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8/5/21

MADRID, MÁS O MENOS

Es cierto que el PP gobierna bien para los suyos, para los señoritos, para los privilegiados, para los ilusos de la ideología emprendedora. Pero es que la izquierda, cuando gobierna, lo hace para los mismos

“Seremos fascistas, pero sabemos gobernar. Lo dijo en un mitin de campaña el alcalde de Madrid, ese personaje que parece sacado de una 'sitcom estadounidense', el típico secundario cómico que "se cuela en una fiesta a la que no le han invitado porque a la suya no va ni dios".

Esas palabras fueron saludadas por buena parte de la izquierda madrileña (y española: ese es el drama, también: Madrid everywhere everyhow) con una sonora carcajada (“¡dice que saben gobernar!”) y un do de pecho de suficiencia y orgullo profético (“¡lo dijimos: los del PP son fascistas!”).

"Lo que no vio la izquierda fue que Almeida tenía razón. Lo que tampoco vio la izquierda fue que Almeida no estaba confesándose fascista ni presumiendo de serlo". Abramos sendos párrafos explicativos.

Párrafo explicativo number one: "Almeida tenía razón". Saber gobernar no es como saber multiplicar. Si uno dice que 2x10=30, no dice la verdad. Porque la verdad de la multiplicación no reside en el acto del decir ni exige consenso ni asentimiento colectivo. La verdad de la multiplicación reside en que 2x10=20, y cualquier otro resultado es falso por definición. Pero la verdad política no se construye por el desvelamiento de una realidad oculta ni por el reconocimiento de una evidencia

 

 José Luis Martínez-Almeida Navasqüés

La verdad política se construye desde el asentimiento colectivo y, desde el mismo, "gobernar bien es justo lo mismo que gobernar mejor que...". Es el resultado de un sistema de preferencias. Y en una democracia esas preferencias se expresan en las urnas. "Nos gustará más o menos, pero los votantes madrileños llevan años y años manifestando su preferencia colectiva inequívoca por gobiernos del PP". 

"No quieren gobiernos de izquierda. Creen que un gobierno de izquierda sería peor que uno del PP. Y esta vez han salido en masa a decirlo. Le han dado la razón al alcalde, por arrolladora mayoría".

Naturalmente, hay mecanismos que explican que la mayoría de los madrileños prefieran al PP. Pero no se puede cuestionar que lo prefieren y que creen que la derecha gobernará mejor que la izquierda. "Ergo, Almeida tenía razón".

Párrafo explicativo number two: Almeida no estaba confesándose fascista ni presumiendo de serlo. Simplemente aceptó, sin prejuicios, el marco que las izquierdas, espoleadas por Pablo Iglesias, trataban de advertir en la campaña madrileña: "que un triunfo de las derechas en Madrid sería el primero paso para el triunfo del fascismo en España". Almeida recogió el paquete y lo devolvió al remitente.

 

Pablo Iglesias Turrión

Si hubiéramos sabido leer, habríamos reconocido en ese 'seremos fascistas' un gesto de desdén, un “a la gente le da igual, esto no va de fascismo o antifascismo. Lo cual no es cierto, en más de un sentido, y hasta es una muestra de cinismo político que moralmente habría debido recibir un varapalo en las urnas.

Pero que no recibiera ese varapalo significa que tenía razón, que los votantes madrileños no compraron el marco de parar al fascismo. Así que votaron porque querían un buen gobierno y decidieron que lo tendrían si gobernaba el PP.

Y es cierto que "el PP gobierna bien para los suyos, para los señoritos, para los privilegiados, para los ilusos de la ideología emprendedora. Pero es que la izquierda, cuando gobierna, lo hace para los mismos"

Si un gobierno presume de ser el más progresista de la historia y proclama que "no dejará a nadie atrás", y acto seguido se pone a recortar derechos y libertades, instituye un estado de alarma de 6 meses con toque de queda incluido, penaliza actividades económicas como la hostelería (cuya indignación podría ser una anécdota demoscópica en Finlandia o Dinamarca, pero ¿en España?) o el pequeño comercio, renuncia a blindar y reforzar los servicios públicos y opta por el 'sálvese quien pueda' como modelo de gestión de crisis.

Y todo eso lo hace, además, con el apoyo de una izquierda sin más discurso que las soflamas antifascistas de los años 30 (tan eficaces ahora como entonces) y sin el arrojo necesario para sacar de la cuneta a quien de verdad necesita un gobierno progresista y de izquierdas, con esos mimbres no debería extrañarnos que la gente reelija a la candidata que al menos ha escenificado una cierta resistencia a aceptar el trapo en la cara como uniforme.

Nos gustará más o menos, pero "la realidad que hay que transformar es la que hay" no la que nos convendría que fuera para poder transformarla mejor.

Permítanme un párrafo final con dos pequeños cabos sueltos. Cabo suelto number one: Mónica García como estilo. Sí se puede. Cabo suelto number two: Madrid como síntoma, no como enfermedad; ·"fuera de Madrid hay vida, hay ecosistemas políticos que reclaman nuestra atención y una redefinición de cómo y cuánto hay que hablar en España de lo que ocurre en Madrid".

Quizá rebajar la incidencia de la agenda política madrileña en el mapa mediático español sería saludable, incluso, para los madrileños. Mis cabos sueltos: +Madrid y -Madrid. O "rendirse a la melancolía".

FUENTE: ctxt.es
Gramática rojiparda
Xandru Fernández
05/05/2021

3/10/20

AMIGUISMO

Políticos 'enchufados' en eléctricas

Imágenes de algunos de los políticos "enchufados". Imágenes de algunos de los políticos "enchufados". CRÓNICA

En este país de trincheras, un dato hermana a políticos de izquierdas, derechas y nacionalistas: "su afición a reengancharse en empresas energéticas tras dejar el cargo". La lista de 'enchufados' sigue creciendo mientras la factura eléctrica se dispara y algunas empresas se llevan sus inversiones al extranjero.

FUENTE: elmundo.com
Gonzalo Suárez
23/02/2014

Está claro que contratan a expolíticos por la información privilegiada y los contactos que poseen.

Y muchos se prestan a ello ¿Reconocen a alguno-a?

18/7/20

OPCIÓN POLÍTICA


De padres de izquierdas, hijos de derechas y a la inversa. El cambio político generacional suele marcar la pauta. Las enseñanzas suelen caer en saco roto. Es triste pero no queda otra, cada cual ha de hacer con su vida lo que considere conveniente... 

"Y a llorar al valle"

Miguel Ángel G. Yanes

22/10/19

ESPAÑA


Nuestras élites, de derechas y de izquierdas, siguen pensando España como una guerra (o dos o tres), y en tiempos de crisis arrastran al electorado a la batalla

Me gusta pensar en España desde los Pirineos.
 
La batalla de Roncesvalles. Miniatura iluminada.  
Grandes Chroniques de France (1375-1380)
Bibliothèque nationale de France 

Hacia el año 870 una princesa cristiana de Bohemia de nombre Orosia entró en la "península ibérica" por la cordillera pirenaica para desposar a un caudillo visigodo. Interceptada la comitiva por una mesnada musulmana –cuenta la leyenda– su cabecilla propuso matrimonio a la cautiva y, ante el rechazo de ésta, la mandó torturar y decapitar. Orosia es hoy la "patrona de Jaca" y una de las mártires del santoral español. Lo que no dice la Wikipedia es el nombre del cabecilla musulmán: Mohamed Ibn Lupo de Tena, que obviamente no procedía de la Meca sino que era un nativo peninsular convertido al islam, hijo del cercano valle de Tena. "Orosia era una ocupante extranjera"; su verdugo era, si se quiere, “español”.

Santa Orosia

En Roncesvalles, como sabemos, se libró en 778 una conocida batalla en la que el ejército de Carlomagno sufrió "su primera derrota". Esta derrota y "la muerte de Roldán", sobrino del emperador, dio lugar a un sinnúmero de leyendas, quintaesenciadas en la famosa Canción de Roldán, poema épico que forma parte del canon literario francés y que impuso el relato histórico de "una gran cruzada contra los musulmanes". Pero la derrota del ejército carolingio nada tuvo que ver con los musulmanes. Las tropas francas venían de intentar establecer una “marca carolingia” en la península y, "tras saquear Pamplona", estaban a punto de cruzar los Pirineos cuando fueron emboscadas y diezmadas por un pequeño grupo de "vascones" ávidos de venganza. Hoy el diminuto y oprimente pueblo de Roncesvalles, en Navarra, exhibe grandes monumentos –incluido un silo de Carlomagno que orientan la atención hacia la guerra de religión contra los musulmanes y no hacia el "famoso hecho de armas acaecido en el valle"

Desfiladero de Roncesvalles

En la "colegiata gótica" donde está enterrado Sancho el Fuerte de Navarra, por ejemplo, se recuerda a los visitantes su participación junto a los reyes de Castilla y de Aragón en la batalla de Navas de Tolosa (¡en Jaén y en 1212!), decisiva victoria sobre los almohades de Miramamolín. Los descendientes de esos reyes de Castilla y de Aragón, dicho sea de paso, conquistarían Navarra trescientos años más tarde, último reino peninsular en caer en manos de los Reyes Católicos (quince años después de Granada). Lo que quiero decir es que el ejército carolingio, con el que se identifican las glorias de nuestra españolísima “reconquista”, era un ejército ocupante mientras que los vascones eran, si se quiere, nativos “españoles”, a los que se niega o escatima esa hazaña.

Colegiata de Santa María de Roncesvalles

En tiempos de Orosia y de Roncesvalles "no existía España", que fue el resultado trabajoso y fallido de una doble guerra: una guerra de religión entre musulmanes y cristianos y una guerra civil entre ocupantes germánicos. La larga "guerra contra los musulmanes", en buena parte "conversos bereberes o hispanorromanos", ocultaba ambiciones territoriales, pero movilizó a toda Europa y no podía acabar en ninguna forma de acuerdo o compromiso. La guerra civil germánica, que se solapó con la primera, terminó con el sometimiento de todos los reinos peninsulares, "musulmanes o cristianos", al dominio de los Reyes Católicos. España nació "cristiana y castellana"; y con esos mimbres sólo se podía construir –como bien explica el profesor Villacañas un imperio. Su acta fundacional es "la expulsión de los judíos y la erradicación del islam" (cuyo colofón fue el decreto contra los moriscos, oficialmente cristianos, en 1609), así como "la conquista de América", a donde se trasladó el apóstol Santiago en su caballo blanco, una vez derrotados los moros, para echar una mano contra los indios. Los que hoy reivindican España desde la derecha no están reivindicando una nación sino su papel victorioso en un "imperio insostenible"


Cualquiera que se dé una vuelta por los Pirineos, de este a oeste o viceversa, se percatará –por lo demás– de las consecuencias desastrosas y paradójicas de este imperio fallido: "Aragón, cuna de España y tumba de sí misma, absorbida en Castilla, boquea con dificultad, llena de historia y vacía de gente, entre dos naciones opulentas, Navarra y Catalunya", las derrotadas de la guerra civil germánica. Más al sur Andalucía, "sombra ilusoria de Al-Andalus", la otra gran derrotada por el imperio castellano, ha mantenido sin embargo una fuerte personalidad política e institucional (como lo demuestra su acceso a la autonomía en virtud del artículo 151). He aquí la paradoja: resulta que es el centro mismo del imperio, "pobre y despoblado", el que ha pagado las consecuencias –culturales y económicas– de “su” victoria en las dos guerras civiles, "la de religión y la germánica", al tiempo que, por eso mismo, "obstaculiza políticamente cualquier reconstrucción nacional".

El mito de Al-Ándalus

La guerra de religión prosiguió después de 1492 contra "erasmistas, herejes y brujas", y más tarde contra "ilustrados y socialistas". La guerra civil germánica continuó asimismo, enredada con "guerras de sucesión y rebeliones anticentralistas". Una y otra –la de religión y la germánica– mezclaron sus cartas en conflictos ideológicos y sociales durante el siglo XIX y principios del XX: pensemos en las guerras carlistas y en la guerra civil española (1936), que fue “española” paradójicamente porque fue “mundial”. Con excepción del breve período de la lucha por la independencia frente a Napoleón (1808-1812), "estas dos guerras internas han impedido la construcción de una nación": no lo es ni en sentido antropológico ni en sentido democrático. Los que reivindican esta "no-nación", cuya síntesis es la "monarquía borbónica", lo suelen hacer mezclando y reactivando las dos guerras, hasta el punto de que la función “musulmán” la ejercen hoy, más que los "inmigrantes musulmanes" (que también), los "germánicos catalanes" que reivindican la separación de España sin entender que "es imposible emanciparse de un país que no existe". Incluso para eso habría que construirlo. ¿Es una pretensión realista?


No será fácil. "Las élites de la derecha germánica (incluidas las catalanas) siguen pensando la lucha por España y la lucha contra España en términos de guerra de religión y de guerra civil medieval". El PSOE, partido monárquico y nacionalista español, ha buscado beneficios partidistas en el conflicto "sin atreverse nunca a una revisión constitucional" de esta "no-nación", pese a contar varias veces con mayorías sociales y electorales en las últimas décadas. Lo malo es que, a fin de mantener ese imperio, fallido y además perjudicial para sus vencedores pasivos, y de "impedir la construcción de una nación", ha hecho falta un ininterrumpido ejercicio de violencia y dictadura, regla fatal de nuestra historia común. Franco comprendió muy bien este engendro e intentó crearla "de un solo golpe" (la nación) fabricando de cero un español nuevo, un “hombre nuevo”, cuya condición era la "eliminación de la mitad de los españoles" (la llamada Anti-España).


En cuanto a la izquierda más radical, "derrotada histórica de todas las guerras", ha acabado cediendo, contra el imperio fallido y la nación malograda, al obrerismo o al cosmopolitismo, fascinada a menudo, en su creciente provincianismo, por las luchas periféricas y despreciando siempre las tierras de Castilla (en sentido lato) y a sus gentes; y renunciando, en nombre de una cultura más verdadera o refinada, a la cultura de la mitad de España. "Nuestras élites, de derechas y de izquierdas, siguen pensando España como una guerra (o dos o tres), y en tiempos de crisis arrastran al electorado a la batalla". Como casi siempre, esta España reaparece en el costado de una gran crisis económica y una gran crisis institucional europea.


Nuestros Pirineos están jalonados de "hermosas iglesias románicas" que hay que conservar, de "altas torres y atalayas belicosas" que no debemos derribar, de "grandes palacios fronterizos" que señalan viejas costuras sin hilvanar. El problema de la memoria –y aún más el de la mitológica– es que deja robustos rastros materiales: "monumentos, castillos, catedrales", que mienten u ocultan otros relatos (y otros edificios). No hay que tocarlos. Los necesitamos para pensar. No pueden contar cualquier historia, pero sí algunas historias diferentes; permiten escoger, sobre todo, entre "narrar la historia de una victoria o la historia de un conflicto".

Sant Climent de Taüll - Vall de Boí (Lleida)

Si los gestores de piedras vivas, como los gestores de discursos muertos, no se inclinasen interesada e ideológicamente por la primera opción, "algún día las piedras de España (junto a otras recuperadas bajo las ruinas de la doble guerra prenacional) contarían la historia de un conflicto superado". Nunca hemos estado más lejos de eso. Quinientos años no es nada y podemos seguir así otros quinientos, "unas veces mal, otras veces peor, a remolque de Europa y de nuestras élites irresponsables", mucho más belicosas e ideológicas que nuestros pueblos, los cuales no asocian las iglesias, los castillos y los palacios a ninguna guerra presente, pero que sufren las consecuencias materiales –y políticas– de "esta eterna guerra de religión" contra los “musulmanes”, como quiera que se llamen en cada época, y de "esta eterna guerra civil germánica" que la "no-nación", cuyo seudónimo fue Imperio y ahora es Estado, "libra contra sus ciudadanos".


FUENTE: ctxt.es
Santiago Alba Rico
08/10/2019

26/8/19

OBJETIVO ESTRATÉGICO DE LA EXTREMA DERECHA


Portugal es el único país de Europa con un gobierno de izquierda a lo largo de una legislatura completa.

También es el único en el que ningún partido de extrema derecha tiene presencia parlamentaria.


Varios acontecimientos recientes han revelado señales cada vez más inquietantes de que el internacionalismo de extrema derecha está transformando Portugal en un objetivo estratégico.

Entre ellos, cabe destacar el reciente intento de algunos intelectuales de jugar la carta del odio racial para poner a prueba las divisiones de la derecha y la izquierda e influir así en la agenda política, el encuentro internacional de partidos de extrema derecha celebrado en Lisboa el 10 de agosto y la huelga simultánea del recién creado Sindicato Nacional de Conductores de Materiales Peligrosos.

¿Realmente Portugal es tan importante para merecer esta atención estratégica? Por supuesto que sí. Es importante porque desde la perspectiva de la extrema derecha internacional, Portugal representa el eslabón débil a través del cual puede atacar a la Unión Europea (UE).

El primer ministro de Portugal, Antonio Costa, tras una comparencia en el Palacio de Sao Bento, en Lisboa. REUTERS/Pedro Nunes
El primer ministro de Portugal, Antonio Costa, tras una comparencia 
en el Palacio de Sao Bento, en Lisboa. REUTERS/Pedro Nunes

El objetivo central es destruir la UE y hacer que Europa vuelva a ser un continente de Estados rivales donde los nacionalismos puedan florecer y las exclusiones sociorraciales manipularse políticamente con más facilidad. Para la extrema derecha internacional, la derecha tradicional desempeña un papel muy limitado en este objetivo porque durante mucho tiempo ha sido la fuerza impulsora de la Unión Europea. De ahí que se la trate con relativo desprecio, al menos hasta que se acerque -por su propio vaciamiento ideológico- a la extrema derecha, como está sucediendo en España.

Por el contrario, las fuerzas de la izquierda son fuerzas a las que hay que neutralizar. Para la extrema derecha, ahora la izquierda se ha percatado que la UE, con todas sus limitaciones (que durante mucho tiempo fueron razón suficiente para que algunas de esas izquierdas fueran antieuropeístas) es hoy una fuerza de resistencia contra la ola reaccionaria que avasalla el mundo.


De la Unión Europea no se puede esperar mucho más que la defensa de la democracia liberal, pero es más probable que esta muera democráticamente sin la UE que con la UE. Y las izquierdas saben por experiencia que serán las primeras víctimas de cualquier régimen autoritario. Tal vez recuerden que las diferencias entre ellas siempre parecieron más importantes desde el interior de las propias fuerzas de izquierdas que desde la perspectiva de sus adversarios. Por mucho que socialistas y comunistas se enfrentasen en el periodo posterior a la I Guerra Mundial, cuando Hitler llegó al poder no vio entre ellos diferencias que mereciesen un trato diferente. ¡Los liquidó a todos!

Sin embargo, no es relevante saber si es esto lo que piensan las izquierdas. Es lo que la extrema derecha piensa sobre las izquierdas, y esta es la base sobre la que se mueve. ¿Quién la mueve? La mueven fuerzas nacionales e internacionales. Son varias y con objetivos que solo parcialmente se superponen.

Adolf Hitler

Para sorpresa de algunos, la política internacional de Estados Unidos es una de ellas. EE.UU. es hoy un defensor muy condicional de la democracia, pues solo la defiende en la medida en que resulta funcional a los intereses de las empresas multinacionales estadounidenses. La principal razón es la rivalidad entre Estados Unidos y China, que está condicionando profundamente la política internacional. La confrontación entre dos imperios, uno decadente y otro ascendente, requiere el alineamiento incondicional de los países aliados a cada uno de ellos o en su zona de influencia.

Una Europa fragmentada será un conjunto de países fácilmente presionables o irrelevantes (Alemania es el único que requiere atención especial). Más que nunca, son los intereses económicos los que dominan la diplomacia.

Estados Unidos vs. China

Así, según la BBC el pasado 9 de agosto, los tuits en chino del presidente Trump tienen más de 100 mil seguidores entre los disidentes chinos que consideran al presidente estadounidense un "defensor de los derechos humanos". Y ciertamente lo será con respecto al contexto del país asiático, y porque eso sirve a los intereses de la guerra comercial con China. No es casual que China culpe a Estados Unidos de la ola de protestas en Hong-Kong. Pero Trump no es un defensor creíble de los derechos humanos ante los venezolanos, sujetos a un embargo cruel y devastador que la propia ONU considera una violación grosera de los derechos humanos.

La extrema derecha tiene tres instrumentos fundamentales: el aprovechamiento de la protesta social contra medidas de gobiernos considerados hostiles, la explotación de idiotas útiles y, la maximización de las dificultades de gobernanza derivadas de las coaliciones existentes, en el caso de gobiernos situados más a la izquierda.

Protestas en Hong-Kong

En el primer caso, sirve como ilustración la huelga del Sindicato Nacional de Conductores de Materiales Peligrosos. Este tipo de huelga puede tener efectos tan graves que desmoralicen cualquier gobierno. Los sindicatos conocen eso: tradicionalmente negocian fuerte y, al mismo tiempo, saben hasta dónde pueden llegar para no cuestionar intereses vitales de los ciudadanos. No es lo que ha ocurrido con este sindicato. Es altamente sospechoso el lenguaje radicalizado del vicepresidente del sindicato (“dejó de ser un derecho laboral para ser una cuestión de honor”), un personaje aparentemente convertido en ángel protector de sindicalistas descontentos. La historia nunca se repite, pero nos obliga a pensar. 

El gobierno democrático socialista de Salvador Allende, hostigado por las élites locales y por Estados Unidos, sufrió su crisis final tras las huelgas de sindicatos de transportistas de combustible, precisamente debido a la paralización del país y la imagen de ingobernabilidad que reflejaba. Años después se supo que la CIA estadounidense había estado bastante activa detrás de las huelgas.


Los idiotas útiles son aquellos que, con las mejores intenciones, juegan al juego de la extrema derecha, aunque no tengan nada que ver con ella. Cito dos casos. Cuando se produjo la primera huelga del mencionado sindicato, algunos sociólogos ingenuos se apresuraron a disertar sobre el nuevo tipo de sindicalismo no ideológico, exclusivamente centrado en los intereses de los trabajadores. El contraste implícito era con la Confederación General de los Trabajadores Portugueses (CGTP), esa sí considerada ideológica y al servicio de oscuros intereses antidemocráticos. Si leyesen un poco más sobre los movimientos sindicales del pasado, sabrían que, en muchos contextos, la proclamación de la ausencia de ideología política fue la mejor arma para introducir la ideología política contraria. Pero los idiotas útiles pueden aparecer donde menos se espera. 

Un sindicalista que admiré mucho hasta hace poco tiempo, Mário Nogueira, se comportó en cierto momento como idiota útil al transformar las reivindicaciones de los profesores en un motivo legítimo para hacer dimitir al gobierno de izquierda apoyado por el partido al que pertenece. Este radicalismo, que confunde el árbol con el bosque, sirve objetivamente a los intereses desestabilizadores de la extrema derecha.

El auge de la extrema derecha en Europa ha generado un combo
de nacionalismo, xenofobia y políticas "antigénero"

Por último, la extrema derecha sabe aprovecharse de todas las divisiones entre las fuerzas de izquierda, sabe ampliarlas y sabe usar las redes sociales para crear dos ilusiones a partir de medias verdades.

La primera es que la mayoría de los militantes y exdirigentes del Partido Socialista opinan que al PS siempre le fue mejor en alianzas con la derecha (lo cual es falso), no le gusta el radicalismo de izquierda (que nunca definen) y que, de todos modos, libre de las izquierdas a su izquierda, fácilmente tendrá mayoría absoluta (lo que es improbable). La segunda ilusión es que existen fracturas similares en los otros partidos de izquierda, deseosos de volver a sus rincones de oposición y cansados de hacer concesiones (lo que en parte es cierto). Las fuerzas de izquierda en Portugal están dando testimonio de un notable buen sentido que dificulta las maniobras de la extrema derecha. ¿Seguirán en este camino o se rendirán a las presiones internas y externas? Es una cuestión abierta.


FUENTE: publico.es
Espejos extraños
Boaventura de Sousa Santos
Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez
20/08/2019

Curiosamente y en contra de toda la mierda que los liberales capitalistas suelen echar sobre los regímenes de izquierdas, Portugal prospera, sobre todo en cuanto a cultura y educación se refiere; de lo cual me alegro infinito. Por eso intentan desestabilizarlo, para que no demuestren al resto de países lo que se puede hacer.