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26/12/19

RAFAEL AMOR, OTRO DE LOS IMPRESCINDIBLES


El amigo y cantautor argentino Rafael Amor (Rafael Iglesias Toraño) ha partido también con rumbo a las estrellas. Digo esto al hilo de aquella famosa frase de Teilhard de Chardín, quien aseguraba que...

"No somos seres humanos viviendo una experiencia espiritual, sino seres espirituales viviendo una experiencia humana"


Rafael Amor

Me enteré de su fallecimiento en la mañana de ayer por boca de la también amiga y cantautora (canaria en este caso) Marisa Medina, a quien le costó encontrar las palabras para decírmelo, a sabiendas de que nos unía una  antigua y entrañable amistad. Al parecer un fulminante infarto de miocardio segó su vida estas navidades cuando contaba 71 años de edad.

Hombre socialmente comprometido donde los hubiera, claro defensor de los derechos humanos, nos enseñó a ser solidarios y a amar con ahínco la libertad a muchos de los jóvenes de antaño, cuando allá por los 70 del pasado siglo, exiliado en España por mor de la dictadura militar que en su país ejercía el general Videla, recalaba a menudo por las Islas.

Recuerdo como si fuera ahora mismo, la primera vez que lo vi actuar en directo; fue en el la calle de Méndez Núñez, aquí en esta ciudad de Santa Cruz de Tenerife, en un local llamado Bola-Bar, justo frente al edificio de lo que aún era el 'Sindicato Vertical'. Allí escuché cantar por primera vez, con la rotundidad que lo caracterizaba, un tema que a la postre se convertiría en un himno internacional: 

 'No me llames extranjero' (1977)

La última vez que coincidimos fue hace ya algunos inviernos, tras su actuación en el Teatro Leal de la ciudad universitaria de San Cristóbal de La Laguna, donde deleitó a sus incondicionales (entre los que me incluyo) con sus temas de siempre y algunas novedades.

Cuento con detalle la anécdota de ese reencuentro en otra entrada de este mismo blog, titulada RAFAEL Y LA LLUVIA, cuyo enlace dejo a continuación por si alguien siente interés en leerla y para no pecar de redundante: https://miguelangelgyanes.blogspot.com/2014/11/rafael-y-la-lluvia.html

Uno nunca puede ni siquiera sospechar cuándo va a a ser la última vez que abrazas a un ser querido, a un amigo en este caso, cuya última imagen, nítida también en mi retina, es la de verlo alejarse en compañía de Pili, su pareja, y del humorista Manolo Vieira, perseguidos por una repentina catarata celestial que repiqueteaba con insistencia sobre las calles laguneras.


Consternado por la tristeza quiero hacer llegar, a la vez que mi profundo pesar, un fortísimo abrazo a sus hijos, Francisco, Paula, Delia y Salvador; a Pilar Campos, su compañera, y al resto de familiares y amigos. 

Solo me resta decir lo que repito siempre que parte alguno de los míos; aquellas mágicos versos del poema que Mario Benedetti dedicó a Ernesto 'Che' Guevara:

"Será una pena que no exista dios,
pero habrá otros, claro que habrá otros
dignos de recibirte"...  


...amigo mío.

Miguel Ángel G. Yanes

2/11/14

RAFAEL Y LA LLUVIA

1 de noviembre de 2014. A pesar de que la noche lagunera se presentaba fría y desapacible, ventosa en extremo, no podía faltar a aquella cita: actuaba Rafael Amor en el Teatro Leal, después de muchos años de ausencia.


Sabedores de mi empatía y afecto por este poeta y cantautor argentino, Laura, mi hija, y su pareja, nos invitaron a Maki a mí, al concierto. 

Los chicos, merced a la tecnología informática, ya traían las entradas en el bolsillo ("¡cosas del diablo!" - que diría mi abuela), por lo que no fue necesario hacer cola en taquilla; así que, aunque faltaba bastante para que el acto comenzara, optamos por entrar y ponernos a cubierto del inclemente tiempo.


Rafael, arropado por Atlantes, Candelaria González, José Manuel Padrón y Manolo Vieira, nos deleitó con lo más granado de su repertorio, intercalando viejos y nuevos temas que agitaban al unísono nuestra conciencia y nuestro corazón... los ojos también, creo. Finalizó su recital con su tema estrella, ése que se ha convertido en un grito de solidaridad universal: "No me llames extranjero"; y para responder a un público entregado que, puesto en pie, no cesaba de aplaudirle, nos regaló un extra conmovedor: "La madre de Mayo".


En el vestíbulo del teatro, una vez finalizado el acto, Pilar Campos vendía los discos de su pareja, grabados por la productora LDS (aunque lo parezca, no tiene nada que ver con las psicodelias de Timothy Leary) ya que, Rafael, con su agudo sentido del humor recalcó lo de "Los Dos Solos", porque así grababa cuando quería, como quería y lo que le venía en gana, sin nadie que lo apremiara ni le pusiera cortapisas.


Cuando nos acercábamos a la mesa de venta de discos, una intempestiva voz gritó:

- ¡Coño!... ¡Menos mal que aparece alguien de la vieja guardia!

Era la amiga Maca a la que le habíamos perdido la pista desde 'el año de la castaña'. Fue una tremenda alegría reencontrarla.

Acudimos a la parte trasera del teatro, delante de cuya puerta, ya cerrada, Rafael saludaba a determinadas personas. Me acerqué a él y me identifiqué (32 años no pasan vano) Al punto me reconoció y nos dimos un abrazo, pero apenas nos quedó tiempo para poco más, porque el cielo, de repente, abrió sus cataratas y todo el mundo echó a correr en busca de refugio.


Manolo Vieira estuvo más listo que nadie y como, afortunadamente para él, no tiene sentido del ridículo, se encasquetó en la cabeza una bolsa de plástico azul ante la hilaridad de Rafael y la media sonrisa de Pili. Y allá que se fueron los tres, calle abajo, arrastrando, bajo la lluvia, una pesada maleta de bártulos y sueños.


Miguel Ángel G. Yanes