6/10/09

ESPERO QUE LO LEA

Hoy hablo de un amigo que está postrado en la cama de un hospital... más bien de alguien que lo atiende, supongo que no gratuitamente, sino cobrando el salario que, en virtud de su categoría laboral, le corresponde. Pues bien, este individuo (lo sé por boca de mi amigo, al que se le saltaban las lágrimas al contármelo) se permite la licencia de gritarle y avasallarlo verbalmente por el hecho de hacerse sus necesidades encima.

El paciente no se hace sus necesidades encima porque le da la gana. No lo puede evitar. Hay una enfermedad terrible que le está deshaciendo los órganos internos (eso debe saberlo usted mejor que yo) y le está provocando una diarrea incontrolable que lo tiene realmente abatido. Si usted encima lo avasalla y lo pelea por algo sobre lo que su organismo ya no tiene ningún control, moralmente lo hunde en la miseria, hasta el punto de negarse a comer para evitar esas heces que luego lo avergüencen.


Me parece una postura deleznable por su parte, máxime cuando estas personas requieren sobre todo apoyo y comprensión. No voy a pedirle que sea cariñoso, no es su cometido; el cariño ya se lo damos otros. Es por eso que hoy, públicamente, me quejo de su forma de actuar aunque no lo nombre, porque tampoco es plan que su incompetencia, me refiero a la humana, no a la laboral, salpique a sus compañeros ni al centro de trabajo.

Mire "amigo", para desempeñar esa labor, aparte de verdadera vocación, hay que tener don de gentes. Si usted no vale para ello, por favor, dedíquese a otra cosa, que hay muchas personas humanamente cualificadas, esperando la oportunidad de un puesto de trabajo. Y no se olvide de que mañana, a más tardar, puede ser usted mismo ese paciente que no consigue controlar sus esfínteres. Supongo que no le gustaría que alguien lo avasallara.

Miguel Ángel G. Yanes

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