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23/6/19

EL PERIODISMO GANA TRES BATALLAS... EN EL EXTRANJERO

En la eterna y descorazonadora guerra que la prensa y el poder mantienen desde tiempos pretéritos hay momentos, pocos, en que los periodistas conseguimos ganar alguna que otra batalla. Esta semana han sido tres. Increíble, pero cierto: tres victorias en los últimos días ¿En España? ¡Por supuesto que no! En tres lejanos lugares (Rusia, Nicaragua y Brasil) donde, dado el escaso afecto que sus gobernantes profesan a la libertad de expresión, lo normal suele ser que ocurra lo contrario.

Iván Golunov

En Rusia, el pasado jueves 7 de junio un reportero llamado Ivan Golunov, de 36 años, fue detenido acusado de tráfico de drogas a gran escala. Golunov trabaja para un periódico independiente online llamado Meduza, especializado en destapar "escándalos de corrupción", y llevaba algún tiempo publicando artículos sobre turbios asuntos que implicaban a altos cargos del Ayuntamiento de Moscú, además de andar investigando el tétrico mundo de las "mafias funerarias".

Catorce horas tuvieron que pasar antes de que la policía informara de su detención alegando que habían encontrado drogas en su mochila. Llegaron incluso a divulgar fotografías falsas por internet para avalar una acusación que no tardó en quedar desmontada. "La policía fabricando pruebas falsas", ¿de que me sonará eso?

Tras el asesinato de la periodista Anna Politkóvskaya en 2004,  y la interminable lista de reporteros incómodos para el Kremlin que han ido muriendo en extrañas circunstancias, otros muchos profesionales de la información han sufrido en Rusia intimidaciones, represión y cárcel durante los últimos años.


El caso Golunov parece como si hubiera sido la gota que colmó el vaso y el pasado fin de semana se produjeron importantes movilizaciones en varias ciudades del país para protestar contra el atropello.

El lunes día 10, tres diarios de gran tirada, Vedomosti, Kommersant y RBC, agotaron sus ediciones al poco de llegar a los kioskos, los tres con la misma frase en portada: “Soy Ivan Golunov”. En páginas interiores, esos diarios publicaban también un editorial conjunto denunciando "los continuados ataques a la libertad de prensa. Ganaron."

Al día siguiente, el ministro del Interior anunciaba la decisión de cerrar el caso, retirar todos los cargos y poner en libertad al reportero “por falta de pruebas”. Una victoria que no acaba de creerse ni el propio protagonista, quien piensa continuar trabajando en las investigaciones que tenía en marcha y asegura que se daría por satisfecho si algo como lo que acaba de pasarle no volviera a ocurrirle nunca a nadie más. Aunque solo sea una batalla ganada, se trata de una buena noticia, rara pero buena, que personalmente celebro.

Lucía Pineda y Miguel Mora

En Nicaragua, los periodistas Miguel Mora, director del Canal 100% Noticias, y Lucía Pineda, jefa de información de esa misma emisora, "fueron liberados el pasado martes 11 de junio tras pasar casi seis meses encarcelados". Los detuvieron el 23 de diciembre de 2018, cuando la Policía Nacional asaltó y confiscó la redacción. Mora y Pineda fueron puestos en libertad, junto a un centenar de presos políticos más, tras la promulgación de una "ley de amnistía" que a la oposición le parece insuficiente y que el gobierno nicaragüense ha puesto en marcha "por miedo a las sanciones anunciadas por la Unión Europea".

Han liberado también a un tercer periodista, Marlon Powell, detenido el pasado 7 de marzo y en carcelado desde entonces, acusado de terrorismo, incendio y entorpecimiento de servicios públicos en perjuicio del Estado. "¿Su “delito” real?" Emitir un programa de radio llamado “El dedo en la llaga” donde solía criticar el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo

Batalla también ganada, pero pírrica, porque ahora está por ver si a Mora y Pineda les devuelven su canal y si tanto ellos como Powell podrán continuar con sus actividades periodísticas. Aquí hay poco que celebrar, pero al menos son tres periodistas menos en la cárcel.

Sergio Moro y Lula da Silva

En Brasil acaba de demostrarse también estos días hasta qué punto el trabajo periodístico bien hecho puede hacer temblar al poder: el diario The Intercept Brasil ha publicado pruebas que demuestran que el exjuez Sergio Moro, hoy ministro de Justicia del Gobierno de Bolsonaro, "intercambió mensajes de texto con un fiscal para demoler la figura del expresidente Lula da Silva", encarcelarlo y sacarlo de la carrera electoral. Se sospechaba, pero había que demostrarlo: "otra victoria de la prensa".

Pero como las alegrías suelen durar poco en casa del pobre, ahí está la decisión del New York Times anunciando que "no publicará más tiras cómicas" tras la polémica surgida al censurar la viñeta de uno de sus colaboradores en la que se podía ver una caricatura de Donald Trump arrastrado por un perro guía con la cara de Benjamín Netanyahu, primer ministro israelí, con una estrella de David en el collar. 

Un dibujo que, por cierto, había sido publicado ya días antes, sin problema alguno, en el semanario portugués Expresso


Esta decisión, adoptada por uno de los periódicos de referencia más importantes del mundo, permite deducir que "los tiempos que corren para la libertad de expresión no son nada buenos" por mucho que de vez en cuando podamos celebrar la liberación de algún que otro periodista encarcelado por hacer su trabajo.

Aquí en nuestro país, al menos de momento no nos encarcelan, pero partidos políticos como Vox vetan la presencia de informadores en sus comparecencias y amenazan con el cierre de cadenas de televisión; alguna portavoz de gobierno autonómico se permite cuestionar el uso del castellano a la hora de hacer preguntas y la Asociación de la Prensa de Madrid premia al autor de informaciones procedentes del ministerio del Interior durante la etapa de Rajoy, perjudiciales para  rivales políticos del Partido Popular, tal como recuerda Virginia P. Alonso, codirectora de este periódico, en su columna del pasado 11 de junio titulada “Por qué he solicitado mi baja de la APM”. 

FUENTE: publico.es 
Las carga el diablo 
Juan Tortosa
15/06/2019


Hay una máxima a la que me gustaría añadirle unas palabritas:

"Sin VERDADERO periodismo no hay VERDADERA democracia"

25/4/19

LA OPACA TRANSPARENCIA:

Assange, Lula y Moro

Julián Assange, Lula Da Silva, Sergio Moro

El problema de la transparencia, como el de la lucha contra la corrupción, es la opacidad de su selectividad. Quienes quizás vivan más directamente este problema son los periodistas de todo el mundo que todavía insisten en hacer periodismo de investigación. "Todos temblaron el pasado 11 de abril, cualquiera que haya sido la línea editorial de sus periódicos, ante la detención de Julian Assange, sacado a la fuerza de la embajada de Ecuador en Londres para ser entregado a las autoridades estadounidenses" que contra él habían emitido una solicitud de extradición.

Las acusaciones que hasta ahora se han vertido contra Assange se refieren a acciones que solo pretendían garantizar el anonimato de la denunciante de irregularidades Chelsea Manning, es decir, "garantizar el anonimato de la fuente de información, una garantía sin la cual el periodismo de investigación no es posible". Si los periodistas son quienes viven más directamente la selectividad de la transparencia, quienes más sufren las consecuencias de ello son la "calidad de la democracia y la credibilidad del deber de rendición de cuentas" a la que los gobiernos democráticos están obligados.

Varias personas muestran su apoyo en Melbourne (Australia) al fundador de WikiLeaks, Julian Assange, tras su detención. EFE/ James Ross
Varias personas muestran su apoyo en Melbourne (Australia) 
al fundador de WikiLeaks, Julian Assange - EFE/ James Ross

"¿Por qué la lucha por la transparencia se dirige a determinados objetivos políticos y no a otros? ¿Por qué las revelaciones en algunos casos son celebradas y tienen consecuencias mientras que, en otros, se impiden y, si llegan a ver la luz, se ignoran?" De ahí la necesidad de conocer mejor los criterios que presiden la selectividad. Por supuesto, "el otro lado de la selectividad de la transparencia es la selectividad de la lucha contra la transparencia".

Tal vez no sabríamos de las perturbaciones reveladas por WikiLeaks en 2010 (vídeos militares sobre el asesinato en Irak de civiles desarmados, dos de los cuales trabajaban para Reuters), si no hubiesen sido divulgadas ampliamente por los medios de comunicación de referencia de todo el mundo.

Julián Assange, fundador de WikiLeaks

"¿Por qué toda la saña persecutoria se desató contra el fundador de WikiLeaks y no sobre esos medios, algunos de los cuales ganaron muchísimo dinero que nunca retornó adecuadamente a Assange? ¿Por qué entonces los editoriales del New York Times vitoreaban a Assange como el campeón de la libertad de expresión y celebraron las revelaciones como el triunfo de la democracia", mientras que el editorial de la semana pasada considera su prisión como el triunfo de la "rule of law"? ¿Por qué el Gobierno de Ecuador "protegió los derechos humanos de Assange durante seis años y diez meses", en palabras del presidente Lenín Moreno, y lo entregó repentina e informalmente, violando el derecho internacional de asilo?

"¿Será porque, según el New York Times, el nuevo préstamo del FMI a Ecuador por valor de unos 4.000 millones de dólares habría sido aprobado por EEUU a condición de que Ecuador entregara a Julian Assange? ¿Será porque WikiLeaks reveló recientemente que Moreno podría ser acusado de corrupción por dos supuestas cuentas offshore, de titularidad de su hermano, una en Belice y otra en Panamá, donde supuestamente se depositaron comisiones ilegales?"

Congresista estadounidense presionando al gobierno de Ecuador 
para que les entreguen a Julián Assange

"En cuanto a la selectividad de la lucha por la transparencia, hay que distinguir entre los que luchan desde fuera del sistema político y los que luchan desde dentro. En cuanto a los primeros, su lucha tiene, en general, un efecto democratizador porque denuncia el modo despótico, ilegal e impune en que el poder formalmente democrático y legal se ejerce en la práctica para neutralizar resistencias a su ejercicio". En el caso de WikiLeaks habrá que reconocer que ha publicado informaciones que afectan a gobiernos y actores políticos de diferentes colores políticos, y este es quizás su mayor pecado en un mundo de rivalidades geopolíticas.

"La suerte de WikiLeaks cambió cuando en 2016 reveló las prácticas ilegales que manipularon las elecciones primarias en el Partido Demócrata de EEUU para que Hilary Clinton, y no Bernie Sanders, fuera la candidata presidencial"; y más aún después de haber mostrado que Hilary Clinton fue la principal responsable de la invasión de Libia, una atrocidad por la que el pueblo libio sigue sangrando. Se puede objetar que WikiLeaks se ha restringido, en general, a los gobiernos más o menos democráticos de dicho mundo eurocéntrico o nortecéntrico. Es posible, pero también es verdad que las revelaciones que se han hecho más allá de ese mundo cosechan muy poca atención de los medios dominantes.

Hillary Clinton

La selectividad de la lucha por parte de los que dominan el sistema político es la que más daño puede causar a la democracia, pues quien protagoniza la lucha, si tuviese éxito, puede aumentar su poder por vías no democráticas. El sistema jurídico-judicial es hoy el instrumento privilegiado de esa lucha. "Asistimos en los últimos días a intentos desesperados por justificar la anulación del asilo de Assange y su consecuente prisión a la luz del derecho internacional y del derecho interno de los varios países involucrados. Empero, nadie ignora el hecho de que se trató de un barniz legal para cubrir una conveniencia política ilegal, si acaso no directamente una exigencia por parte de Estados Unidos".

"Pero sin duda el estudio de caso del abuso del derecho para encubrir intereses políticos internos e imperiales es la prisión del expresidente brasileño Lula da Silva". El ejecutor de tal abuso es el juez Sérgio Moro, acusador, juez en causa propia, ministro de Justicia del Gobierno que conquistó el poder gracias a la prisión del líder del PT. "Lula fue procesado mediante sórdidos dislates procesales y la violación de la jerarquía judicial, se lo condenó por un crimen que nunca fue probado", y es mantenido en prisión a pesar de que el proceso no se ha resuelto en sentencia firme. "De aquí a cincuenta años, si todavía hay democracia, este caso se estudiará como ejemplo del modo en que la democracia puede ser destruida por el ejercicio abusivo del sistema judicial". Es también el caso que mejor ilustra de la falta de transparencia en la selectividad de la lucha por la transparencia.


No es preciso insistir en que la práctica de "promiscuidad entre el poder económico y el poder político" viene de lejos en Brasil y que cubre todo el espectro político. Ni tampoco que el expresidente Michel Temer pudo terminar el mandato para el cual no fue electo a pesar de los desórdenes financieros en los que habría estado involucrado. "Lo importante es saber que la prisión de Lula da Silva fue fundamental para elegir un Gobierno que entregase los recursos naturales a las empresas multinacionales, privatizase el sistema de pensiones, redujese al máximo las políticas sociales y acabase con la tradicional autonomía de la política internacional de Brasil, rindiéndose a un alineamiento incondicional con Estados Unidos en tiempos de rivalidad geopolítica con China".

Objetivamente, quien más se beneficia con estas medidas es Estados Unidos. No sorprende por ello que intereses norteamericanos hayan estado tan implicados en las últimas elecciones generales. "Es sabido también que las informaciones que sirvieron de base para la investigación de la Operación Lava Jato resultaron de una íntima colaboración con el Departamento de Justicia estadounidense". Pero quizá sea sorprendente la rapidez con la que, en este caso, el hechizo puede volverse en contra del hechicero.


WikiLeaks acaba de revelar que Sérgio Moro fue uno de los magistrados entrenados en Estados Unidos para la llamada 'lucha contra el terrorismo'”. Se trató de un entrenamiento orientado al uso robusto y manipulador de las instituciones jurídicas y judiciales existentes, así como para el recurso a innovaciones procesales, como la delación premiada, con el objetivo de obtener condenas rápidas y drásticas. "Fue esa formación la que enseñó a los juristas a tratar algunos ciudadanos como enemigos y no como adversarios, esto es, como seres privados de los derechos y de las garantías constitucionales y procesales y de los derechos humanos supuestamente universales".

"El concepto de enemigo interno, originalmente desarrollado por la jurisprudencia nazi, buscó precisamente crear una licencia para condenar con una lógica de estado de excepción, a pesar de ejercerse en una supuesta normalidad democrática y constitucional". Moro fue así escogido para ser el malabarista jurídico-político al servicio de causas que no pueden avalarse democráticamente. "Lo que une a Assange, Lula y Moro es ser peones del mismo sistema de poder imperial: Assange y Lula como víctimas, Moro como verdugo útil y, por eso, descartable cuando haya cumplido su misión"  o cuando, por cualquier motivo, se transforme en un obstáculo para que la misión sea cumplida.

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, saludando a Sérgio Moro, el juez que encarceló a Lula, y que como "premio" ha sido elegido ministro de Justicia y Ciudadanía de Brasil

FUENTE: publico.es
Espejos extraños - Boaventura de Suza Santos
(Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez)
19/04/2019

Una vez quitados de enmedio, Lula y Assange, esa cohorte de  avariciosos manipuladores tiene las manos libres para hacer y deshacer los que les dé la gana... con el sagrado beneplácito de "Los de Siempre".