21/3/17

DIÁLOGO CONTRAPUESTO

 

Cierta conversación, acaecida años ha, entre un exseminarista católico y un anarquista convencido, derivó, como era previsible, hacia el ámbito de lo religioso.

J.A.: "Jesucristo instauró los sacramentos"

M.A.: "Mira, J.A., no me jodas; las ruedas de molino están pasadas de moda. 

Yo no soy uno de esos toletes que todo se lo creen. Sé, a ciencia cierta, que fue Pablo de Tarso, coetáneo de Jesús de Nazaret, pero que no llegó a conocerlo personalmente, quien  inventó el cristianismo.

 La conversión de Pablo

Entretanto Saulo, respirando todavía amenazas y muertes contra los  discípulos del Señor, se presentó al Sumo Sacerdote, y le pidió cartas  para las sinagogas de Damasco, para que si encontraba algunos seguidores  del Camino, hombres o mujeres, los pudiera llevar atados a Jerusalén.  Sucedió que, yendo de camino, cuando estaba cerca de Damasco, de repente  le rodeó una luz venida del cielo, cayó en tierra y oyó una voz que le  decía: 

«Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?» El respondió: «¿Quién  eres, Señor?» Y él: «Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate,  entra en la ciudad y se te dirá lo que debes hacer». Los hombres que  iban con él se habían detenido mudos de espanto; oían la voz, pero no  veían a nadie. Saulo se levantó del suelo, y, aunque tenía los ojos  abiertos, no veía nada. Le llevaron de la mano y le hicieron entrar en  Damasco. Pasó tres días sin ver, sin comer y sin beber.

Después del suceso vivido por Pablo en el camino de Damasco, Ananías lo curó de su ceguera imponiéndole las manos. Pablo fue bautizado y permaneció en Damasco «durante algunos días» 


 

M.A.: Amigo, estoy convencido de  que aquel judío llamado Jesús no pretendía fundar ninguna iglesia, pero  "ellos", los controladores, los listos de turno, los mismos a los que él pretendía combatir: los que lograron que fuera torturado y crucificado vieron, con  posterioridad, el tremendo negocio que sería manipular su palabra, y  el poder omnímodo que les daría sobre la conciencia de los ciudadanos autotitularse servidores de la divinidad para, cambiando de "vestiduras" (talares siempre), ejercer un radiante y nuevo ministerio para gloria y loor... ¡de los de siempre! Y así llevan  dos mil años llevándonos al huerto. Y es que la clave de todas las  religiones está encerrada en estas cuatro letras:

 OBDC:
"Ten fé. No hagas caso a lo que te dicta la razón,
sino a la palabra de dios".

Ésa es la divina máxima con la que, los "sagrados pastores", haciendo de voceros celestes, transmiten la palabra de "dios" y apacientan sus rebaños.


Desde la década de 1950 se presentaron trabajos científicos que sugirieron la presunta epilepsia de Pablo de Tarso, y se postuló que su visión y experiencias extáticas pudieron ser manifestaciones de epilepsia del lóbulo temporal. También se propuso un escotoma  central como dolencia de Pablo, y que esa condición podría haber sido  causada por retinitis solar en el camino de Jerusalén a Damasco.

El historiador Alan Bullock sugirió hasta seis posibles causas de la ceguera de Pablo en el  camino a Damasco: oclusión de la arteria vertebrobasilar, contusión  occipital, hemorragia vítrea secundaria/desgarro de retina, lesión  causada por un rayo, intoxicación por Digitalis, o ulceraciones (quemaduras) de la córnea. Con todo, el estado de salud física de Pablo de Tarso permanece desconocido.

Pablo de Tarso comenzó su ministerio en Damasco y Arabia (Gálatas 1:17), nombre con el cual se hacía referencia al reino nabateo. Fue perseguido por el etnarca Aretas IV (2Corintios 11:32), hecho que se suele datar de los años 38-39, o eventualmente de antes del año 36.

Pablo huyó a Jerusalén donde, según Gálatas 1:18-19, visitó y conversó con Pedro y con Santiago. Según Hechos 9:26-28, fue Bernabé  quien lo llevó ante los apóstoles. Podría interpretarse que fue  entonces cuando le transmitieron a Pablo lo que más tarde mencionó en  sus cartas haber recibido por tradición sobre Jesús (1Corintios 11:23; 1Corintios 15:3). La estancia en Jerusalén fue breve: se habría visto obligado a huir de Jerusalén para escapar de los judíos de habla griega. Fue conducido a Cesarea Marítima y enviado a refugiarse en Tarso de Cilicia (Hechos 9:29-30). Raymond Brown señala que no se conoce con exactitud cuanto tiempo permaneció allí, pero pudieron ser varios años.

Bernabé acudió a Tarso y fue con Pablo a Antioquía,  donde surgió por primera vez la denominación de «cristianos» para los  discípulos de Jesús. Pablo habría pasado un año evangelizando allí,  antes de ser enviado a Jerusalén con ayuda para aquellos que sufrían  hambruna (Hechos 11:25-30). A partir de ahí, Antioquía sería el centro de los cristianos convertidos desde el paganismo.

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M.A.: Hubo una frase que, siendo joven, cuando aún creía en zarandajas, logró abrirme los ojos de repente:

"El señor es mi pastor"

- ¡Coño!  Grité para mis adentros en mitad de la misa... ¡No quiero ser una oveja!


J.A.: ¡Tú lo que eres es un hereje!

M.A.: Y a mucha honra.

Miguel Ángel G. Yanes

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