénica del entorno “motu proprio”, llevando a cabo una actuación que, claramente, correspondía a la corporación municipal que no se ha mojado en absoluto.

Vamos a ver si ahora toman recorte y deciden solucionar el problema de manera definitiva, porque, más temprano que tarde, la oxidada tubería se agrietará de nuevo, y entonces… ¡vuelta la burra al trigo!

Giacomo Botter y esposa

(*) Restaurante Tambo:
c/ Añaterve 1, Punta Brava, Puerto de la Cruz, Tenerife 

Miguel Ángel G. Yanes