10/9/09

UNA HISTORIA ALTERNATIVA

En esta ciudad nuestra ocurren cosas realmente extrañas. Tiempo ha, el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife colocó un rótulo en la fachada de la casa parroquial de la Iglesia de la Concepción, en concreto en la esquina que da al Barranco de Santos y a la calle Bravo Murillo, que rezaba "Charco de la Casona", dando nombre así a la vía que discurre paralela a la margen izquierda del barranco. No sé si retirada por las autoridades municipales, escamoteada por amigos de lo ajeno o coleccionistas sin escrúpulos, la cuestión es que la mencionada placa ha desaparecido.





Está históricamente documentada la existencia de una casona, aunque no tengo muy claro si mandada a erigir o comprada y luego reformada por el Adelantado D. Alonso Fernández de Lugo, a principios del siglo XVI, a orillas de un charco cercano a la desembocadura del barranco.

Hace más de cuarenta años, mi abuelo paterno, que se había criado en aquellos lares, me relató una historia alternativa bastante curiosa. Según él, existía, aún en los albores del siglo XX, un charco permanente en el cauce del barranco, entre el antiguo Hospital Civil y la Iglesia de la Concepción, donde las mujeres de la zona acudían a lavar la ropa, y los chicos a bañarse cuando hacía buen tiempo. A dicho charco, que tenía comunicación con la mar, solían acceder con la subida de la marea, peces de distinto tamaño, que los lugareños se afanaban en atrapar.


Cierto día se coló un cazón, y un grupo de muchachos logró acorralarlo contra la orilla, pero una de las lavanderas que había observado toda la maniobra, los apartó a empellones alegando que ella lo había visto primero. Se acercó resueltamente, le echó mano y logró cogerlo por la cola, instante en que el animal, al verse atrapado, giró la cabeza hacia atrás y le asestó tal mordisco en el brazo, que no tuvo más remedio que soltarlo, con lo que, aprovechando la confusión, el cazón huyó a toda pastilla.

Los chicos se desternillaron de la risa y, a partir de ese lance, la apodaron "La Cazona" y por extensión lo de "Charco de La Cazona".

Nuestro seseo permite perfectamente la viabilidad de la historia.

Miguel Ángel G. Yanes

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