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14/5/21

ISRAEL VS. HAMÁS

Israel y Hamás entran en guerra por el futuro de Jerusalén ante la pasividad de las potencias occidentales

En la última guerra entre Israel y Hamás se está jugando el futuro de una Jerusalén que sufre un persistente proceso de judaización. La connivencia de las potencias occidentales periódicamente aviva el fuego con la ocupación israelí y nada indica que Washington, París y Berlín tengan interés en llevar la justicia a la región.

Palestinos enmascarados tras los enfrentamientos con la policía israelí en el complejo que alberga la Mezquita de al-Aqsa — Ammar Awad / Reuter

El futuro de Jerusalén está detrás de la guerra que estalló el lunes entre Israel, Hamás y las demás facciones palestinas de la Franja de Gaza, un conflicto que se ha extendido al interior del estado hebreo, en algunas de cuyas localidades árabes el martes se produjeron graves incidentes que han sacudido falsos pilares del estado judío. 

Los antecedentes directos del sarpullido hay que buscarlos en la imposición de la brutal ocupación sobre la parte anexionada de la ciudad santa, algo que suscitó protestas espontáneas de jóvenes palestinos de Jerusalén que en seguida se vieron apoyados por cientos de árabes de la Galilea que acudieron a defender la mezquita Al Aqsa y el barrio de Sheij Yarrah. 

Hamás ha capitalizado unas protestas que vuelven a poner a Jerusalén en el punto de mira, dejando una vez más en evidencia al gobierno títere de Ramala. Cuando el martes por la noche el líder de Hamás, Ismail Hanniya emitió un comunicado en el que Jerusalén ocupó el centro de sus palabras en todo momento.

Palestinos en un hospital del norte de Gaza tras el bombardeo de Israel.

Con multitud de cohetes, la organización islamista que gobierna Gaza desde 2007 ha recordado a los israelíes, y a una comunidad internacional colaboradora, que los palestinos sufren una ocupación que permanentemente pisotea sus derechos más básicos y que sistemáticamente los desposee de sus tierras, en especial de Jerusalén.

Se mire como se mire es obvio que 'Israel no quiere la paz'. Todas sus acciones muestran la necesidad que tiene de avivar el conflicto a cualquier precio mientras consolida sus planes; todo ello ante la pasividad de poderosos mandatarios como Emmanuel Macron, Angela Merkel o Joe Biden, a quienes la justicia, está claro que 'no les importa nada'. 

En este contexto, lo que Hamás e Israel se juegan es su 'capacidad de disuasión'. Los manifestantes de Jerusalén, impulsados por Hamás, han logrado aplazar la expulsión de decenas de familias de Sheij Yarrah y han conseguido reabrir las gradas de la puerta de D


La disuasión que busca Hamás es detener el 'proceso de judaización' de los territorios ocupados, algo que debería incumbir a Occidente pero que no es así, mientras que Israel trata de dar una lección a Hamás para que los islamistas no interfieran en ese 'proceso de judaización'. 

En términos locales, se trata de una capacidad de disuasión que unos y otros necesitan para tranquilizar a su población. Suele suceder, que cuando ocurre algo de esta naturaleza, Israel no deja pasar mucho tiempo sin adoptar medidas punitivas que incrementan la opresión sobre los palestinos.

Hamás se ha propuesto impedirlo, pero es sabido que el poderío militar de Israel es muy superior a las milicias palestinas. El pulso que se mantiene desde el lunes es justamente una contienda con la que cada una de ellas está midiendo su fuerza con la otra.

Israel se consolidó como país hace ya muchos años, pero sigue rechazando la paz. Su objetivo estratégico contempla la anexión de los territorios palestinos, incluida Jerusalén y el resto de Cisjordania. Con ese fin sigue ampliando a diario la ocupación y enviando a los territorios palestinos a miles de colonos mayoritariamente extremistas nacionalistas y religiosos.

La administración de Washington ha dicho que Israel tiene derecho a defenderse pero ha añadido que los palestinos tienen derecho a vivir en seguridad. Esto último ha molestado a los israelíes, cuyo primer ministro, Benjamín Netanyahu, se pregunta hasta qué punto su país ha perdido con el cambio de administración en Estados Unidos.

Aunque lo que ocurre estos días recuerda que la evacuación israelí de los territorios ocupados, 'el 22% de la Palestina histórica', es más urgente que nunca, "en Israel nadie habla de la ocupación, principal causa de casi todos los problemas de la región". Además, los israelíes han forzado a Occidente a olvidarse de la ocupación. Ellos mismos la han olvidado, como lo demuestra el hecho de que ningún medio hebreo, ni por supuesto ningún político, la mencione estos días.

No es una sorpresa que la derecha nacionalista y religionista se sienta reivindicada, aunque "no debe olvidarse que han sido esas políticas las que han conducido a esta situación". Si EE.UU. y Europa no intervienen con energía para resolver la crisis, y el conflicto vuelve a cerrarse en falso, el problema resurgirá aunque parezca que no existe.

Desde el martes por la noche los canales israelíes no paran de transmitir los incidentes que tienen lugar en numerosas poblaciones árabes y mixtas del interior de Israel, donde un número significativo de palestinos lanzan piedras contra los coches, incendian vehículos en los barrios judíos e incluso han atacado varias sinagogas.

"Es una situación sin precedentes; es la guerra civil", ha dicho el alcalde de la ciudad mixta de Lod, Yair Revivo, al Canal 12, antes de pedir la intervención del ejército. "La policía sola no puede contener a los manifestantes". Jóvenes judíos también salieron a la calle a arrojar piedras contra los vehículos árabes e incendiaron el cementerio musulmán de Lod, al lado del aeropuerto de Tel Aviv.

El origen de todos estos incidentes hay que buscarlo en el destino de Jerusalén, cuyo 'proceso de judaización' continúa imparable sin que nadie le ponga coto. Y puede decirse que esta movilización violenta sin precedentes de una parte de los jóvenes árabes, una minoría en realidad, hay que atribuirla a Hamás, como muestran las frecuentes consignas a favor de los islamistas.

Otra cuestión es la incidencia que los hechos puedan tener en la política interna israelí. Algunos opositores señalan a Benjamín Netanyahu y no cabe duda de que esta situación tiene un gran potencial para desbaratar los intentos de la oposición de establecer una coalición. "Cuanto más dure el caos, más posibilidades tendrá Netanyahu de diezmar a la oposición y más posibilidades de que pronto se celebren las quintas elecciones consecutivas".

FUENTE: publico.es
Eugenio García Gascón
 
Israel aprovecha su posición de fuerza para, cada vez que surge una pequeña llama, generar un incendio. No cabe duda de que su afán es hacerse con todo el territorio (más bien los trozos) que aún conservan los palestinos. Todo ello ante la absoluta impasibilidad de los líderes de la comunidad internacional, a quienes parece importarles poco o nada el futuro del pueblo palestino.
 
Para muestra un botón:
 
Según las últimas noticias, los bombardeos israelíes sobre Gaza arrojan una cifra de 67 muertos, 17 de ellos, niños.

13/7/19

LA CARTA DE GUILLE

Hace tanto calor por esos cohetes que han hecho un agujero en el aire


Guille está de vacaciones y pasa calor en casa. Por eso nos ha enviado una nueva carta a la Redacción de El Asombrario, a través del escritor Alejandro Palomas.

 Ve el cambio climático a su manera: “Como ahora hay tantos cohetes que van a la Luna y a Marte para construir pisos de lujo para los ricos de América, están haciendo un agujero en el aire, que es como un túnel por donde se escapa el frío de Alaska y se cuela el calor de los planetas rojos…”.

El calorazo del verano según Guille. Foto: Pixabay.

Hola, señor Director. Hoy ya es verano y por eso hace tanto calor, aunque a lo mejor también es por otra cosa que viene de las chimeneas de las fábricas. Es que dice Nazia que como ahora hay tantos cohetes que van a la Luna y a Marte para construir pisos de lujo, pues están haciendo un agujero en el aire. Es como un túnel por donde se escapa el frío de Alaska y se cuela el calor de los planetas rojos, que son como de la Guerra de las Galaxias, pero los malos. 

Y Arturo, el hijo de la señora Mariana, la del estanco, nos dijo que eso ya está en la Biblia y se llama Purgatorio, porque es como si la Tierra tuviera gases y los sacara por ahí porque le han puesto un Fortasec de la diarrea. Bueno, más o menos, es que creo que me he hecho un poco de lío. Lo que pasa es que en casa no tenemos aire acondicionado porque gasta mucho y papá siempre dice: “Este calor me va a matar, ya verás”, y entonces no digo nada, pero me da miedo porque si papá se muere por culpa del calor no sé lo que voy a hacer. Es que si tuviera mamá como los demás niños sería distinto, pero solo lo tengo a él, ¿sabe?


Lo que quiero decir es que, a lo mejor, como nosotros no tenemos aire acondicionado ni nada, usted puede pedirle a sus amigos directores ricos que nos dejen uno, pero no para siempre, solo hasta que pase el calor que se cuela por el agujero de los cohetes y que mata a los padres, es que es una emergencia como las de las películas de Parque Jurásico cuando ya se acaba el tiempo y la isla va a explotar por culpa de los dinosaurios que siempre están rabiosos. Es que dice Arturo que tienen odio acumulado desde el Arca de Noé, porque como eran tan grandes no cabían y los dejaron fuera y claro.

También quería pedirle otra cosa, por si lo de la máquina de aire acondicionado gratis se les ha terminado: Nazia y yo hemos pensado que si lo que pasa es que hace tanto calor por culpa del agujero negro por donde viajan los cohetes a Marte a construir los pisos nuevos para los ricos de América, también podría pedirle al Presidente del Mundo que le ponga un tapón como los de los submarinos de la guerra o un parche como el de la rueda de la bici de papá y así no se escapará más el frío y papá no se morirá este año ni el que viene tampoco, porque me ha prometido que iremos a Pontevedra de vacaciones a una casa en el campo que nos va a buscar la tía Mercedes, que no es tía de verdad pero es como si lo fuera porque era muy amiga de mamá, casi como una hermana.


Y solo una cosa más, señor Director. Es que Arturo también dijo que si no tapan el agujero de los cohetes al final se irá todo el frío y entonces solo quedará calor y se morirán todos los animales hasta los perros que viven en las casas y viviremos en el desierto pero enseguida nos moriremos porque lo dice la Biblia de su tía Teresa que es profe de Catequesis en la Parroquia y nos mudaremos al planeta Purgatorio que es el del Fortasec por la diarrea y es que solo tengo 9 años y no me dará tiempo a ir a Galicia ni a ver el mar ni tampoco podré tener un perro que se llame Lolo.

Y además me da miedo que duela.


Sobre todo eso.

FUENTE: elasombrario.com
Alejandro Palomas
08/07/2019