Rosa Araújo: lesbiana, católica y unas cuantas cosas más
Rosa Araujo / A. M.
FICHA:
Nacida en 1945.
Filiaciones: Anarcocristiana y lesbiana.
1948: Su madre viuda muere desangrada en la cocina tras un aborto provocado. Rosa es adoptada.
1957: Su padrastro, inspector de Policía en Madrid, sufre un derrame cerebral.
1961: Comienza a trabajar como animadora en los centros de cultura popular y promoción de la mujer de Acción Católica.
1965: Sus tías confiesan cómo fue la muerte de su madre, y Rosa intenta apedrear a la matrona que practicó el aborto ilegal.
1966: Muere su padre. Se casa con Sergio. Tienen ocho hijos en ocho años. Dos de ellos mueren prematuramente.
1976: "El 20 de junio de 1976, fuimos con unos amigos a ver la película 'Emmanuelle'.
Ya había muerto Franco y no era necesario ir a Perpignan a verla.
Durante la cena, se me ocurrió comentar lo guapa que era la Sylvia
Kristel. Y añadí, además: qué bonita la relación de las dos mujeres. No
me echaron del restaurante de milagro. Sergio me decía: 'tú estás loca,
cómo dices eso de esas tortilleras de mierda…”. Su marido es trasladado a Brasil en comisión de servicios.
1977: Ella le sigue con sus seis hijos: “Sergio, el
padre de mis hijos, quiso que me fuera a Brasil para ver si se me
quitaba todo el rollo político de la cabeza. Yo estaba metida en la
lucha antifranquista. Empecé a principios de los años sesenta, cuando el
Concilio Vaticano II. Yo estaba con gente de las Hermandades Obreras de
Acción Católica. Éramos gente muy avanzada para lo que era el
catolicismo español de aquella época. Yo hacía trabajo voluntario en
Palomeras y en el Pozo del Tío Raimundo, con el padre Llanos y los
sacerdotes obreros; los curitas rojos. Me fui a Brasil con la
efervescencia de no poder quedarme a ver la Transición en España, y me
encuentro en América con una realidad terrible: las dictaduras militares
del cono sur. En Brasil entro en contacto con gentes que han perdido a
sus hijos, y también conozco a argentinos, chilenos, uruguayos… Así que,
a pesar de las esperanzas de Sergio, yo continúo con lo mío. Un día le
digo: ‘Mira, ni tú eres feliz conmigo ni yo contigo. No tiene
sentido que continuemos con esta farsa. Te propongo que nos separemos un
año’. Y yo me vengo con los niños en 1977. Llego a España el 4 de
octubre, onomástica de San Francisco de Asís. Mis hijos entran al
colegio público Joaquín Turina, en el Pinar de Chamartín. Y ahí conozco
yo a una profesora de los niños. Nos hacemos amigas y 'ella fue mi
primera mujer'. Llamé por teléfono a Sergio y se lo dije: 'no voy a
volver, me he enamorado de una mujer'. Estuvo 38 años, hasta el día de su
fallecimiento, sin dirigirme la palabra. Supongo que, si me hubiera ido
con un hombre, eso no habría ocurrido”.
Rosa Araújo de joven.
1978: “Los primeros que se enteran son mis hijos,
porque yo se lo cuento. Mirad, pasa lo siguiente: 'Pilar y yo somos mucho
más que amigas. Nos queremos y es como si fuéramos papá y mamá'. Fue una
osadía por mi parte y una falta de madurez. El menor tenía cinco años y
el mayor andaba por los doce. Pero Pilar dijo: 'por favor, nadie puede
saber de esto porque me pueden echar del colegio'. Yo lo respeté, claro,
pero los niños, bueno. A través de los chiquillos fue como la gente
empezó a enterarse de cosas. Yo perdí un montón de amigos. Solo un
matrimonio de los viejos compañeros se quedó conmigo. Los demás me
apartaron: 'estás loca, cómo te enrollas con una mujer, teniendo los
niños'. Algunos eran de una comunidad cristiana de base de Manoteras, a
la que yo pertenecía. Se lo dijeron a las monjas y también fui apartada
de la comunidad. 'Tranquilas, que la que me voy soy yo -les dije-. Ya me dirá el
Señor dónde tengo que estar'”.
1981: Sergio le pide el divorcio en cuanto se
aprueba la primera ley que lo permite. 'Tienes que ocultar que estás con otra mujer, porque si no te van a quitar los hijos', me dicen los
abogados. 'No se preocupe. Antes de hacer pasar a mis hijos por la
tortura de declarar ante un juez, su padre se va a quedar con ellos'.
Intenté hablar con Sergio, pero me remitió a la señora con la que había
establecido una relación en Nicaragua. Era una mujer muy maja, una de
las impulsoras del Frente Sandinista. Y convenimos que él se quedaba con
todos menos con la mayor. Yo no le reclamé nada".
"En 1996 me pasa una cosa. Una cosa tremenda. Descubrí a mi hija Verónika en un local de ambiente que había en Chueca, el Chez-moi".
Chueca, entonces, era prácticamente un gueto madrileño, con mucha droga, mucha prostitución, mucho sida.
Ya estaba empezándose a limpiar.
Que se limpia mucho, como tú dices, por el activismo LGTBI.
Lo cuenta muy bien Shangay Lily en el libro que publicó justo antes de
morir, Adiós, Chueca.
Sí, sí. Claro que conocí a Shangay.
A mí me llamaba 'puta' mientras me explicaba lo que realmente era una 'drag-queen':
“Un hombre que se viste de mujer con fines políticos para cuestionar
los géneros, la homofobia y el heterocentrismo”. Con Shangay aprendías a
ser menos hombre y, por lo tanto, mejor hombre.
Shangay Lily
"Aquellos locales de ambiente en Chueca fueron importantísimos para la normalización. El día que yo encontré a Verónika en el Chez-moi,
yo había llevado a unos amigos de Albacete y les decía: 'Mira, perdonad
un momento. Si venís en plan de lo que venís, a encontraros puterío,
aquí no vais a pillar nada'. Y, de repente, la Vero se vuelve, toda guapa
y pintada y con su peluca, y dice con acento muy andaluz: 'Uy,
depende'. Y me dio algo que me quedo con la cosa... La voz, ¿sabes? O
no sé. El instinto. En los días siguientes, me dio por andar de sitio
en sitio por Chueca buscando referencias de la Vero.
'¿Vosotros no
conocéis a una chica que ha venido de Andalucía y es así y asá?' No, no, no sabemos nada. Y fui a hablar con otra amiga, que era administradora
de Medea, el local de ambiente que ahora se llama Treinta y tres, y me
dice: 'Rosa, esa chica va a estar en Barcelona. En Madrid, no creo. Aquí
a las trans que hay las conocemos'. Pasó el tiempo, pero yo no me había olvidado de la Vero. Y un día Rafa montó una gran fiesta, en Chez-moi, y
aparece la Vero con dos compañeras más, guapas que te pasas, con unas
pelucas negras, las tres en plan egipcio. Y, no sé por qué, yo estaba
hablando con el Rafa de su padre, que también había sido ingeniero
técnico como él. Y se coloca la Vero a mi lado y dice: “Uy, como
mi padre”. Yo me la quedo mirando y le digo: 'Verónika. Estoy un poco
intrigada contigo. ¿A ti te importaría que el domingo nos viéramos para
tomar un café en el Figueroa?' Uy, no, chocho. Yo encantada. Vale.
Se
viene el domingo sin aderezos, sin ná de ná, con
pantalón vaquero y una camisa, en plan nené, con la ambigüedad, lo que
yo digo la ambigüedad, y con dos amigas suyas subiendo la calle Augusto
Figueroa. 'Oye, Vero, te quiero preguntar una cosa: 'tu madre, cuando eras
pequeña, te llamaba Gorka?' Y me dice: 'Ay, sí, chocho'. Pues quiero que
sepas que yo soy tu madre. Y se queda así, helada, y me dice: 'me emociono,
mamá. Uy, chocho, mi madre biológica'. Porque claro, para ella su madre
era la mujer de mi exmarido. Y yo era la traidora que había prometido
volver a buscarla un día y nunca volví. Nos hicimos amigas. '¿Te vienes
conmigo a donde yo trabajo?' -le pregunté- 'Yo, adonde tú me digas'. Nos fuimos juntas al
parque del Oeste, que era un sitio donde se ejercía la prostitución, y
la Vero iba gritando: '¡mi madre, mi madre!' Y luego, claro, la subida y la
bajada, y la bajada y la subida, porque un buen día apareció por el Chez-moi y dijo que iba a hablar con su padre. Que estaba harta de tanta mentira".
El padre no sabía que era trans.
"No, no, qué va. El padre no sabía nada. Y ella se bajó a Sevilla, que
es donde se habían ido a vivir mi exmarido y mis hijos, montó un pollo
de mucho cuidado, y metieron a la Vero en un psiquiátrico. Tuve que ir a
buscarla porque los dos mayores, los gemelos, me llamaron y me dijeron
que la Vero no podía salir del hospital si no había alguien que se
hiciera cargo. Mi exmarido no quería. Y yo dije: yo sí me hago cargo".
¿La meten solo por trans o por alguna otra cosa?
Por trans, claro. Pero también tuvo un brote psicótico.
¿Era normal entonces esto de encerrar lo distinto en un psiquiátrico?
Sí, sí. Era normal con el tema de la disforia de género y todo este
rollo, ¿entiendes? Y, entonces, la Vero volvió con nosotras, conmigo y
mi hija mayor. Que mi hija mayor ya tenía su amiga y tenía su historia.
Porque mi hija mayor también es lesbiana. Nosotros, en la familia, "tenemos un sector rosa". Yo lo llamo así. Una bobadilla mía.
¿Te has sentido alguna vez discriminada por tu sexualidad?
Yo no, cariño.
Pero mucha otra gente, sí.
Claro. Es una cuestión de integridad personal. Si tú entras en una
dinámica de integridad personal, es imposible que te discriminen. Vas a
pagar un precio alto. "Pero la libertad vale ese precio".
Pero, en la transición del franquismo a la democracia, ¿no esperabais más?
No, cariño. Y te voy a decir por qué. Porque, siempre, "la presencia
de la Iglesia en este país, la presencia poderosa de la Iglesia sobre
las conciencias de los españoles, ha llevado todo esto de la sexualidad
por debajo del agua, por la ocultación, por el pecado". Eso ha alimentado
la autofobia, que ha influido mucho.
"Parece mentira esta demonización de la libertad sexual por
parte de la Iglesia, que tantos casos de pederastia y abusos sexuales
acumula". La Iglesia Católica, si nos ponemos, quizá se pueda calificar
como el gran lobby gay del planeta. "¿Tú crees que la Iglesia es un lobby gay?"
Sí, claro.
¿Cómo una persona como tú ha recibido la llegada a las instituciones de Vox?
La irrupción de Vox en Andalucía
"La llegada de Vox es una forma de distraer a la gente de lo que
verdaderamente necesita este país, que es un cambio radical hacia una
socialización real". Pero no estoy hablando de comunismo, ¿eh? Yo soy
anarcocristiana. "Vox ha venido para remover las aguas y que no se haga
otra cosa que estar pendiente de ellos".
Yo voy estudiando cómo hacen los
pactos, cómo les interesa a los poderes económicos su presencia en las
instituciones. Pero,"¿quién es el punto vulnerable, el punto jijujajá de vodevil para ellos, para Vox? El movimiento LGTBI. Eso es peligroso".
Han conseguido frivolizarlo.
Totalmente.
En eso volvemos a Shangay. Él decía que "todo el movimiento
por la igualdad se había convertido en un negocio". Que carecía de poder
ideológico para enfrentarse a los nuevos ataques.
Claro. Y es más: "la conciencia social y política de los compañeros y
compañeras, en cuanto a compromiso, es mínima". Hay mucha personalidad
de: uy aquí yo mi ego, y uy yo mi cuerpo. Nosotros mismos nos hemos
creído lo que han dicho de nosotros. Lo que no tolera el sistema es un
homosexual que no se vea definido por nada. Qué peligro.
Estuviste de cartel en el último Orgullo. "¿Qué te parecieron
los abucheos a Ciudadanos? Si es que no fue Ciudadanos quien abucheó a
la gente del Orgullo, como se puede intuir de muchas imágenes". Ver a
Inés Arrimadas con la boca llena de dientes y de rabia en un acto
lúdico y vindicativo daba un poco como de repelús. "El informe policial -los escoltaban 20 policías- habla de provocación por parte de Cs, de
desobediencia a las instrucciones policiales".
Estoy totalmente en contra de haberles brindado en bandeja de plata la posibilidad de sentirse mártires.
Cartel del Ayuntamiento de Madrid del Orgullo con Rosa Araújo.
¿Los habrías dejado allí tranquilamente?
Por supuesto. Y, si hubiera tenido que hacer un acto de rechazo, "les
habría dado la espalda y los hubiera rodeado de silencio absoluto".
¿Y qué te parece la situación política de ahora?
"Me tienen hasta las tetas". Sobre todo, mi propia gente.
¿Y quién es tu gente?
"Mi gente es Podemos, aunque yo estoy ahora con el Más Madrid de Íñigo
Errejón". Pero no dejo de estar con Podemos. Ya me han venido varios
compañeros a decirme: "¿y qué es eso de la doble militancia?" Me dan la tabarra y se me
pone la cabeza pesada.
O sea, que andas enredando por ahí en medio.
Pues claro. "Si es que todo viene del 15-M", y ahí estaba Rosita
Araújo. Y mi hija me decía: ¿pero qué haces tú aquí? Y yo, con mis tonteras:
pues por si viene a por nosotros la policía. Como soy hija del cuerpo…
Yo, "hasta me presenté a las primarias por Podemos al Senado", y saqué
10.000 votos. Quedé segunda. No salí y me dije: "la Rosa donde tiene que
ir a luchar es a la base, a la puta calle". No pasa nada.
Ahora estás en la fundación 26-D con la idea de asentar en Madrid una "residencia de mayores LGTBI".
"Queremos una residencia pública, no privada. Pero sí gestionada por la fundación". En esto llevamos nueve o diez años.
Con el cambio de gobierno en el Ayuntamiento, ¿no teméis que se paralice el proyecto?
No, cariño. "La persona que hizo este proyecto, que era un consejero
del PP, firmó un contrato de 30 años con la Fundación, blindado
completamente. Venga quien venga, eso no se va a parar".
Pero sí, quizá, con Vox en los gobiernos municipal y autonómico, os cerrarán el grifo económico.
"El grifo nadie lo va a cerrar. O habrá que abrirlo por otros lados".
Queremos que sea un proyecto estatal. Que es en lo que estamos ahora.
Te veo muy optimista siempre. Igual ahora me vas a decir que
las personas homo o trans o todo lo que quieras estáis perfectamente
integradas.
No, cariño.
¿Qué falta, Rosa?
Estar todos juntos: heteros, homos, trans y demás. "Eso es conciencia
política, y es lo que falta". Falta darse cuenta de que: "los
que lo llevan bien hasta el final, son los que
tienen pasta. Y los demás no. ¿Entiendes?" A los que no tienen pasta ni
formación les queda eso: la calle, la prostitución. Como a mi hija.
Rosa Araújo junto a Mónica Naranjo durante el día del Orgullo
¿La Vero?
La Vero ha estado en la prostitución desde muy joven. Ahora está en
el sadomasoquismo. Pero, al mismo tiempo, está abriendo un abanico de
posibilidades con el activismo de la prostitución autónoma. Yo le he
dicho: "me parece tan maravilloso ese planteamiento que tienes, que daría lo que vivo por poderlo contemplar. No lo voy a poder hacer desde aquí. Lo voy a tener que contemplar desde el otro lado.
Dentro de 50 ó 100 años, mi vida. Porque ese proyecto, dentro del
planteamiento capitalista, no es posible".
Estás hablando de una forma de prostitución.
"Ni prostitutas ni leches. Son trabajadoras sociales. Se unen a través
de cooperativas o colaboración mercantil, y pueden ejercer ese trabajo
sexual. Sin proxenetas. Sin trata de mujeres".
Tú crees que eso ya no sería prostitución.
Para entenderlo se necesita un nivel de madurez que ya es tela marinera, cariño.
FUENTE: ctxt.es
Palabras mayores
Aníbal Malvar
21/07/2019