17/8/12

EL CARADURA

Tengo un conocido, al que tropiezo habitualmente por la calle, que, a pesar de no necesitarlo para vivir, ni mucho menos, tiene el jodido vicio de pedir. Desde que te vislumbra, se acerca para decirte por bajines:

- ¿Tienes un eurito ahí?


Esto ocurría un día sí y el otro también. En principio me cogía de sopetón y se lo daba, hasta que me di cuenta de la picada y opté por ser más rápido que él. Ahora, cada  vez que lo veo acercarse, soy yo el que dice:

- ¿Tienes un eurito ahí?

Pillado a contrapié, medio se mosqueó, diciendo:

- ¡Coño, Migue, no me jodas que ahora te da por pedir!

- No me jodas tú, que con menos necesidades económicas que yo, cada vez que me vez, quieres sacarme el puñetero eurito. Y si luego me encuentro con alguien que en verdad lo necesite, no se lo puedo dar porque ya está anidando en tu bolsillo, "caradura", dije para mis adentros.


Santo remedio.

Miguel Ángel G. Yanes

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