21/1/10

LA EMPRESA ME HA HECHO UN REGALO DE REYES

Compañeros:

En el día de hoy, 21-01-04, me he enterado por terceros de que “Nuestra Empresa” aunque con cierto retraso, me ha hecho un regalo de Reyes, algo que me ha llenado de regocijo hasta límites insospechados, en primer lugar por lo inesperado y en segundo por el obsequio en sí.
Me embarga una emoción indescriptible, al considerar que han tenido este detalle conmigo. La verdad es que aunque mi verdadero oficio (para el que realmente se nace) sea el de amontonar palabras, ahora no consigo encontrar las adecuadas para expresar, como querría, mi profundo agradecimiento ante el presente ofrecido a mis 30 años de servicio.

Al parecer y como premio a esa dilatada vida laboral han decidido concederme un CAMBIO DE ACOPLAMIENTO FORZOSO a otro departamento, remitiéndose al Apartado 151.2 de la Normativa Laboral y aduciendo que:

“En relación con el compromiso adquirido de recuperar trabajos hasta ahora realizados por empresas colaboradoras (UNA PUTA MENTIRA), se le participa la necesidad de que el empleado con categoría laboral de Subjefe Administrativo Ofimático, acoplado a la Coordinación de Ingeniería-I, perteneciente a la Jefatura de Creación de Red de Canarias, pase a realizar las funciones que le son propias en la Coordinación Planta Externa Canarias II, dependiente de la Jefatura de Planta Externa de Canarias.”

Dicha resolución me ha cogido por sorpresa, ya que, no sabía, ni siquiera sospechaba, que esto fuera a ocurrir; aunque lo que más me ha molestado (si cabe) es haberme enterado, por un canal indirecto, de la carta que el Departamento de Recursos Humanos dirige al Comité de Empresa, sin que nadie tuviera la deferencia de comunicarlo a la persona (¡Perdón! Tal vez debería decir “unidad de gasto”) afectada.

Podría hablar largo y tendido sobre quiénes y por qué, pero creo que el simple hecho de nombrarlos, sería darles una consideración que no merecen.

Esto, como el OPUS, es un supo que te meten al revés.


Está claro que hace tiempo que se han perdido las formas, pero mi derecho al pataleo no van a poder reprimirlo. Es más, pienso ponerme botas de tacón cubano para hacer el mayor ruido posible. Lo malo es que ahora, a la “alegría” del cartel de SE VENDE, que me recibe a diario al incorporarme al centro de trabajo, he de sumarle este otro handicap.


Lo que no termino de comprender es por qué gran parte de la plantilla se encuentra desmotivada, deprimida y hasta angustiada, ni por qué es tan alto el índice de absentismo.

¡La verdad es que no lo entiendo!

Miguel Ángel G. Yanes
Matrícula 92535-7

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