1/5/11

CUANDO PENSABAS QUE NO TE VEÍA

Desconozco quién es el autor o autora de este texto. Lo hallé en la Red, como tantas otras cosas preciosas e increibles que, de pronto, aparecen como lotos florecientes en mitad del barro. Está claro que lo escribió un adulto, pero desde la óptica de ese niño que todos llevamos dentro, aunque nos empeñemos tanto en ocultarlo. Pero hay cosas de ese niño a las que nunca deberíamos renunciar: su ilimitada capacidad de asombro, el poderío de su fantasía, la necesidad vital de aprendizaje, la facilidad de su sonrisa...


Cuando pensabas que no te veía, te ví pegar mi primer dibujo en el refrigerador, e inmediatamente quise pintar otro.

Cuando pensabas que no te veía, te vi arreglar y disponer todo en nuestra casa para que resultase agradable para vivir. Te vi pendiente de todos los detalles, y entendí que las pequeñas cosas son las que hacen especial la vida.

Cuando pensabas que no te veía, te escuché rezar, y supe que existía un Dios con el que que hablar  y en quien poder confiar.

Cuando pensabas que no te veía, te vi preocuparte por tus amigos sanos y enfermos y aprendí que todos debemos ayudarnos y cuidarnos los unos a los otros.

Cuando pensabas que no te veía, te vi entregar tu tiempo y tu dinero para ayudar a quienes no tenían nada, y aprendí que aquellos que tienen algo deben compartirlo con los que no tienen.

Cuando pensabas que no te veía, te sentí darme un beso por la noche y me sentí amado y seguro.

Cuando pensabas que no te veía, te vi atender la casa y a todos los que vivimos en ella y aprendí a cuidar lo que se nos da.

Cuando pensabas que no te veía, vi como cumplías con tus responsabilidades, aún cuando no te sentías bien, y aprendí que también debo ser responsable cuando crezca.

Cuando pensabas que no te veía, ví lágrimas en tus ojos y aprendí que algunas veces las cosas duelen, y es bueno llorar.

Cuando pensabas que no te veía, ví que te importaba y quise ser todo lo que pueda llegar a ser.

Cuando pensabas que no te veía, aprendí casi todas las lecciones necesarias de la vida para llegar a ser una buena persona cuando crezca.

Cuando pensabas que no te veía, sí lo hacía; e interiormente daba las gracias por todas las cosas que aprendí de ti… ¡cuando pensabas que no te veía!

Un niño.
***
"NO TE PREOCUPES AL CREER QUE TUS HIJOS NO TE ESCUCHAN... 
TE ESTÁN  OBSERVÁNDO TODO EL DÍA".

Madre Teresa de Calcuta.

Un lector anónimo, a quien agradezco profundamente el dato, me hace saber que la autora es Mary Rita Schilke.

Miguel Ángel G. Yanes
 

2 comentarios:

  1. Lo escribió Mary Rita Schilke.

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias por el dato. Lo añadiré a la entrada.

    Saludos.

    ResponderEliminar