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26/5/21

¿QUÉ ES EXACTAMENTE UN ALGORITMO?

Mohammed Ibn Musa-al-Khwarizmi (780 - 850)

¡Quién lo hubiera dicho hace tan sólo unos años! Para solaz de Mohammed Ibn Musa-al-Khwarizmi (matemático creador del término), “algoritmo” se ha convertido en una de las palabras de moda, gracias sobre todo al auge de la inteligencia artificial.

Algoritmos que nos sugieren una posible pareja, algoritmos que invierten en bolsa, algoritmos que predicen el crimen, algoritmos que ordenan nuestras búsquedas en Internet… Los algoritmos están por todos lados, incluso aunque no los hayamos percibido. Orientan nuestra economía, nuestras compras, e incluso nuestra forma de pensar.

Pero, ¿qué es exactamente un algoritmo?

 

En realidad, un algoritmo es algo más sencillo, "un mecanismo ciego y sin voluntad, pero que está cambiando el mundo de forma definitiva y merece la máxima atención", no se nos vaya a ir el asunto de las manos.

¿Qué es un algoritmo? Simplemente una serie de instrucciones sencillas que se llevan a cabo para solventar un problema. La regla de multiplicar que aprendimos en el colegio y que permite sacar el producto de dos números de varias cifras, con papel y lápiz, es un sencillo algoritmo. “Es importante notar que el algoritmo tiene que ser finito y que ejecuta las instrucciones de manera sistemática, es decir, que es ciego ante lo que está haciendo, y que los pasos con los que opera son elementales”.

¿Y qué significa exactamente esto?

Es un conjunto ordenado de operaciones, lo que quiere decir qué es "una cadena de instrucciones precisas que deben seguirse por orden".

Una buena forma de imaginarlo es a través de una receta de cocina, que no deja de ser un algoritmo sencillo.

En cualquiera de ellas, se nos describe un procedimiento concreto y ordenado (“Primero pon a calentar media olla de agua. Después échale una pizca de sal. Luego trocea el pimiento, quitando las semillas y los nervios…”) , de forma que cada una de esas operaciones son las que forman el algoritmo.

Así, el algoritmo tendrá la forma de un diagrama de flujo. Su objetivo es resolver un problema, lo que significa que tiene un objetivo delimitado.

Esta es la parte que complica un poco las cosas. Cuando escribimos un algoritmo, lo hacemos para que produzca un resultado. No se trata tan sólo de escribir un bonito conjunto de órdenes que no conduzcan a ninguna parte, sino que se hace racionalmente y con un objetivo determinado. Lo que ocurre es que la realidad siempre complica las cosas. Si, por ejemplo, creamos un algoritmo diseñado para actuar en la vida real, las órdenes que incluya el algoritmo deberán incluir instrucciones que tengan en cuenta las diversas situaciones que podamos encontrarnos.

Así la forma del diagrama de flujo que tome el algoritmo se convertirá en un enorme “árbol” de instrucciones que, según su complejidad, podrá incluso ofrecernos resultados sorprendentes que nunca habríamos podido prever.

A pesar de la longevidad de los algoritmos, y de la ya madurez de las computadoras, la palabra algoritmo se ha puesto de moda en los últimos años. ¿A qué se debe? “Los ordenadores pueden calcular mucho más rápido que un cerebro humano y desde la aparición de internet hay un salto y se está llegando a cosas que parecían imposibles”.

Uno de los ejemplos más llamativos de cómo pueden funcionar los algoritmos sin la supervisión humana es el del llamado Flash Crack de 6 de mayo de 2010. En la Bolsa los algoritmos trabajan realizando transacciones a velocidades inimaginables para un cerebro humano, en cuestión de microsegundos, para conseguir la máxima rentabilidad.

Es el High Frecuency Trading. Ese día de 2010, la interacción de las operaciones de los algoritmos produjo un desplome de 1.000 puntos, en torno a un 9%, sin explicación aparente, que se recuperó a los pocos minutos, pero que dio una idea de los problemas que se pueden originar. “Casos como estos ocurren cuando los algoritmos se ponen a competir y nadie tiene la imagen del proceso completo, lo que se llama decoherencia”, por eso los algoritmos deben funcionar bajo supervisión humana.

“Nadie se pone de acuerdo en lo que pasó en la Bolsa, nadie dio la orden, nadie quería eso, nadie tenía el control sobre lo que realmente pasaba”, dice Kevin Slavin, profesor del MIT Media Lab, en su célebre charla TED 'Cómo los algoritmos configuran nuestro mundo'.

Otro caso interesante es el del manual 'The making of a fly' de Peter Lawrence, que trata sobre la genética de moscas como la Drosophila melanogaster, muy utilizada en laboratorios biológicos.

Lo extraño de este libro -por lo demás muy normal- es que, en 2011, su precio en Amazon alcanzó primero la cifra de 1.700 millones de dólares para luego subir, unas horas más tarde, a casi 23.700 millones dólares (más gastos de envío). 

Todo se debía al funcionamiento de un algoritmo que fijaba los precios de manera automática. “Nadie compraba ni vendía nada, ¿qué pasaba?”, dice Slavin. “Tanto aquí como en Wall Street vemos cómo algoritmos en conflicto, trabados entre sí, crean bucles sin ningún tipo de supervisión humana”.

Aunque todo esto te suene formal, e incluso aburrido, el ingenio de programadores de todo el mundo ha conseguido que algunos algoritmos se hayan hecho más famosos (e influyentes) que una estrella de rock o de cine e incluso que cualquier político. Conozcamos algunos.

PageRank, de Google

Uno de los más utilizados del mundo. Se trata del conjunto de algoritmos que utiliza Google para determinar la importancia de los documentos indexados por su motor de búsqueda.

Dicho de otro modo, cuando realizas una búsqueda en Google, es uno de los elementos que decide el orden en el que se te muestran los resultados.

El algoritmo del Timeline de Facebook

Se trata de otro algoritmo que influye en nuestra vida mucho más de lo que creemos.

El conjunto de algoritmos que alimentan el Timeline de Facebook determina los contenidos que se nos muestran en el espacio más frecuentado de la red social. Así, en base a una serie de parámetros (gustos personales, respuesta a contenidos anteriores, etc.), los algoritmos deciden cuál es contenido que nos va a mostrar la red social y en qué orden lo hará.

Algoritmos de Trading de Alta Frecuencia

 

Mueven miles de millones de dólares en los mercados cada día. Se trata de algoritmos utilizados por muchas de las más importantes entidades financieras del mundo, que lanzan órdenes al mercado en función del beneficio que éstos prevén obtener, según las condiciones de mercado dadas en cada momento.

Hasta tal punto son relevantes que se considera que, en la actualidad, este tipo de algoritmos dominan los mercados, siendo mucho más influyentes que los operadores humanos.

Algoritmo de Round Robin

Es probable que este algoritmo sea mucho menos conocido que los anteriores, pero es muy utilizado en el ámbito informático. ¿Te has preguntado alguna vez cómo determina un ordenador sus prioridades cuando se ve obligado a realizar varias tareas a la vez?

Imagina, por ejemplo, que tienes abierto al mismo tiempo un procesador de texto, una hoja de cálculo y un navegador web. A grandes rasgos, puede decirse que este algoritmo determina las porciones de tiempo que la CPU de un ordenador dedicará a realizar cada uno de los procesos que estén en curso.

¿Cuál es el futuro de los algoritmos?

Más que pensar en el futuro de los algoritmos, algunas personas afirmarían que "el futuro les pertenece".

La algoritmia está, de hecho, en el corazón de tecnologías potencialmente tan poderosas como la inteligencia artificial. Ya en la actualidad, los algoritmos son la base de las tecnologías de aprendizaje automático, o 'machine learning', que nos sorprenden cada día con nuevas habilidades.

Hoy, los algoritmos se encuentran detrás de tecnologías del calado de los asistentes virtuales o los vehículos autónomos. Mañana… ¿quién sabe?


FUENTE: azulweb.net
Ernesto Mota
30/12/2018

2/6/20

DISTOPÍA - II


...CONTINUACIÓN:

El gran dragón despierta

Sin embargo, más que ningún otro factor,"el NSCAI señala la voluntad de China de adoptar alianzas público-privadas en la vigilancia masiva y la recopilación de datos como una razón para su ventaja competitiva".

La presentación promociona el "apoyo y participación explícita del gobierno de China, por ejemplo, en el despliegue del reconocimiento facial".

Sostiene que "la vigilancia es uno de los ‘primeros y mejores clientes’ para AI" y, además, que "la vigilancia masiva es una aplicación asesina para el aprendizaje profundo".
"Una diapositiva titulada 'Conjuntos de datos estatales: vigilancia = ciudades inteligentes' señala que China, junto con el principal competidor chino de Google, Alibaba, están corriendo por delante".

Esto es notable porque la empresa matriz de Google, Alphabet, ha estado impulsando precisamente esta visión a través de su división Sidewalk Labs, "eligiendo una gran parte de la costa de Toronto como su prototipo de 'ciudad inteligente'". 

Pero "'el proyecto de Toronto' se cerró después de 2 años de controversia incesante relacionada con las enormes cantidades de datos personales que Alphabet recolectaría, la falta de protecciones de privacidad y los beneficios cuestionables para la ciudad en general".

Cinco meses después de esta presentación, en noviembre, "el NSCAI emitió un informe provisional al Congreso que suscitó la alarma sobre la necesidad de que EE.UU actúe frente a la adaptación China de estas tecnologías controvertida".

"Estamos en una competencia estratégica", afirma el informe, obtenido a través de FOIA por el Centro de Información Electrónica de Privacidad. “La inteligencia artificial estará en el centro. El futuro de nuestra seguridad y economía nacional está en juego”.


A fines de febrero, Schmidt estaba llevando su campaña al público, tal vez entendiendo que el aumento de presupuesto que su junta directiva estaba pidiendo no podría aprobarse sin una mayor aceptación. "En un artículo de opinión del New York Times titulado 'Silicon Valley podría perder frente a China', Schmidt pidió "asociaciones sin precedentes entre el gobierno y la industria" y, una vez más, haciendo sonar la alarma de 'peligro amarillo'":

"AI (inteligencia artificial) abrirá nuevas fronteras en todo", desde biotecnología hasta banca, y también es una prioridad del Departamento de Defensa. 

Si las tendencias actuales continúan, "se espera que las inversiones generales de China en investigación y desarrollo superen a las de Estados Unidos dentro de 10 años, aproximadamente al mismo tiempo que se proyecta que su economía sea más grande que la nuestra".

A menos que estas tendencias cambien, "en la década de 2030 competiremos con un país que tiene una economía más grande, más inversiones en investigación y desarrollo, mejor investigación, un mayor despliegue de nuevas tecnologías y una infraestructura informática más sólida". En última instancia, "los chinos están compitiendo para convertirse en los principales innovadores del mundo, y Estados Unidos no está jugando para ganar".

El poderío universitario de China es incontestable

"La única solución, para Schmidt, era un chorro de dinero público". Elogiando a la Casa Blanca por solicitar "una duplicación en la financiación de la investigación en 'inteligencia artificial' y 'ciencia de la información cuántica'", escribió: 

“Deberíamos planear duplicar la financiación en esos campos nuevamente a medida que creamos capacidad institucional en laboratorios y centros de investigación.

Al mismo tiempo, el Congreso debe cumplir con la solicitud del presidente para obtener el nivel más alto de financiamiento de I + D de defensa en más de 70 años , y el Departamento de Defensa debe capitalizar ese aumento de recursos para desarrollar capacidades innovadoras en inteligencia artificial, cuántica, hipersónica y otras prioritarias áreas tecnológicas".
"Eso fue exactamente 2 semanas antes de que el brote de 'coronavirus' se declarara una pandemia, y en ningún momento se mencionó que el objetivo de esta vasta expansión de alta tecnología era proteger la salud de los estadounidenses. Solo que era necesario evitar ser superado por China". Pero, por supuesto, eso pronto cambiaría.

En los dos meses transcurridos desde entonces, "Schmidt ha sometido estas demandas preexistentes, para gastos públicos masivos en investigación e infraestructura de alta tecnología, para una serie de 'asociaciones público-privadas' en inteligencia artificial" y para el aflojamiento de innumerables protecciones de privacidad y seguridad, a través de un ejercicio agresivo de reposicionamiento discursivo.

Ahora, "todas estas medidas (y más) se están vendiendo al público como nuestra única esperanza posible de protegernos de un nuevo virus que nos acompañará en los próximos años".
"Y las compañías tecnológicas con las que Schmidt tiene vínculos profundos, y que pueblan las influyentes juntas asesoras que preside, se han reposicionado como protectores benevolentes de la salud pública y generosos campeones de los 'héroes cotidianos' de los trabajos esenciales" (muchos de los cuales perderían sus empleos si estas compañías se salieran con la suya).

Menos de 2 semanas después del cierre del estado de Nueva York, "Schmidt escribió un artículo de opinión para el Wall Street Journal que estableció el nuevo tono y dejó en claro que Silicon Valley tiene toda la intención de aprovechar la crisis para una transformación permanente".


Al igual que otros estadounidenses, los tecnólogos están tratando de hacer su parte para apoyar primera línea de respuesta a la pandemia. 

Pero cada estadounidense debería preguntarse dónde queremos que esté la nación cuando termine la pandemia de Covid-19.

¿Cómo podrían las tecnologías emergentes desplegadas en la crisis actual impulsarnos hacia un futuro mejor?

Empresas como Amazon saben cómo suministrar y distribuir de manera eficiente. Tendrán que proporcionar servicios y asesoramiento a los funcionarios del gobierno que carecen de los sistemas informáticos y de la experiencia.


También deberíamos acelerar la tendencia hacia el aprendizaje remoto, que se está probando hoy como nunca antes. On line, no existe un requisito de proximidad, lo que permite a los estudiantes obtener instrucción de los mejores maestros, sin importar en qué distrito escolar residan.

La necesidad de una experimentación rápida a gran escala también acelerará la revolución biotecnológica. Finalmente, el país está atrasado hace tiempo en infraestructura digital real.

Si queremos construir una economía futura y un sistema educativo basado en tele-todo, necesitamos una población totalmente conectada y una infraestructura ultrarrápida.

El gobierno debe hacer una inversión masiva, tal vez como parte de un paquete de estímulo, para convertir la infraestructura digital de la nación en plataformas basadas en la nube y vincularlas con una red 5G.


De hecho, Schmidt ha sido implacable en la búsqueda de esta visión. Dos semanas después de la aparición de ese artículo de opinión, "describió la programación 'ad hoc' de educación en el hogar que los maestros y las familias de todo el país se vieron obligados a improvisar durante esta emergencia de salud pública como 'un experimento masivo en el aprendizaje remoto'.

El objetivo de este experimento, dijo, era "tratar de descubrir: ¿cómo aprenden los niños de forma remota? Y con esos datos deberíamos ser capaces de construir mejores herramientas de aprendizaje a distancia que, cuando se combinan con el maestro … ayudarán a los niños a aprender mejor.”

Durante esta misma videollamada, organizada por el Club Económico de Nueva York, "Schmidt también pidió más 'telesalud', más '5G', más 'comercio digital' y el resto de la lista de 'deseos preexistentes'. Todo en nombre de la lucha contra el virus".


Sin embargo, su comentario más revelador fue el siguiente: "El beneficio de estas corporaciones, que amamos difamar, en términos de la capacidad de comunicarse, la capacidad de lidiar con la salud, la capacidad de obtener información, es profundo. Piensa en cómo sería tu vida en Estados Unidos sin Amazon".

Almacenes de Amazon en EE.UU.

Agregó que "la gente debería estar agradecida de que estas compañías obtuvieron el capital, hicieron lainversión, construyeron las herramientas que estamos usando ahora y realmente nos han ayudado".

Es un recordatorio sobre que, "hasta hace muy poco, el rechazo público contra estas corporaciones estaba creciendo". Los candidatos presidenciale fiscutían abiertamente la caída de la gran tecnología. "Amazon se vio obligado a abandonar sus planes para una sede en Nueva York debido a la feroz oposición local".

"El proyecto 'Sidewalk Labs' de Google estaba en una 'crisis perenne', y los propios trabajadores de Google se negaban a construir tecnología de vigilancia con aplicaciones militares".

En resumen, "la democracia se fue convirtiendo en el mayor obstáculo para la visión que Schmidt estaba promoviendo, primero desde su posición en la cima de Google y Alphabet y luego como presidente de dos poderosas juntas asesorando al Congreso y al Departamento de Defensa".


Como revelan los documentos de NSCAI "desde la perspectiva de hombres como Schmidt y el CEO de Amazon, Jeff Bezos este (para ellos) inconveniente  ejercicio de poder desatado por parte del público y de los trabajadores tecnológicos dentro de esas 'megaempresas', desaceleró enloquecedoramente la 'carrera armamentista de la inteligencia artificial', consiguieron mantener fuera de las carreteras 'flotas de automóviles y camiones sin conductor', potencialmente mortales, evitando que los 'registros de salud privados' se convirtieran en un arma utilizada contra los trabajadores, evitando también que los espacios urbanos se cubran con 'software de reconocimiento facial', y mucho más".

"Ahora, en medio de la carnicería de esta pandemia en curso, y 'el miedo y la incertidumbre sobre el futuro' que ha traído, estas corporaciones ven su momento para barrer todo ese 'compromiso democrático'". Para tener así el mismo tipo de poder que sus competidores chinos, que ostentan el lujo de funcionar 'sin verse obstaculizados por intrusiones de derechos laborales o civiles'.
Todo esto se está moviendo muy rápido. "El gobierno australiano ha contratado a Amazon para almacenar los datos de su controvertida aplicación de seguimiento de coronavirus."

"El gobierno canadiense ha contratado a Amazon para entregar equipos médicos, generando preguntas sobre por qué omitió el servicio postal público".



Y en solo unos pocos días a principios de mayo, "Alphabet ha puesto en marcha una nueva iniciativa de Sidewalk Labs para rehacer la infraestructura urbana con $400 millones en capital semilla". Josh Marcuse, director ejecutivo de la Junta de Innovación en Defensa que preside Schmidt, anunció que "dejaría ese trabajo para hacerlo a tiempo completo en Google como jefe de estrategia e innovación para el sector público mundial, lo que significa que ayudará a Google a sacar provecho de algunas de las muchas oportunidades que él y Schmidt han estado creando con su lobby".

Para ser claros, "la tecnología es sin duda una parte clave de cómo debemos proteger la salud pública en los próximos meses y años". La pregunta es: "¿estará la tecnología sujeta a las 'disciplinas de la democracia' y la 'supervisión pública', o se implementará en un 'frenesí de estado de excepción', sin hacer preguntas críticas, dando forma a nuestras vidas en las próximas décadas?" 

Preguntas como, por ejemplo: "si realmente estamos viendo cuán crítica es la conectividad digital en tiempos de crisis, ¿deberían estas redes y nuestros datos realmente en manos de entidades privadas como Google, Amazon y Apple?"

"Si los 'fondos públicos' están pagando gran parte de todo eso, ¿el público no debería también poseerlo y controlarlo? Si Internet es esencial para muchas cosas en nuestras vidas, como lo es claramente, ¿no debería tratarse como una 'utilidad pública sin fines de lucro'?"

Y aunque no hay duda de que la capacidad de teleconferencia ha sido un salvavidas en este período de bloqueo, "hay serios debates sobre si nuestras protecciones más duraderas son claramente más humanas".

Tomemos la educación: "Schmidt tiene razón en que las aulas superpobladas presentan un riesgo para la salud, al menos hasta que tengamos una vacuna". Entonces, "¿no se podría contratar el doble de maestros y reducir el tamaño de los cursos a la mitad? ¿Qué tal asegurarse de que cada escuela tenga una enfermera?"

"Eso crearía empleos muy necesarios en una crisis de desempleo a nivel de depresión y les daría mayor margen a todos en el ambiente educativo". Si los edificios están demasiado llenos, "¿qué tal dividir el día en turnos y tener más educación al aire libre, aprovechando la abundante investigación que muestra que el tiempo en la naturaleza mejora la capacidad de los niños para aprender?"

"Introducir ese tipo de cambios sería difícil, sin duda. Pero no son tan arriesgados como renunciar a la 'tecnología' probada y verdadera de seres humanos preparados que enseñan a humanos más jóvenes cara a cara, en grupos donde aprenden a socializar entre ellos".
La escuela griega de los peripatéticos (seguidores de Aristóteles)
Según la tradición aprendían mientras paseaban

"Al enterarse de la 'nueva asociación' del estado de Nueva York con la Fundación Gates", Andy Pallotta, presidente de United Teachers del Estado de Nueva York, reaccionó rápidamente: 

"Si queremos reimaginar la educación, comencemos por abordar la necesidad de trabajadores sociales, consejeros de salud mental , enfermeras escolares, cursos de artes enriquecedores, cursos avanzados y clases más pequeñas en distritos escolares de todo el estado", dijo.


"Una coalición de grupos de padres también preguntó que si realmente habían estado viviendo un 'experimento de aprendizaje remoto' (como lo expresó Schmidt)", los resultados fueron profundamente preocupantes:

"Dado que las escuelas cerraron a mediados de marzo, nuestro la comprensión de las profundas deficiencias de la instrucción basada en pantalla solo ha crecido".


"Además de los obvios sesgos de clase y raza contra los niños que carecen de acceso a Internet y computadoras en el hogar (problema que las compañías tecnológicas están ansiosas por cobrar, mediante grandes ventas tecnológicas)", hay grandes preguntas sobre si la 'enseñanza remota' puede servir a muchos niños con discapacidades, como lo exige la ley.

"Y no existe una solución tecnológica para el problema de aprender en un entorno hogareño superpoblado y / o abusivo".

"El problema no es si las escuelas deben cambiar ante un 'virus altamente contagioso' para el cual no tenemos cura ni vacuna". Al igual que todas las instituciones donde los humanos actúan en grupos, las escuelas cambiarán.

El problema, como siempre en estos momentos de conmoción colectiva, es "la ausencia de debate público sobre cómo deberían ser esos cambios y a quién deberían beneficiar: ¿ A empresas tecnológicas privadas o a estudiantes?"

"Las mismas preguntas deben hacerse sobre la salud". Evitar los consultorios médicos y los hospitales durante una pandemia tiene sentido. Pero "la 'telesalud' pierde en gran medida frente a la atención persona a persona". 

Por lo tanto, debemos tener un debate basado en la evidencia sobre "los pros y los contras de gastar recursos públicos escasos en telesalud, en comparación con enfermeras más capacitadas, equipadas con todo el equipo de protección necesario, que pueden hacer visitas a domicilio para diagnosticar y tratar pacientes en sus hogares". 

Y quizás lo más urgente es que necesitamos "lograr el equilibrio correcto entre las aplicaciones de seguimiento del virus, que con las protecciones de privacidad adecuadas tienen un papel que desempeñar, y los llamados a un 'Cuerpo de Salud Comunitario' que pondría a millones de estadounidenses a trabajar no solo haciendo seguimiento de contactos sino asegurándose de que todos tengan los recursos materiales y el apoyo que necesitan para estar en cuarentena de manera segura".
En cada caso, "enfrentamos decisiones reales y difíciles entre invertir en humanos e invertir en tecnología". Porque la verdad brutal es que, tal como están las cosas, "es muy poco probable que hagamos ambas cosas. La negativa a transferir los recursos necesarios a los estados y ciudades en sucesivos rescates federales significa que la crisis de salud del coronavirus ahora se está convirtiendo en una crisis de austeridad".

Las escuelas públicas, universidades, hospitales y tránsito se enfrentan a preguntas existenciales sobre su futuro. "Si las compañías tecnológicas ganan su feroz campaña de presiones y lobby para el aprendizaje remoto, telesalud, 5G y vehículos sin conductor, su 'Screen New Deal', simplemente no quedará dinero para prioridades públicas urgentes, sin importar el 'Green New Deal' (el Nuevo Pacto Verde) que nuestro planeta necesita con urgencia".
Por el contrario:"el precio de todos los brillantes dispositivos será el despido masivo de maestros y el cierre de hospitales".
La tecnología nos proporciona herramientas poderosas, pero no todas las soluciones son tecnológicas. Y "el problema de externalizar decisiones clave sobre cómo 'reimaginar' nuestros estados y ciudades" a hombres como Bill Gates y Eric Schmidt es que "se han pasado la vida intentando demostrar que no hay problema que la tecnología no pueda solucionar".

Para ellos, y para muchos otros en Silicon Valley, "la pandemia es una oportunidad de oro para recibir no solo la gratitud, sino también la deferencia y el poder que sienten que se les ha negado injustamente. Y Andrew Cuomo, al poner al ex presidente de Google a cargo del cuerpo que dará forma a la reapertura del estado, parece haberle dado algo cercano al reinado libre".
FUENTE: theintercept.com
Naomi Klein

Traducido por Agencia Lavaca.org 
13/05/2020