9/11/12

ACERAS Y PRETILES


Me gustaría saber quién fue el tolete (o la toleta) que decidió, hace unos años, que se cambiarán las losetas acanaladas o de "cigarrillo" que, desde siempre, se utilizaron para pavimentar las aceras de esta ciudad, sustituyéndolas por otras lisas y grises que, cuando se mojan, resbalan como la madre que las parió, sobre todo en las calles con una cierta pendiente. Fíjense ustedes si Santa Cruz las tendrá con esa característica.


Estas nuevas losetas, feas y hasta tristes, están adornadas, a cortos intervalos, con una raspa de pescado a la que hay que echarle un exceso de imaginación para llegar a ver un chicharro (símbolo por antonomasia de esta ciudad) y que, supongo, sería la idea subyacente en tal reposición, a todas luces innecesaria, porque la mayoría de las aceras, salvo por un exceso de "chiclosis", se encontraban en perfecto estado; plan de Barrios creo que se llamó ese proceso de quita y pon.

Observen que en las repaciones ya se imponía el gris

Pero no sólo se limitó el juego a las losetas; se hizo lo propio con los antiguos pretiles de piedra ¡que se hallaban intactos! y que fueron sustiuídos por los actuales de hormigón, cuya calidad pueden observar en la siguiente fotografía.


Un detalle: las losetas, al ser levantadas se rompen siempre, pero no los antiguos pretiles de piedra que, además, fueron sacados con sumo cuidado, apilados con mimo y trasladados con la misma delicadeza, lejos de la mirada curiosa de los cuidadanos.


A saber a qué país habrán ido a parar y a quién-es le habrán llenado los bolsillos.  

Desconozco si hubo sisa, ordeño o mamanduria de las arcas municipales, pero ante la corrupción imperante y la connivencia entre la clase política y los empresarios de la construcción, me asalta una duda más que razonable.

¿A ustedes no?

Miguel Ángel G. Yanes

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