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5/6/18

PERROS FEROCES

Cuidado, que viene el perro feroz

Varias comunidades por cuyos montes campan grupos de lobos constatan cómo los cimarrones asilvestrados y los canes domésticos incontrolados llegan a matar tanto o más ganado que el cánido salvaje del que descienden

Ejemplar de lobo ibérico

“La mayoría de los daños al ganado son atribuidos a los depredadores salvajes porque si no, no se cobran las indemnizaciones; pero el principal problema no es el lobo sino el perro que suelta el hombre o el que vaga”, explica el ambientólogo Jorge Echegaray, para quien “la incidencia de los perros en la ganadería es dantesca, brutal, aunque la culpa no la tienen los perros sino los dueños”.

“Los ataques de perros incontrolados a rebaños de ganado y explotaciones son algo bastante habitual, aunque no siempre se investiga y eso dificulta medir cuántos hay de uno y de otro”, añade Theo Oberhuber, coordinador de campañas de Ecologistas en Acción y responsable hasta hace poco de Conservación de la Naturaleza.

Manada de perros asilvestrados

De hecho, en países como Reino Unido, donde el lobo no tiene presencia, los perros llegan a causar anualmente la muerte de hasta 40.000 ovejas y corderos.

La mayor ferocidad del perro

Perro furioso

Los últimos datos que se han conocido en la última comunidad en la que se ha detectado la presencia de lobos refuerzan esas tesis: perros abandonados o asilvestrados mataron a 226 cabezas de ganado en 9 ataques registrados en varias zonas de Aragón entre finales de marzo de 2017 y principios de abril de 2018, mientras los 22 episodios atribuidos al lobo en ese mismo periodo se cobraron 117 piezas e hirieron a 35.

Algunos de los primeros “se han atribuido en un primer momento a la acción del lobo”, explica el consejero de Desarrollo Rural, Joaquín Olona, en una respuesta parlamentaria en la que puntualiza que en el segundo bloque se achaca al lobo episodios en los que “no se ha podido atribuir claramente dicha autoría, pero existe una duda razonable al respecto (ya sea por los resultados de la necropsia o por datos obtenidos en campo)”.

Lobo furioso

Los ataques del lobo se concentran en seis municipios ubicados un radio de menos de 50 kilómetros, mientras que los de los perros se registraron en ocho pueblos que llegan a distar 150 kilómetros y que van de la ribera del Ebro al Pirineo, lo que da idea de la zona en la que se mueve el lobo y de la amplitud en la que se dan la presencia y los ataques de perros asilvestrados o abandonados. 

Los datos también aportan indicios sobre la ferocidad de uno y de otros: 21 cabezas en el peor ataque atribuido al lobo, que no llega a las cinco en el 70% de los episodios, por 120 en el más voraz de los perros, que superan la decena casi la mitad de las veces. Los rebaños de ovejas son los principales afectados en ambos casos.

Oveja y media por ataque de lobos

Ovejas muertas por ataque de lobos

La frecuencia de los ataques de perros incontrolados tiene un hito en Catalunya, donde las investigaciones de la Generalitat demostraron que les correspondían el 75% de los atribuidos a los lobos, recuerda Echegaray, que apunta como Castilla y León o Galicia rechaza en torno al 20% de las peticiones de indemnización que presentan los ganaderos por supuestas agresiones lupinas. 

No obstante, los 1.563 ataques con 2.348 reses muertas atribuidos al lobo en 2016 en Castilla y León, donde hay censados 1.600 lobos en 179 grupos, apuntan también a la baja ferocidad de ese animal salvaje con el ganado: 1,5 bajas por episodio y menos de nueve correrías por manada al cabo del año con rebaños y granjas.

Lobos devorando un ciervo

Las cifras refuerzan las conclusiones del estudio realizado por el CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas) hace unos años en Burgos y Álava, que indicó que hasta un 33% de la dieta de los perros asilvestrados está compuesta por ganado mientras que ese porcentaje se reduce al 3,2% en los lobos. La presencia de los primeros superaba en una proporción de 5-3 a la de los segundos en las áreas en las que se registraban los ataques a rebaños.

Criminalizar una especie protegida

Perros asilvestrados

“Se está criminalizando a una especie protegida”, señala Echegaray, cuando los ataques proceden a menudo de perros abandonados, de los que cuidan explotaciones vecinas y de mastines mal entrenados.

Sin embargo, las administraciones optan por autorizar batidas para reducir la población e incluso erradicarla, como ha hecho Asturias al permitir su caza sin cupos  en un tercio de su territorio. A ese factor se le suman la caza furtiva, la colocación de cebos envenenados y los atropellos por accidente, que el año pasado se llevaron por delante más de 300 ejemplares de lobo ibérico.

Lobos abatidos

“Las administraciones deben velar por la biodiversidad”, indica el ambientólogo, que reclama la catalogación de los animales y la elaboración de planes de conservación o de recuperación en cada territorio, según el caso, en los que se implementen las medidas de prevención de daños, las de control y las de compensación.

Minimizar y magnificar

Ovejas muertas tras ser atacadas por perros asilvestrados

Oberhuber, por su parte, considera que “algunas comunidades autónomas minimizan los ataques de perros incontrolados y magnifican los de los lobos”, lo que transmite una sensación de inseguridad ante la presencia de estos últimos.

Por otro lado resulta prácticamente imposible cuantificar el número de perros que campan por los montes. “Hay estadísticas sobre cuántos perros se abandonan, pero no acerca de cuántos se aclimatan al campo”, señala. Las protectoras de animales llevan varios años haciéndose cargo de más de 100.000.

Cachorros de lobo ibérico

Por último, Oberhuber llama la atención sobre la dificultad para identificar qué animal ha atacado al ganado salvo que se apliquen pruebas de ADN, como las que han permitido atribuir un origen italiano al lobo detectado en Los Monegros, emparentado con los del Pirineo catalán.

“Puede darse el caso de que uno ataque y otro aproveche después la carroña de los animales, y en ese caso es muy difícil determinar cuál ha sido”, explica, ya que las dentelladas de unos y otros son similares y también lo son sus técnicas depredadoras. “No siempre resulta fácil", añade.

Manada de lobos

FUENTE: publico.es

1/10/15

LA PRECARIA REALIDAD DEL LOBO IBÉRICO

Las mallas y los venenos están aniquilando a los lobos en Andalucía


La asociación Ecologistas en Acción ha acusado al consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía, José Fiscal, de “falsear” la “precaria” realidad del lobo ibérico en la comunidad autónoma andaluza, “sustituyéndola por un relato falso que oculta la grave responsabilidad de la administración pública en el declive, si no la extinción, de una especie emblemática y con una funcionalidad ecológica fundamental en los ecosistemas”.

El punto de vista del consejero es muy distinto: “Sin el primer programa de recuperación, el lobo se habría extinguido en Andalucía; desde 2003 hemos conseguido mantener la población, dividida en dos núcleos, uno en Sevilla y el oeste de Córdoba, con una o dos manadas, y otro en el este de Córdoba y en Jaén, con cuatro o cinco manadas: en total, Andalucía cuenta con unos 50 individuos”.

En una nota pública, la asociación ecologista consideraba que el consejero “falta a la verdad” cuando anuncia la puesta en marcha de un segundo Plan de Recuperación del Lobo Ibérico en Andalucía. “Nunca hubo un primer plan, porque para eso hay que dar un paso previo al que la Junta de Andalucía se ha negado sistemáticamente: la catalogación del lobo en la categoría de ‘en peligro'”, recuerdan, para agregar que, si no hay catalogación, “no puede hablarse legalmente de Plan de Recuperación”.

MALA DIRECCIÓN TÉCNICA


“Es más, al no catalogar a la especie en la categoría que corresponde en función de su situación, la Junta de Andalucía está incumpliendo su propia normativa”, ha subrayado Ecologistas, que tilda las acciones de conservación, “que no de recuperación”, de “rotundo fracaso”.

No hay, añaden, “evidencias científicas del mantenimiento de esas poblaciones a las que alude el consejero, y ninguna perspectiva de la recuperación de la especie y de la colonización de sus antiguos dominios; de hecho, la tendencia es decreciente si consideramos el mejor indicador disponible con lobos, habiéndose reducido el número de grupos reproductores desde cinco hasta uno solo, según los propios datos de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio”.

“Y ha sido un fracaso por una dirección técnica errónea, por una asignación raquítica de recursos y por desviarse intencionadamente del principal factor que incide desde hace décadas negativamente sobre la especie, el modelo de gestión cinegética predominante en Sierra Morena, con fincas cerradas con mallas cinegéticas, uso de venenos y caza intensiva”, ha lamentado el colectivo conservacionista.   

Ecologistas en Acción concluye apuntando sombríamente que, de seguir con esta política, “es posible que José Fiscal sea el consejero bajo cuyo mandato se extinga el lobo en Andalucía”.

II PLAN DE RECUPERACIÓN DEL LOBO


La semana pasada el consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía, José fiscal, anunciaba la inminente puesta en marcha del II Plan de Recuperación del Lobo Ibérico en Andalucía con el objetivo de incrementar en los próximos años la población de este cánido. El programa se sustenta en un proyecto LIFE que se presentará en la Unión Europea el próximo mes de octubre y que cuenta con un presupuesto que ronda los doce millones de euros.

Fiscal valoraba “el apoyo y la implicación de todos los sectores que intervienen de una u otra forma en el ciclo de vida del lobo ibérico”. De este modo, son socios del proyecto desde asociaciones ecologistas como Adena a cazadores y ganaderos como la Federación Andaluza de Caza, Aproca, Apeca y la Asociación de Pastores del Monte Mediterráneo.


El consejero de Medio Ambiente entiende que “Andalucía fue pionera en la protección legal del lobo a principios de 1986″ con la aprobación del decreto 4/1986 de 22 de enero. El decreto de protección, además de prohibir su caza, estableció un régimen de indemnizaciones por daños de lobo a ganado doméstico, aún vigente, con la intención de reducir su máxima amenaza: Andalucía fue la primera comunidad autónoma que indemnizaba los daños provocados por el lobo en toda su superficie territorial.

ASESORAR, PREVENIR, COMPENSAR

 
En 2003, la Consejería de Medio Ambiente puso en marcha el Programa de Actuaciones para la Conservación del Lobo en Andalucía en el territorio de Sierra Morena, un programa avalado por la Universidad de Jaén tras cinco años de estudio. Este programa, que sigue vigente en la actualidad, contempla tres líneas de actuación: asesoramiento y concienciación de la población rural, prevención y compensación de daños a ganado y seguimiento de la especie.

Fiscal recalcó que “no nos basta con mantener la población, queremos ser más ambiciosos, y por eso ponemos en marcha este segundo plan, que incluye el proyecto LIFE Gobernanza y Comunicación Ambiental y el programa de Seguimiento y Monotorización de la Población”.


Fiscal realizaba este anuncio durante la firma de adhesión de la Junta de Andalucía al Manifiesto de Apoyo a la Conservación del Lobo Ibérico, que promueve la Sociedad Gaditana de Historia Natural. En presencia del presidente de esta sociedad, Íñigo Sánchez, el consejero rubircaba lo que para él es “un compromiso más de la Junta de Andalucía en las tareas de conservación de una de las especies más bellas y peor tratadas por el hombre, como es el lobo”.

Al manifiesto se han sumado ya asociaciones ecologistas, conservacionistas y colectivos de cazadores como WWF España, Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat (Grefa), WildWatching Spain, Aproca y Federación Andaluza de Caza.

Félix Rodríguez de la Fuente jugando con lobos

FUENTE: andalucesdiario.es 
Ciudadan@s
28 sep 2015