29/10/12

LA VERDAD Y LA MENTIRA (PARÁBOLA)


Caminando por la Tierra, una tarde de calor bochornoso, la verdad, vestida con sus radiantes ropajes se acercó a la orilla de un río. Decidió refrescarse y quitándose sus deslumbrantes atavíos, los dejó colgados en unas ramas y se sumergió en las frescas aguas. Poco después, la mentira acertó a pasar por el lugar, quedando fascinada por las estupendas vestiduras de la verdad. Sin dudarlo un momento, se desprendió de sus oscuros y ajados harapos y se vistió con las ropas de la verdad. Así ataviada, fué donde vivían los hombres, quienes al verla tan luminosa y brillante, la tomaron por la verdad y, con gran regocijo, la acogieron entre ellos. Cuando la verdad salió de las aguas, buscó inútilmente sus ropajes y al no encontrarlos se acercó, temerosa y desnuda, hasta donde habitaban los hombres. Pero éstos, al verla, la echaron a pedradas. La verdad, triste y solitaria, regreso por donde había venido y encontró los harapos de la mentira, y a falta de algo mejor, se los puso, presentándose de nuevo ante los hombres, quiénes, al verla con aquellas raídas vestiduras, la tomaron por la mentira y acabaron aceptándola . Se dice que desde entonces andan entre nosotros: la mentira disfrazada de verdad y la verdad de mentira.

Y así nos va...

Desconozco el autor de esta parábola, pero, a través de ella, queda clarísimo el significado de esa frase:

"la verdad desnuda".

Miguel Ángel G. Yanes

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