9/6/09

JUBILACIÓN

Cuando hablamos de jubilación nos quedamos tan sólo en la primera acepción de la palabra que, según el diccionario de nuestra lengua, dice textualmente:

"Eximir del servicio a un funcionario por razón de la edad".

Pero también existe un segundo significado que identifica jubilación como un acto de alegría y regocijo, y es con esta segunda lectura con la que debemos quedarnos en el día de hoy. Júbilo y satisfacción por la labor llevada a cabo con esmero y entrega durante gran parte de la vida. Júbilo y satisfacción por el reconocimiento de todos los compañeros, que aquí se reúnen para así testimoniarlo. Fin de una etapa vital que hoy da paso a una nueva andadura que permita, entre otras cosas, mandar el despertador al exilio permanente, y cultivar, no sólo el descanso del cuerpo, sino el bienestar del espíritu, dedicando ese tiempo precioso que ahora brilla por sí mismo, a hacer esas cosas para las que nunca se tuvo tiempo suficiente:


Leer, pasear, escribir, pintar, y sobre todo observar la Naturaleza con la paz y el sosiego necesario para poder desentrañar sus misterios que, normalmente, han ido quedando ocultos tras el velo impenetrable de la prisa y, así, ir rescatando el verdadero significado de la vida; pues no en vano es, de su contemplación relajada y serena, de donde fluyen las verdaderas claves para recorrer el resto del camino.

Aquí, bajo el tintineo alegre de los vasos, la charla distendida entre algún que otro chiste y la correspondiente carcajada, un cúmulo ingente de recuerdos tomará forma para hacernos sentir esa felicidad de haber compartido gran parte de la vida, no sólo como compañeros, sino en la mayoría de los casos como verdaderos amigos.

Es el momento de rememorar a todos aquellos, que por unos u otros motivos hoy no están con nosotros, aunque bien es cierto que, mientras vivan en nuestra memoria, han de seguir por siempre a nuestro lado.

Miguel Ángel G. Yanes

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