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11/2/20

LA JAURÍA DE JOSÉ MARÍA AZNAR

La imagen sombreada del entonces presidente de BBVA, Francisco Gonzalez, 
en la última junta de accionistas del banco en la que estuvo presente, 
en marzo de 2018. - AFP/Ander Gillenea

"París era un enfermo voluptuoso, indolente y sucio, tumbado cuan largo era a ambos lados del Sena". Sobre sus calles deambulaban los vecinos, cada uno con su afán, ignorantes de las enormes riquezas que había bajo sus pies. ¿No estarían en realidad a la espera del cirujano que hundiera su bisturí en aquel enorme tórax, dibujando con sus cortes largos y profundos el trazado carnoso de los grandes bulevares del futuro? Hendida como una pupa enorme, la gran ciudad iba a liberar todo el oro que oprimía su sangre y que nadie parecía querer recoger para llenarse los bolsillos.

"Saccard era ese carnicero. El sí que anhelaba el oro sepultado en el suelo de París, el que brotaría pronto de su Bolsa. Y lo quería todo". Cuando el granuja llega a la capital casi con lo puesto y una mujer a la que no ama, "enloquece de inmediato de avaricia": pasea arriba y abajo por la ciudad, "trazando en su imaginación disparada el mapa de una metrópoli nueva": es su primer día una jornada febril, un ir y venir sin término, hasta que cae rendido ya a la noche, sudoroso y con los pies destrozados.

Saccard, personaje de ficción creado por Emile Zola

"Nadie lo va a detener, será rico, inmensamente rico", se juramenta: una energía súbita le ha endemoniado, un ansia de depredación sin escrúpulos le alucina con la visión del brotar de chorros de riquezas que tan solo están esperando a que él las recoja debajo mismo del pavimento. "La 'especulación bursátil' y la 'inmobiliaria', los instrumentos del 'engaño' y el 'crimen' de Estado, le harán pronto nadar en la abundancia con la complicidad ministerial de su recto hermano Eugène".

Émile Zola nos contó en 'La Jauría' la historia del carismático Saccard, un ser meridional, pequeño y moreno (también en su continuación, 'El dinero'),"un retrato feroz de los estragos que acarrea la ambición sin medida". Toda una crítica a la Francia corrupta posterior al golpe del emperador Napoleón III: un país que se inflamó ante la visión de "una prosperidad basada en la corrupción política" (exacerbada con el poder omnímodo del dictador), en una atroz especulación (siempre a costa del erario público), en las grandes exposiciones universales… ¡y en la invasión de Méjico!

Intervención francesa en Méjico

"Aquella Francia de cascos ligeros, hipnotizada con el cebo de la ganancia estratosférica y rápida, era el terreno fértil para que prosperara una especie oportunista como la de Saccard". Era el país que no paraba de festejar su propio engaño, y que ya era observado de reojo y con una sonrisa sardónica por quienes pronto lo iban a aplastar: "la próspera Alemania de Bismarck".

"La Francia de Zola, sobre la que cayó con sus garras el despiadado Saccard, es un trasunto literario inspirador de la España de 1996, la que José María Aznar convirtió en un lodazal de 'pelotazos', 'robos', 'canalladas' y 'extorsiones'", una lista de crímenes ésta muy bien documentada. El país entero, como aquella 'Francia loca' de Zola, se puso a jugar a la Bolsa (capitalismo popular), a comprarse una segunda vivienda, a estrenar coche alemán. "Hasta invadimos Irak y retomamos Perejil": ¿no teníamos al frente del Gobierno a nuestro pequeño Napoleón?

José María Aznar López

"La caterva de miserables a los que se da vida en 'La jauría', podrían haber sido inspirados en la manada de cuatreros, policías y especuladores (a veces indistintos) que rodearon en todo momento y desde el primer minuto a ese ser meridional, moreno y pequeño llamado José María Aznar: Rato, Blesa, Zaplana, Trillo, Francisco González, Villalonga...": caigo ya rendido ante la expectativa de los muchísimos nombres que hay que añadir.

"Ay, si uno se pusiera a recordar los estragos que a España han acarreado esta cuerda de venales y que aún hoy seguimos pagando: Zola no hubiera dado crédito". Sí que pienso que a Francisco González, ex presidente del BBVA, hoy noticia, le hubiera ofrecido un destacado papel en 'El dinero': "el alarido y desvanecimiento final que a Saccard le provoca la repentina fulminación en la Bolsa de las acciones del Banco Universal, su sueño de dominación financiera del mundo, esconde una lección que a nadie puede dejar indiferente". El gran periodista y escritor francés seguro que nos preguntaría "por cuánto tiempo se puede engañar al accionista con una riqueza que ha sido construida con venalidad, corrupción y una alocada apuesta especulativa".


Y también nos llamaría la atención sobre otra cosa importante: "al igual que al vil Napoleon III le perseguirá siempre su derrota y captura final en la batalla de Sedán (metáfora del fin de una época de depravación), a José María Aznar, nuestro pequeño ser abusivo, moreno y meridional, nunca le dejará ya de martirizar su caída fulminante tras las bombas del 11-M: tal que una rata envenenada con el queso de sus propias mentiras".

¡A cada Napoleón le llega su San Martín, que concluiría nuestro gran naturalista, Émile Zola! No es prudente dejar de leerlo.


FUENTE: publico.es
Otras miradas
José Ángel Hidalgo
10/02/2020

11/1/20

LA VERDAD ESTALLA EN EL CINE DE ROMAN POLANSKI

El director polaco recupera en 'El oficial y el espía’ el caso Dreyfus y demuestra con cuánta energía resuena todavía en estos días. Gran Premio del Jurado y Premio FIPRESCI en Venecia, la película, que rezuma talento artístico y tristeza, es un grito contra la intolerancia y el odio.


“Veremos si no solo hemos preparado, para más adelante, los desastres más contundentes”, escribió Émile Zola en su carta 'Yo acuso', publicada en el diario L’Aurore el 13 de enero de 1898 y dirigida al presidente francés Felix Faure. La advertencia del intelectual resuena potente todavía hoy en el mundo. "El feroz antisemitismo que se desató con el caso Dreyfus tuvo y tiene espeluznante consecuencias". El cineasta Roman Polanski, convencido de que “ahora es posible que se produzca un caso parecido”, ha recuperado la historia del militar Alfred Dreyfus falsamente acusado de espionaje en 1894 en 'El oficial y el espía', una gran película, íntegra, rigurosa, directa y de absoluta actualidad.

"La falsa acusación contra el capitán Alfred Dreyfus -que fue degradado por espiar para Alemania y condenado a cadena perpetua en la Isla del Diablo-, las tretas abominables que empleó una parte de la prensa y el coraje y decisión que mostró otra -liderada por el 'Yo acuso' de Zola, que destapó el escándalo-, las mentiras del ejército y del gobierno en nombre de la razón de Estado, la manipulación de la población y, sobre todo, el odio que se desencadenó entonces y aún perdura, son una herencia putrefacta de la que no nos hemos librado". Zola lo anticipó entonces: 

Émile Zola

“Cuando una sociedad llega a este punto significa que ha comenzado a pudrirse”.

Un grito contra el odio

Jean Dujardin y Louis Garrel, en una escena de la película
Jean Dujardin y Louis Garrel, en una escena de la película

Protagonizada por Jean Dujardin, en el papel del coronel Georges Piquart, el militar que decidió enfrentarse a las 'mentiras y corrupción del ejército' y devolver la dignidad a Dreyfus; y el actor Louis Garrel, interpretando a la víctima, "la película es, no solo meticulosa en el detalle y en la recreación histórica, sino que además es un impresionante ejercicio de narración visual, un testimonio de nuestro mundo que rezuma tristeza y un airado grito contra la intolerancia y el odio".

Sin embargo,"en esta sociedad 'podrida', como la definió Émile Zola, la ignorancia y la falsificación nublan la vista de muchos". Tal vez 'El oficial y el espía' no pueda escapar a las sospechas de que Polanski pensaba en él mismo y en sus circunstancias cuando decidió contar esta historia. A pesar de ello, incluso si fuera cierto, "no hay duda, ninguna, del talento artístico que hay en esta obra, de la capacidad de pronunciarse desde el arte ante la injusticia y, sobre todo, del goce de disfrutar de una creación inteligente, hermosa y necesaria".

Fotograma de la película 'El oficial y el espía' donde se muestra un ejemplar de la carta de Zola
Fotograma de la película 'El oficial y el espía' donde se muestra un ejemplar de la carta de Zola

El aparato de persecución

"Roman Polanski se declaró culpable de 'relaciones sexuales ilegales' en el juicio por la violación a Samantha Geimer en 1977". Desde entonces, ha habido otras acusaciones por violación contra él, ninguna de ellas demostrada. "Sí, Polanski es culpable. Pero también es un cineasta inmenso, indispensable para barrer la banalidad y el atraso en este siglo XXI".

Roman Polanski en 1977

“Mi trabajo no es una terapia. Pero reconozco que estoy familiarizado con muchos de los mecanismos del 'aparato de persecución' que aparecen en la película, y es cierto que me han servido de inspiración”, confiesa el director en una entrevista publicada en las notas de producción. 

En estas declaraciones, Polanski asegura que “todo eso sigue persiguiéndome. Todo y nada. Es como una bola de nieve que cada temporada se hace más grande. Historias absurdas de mujeres que no he visto en mi vida y que me acusan de cosas que supuestamente ocurrieron hace más de medio siglo”.

Roman Polanski en la actualidad

Muestras de antisemitismo

Así, 'El oficial y el espía', mucho más que un proceso de curación para el cineasta, es una 'película obligatoria’ en el día de hoy. “Es una película necesaria, condicionada por la época en la que sucedieron los hechos -dice el actor Jean Dujardin-. Rodamos escenas dos días después de que el grafiti antisemita Juden! (judíos) apareciera en Bagelstein, una panadería de París propiedad de un judío. A lo largo de toda la producción, fuimos conscientes de lo que ocurría en el presente donde las muestras de antisemitismo han adquirido otro rostro. Es una película que debería proyectarse en las escuelas: 'muestra el significado del valor y la integridad'”.


“Es posible que se produzca un caso parecido. Tenemos todos los ingredientes para que suceda: acusaciones falsas, procedimientos judiciales pésimos, jueces corruptos y, sobre todo, 'redes sociales' que condenan sin un juicio justo o sin derecho de apelación”. De nuevo, es posible que Roman Polanski estuviera refiriéndose a él mismo y a nuevas y recientes acusaciones aparecidas contra él cuando pronunció estas palabras, sin embargo, son muchos otros los casos que vienen a la mente.

La explosión será terrible

Julian Assange

"El de Julian Assange, sin duda, es uno de los más próximos en el tiempo y de los más sangrantes. Calumniado sistemáticamente, maltratado en su encierro, diana de noticias falsas y de acusaciones inventadas, 'es uno de los nuevos Dreyfus de estos días'".

Émile Zola, seguramente, hoy habría firmado "la declaración internacional de periodistas de todo el mundo en su defensa". Antes que él fueron los Cuatro de Guildford y los Siete de Maguire, los Cinco de Central Park… y tantos otros.

Émile Zola en 1902

Y al final, queda la tristeza". La vida de las víctimas destrozada, 'la semilla del odio' de nuevo plantada, "el mundo amenazado por la corrupción, la mentira y la impunidad de los estados". Aunque, siempre al lado del notable Zola:

“Cuanto más duramente se oprime la verdad, más fuerza toma, y la explosión será terrible”.


FUENTE: publico.es 
Begoña Piña