22/10/10

LA ANÉCDOTA DEL SEMÁFORO (AÑOS HA)

Avenida de Anaga, 11,30 de la mañana.

Una anciana, bastante ágil a decir verdad, intenta cruzar un paso de peatones con el semáforo en rojo. Frenazos, pitadas, gritos.

Me acerco a ella y tomándola del brazo la hago retroceder hasta la acera.


- ¡Maleducados, que son unos maleducados! Apostilla.

- ¡Señora!, es que ahora mismo ellos tienen preferencia.

- Pues “Allí” siempre paran.

- ¿Y dónde es “Allí”? Pregunté.


- ¡En La Palma!

- ¡Ah...!

De inmediato lo vi claro; en aquella época, el ritmo de la vida "Allí", era otro bien distinto, sosegado, distendido, amable... nada que ver con la barahúnda de aquí. De hecho, el único semáforo que existía en la isla estaba en la zona de los Cuarteles, y con toda probabilidad, ella no lo habría visto nunca.



Intento explicarle qué debía fijarse también en la luz del semáforo.

- ¿Ve Vd. aquel muñequito rojo? Pues cuando cambie de color es el momento de cruzar.

- ¡Ay, no me haga reir!… y si se avería y no cambia ¿voy a estar aquí toda la vida?

Miguel Ángel G. Yanes

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